Art Of Noise – In No Sense, Nonsense!

Art Of Noise, o cómo hacer música pensando en ruidos de artilugios. Jatetú, cuántos músicos hacen justo lo contrario, ruido, pensando en crear música. Mirando ventas, parece evidente que hacer ruido funciona mejor. A los componentes de AON no les importaban ni los charts ni la fama, durante el tiempo que se quisieron dar, se dedicaron a crear la música que les apetecía, vanguardista a la vez que un poco pretenciosa, muy efectiva, emocionante, siempre original, una especie de collage de múltiples estilos y sonidos. Art Of Noise fue una formación a parte, aunque esencial, en el paisaje de los años ochenta.

Los miembros, más que músicos en el sentido rock’n’roll de la palabra –el sentido que me gusta a mi-, eran técnicos de la música. Gary Langan era ingeniero de sonido, habiendo trabajado en la grabación de varios discos de Queen. Paul Morley era periodista para el NME –New Musical Express-, en la época dorada de este semanal musical nacido en 1952. J.J. Jeczalik era ingeniero electrónico, programador del famoso Fairlight CMI, sintetizador australiano que hizo las delicias de los que investigaban al principio de los 80’s sobre música electrónica –si miras en google, te va a dar un ataque ver cómo este artilugio cabría ahora en tu reloj-. Ann Dudley, la chica del grupo, alma romántica de los ruidos extraídos de los artilugios de Art of Noise, futura compositora de bandas sonoras como la de Full Monthy. Y Trevor Horn, alma mater, fundador con Gary Langan y Paul Morley del sello ZTT, era el que más experiencia tenía como integrante de un grupo, ya que formó parte del dúo Buggles, responsable del mega hit Video Killed The Radio Star de 1979 –que Robbie Williams retomará treinta años después como Reality Killed the Video Star-. ZTT fue, con 4AD, el sello con el que buena parte de la década de los 80’s no existiría hoy. ZTT firmó, publicó y promocionó los discos de artistas como Frankie goes to Hollywood, Grace Jones, Roy Orbison, Propaganda, Tom Jones, y muchos más. Eso, ochenteros, y qué!

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A principios de los ochenta, estos cinco deciden investigar qué se le puede sacar al Fairlight CMI y demás sintetizadores antediluvianos, comprando Trevor Horn uno de los primeros ejemplares. En esta época ya son muchos los grupos en integrar trozitos de música –samples- a sus canciones, casi como adornos. Pero Art Of Noise va a ir más allá y “manufacturar” canciones íntegramente con samples sacados del Fairlight, simultáneamente con músicos como el francés Jean Michel Jarre o los suizos de Yello. Antes de publicar sus propios temas, AON trabaja para otros, como ABC o el inefable Malcolm McLaren. En 1983 publican un primer EP, Into battle with the Art of Noise, y un año más tarde, el primer disco, Who’s afraid of The Art of Noise. El disco contiene entre otras rarezas, una de las joyas ochenteras, Moments in Love, de más de diez minutos de duración. Le canción que más se escuchó en los centros comerciales, parkings y ascensores de Europa durante años, sin que nadie acertara a decir who the fuck canta esto. Bueno yo sí sabía, me molan los 80’s, ja. Por cierto, Pitchfork le da un 8,6/10 al disco, algo es algo. En 1985 sale el segundo, con Paranoimia como canción más notable, con un vídeo que ponía en escena un muñeco virtual llamado Max Headroom. Claro, te suena eh? Luego le toca el turno a In No Sense, Nonsense!, tercer disco, publicado en 1987. Conceptual? Vanguardista? Pretencioso? Escuchado entero suena raro y puede resultar cansino. Hay que escucharlo muy por separado, porque contiene algunas perlas fascinantes, como el tema Debut, admirable y bellísima pieza clásica desafortunadamente demasiado corta. Y Yebo, world music alegre a tope. Y Crusoe, intimista. Te dejo con estas tres canciones, más el famoso Moments in Love. Son muy representativas de Art of Noise y su Fairlight. Benditas 80’s!

 

Escucha las mejores canciones de Art Of Noise

Seal – Seal

Seal sufre lupus eritematoso diseminado por lo que tiene tetas tremendas –ay no, esa es su ex mujer- curiosas marcas en la cara, cicatrices enviadas por dios -Elvis no, el otro-, como él solía decir con pudor al principio de su carrera. También tiene una ex-pareja de infarto voz emocionante y cálida, hecha para la soul, aunque demasiadas veces malgastada en pop facilón.

Seal Henry Olusegun Olumide Adeola Samuel tuvo una infancia dura. Abandonado por sus padres (padre nigeriano y madre brasileña), fue dado en adopción al nacer. Pero a los cuatro años, volvieron sus padres biológicos y de nuevo se lo llevaron. Sin embargo dos años después su madre volvió a marcharse, dejándole con un padre violento. Con quince años estuvo viviendo un tiempo en la calle, cosa que no le impidió graduarse y conseguir un diploma de arquitectura. Ole el crack. Luego estuvo un tiempo tonteando con varias bandas de funk y blues en asia, especialmente Japón y Tailandia, pasó una temporada en la India antes de regresar a Londres. Ahí conoce por fin la suerte, en la persona de Adamski, un DJ residente entre Londres e Ibiza que le encarga poner letra y voz a un tema suyo. La canción se llama Killer y se convierte en un hit internacional. Esta repentina fama le abre las puertas de las discográficas y de un primer álbum.

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En 1990, el estilo funk soul r&b está un poquito trillado. A la izquierda el enano púrpura, a la derecha el ex boxeador ególatra. Sin embargo Seal va a encontrar su sitio, con un estilo soul r&b más sobrio, un pelín místico –aunque comparando con Prince y Terence Trent d’Arby pueda parecer de risa-, y sobre todo apoyado en una voz cálida llena de emoción. El álbum, llamado como él, llega en un plis plas en el puesto #1 de los charts británicos. De él se extraen 5 singles que arrasan allá por donde pasan: Crazy, Killer, Future Love Paradise, The Beginning, Violet. Realmente no hay ningún tema ni siquiera mediocre, el disco rebosa talento. El sonido es “nuevo”, Seal busca la harmonía y la belleza en cada nota. Todo lo hace con un talento impecable, ayudado en ello por el maestro Trevor Horn –ex miembro de Art of Noise, co-fundador del sello ZTT, arreglador para Frankie Goes to Hollywood, Grace Jones, Simple Minds, Tom Jones, Tina Turner, Pet Shop Boys, por sólo mencionar algunos-. El disco vende tres millones de copias el primer año y recibe el Brit Award al mejor disco en 1992. Luego vendrán otros siete álbumes –de los que dos con versiones de grandes estándares de la soul music-, pero la magia del primero poco a poco se irá perdiendo.