Dieses klavier ist sehr schön –este piano es muy bonito-. Good Fiouck, cinco años estudiando alemán de joven, para rescatar con mucha dificultad esta frase penosa y cutre. Eso sí, no caí en la trampa, piano se dice piano en tropecientos mil idiomas, menos en alemán que se dice klavier. El alemán es un idioma raro, algo retorcido. No dicen veintidós o treinta y cuatro, sino dos y veinte, cuatro y treinta. No dicen “me gustan las judías verdes” –yo tampoco, las aborrezco-, dicen “como judías verdes bien”. En fin, si les gusta complicarse la vida, allá ellos ¿verdad? Incluso a la hora de tocar el klavier, les gusta enredar la cosa, como Hauschka, nuevo icono del piano preparado.
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Gallon Drunk – The Soul Of The Hour
Es curioso ver cómo llega hasta aquí una parte de la audiencia del blog. Después de 438 posts, la mayoría llega desde google, cómo no. Y de estos, casi todos después de buscar algún grupo o disco que yo haya publicado. Pero de vez en cuando alguno derrapa hasta undia-undisco buscando, creo entender, otros placeres. Más… carnales, digamos. Ayer, entró uno que había tecleado en google “sexy fioucking girls”. Me parto. Fiouck es un tomate verde, no una sexy girl pasándolo bien. Otros que derrapan bastante, esta vez con su música, son los de Gallon Drunk.
Snarky Puppy – Family Dinner
Tenía pendiente escuchar a los Snarky Puppy -cachorros sarcásticos en español-desde que un lector asiduo de este blog me los recomendara hace tiempo. Esta mañana dije, venga Fiouck, ya que tienes que pasar la aspiradora, castígate hasta el final, enchufa Snarky Puppy a ver qué pasa. Pasa que ahora me las pongo en bucle. Lo bueno de la edad es que te vas haciendo menos radical, los criterios cambian, sólo importa disfrutar, lleve el cantante una cresta, el pelo largo o este calvo como el culo de un bebé. O, como dice el sevillano en la gozosa Ocho Apellidos Vascos, «el flequillo relamido y cortado con hacha«.
Amparo Sánchez – Alma De Cantaora
Yo de resacón en Madrid y tú de puentón despatarrado en la playa. Yo acordándome de la madre del inventor de los dardos y tú roncando feliz en tu toalla Real Madrid. Yo con mi rebanada de pan bimbo seco con jamón de york caducado y tú con doble ración de paella de Casa Pepe con jarrón de tinto de verano sin gaseosa. Yo con un blog que alimentar y tú tan felizmente desconectado del curro. Hay que ver como viven algunos. Pero el domingo la fortuna cambiará. No sé lo que me espera, pero tú vete preparando para la vuelta, estos atasquillos en la A3, ummmm. Je je je…
Barzin – To Live Alone In That Long Summer
Tengo un nuevo amigo en mi Facebook famélico. Se llama Jorge, un loco de la música que se acaba de meter en la organización de conciertos. ‘Ta chalao perdido. Claro que es una bonita aventura, por no decir la más bonita, muchas veces pensé en meterme. Por desgracia algo sé de esta industria, he llegado a la conclusión de que no ofrece salvación. O eres Fuck Google o Fuck Apple, u olvídate de ganar dinero con la música. Así que me quito el sombrero ante su empeño. With two eggs el Jorge. Pondré este blog a su servicio cuando se aproximen conciertos promocionados por él. Este blog con audiencia planetaria, jatetu si ayer entró uno desde las Islas Caimán, españoles por el mundo… [prefiero no saber lo que hace un español en este paraíso fiscal].
King Krule – 6 Feet Beneath The Moon
Archy Marshall sacó su primer EP con diecisiete años, como Zoo Kid. Lo mires por donde lo mires, y no deja de ser fascinante, sacar un disco más que digno a esta edad sólo puede pasar en Inglaterra. Ubicas la misma historia aquí, o en cualquier otro país del mundo, y lo que el (la) chaval(a) te entregaría serían cutrerías empalagosas a lo Bisbal o María Sagana –he tenido que ir a la web de los 40 para saber con quien estaban suspirando últimamente los adolescentes-. Diecisiete años el Archy, me quito el sombrero, lo mismo que hice con Anja Plaschg, la joven austriaca de Soap&Skin.
Emmanuelle Seigner – Distant Lover
1988, Richard Walker llega a Paris desde EEUU con su mujer. El es médico, cardiólogo más exactamente. Viene a asistir, como ponente, a un congreso de colegas del gremio. Un taxi les lleva a su hotel, por cierto nada del otro mundo, por ser un eminente especialista en dar masajes cardiacos a pechugonas indispuestas. Se da una ducha –o ella no me acuerdo y él tiene que bajar a recepción o yo qué sé-, total, cuando sale, o vuelve, ella ha desaparecido. Al principio no le ayuda nadie, ni la dirección del hotel –un par de soplamocos no les vendría mal- ni la policía local –un buen patadón en la rodilla seguido de un bofetón en la nariz-, con lo cual se tiene que poner en marcha para intentar localizarla. Sin hablar una pizca de francés –hay que ver lo poco preparado que son los médicos US hoy en día-. Es cuando da con Michelle, una parisina metida en la historia muy a pesar suya. La historia es la de Frantic, Frenético en español, de Román Polanski. Richard Walker es Harrison Ford, Michelle es Emmanuelle Seigner.