Po vaya. Me acabo de enterar –la de cosas que uno aprende- que Sudáfrica ya no tiene fabricante nacional de aspiradoras. Defy, el último de ellos –si es que llegó a tener más-, fue adquirido en 2011 por un grupo turco, Arçelik, por una montaña de Rands –la moneda local-, que una vez pasado a euros se parece más a un montículo. Uno pequeñito, que una vez pasado a la economía del Tomate cretino vuelve a tener miles de kilómetros de alto. Todo es jelatifo, como hubiera dicho mi profesor de alemán.
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Negros Tou Moria – Akougontas kai Mathainontae
Grecia, ay Grecia. Si Zeus levantara la cabeza, repartiría unos cuantos soplamocos, antológicos más que mitológicos. Cuánto dolor provocado por la codicia de algunos, las mentiras de otros –el famoso déficit del estado en 2009, el 12,5% frente al 3,7% anunciado por el anterior gobierno-, el fraude fiscal casi institucionalizado y una incapacidad crónica a recaudar impuestos. Sirtaki’n’roll.
Ghostpoet – Shedding Skin
No paran de comparar a Ghostpoet con Tricky, como si fuera el no va más en materia de piropo. Al primero la cosa le trae sin cuidado, pero como no es tonto, intuye que más le vale no pasarse de listo. Por eso cuando le preguntan si está de acuerdo con la comparación, suelta en tono educado “no está mal su música, pero no creo que hagamos la misma”.
Soak – Before We Forgot How To Dream
Me encanta la vida de barrio el sábado por la mañana antes de que empiece el bullicio propio de ese día. La vida misma. Entré en un bar a desayunar, tenía diez metros de barra para mi solo. A los dos minutos, un señor se colocó justo a mi lado –¿qué parte de “diez metros de barra” no entendería?- y se pidió un Ballantines a secas. Se lo zampó lo que yo tardé en tragar el trozo de tostada que tenía en la boca. No preguntó cuánto era, dejó directamente cinco euros al lado de su vaso y se marchó.
Hozier – Take Me To Church
Como otros tres cientos millones de terrícolas –y algún que otro alienígena escondido por ahí, escrutando perplejo nuestra esquizofrenia colectiva y concluyendo su informe con un “Críos malnacidos e inmaduros, pasar de largo, buscar otro sitio”-, vi el vídeo, hace ya tiempo. Las imágenes en blanco y negro me impactaron lo suficiente como para que no me fijara mucho en la música que las acompañaba. Síndrome youtube, mirar y no escuchar. Y a otra cosa mariposa.
Giant Sand – Heartbreak Pass
Kwisatz Haderach, Bene Gesserit, Paul Muad’Dib, Arakis, Jessica Atreides, Vladimir Harkonnen, Sardaukar, Duncan Idaho, Thufir Hawat, Gurney Alleck, Fremen, Giedi Prime, la bella Chani, cuántos recuerdos de noches en blanco para terminar de leer, re-leer y requeté leer la saga de Dune, de Frank Herbert. Mi admirado y admirable libro de cabecera de juventud, publicado hace medio siglo y tan actual, lleno de lugares hermosos e inquietantes, batallas épicas, guerras políticas intestinas, amores y traiciones, aspiraciones ecológicas y eugenésicas, ilustres personajes heroicos, malvados y enigmáticos.
Indra Rios-Moore – Heartland
“Todos los hombres que descubren Prince en un escenario se dicen lo mismo: este tipo podría ser mi mujer. Estoy segura de que les gustaría hacerle el amor”. Yo he visto al enano púrpura de Minneapolis dos veces en concierto –la primera en París en una desastrosa actuación de 50 minutos que prefiero olvidar, la segunda en Madrid en las Ventas, gigantesca y apoteósica- y no recuerdo que se me ocurriera nada sexual con el gnomo violeta. Con su corista a lo mejor, ¿pero con Prince?