The Christians – The Christians

El nombre del grupo no fue una intentona subliminal de la Conferencia Episcopal de apartar nuestras almas del fango inmoral del rock, simplemente los miembros fundadores se apellidaban así. Roger, Garry –el calvo con gafas negras a lo Morfeo- y Russell, Christian, tres hermanos de una familia de once, con padre jamaicano y madre inglesa. Como en el 99% de los posts de este blog, estos tres cantan desde muy pequeño, a capella, temas procedentes del repertorio de la soul y el R’n’B de los 60 y 70’s, y se producen cada vez que pueden, bajo el nombre de Equal Temperament y más adelante Joe Public.

Ahora toca el momento varita mágica, como tanto te gustan, ja. Un día, les ofrecen participar en programa de tele local –estamos en Liverpool, 1983-, en el que cantan la famosa canción de Cole Porter, So in Love –interpretada por decenas de cantantes desde 1948, busca la de Ella Fitzgerald en Youtube-. El programa lo pilla de casualidad un tal Pete Fulwell, manager de varios grupos como It’s Immaterial y Black, que, impresionado por la calidad vocal del cantante, decide apuntar seguirles sus aventuras, por si las moscas. Y se olvida. Un año después, tachaaaan, se sube a un taxi, cuyo conductor no era otro que el hermano menor de los Christian. En esa época, Pete Fulwell está trabajando en la grabación del primer álbum de It’s Immaterial, Life’s hard and then you die. Organiza un encuentro entre los hermanos y el arreglador y guitarrista, Henry Priestman, quien les pide que hagan los coros en uno de los singles del disco, Ed’s Funky Dinner. A partir de ahí empieza una colaboración creciente entre los cuatro músicos; componen y ensayan canciones propias, y deciden lanzarse a la aventura como The Christians.

The Christians

En 1986 envían demos de su trabajo a varias discográficas, firmando finalmente con Island Records. En enero del año siguiente, se publica el primer single de una serie de cinco que logran entrar en los charts británicos. Forgotten town, Hooverville, When the fingers Point, Ideal World y Born Again. Cinco éxitos que permiten al disco –del mismo nombre que la banda- vender sólo en UK más de un millón de copias y subir hasta el #2 del top álbumes. Para Islands, es el record de ventas para un primer disco. Acostumbrados a cantar a capella desde siempre, los juegos de voces de Garry Christian y sus hermanos, cálidas a la vez que un poco roncas, hacen maravilla. Acompañadas por una impecable mezcla de música soul, pop y funk, las canciones de The Christians triunfan en toda Europa. El típico disco que le gusta incluso a tu suegra –o cómo marcar puntos fácilmente-.

En 1988 realizan una versión desinteresada del Harvest for the world, de los Isley Brothers. El vídeo –una compleja animación muy efectiva-, premiado con varios awards, arrastra la canción hasta el #8 en los charts, y permite recaudar un dinero íntegramente destinado a organizaciones caritativas. En 1989, colaboran con ex artistas de la ciudad –Paul McCartney, Holly Johnson, etc-, interpretando una versión del bonito tema Ferry Cross The Mersey, de Gerry and the Pacemakers (1965). La canción se queda varias semanas en lo más alto de las listas UK, mientras el producto de las ventas fue a parar a una asociación creada para ayudar a las víctimas de la tragedia del estadio de Hillsborogh en Shefield (1989), en el que murieron 95 personas.

En 1990, publican su segundo álbum, Colour, con el que repiten triunfo. Pero la banda no aguantó mucha más presión; los miembros empezaron a irse, llevándose parte de la receta y la inspiración. The Christians, dos bonitos discos emblemáticos de la época –te dejo con el primero-. Luego llegaría Seal, con el terreno allanado.

 

Escucha entero The Christians, de The Christians

 

Inna Modja – Big Apple

Lunes 26 de agosto. Oooh, pobrecito, seguro que se te ha acabado el chollo de las vacaciones, ¿verdad?. No sabes cuánto lo lamento. Pobre cosita… que has tenido que levantarte de nuevo a las siete… ya, duele ah que sí… ¿Cómo? Que no hay más hasta el año que viene? Ooooh, golosón, eso sí que es una faena eh? Ay calimero… vale que un poco de pena me das, veamos cómo alegrar esta cara de pocos amigos que llevas arrastrando desde el bip-bip de la alarma. Qué te parece si enchufamos uno de los temas más alegre y energizante de 2011, el Big Apple de Inna Modja?

Inna Modja es de Malí, nació en Bamako hace veintinueve años, en una familia peul de siete niños donde ella ocupa la sexta posición. Se llamaba Inna Bocoum, pero por lo visto no se portaba del todo bien, así que su madre le pegó el mote Inna Modja, que significa Inna la mala. Pobrecita, con su cara tan mona, escondida detrás de una mota de pelo afro gigantesca. Realmente de pobrecita lo tiene todo, con cinco años, sin que sus padres se enteren, unas conocidas de la familia le practican la ablación del clítoris, “en respeto a la tradición”. ¿Cuándo se va a erradicar de una vez por todas esta práctica espantosa perpetuada por mentes religiosas enfermas? Con seis años sus padres la inscriben en un coro, parece que la niña tiene voz. En casa la animan a trabajar y mejorarla, poniendo viejos vinilos y cassettes de Ray Charles, Ella Fitzgerald y Sarah Vaughan, aunque también se siente atraída por la música que escuchan sus hermanos mayores, punk, rap, metal –¡menuda familia peul!-. A llegar a la adolescencia, dudando de su talento, se presenta en casa de un ilustre vecino, Salif Keita; después de escucharla un rato, la integra inmediatamente al Rail Band de Bamako, una banda de abueletes del swing, bossa nova y jazz, en el que Salif Keita y luego Mory Kanté empezaron a cantar en los años 70. En paralelo, con dieciséis años, empieza a prestar su cara para marcas y portadas de medios locales; como le predicen una bonita carrera de modelo, con dieciocho años se marcha a Francia –Mali se independizó de Francia en 1960-. Una vez en París, ficha por una agencia y en pocos meses su hermoso rostro empieza a aparecer al lado de las mejoras marcas. Sigue algunos años con su trabajo como modelo, aunque la música nunca anda muy lejos.

Inna

En 2009, publica un primer single, Mister H, que llama la atención de los tiburones de las discográficas. Gana Warner, cómo no, de tiburones estos sí que saben. En 2011 edita su primer álbum, Love Revolution. De este disco, se sacan dos singles que arrasan en las radios y discotecas del país vecino, French Cancan y La Fille du Lido. Bueno, si lo quieres saber, es un bodrio de álbum, una pop tan ligera que por muy alto que la pongas, se evapora antes de llegar a tus oídos. Pero, porque hay un pero, incomprensiblemente el público galo –y los medios-, se perdieron por completo o no vieron la pequeña perla, el tema Big Apple, que abre el álbum. Es pop, es bailable, y es energía y alegría pura. Imposible no mover el culo y no ponerse de buen humor.

Hala, te toca. Luego atasco y a currar.

[Por cierto, con el dinero de sus primeras campañas como modelo, pudo pagarse una operación de reconstrucción del clítoris, gracias a una nueva técnica médica. Operación exitosa, con la que declaró sentirse plenamente mujer y feliz como nunca.]

 

Escucha Big Apple, de Inna Modja

Public Image Ltd. – Metal Box

Dos cientos. Two hundreds. Deux cents. Zwei hundert. Duecento. 2

Hoy post #200. 200 posts, 200 días, 200 discos –aunque a veces sólo una canción-. Algo más de seis meses hablando de la música que me gusta, y mal de otras –esa parte es necesaria, es como la EPO de los ciclistas, ayuda a llegar arriba-. Recuerdo muy bien el primero, The Sex Pistols y el Never mind the bollocks. No podía ser de otra forma. Recuerdo muy bien el #100, John Lydon –ex Pistols- y su Psycho’s Path. Lo pillas? Pues sí, el #200 también habla del Juanito el podrido. Y el #300, el #400, … aunque no tengo mucha idea de qué discos serán, ya que el amigo Lydon no ha sido muy prolijo en su carrera musical. Algo encontraremos. Bienvenidas sugerencias.

1978, en plen gira caótica en los US, Johnny Rotten es expulsado -¿se auto expulsa?- de los Sex Pistols. A su vuelta a Londres, recupera su verdadero nombre y va a ver a Richard Branson, fundador de Virgin, editora del Never Mind The Bollocks, que le manda tres semanas a Jamaica, con el objetivo de descubrir nuevos talentos en reggae. A la vuelta, Lydon contacta con Jah Wobble, amigo de juventud, y Keith Levene, ex miembro de The Clash, para iniciar un nuevo proyecto, Public Image Ltd. El primer single, Public Image, editado con la ayuda de Virgin, parece una clara continuidad de los Sex Pistols. Misma rabia, misma voz, bajo poderoso y guitarra agresiva. La critica y las ventas son buenas –en 2005 la revista Q Magazine la colocó en el #45 de la lista de las 100 mejores canciones con guitarra-, y pocos meses después sigue un álbum, Firt Issue. La portada da mucho que hablar, en ella se ve a un John Lydon guapo y repeinado –¡repeinado! en su vida su pelo había visto un peine-, aunque la mirada, no sé yo, parece que esconde algo. Aparece por primera vez el famoso logo de PIL, basado en una aspirina –pil en ingles-. Sin embargo las otras canciones anuncian una ruptura total con el punk de los Pistols, el bajo es tan profundo que por primera vez se escucha la palabra gótica para describir una música. Y el sonido acerado de las guitarras de Levene hace maravillas –usaba instrumentos de aluminio-; se cuenta que el joven The Edge, de U2, le copió directamente. El álbum entra en los charts hasta el #22, hecho que autoriza la grabación de un nuevo disco.

Metal Box

Y el segundo, Metal Box, es un monumento, de estos que marcan época. Se cuece en interminables sesiones de grabación, de marzo a noviembre 1979, durante las que no paran de cambiar de batería –cuatro en total, ninguno sale en los créditos-. Cuando sale a finales del año, es una deflagración. Difícil resumir un álbum así. Una especie de dub claustrofóbico y torturado, basado en el bajo de Wobble –nunca antes un bajo había tenido tanto protagonismo- la guitarra metálica de Levene y la voz críptica de Lydon. El disco en sí es innovador, las canciones que lo componen se graban en tres 45t metidos en una caja metálica –Metal Box-, tipo cinta de cine, con el logo PIL en relieve. Se editan primero 60.000, que se venden como churros –posiblemente tanto por las canciones como por la caja-. A principios de 1980, se re-edita, pero esta vez en una funda normal de cartón, y el álbum pasa a llamarse Second Edition. Metal Box es el mejor trabajo de la banda, no se parece a nada conocido y desde el principio se le considera como uno de los discos esenciales de estos años. Rolling Stone lo sitúa en el #469 de su lista de los 500 mejores álbumes de todos los tiempos. En la de los cien discos de los 80’s editada por Pitchfork, figura en el #19. Allmusic le da un 5/5. Y Fiouck un 19/20. Este álbum me impactó muchísimo, guardo religiosamente el vinilo de Second Edition –a mi ciudad no llegaron ninguno de los 60.000 ejemplares de Metal Box-. Escucharlo de vez en cuando es de obligado cumplimiento. Y verlos?

23 de octubre 2013, París, Cité de la Musique, concierto de Public Image Ltd. Con mi Johnny. Allí estaré. Rock’n’roll!

 

 

 

Escucha Metal Box de Public Image Ltd. [lamento informar que por una oscura razón no logro subir todo el track list]

Ryuichi Sakamoto – Forbidden Colours

坂本 龍 (Ryuichi Sakamoto, en japonés).

Si Art Of Noise estaba con el Fairlight CMI, Ryuichi Sakamoto y sus comparsas de Yellow Magic Orchestra le daban como niños al Vocoder, otro artilugio electrónico de finales de los 70’s, buscando sonidos nuevos, texturas musicales, entornos sonoros. Hijos espirituales de Kraftwerk, los japonés de YMO se dieron a conocer primero con la canción Computer Games, tema insufrible que llegó incluso a entrar en los charts británicos –no es oro todo lo que reluce!-. Luego mejoraron un poco la cosa con Behind The Mask y otras canciones menos conceptualistas. Eso, un poco. La aventura YMO le dio a Ryuichi una oportunidad para entrever de qué era capaz, hacia dónde se tenía que ir, y hasta dónde se podía llegar. Sacó pecho Sakamoto –puah, que malo Fiouck- e inició su propia carrera en solitario en paralelo a la banda.

En 1978 saca un primer álbum, Thousand Knives of Ryūichi Sakamoto, un mix de música electrónica y música tradicional japonesa –esta última un auténtico coñazo, pero que cada cual opine-. Dos años más tarde, con su segundo trabajo, B-2 Unit, empieza a salir de sus fronteras, en especial el tema Riot In Lagos, que inspira incluso al gran maestro del beat de la época, Afrika Bambaataa. La importancia de esta canción no ha parado de crecer a lo largo de las décadas, hasta tal punto que The Guardian la incluyó en 2011 en su lista de los cincuenta hitos de la música dance. En 1982, empieza una colaboración -que se agradece- con David Silvian, cantante del grupo Japan. En 1983, año de la separación de Yellow Magic Orchestra, Ryuichi se internacionaliza definitivamente, incrementando el ritmo de colaboraciones con grandes nombres de la música popular, Iggy Pop y David Byrne entre otros.

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1983 es también el año de Furyo, largo metraje de Nagisa Oshima más conocido aquí como Bienvenido Merry Christmas Mr Lawrence. Esta soberbia película significó para Ruichi Sakamoto un doble reto: su primera banda sonora original y su primer papel como actor. La verdad es que se sale el amigo, tanto la música como su actuación son dignas de los elogios más ditirámbicos. La historia se centra durante la segunda guerra mundial, en un campo de prisioneros occidentales vigilado por soldados japoneses –Furyo era el nombre que estos últimos daban a sus presos-, y especialmente en cuatro personajes: el coronel yankee (David Bowie), el oficial británico (Tom Conti), el jefe del campamento (Ryuichi Sakamoto) y su fiel sargento (Takeshi Kitano). Durante toda la película Ryuichi se hace el duro sádico con el rubito, para finalmente resignarse a admitir su profunda atracción física y sentimental por el americano, inmenso deshonor para un alto mando del ejército japonés. La actuación de Ryuichi Sakamoto es fabulosa, hasta la de David Bowie se queda muy digna –eso sí es guapo el cabrón, cuando se estrenó a mis amigas les quitaba el habla-. Y la BSO, para ser la primera que componía, es una obra maestra que le permite llevarse el premio BAFTA a la mejor música para cine, mientras la película es seleccionada para competir en Cannes 1983. La canción Forbidden Colours, escrita por él e interpretada por David Sylvian es una de estas joyas de los 80’s.

Con los años Ruychi Sakamoto siguió abordando todas las facetas de las artes audiovisuales. Firmó la BSO de varias películas de Bernardo Bertolucci –El Último emperador, El Pequeño Buda-, de pedro Almadovar –Tacones Lejanos-, Oliver Stone –Wild Palms- o Brian de Palma –Ojos de Serpientes-, publicó más discos, se adentró en la composición más clásica –su gran maestro es Claude Debussy-, y recibió numerosos premios por todo ello. En 1989, sacó lo que para mi queda como su mejor trabajo, el álbum Beauty, en la que sobresalen algunas perlas, como Amore –wow-, Diabaram –interpretada por Youssou N’Dour, re-wow-. Son temas de una gran intensidad emocional, hermosos, melancólicos, muy trabajados. Thank You Mr. Sakamoto.

 

Escucha algunas joyas de Ryuichi Sakamoto.

Art Of Noise – In No Sense, Nonsense!

Art Of Noise, o cómo hacer música pensando en ruidos de artilugios. Jatetú, cuántos músicos hacen justo lo contrario, ruido, pensando en crear música. Mirando ventas, parece evidente que hacer ruido funciona mejor. A los componentes de AON no les importaban ni los charts ni la fama, durante el tiempo que se quisieron dar, se dedicaron a crear la música que les apetecía, vanguardista a la vez que un poco pretenciosa, muy efectiva, emocionante, siempre original, una especie de collage de múltiples estilos y sonidos. Art Of Noise fue una formación a parte, aunque esencial, en el paisaje de los años ochenta.

Los miembros, más que músicos en el sentido rock’n’roll de la palabra –el sentido que me gusta a mi-, eran técnicos de la música. Gary Langan era ingeniero de sonido, habiendo trabajado en la grabación de varios discos de Queen. Paul Morley era periodista para el NME –New Musical Express-, en la época dorada de este semanal musical nacido en 1952. J.J. Jeczalik era ingeniero electrónico, programador del famoso Fairlight CMI, sintetizador australiano que hizo las delicias de los que investigaban al principio de los 80’s sobre música electrónica –si miras en google, te va a dar un ataque ver cómo este artilugio cabría ahora en tu reloj-. Ann Dudley, la chica del grupo, alma romántica de los ruidos extraídos de los artilugios de Art of Noise, futura compositora de bandas sonoras como la de Full Monthy. Y Trevor Horn, alma mater, fundador con Gary Langan y Paul Morley del sello ZTT, era el que más experiencia tenía como integrante de un grupo, ya que formó parte del dúo Buggles, responsable del mega hit Video Killed The Radio Star de 1979 –que Robbie Williams retomará treinta años después como Reality Killed the Video Star-. ZTT fue, con 4AD, el sello con el que buena parte de la década de los 80’s no existiría hoy. ZTT firmó, publicó y promocionó los discos de artistas como Frankie goes to Hollywood, Grace Jones, Roy Orbison, Propaganda, Tom Jones, y muchos más. Eso, ochenteros, y qué!

Art

A principios de los ochenta, estos cinco deciden investigar qué se le puede sacar al Fairlight CMI y demás sintetizadores antediluvianos, comprando Trevor Horn uno de los primeros ejemplares. En esta época ya son muchos los grupos en integrar trozitos de música –samples- a sus canciones, casi como adornos. Pero Art Of Noise va a ir más allá y “manufacturar” canciones íntegramente con samples sacados del Fairlight, simultáneamente con músicos como el francés Jean Michel Jarre o los suizos de Yello. Antes de publicar sus propios temas, AON trabaja para otros, como ABC o el inefable Malcolm McLaren. En 1983 publican un primer EP, Into battle with the Art of Noise, y un año más tarde, el primer disco, Who’s afraid of The Art of Noise. El disco contiene entre otras rarezas, una de las joyas ochenteras, Moments in Love, de más de diez minutos de duración. Le canción que más se escuchó en los centros comerciales, parkings y ascensores de Europa durante años, sin que nadie acertara a decir who the fuck canta esto. Bueno yo sí sabía, me molan los 80’s, ja. Por cierto, Pitchfork le da un 8,6/10 al disco, algo es algo. En 1985 sale el segundo, con Paranoimia como canción más notable, con un vídeo que ponía en escena un muñeco virtual llamado Max Headroom. Claro, te suena eh? Luego le toca el turno a In No Sense, Nonsense!, tercer disco, publicado en 1987. Conceptual? Vanguardista? Pretencioso? Escuchado entero suena raro y puede resultar cansino. Hay que escucharlo muy por separado, porque contiene algunas perlas fascinantes, como el tema Debut, admirable y bellísima pieza clásica desafortunadamente demasiado corta. Y Yebo, world music alegre a tope. Y Crusoe, intimista. Te dejo con estas tres canciones, más el famoso Moments in Love. Son muy representativas de Art of Noise y su Fairlight. Benditas 80’s!

 

Escucha las mejores canciones de Art Of Noise

Joe Mubare – No Man’s Land

Looking for Joe Mubare. Una película de Fiouck, guión de Fiouck, con Fiouck. Música de Joe Mubare. La película es corta y un tanto aburrida, cuenta los vanos esfuerzos del protagonista principal –sólo hay uno de todos modos, no requiere mucha concentración- para encontrar información biográfica de un músico de los 80’s, que dejó para la posteridad un álbum brillante, por no decir genial, pero casi ningún rastro en Internet.

Cómo es posible que, en 2013, con el gran belceboogle tejiendo su red con malla cada vez más estrecha, logre uno escapar a las búsquedas? Joe Mubare es el gran desconocido telemático. Si no estuviesen algunos de sus discos a la venta en ciertas tiendas on-line, hasta se podría dudar de su existencia. Ni wiki ni leches. Ni artículos, ni posts, ni fucking huella del músico. Hasta cabrea el tema. Bueno, realmente, encontré algo, un texto corto en alemán. El alemán –los que siguen el blog ya lo sabrán-, lo estudié, pero aquello superaba los pocos conocimientos que me quedan treinta años después, así que lo pasé por el traductor de belceboogle, y esto lo muy poco que logré averiguar sobre Joe Mubare.

El tipo es alemán. Primera noticia, siempre había pensado que era inglés. Nació en 1947 en el Südtirol. Montañas verdes, pastos verdes, bosques verdes, vacas gordas -estamos en Alemania-. No es de extrañar que Joe Mubare, después de recibir una formación musical –no se sabe más, si es autodidacta o estudió-, se haya marchado a Estados Unidos, Los Angeles. Allí desarrolló una carrera de compositor para la 20th Century Fox, películas y series. Nada del otro mundo, de lo contrario no se habría vuelto a Alemania a principios de los 80. Allí, durante la década que tanto aborrecen algunos lectores de este blog –no tenéis ninguna idea, ja-, se dedicó a componer para él mismo. Cuatro álbumes en total, de los que No Man’s Land. Luego volvió al mundo de las BSO, donde su nombre sigue apareciendo por lo visto en algunas películas y series teutonas.

Joe Mubare

En 1985 sale No Man’s Land. El título I Love You, que abre el disco, gusta a algunos locutores de radio en Europa, que lo ponen en rotación, pero nada, no se convierte en éxito de venta. Lo que sí consigue, es convertirse en objeto de culto. Yo tengo el 45T de vinilo, forma parte de mis pequeñas joyas –por el cariño que le tengo, no por lo que vale-. I Love You está a medio camino entre Tom Waits y JJ Cale, más que nada para orientar al personal. Tiene una melodía y un ritmo pegadizos, pero con clase. Todas las canciones que componen el disco tienen esa misma tremenda calidad. Basta con escuchar Jumbo Oh, siete minutos de percusiones crescendo épicas, o la canción que da título al álbum, No Man’s Land, hermosísima composición lenta. Y Just You, Some Women, melancólicas pero no tristes. Es un OVNI atemporal, se podía haber publicado ayer, y se seguirá diciendo lo mismo dentro de cincuenta años. Joe Mubare en busca y captura. En su particular huida, dejó caer este disco, mi regalo de hoy.

 

Escucha entero el disco No Man’s Land, de Joe Mubare

Goran Bregovic – Alkohol

¡Alkohol! Una oda a la bebida! Bendita rendición que la de Goran Bregovic; rodeado por el alcohol, el músico yugoslavo paga un noble rescate en forma de celebración a Baco, dios del vino, la embriaguez y el alborozo, etílicos y sexuales. El torbellino de alegría que supone su disco se debe tanto a la ingestión de la bebida nacional de los Balcanes –una especie de brandy de ciruelas- como a una música secular, acostumbrada a lograr que hasta los muertos muevan el culo. Y a la particular forma que tiene Goran de mezclarla con otros sonidos procedentes de casi cualquier rincón del planeta. La música “gitana international, inc.” que sale de las tripas de este artista es una invitación permanente a bailar de la forma más frenética que se pueda imaginar.

Goran Bregovic nace en el seno de una familia partida en dos. Padre croata, madre serbia. Padre militar, madre ama de casa. Padre alcohólico, madre abstemia. Si bien el alcohol impregna la vida balcánica desde siempre, en la familia Bregovic es omnipresente, como en muchas otras familias donde el padre se aburre como una ostra –hablamos de una época muy anterior a la guerra de la ex Yugoslavia-. Rápidamente el joven Goran se refugia en la música para huir de un ambiente cargado. Con dieciséis años forma el grupo Bijelmo Dugme, en el que canta y toca la guitarra. Imitando a Led Zepellin. Pronto se convierten en el grupo preferido de la juventud serbo-croata, y él en verdadera rock star, como sus ídolos Jimmy Page y Robert Plant. Durante quince años, se dedica de lleno a su grupo –aún habiendo terminado sus estudio de filosofía y sociología, por deseo expreso de sus padres-, publicando trece álbumes y vendiendo seis millones de copias de ellos. Para hacernos una idea, comparativamente, es como si Héroes del Silencio hubiera vendido aquí 45 millones de discos.

Durante los años 70’s, Goran Bregovic conoce a Emir Kusturica, detrás no de una cámara todavía, sino de una guitarra, en un grupo punk serbo musulman. Ays, ese arte que tenía la ex-Yugoslavia para mezclar naciones y religiones. Cuando Goran dice stop! –in the naaaaame of looooove, juas- a su carrera de rock star, se refugia en una casa en la costa adriática, y se pone a componer para Emir Kusturica, cuyo nombre empieza a sonar en el mundo del cine. En 1988, Emir realiza Tiempo de Gitanos, película con la que se hace con la Palma de Oro al mejor director en Cannes, en 1989. La BSO es cien por cien Goran Bregovic, y ambos hombres se ganan a pulso una merecida fama internacional. Seguirá su colaboración muchos años más, en especial para las películas Arizona Dream y Underground, dos películas que le permiten a Goran entablar amistades con grandes de la música popular occidental, como el inenarrable Iggy Pop, que sustituye momentáneamente su piel de iguana punk rock por la de un crooner desenvuelto.

Durante años Goran Bregovic siguió componiendo músicas de películas, pero pronto volvió a sus primeros amores. Reformó su banda Bijelo Dugme, y luego montó una nueva banda de música tradicional gitana, La Orquesta de las Bodas y Los Funerales, con la que realiza a mediados de los 90’s una grandilocuente y triunfal gira por toda Europa, con hasta 180 músicos y coristas, e incluso en EEUU y México. Desde entonces publica discos en los que intenta grabar lo mejor de la música de su país. Hace tiempo que ha abandonado la idea de conseguirlo en estudio, los músicos serbo croatas gitanos aborrecen repetir sesiones de grabación, lo suyo es todo corazón, y cantimploras repletas de alcohol, las que caigan. Alegría! Amor! Alkohol!

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Sus padres se habían divorciado años antes, ya no soportando más su madre el alcoholismo de su esposo. Finalmente es ella quien se fue primero, de una leucemia. Goran fue a ver a la nueva compañera de vida de su padre, que después de volverse abstemio años antes, se había comprado un viñedo que daba 1.000 litros de alcohol al año. Ella le contó que durante la enfermedad de su ex mujer, le siguió durante muchas noches cuando él parecía escaparse de casa. Descubrió que el pobre hombre se aproximaba todo lo que podía de la habitación en la clínica donde estaba su antigua amada acabando con su vida, y, debajo de la ventana, se dedicaba a beber toda la producción de su viñedo, de desconsuelo. Alkohol!

 

 

Escucha entero el disco Alkohol, de Goran Bregovic