Emmanuelle Seigner – Distant Lover

1988, Richard Walker llega a Paris desde EEUU con su mujer. El es médico, cardiólogo más exactamente. Viene a asistir, como ponente, a un congreso de colegas del gremio. Un taxi les lleva a su hotel, por cierto nada del otro mundo, por ser un eminente especialista en dar masajes cardiacos a pechugonas indispuestas. Se da una ducha –o ella no me acuerdo y él tiene que bajar a recepción o yo qué sé-, total, cuando sale, o vuelve, ella ha desaparecido. Al principio no le ayuda nadie, ni la dirección del hotel –un par de soplamocos no les vendría mal- ni la policía local –un buen patadón en la rodilla seguido de un bofetón en la nariz-, con lo cual se tiene que poner en marcha para intentar localizarla. Sin hablar una pizca de francés –hay que ver lo poco preparado que son los médicos US hoy en día-. Es cuando da con Michelle, una parisina metida en la historia muy a pesar suya. La historia es la de Frantic, Frenético en español, de Román Polanski. Richard Walker es Harrison Ford, Michelle es Emmanuelle Seigner.

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Fiona Apple – When The Pawn

Si el talento bastara para estar en el altar, no hay duda de que Fiona Apple ocuparía un buen espacio en lo más alto, empujando al vacío algunos artistas que no le gustan (más o menos los mismos que a mi). Pero hay más criterios de admisión, y la Fiona no piensa cumplir con ninguno más.

Tiene mala leche, indudablemente. A los 11 años, declaró que quería matar a su hermana. Sus trastornos mentales la llevaron a una psicoterapia donde demostró grandes dotes de insociabilidad. Por colmo, la violaron con 12 años por el camino del colegio. Odia a casi todo el mundo (no es para menos), es vegana y miembro muy activa de la ONG PETA (Personas por el trato ético de los animales),  cada año se mete con el pavo nacional (día de acción de gracias en los EEUU), y en el 96 al recibir un premio en los MTV awards, hizo unas declaraciones en contra de la industria musical comercial y todavía a muchos “artistas” les pitan los oídos… Total, que se enerva con mucha facilidad.

Y cuando deja de repartir mamporros, hace música. De la buena. Se toma su tiempo para madurar los álbumes, sólo van cuatro en diecisiete años. Son discos necesariamente muy personales, sin compromiso, complejos, algo sombríos, donde su voz mitad Chryssie Hynde mitad Nina Simone, potente y profunda, resuena con fuerza, con mucha emoción.

fiona

“When The Pawn” sale en 1999. Realmente el título completo es este : When the Pawn Hits the Conflicts He Thinks like a King What He Knows Throws the Blows When He Goes to the Fight and He’ll Win the Whole Thing Fore He Enters the Ring There’s No Body to Batter When Your Mind Is Your Might So When You Go Solo, You Hold Your Own Hand and Remember That Depth Is the Greatest of Heights and If You Know Where You Stand, Then You’ll Know Where to Land and If You Fall It Won’t Matter, Cuz You Know That You’re Right.”. Con sus 90 palabras, ostentó durante años el record del álbum con el título más largo,  hasta que en 2007 los de Soulwax sacaron un LP con un título de 103. Es el segundo de su carrera, no se venderá tan bien como el primero (cerca de 3 millones de copias sólo en EEUU), el precio a pagar por meterse con el pavo. Pero es el mejor de los cuatro. Sublime.