Mozart

Post #992, huele cada vez mejor…

Siempre me ha intrigado mucho el Punto Omega. Este concepto, inventado por el jesuita, científico, investigador, teólogo y filósofo francés, Pierre Teylhard de Chardin, define el momento en el que la conciencia humana alcanza tal grado de desarrollo, complejidad y organización, que se vuelve divina. Es decir, cuando el hombre se vuelve dios -¿con tupe y chupa de cuero a lo Elvis?-. La noosfera, o esfera del pensamiento humano. Me intriga porque, como ateo, el concepto me parece más próximo a un delirio espiritual. Pero el ejercicio intelectual de pensar en ello es interesante, basta con ver el desarrollo de la inteligencia artificial. Porque, a pesar de las alarmas que genera, nos hemos lanzado a una carrera vertiginosa y peligrosa. ¡Que el hombre no deje nunca de ser hombre! Y si de verdad quieres conocer el Punto Omega, ríndete a Mozart, él lo alcanzó hace ya más de dos siglos.

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Opus – Live Is Life

Fiouck’s Summer Series #8.

Verano del 85. Me estaba haciendo un lío, situaba al one hit wonder de hoy a finales del verano 84, pero todo aclarado, me estaba confundiendo con otra joya veraniega, Susana, de The Art Company. Curioso ejercicio el de buscar los éxitos de verano de hace veinte, treinta o cuarenta años. Estoy rescatando muchos horrores, como este Your Love, de The Outfield; o Tarzan Boy, de Baltimora. Por dios, ¿de verdad había tipos para prestarse a estas payasadas? No me atrevo a llamarles músicos, sería una ofensa para todos los que sí lo eran pero no pudieron salir del anonimato. Afortunadamente, también vuelvo a dar con perlas que no había escuchado en todos estos años. Ya se publicarán aquí, el mes de agosto va a ser laaaargo.

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Gustav Mahler – Adagietto – Sinfonía nº 5

¿Sábado de cine? Tengo algunas asignaturas pendientes y va siendo hora de remediarlo. Es un reto, llevo veinte años diciéndolo y sigo sin hacer nada. Por ejemplo, no he visto nunca Lo que el Viento se Llevó. Sí, hay gente que nunca la ha visto. De hecho estoy pensando en crear una asociación; a cambio de una pequeña cuota anual, cada miembro recibiría una bonita camiseta “¿¿Gone With What??” Quedaríamos todos una vez al mes, delante de un cine donde se proyecta, y en el último instante cambiaríamos de sala para ir a ver una de Chuck Norris –el único hombre que duerme con un colchón debajo de su pistola-.

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