Mira si el Tomate es buena gente. Mierda noche, día complicadillo, ganas a media asta y qué hace el Tomate? Te regala alegría. ¿Qué dices? ¿Que antes quieres escuchar? A Caballo regalado no se le mira el diente.
The Shadows – Apache
Si un día te preguntan cuál fue el single más vendido en Inglaterra en la década de los 60’s, tu primer reflejo será pensar en los cuatro sosos de Liverpool. Cuando te digan que nanai, pensarás en los Rolling Stones. Cuando te digan que nanai, soltarás Dios Elvis The Pelvis. Cuando te digan que nanai, pensarás durante un momento en pegarle un pequeño soplamocos al que siempre dice nanai, antes de decir Dylan. Nanai. The Who. Nanai. The Kinks. Nanai. The Beach Boys. Nanai. The Doors. Nanai. The Byrds. Nanai. The Animals. Nanai. The Yarbirds. Nanai. Leonard Cohen. Nanai. The Band. Nanai. Neil Young. Nanai. The Small Faces. Nanai. King Crimson. Nanai. Them. Nanai. Roy Orbison. Nanai. Al final te echarás a llorar y pedirás clemencia.
La Polla Records – No Somos Nada
Ayer me acordé de una anécdota divertidísima que me contó hace años una profesora de la Alliance Française, una de las escuelas oficiales para aprender el francés en el extranjero. Ella era una excepción dentro del grupo de profesores ya que enseñaba el español a franceses que acababan de aterrizar en Madrid. Un día se le acercó una de sus alumnas, una cuarentona gala estirada –pleonasmo, juas-, que le relató que el día anterior en una farmacia le habían mirado con los ojos como plato. La profesora le pidió que le contara exactamente qué burrada había soltado para eventualmente corregir el fallo gramatical. Esto es lo que le había dicho esta señora a la farmacéutica, con un acento franchute muy marcado: “Quiero una crema para mi hijo porque le pica la polla”.
Kraftwerk – Radioactivity
Entre tanto blues vindaloo y volcán rubio, se me olvidó ayer que Fiouck el Tomate cretino celebraba dos años de blog. 730 días de undia-undisco.net. Esta vez no aprovecharé para echar un vistazo al histórico de entradas, ya le dediqué un post entero a esta tarea fastidiosa al celebrar el fin de 2014. Lo que sí me voy a hacer es un regalo; porque claro, si cuento contigo, carbón. Radioactivity, ese es mi regalo.
Aurora & The Betrayers – Shadows Go Away
Fue a finales de septiembre de 2012. Me querían llevar a un concierto de “no temes Fiouck, es música soul, vas a flipar”. La verdad es que no sabía muy bien qué acepción darle a este último verbo, y pensaba, “si digo que sí, seguro que dentro de menos de un año me lleva a un concierto de flamenco”. Pum pa, no falló, aunque esa es otra historia, contada en esta entrada sobre el pianista David Dorantes, que tuve la suerte de ver en el homenaje a Enrique Morente hace un año.
Slow Joe & The Ginger Accident – Lost For Love
Soy un loco de la comida india, desde hace muchos años. Me he convertido en un yonquí del fuego de sus currys. Un par de veces al mes me abandono a esta sensación placentera de que el tiempo se detiene cuando engullo medio nan de queso mojado en el pollo madras -antes me daba aires de bilbaíno, le daba al vindaloo, pero al día siguiente mis entrañas se acordaban con mucha nitidez de la madre del cocinero-. Así que he suavizado la cosa, ahora un simple madras colma mi ansía, cual raya de cocaína para el publicista ante la inmensidad de la página en blanco.
Dexys Midnight Runners – Too Rye Aye
La mala leche ha sido muchas veces el keroseno del rock’n’roll, el sin plomo 95 de los músicos. The bad milk of popular music. Normal, en un gremio en el que solo los más grandes logran su sitio al sol sin abrirse paso a codazos. O puñetazos, patadas, mawashi geri en la nariz.