Citizen Cope – The Clarence Greenwood Recordings

El otro día, una lectora del blog, una de los 800 millones que lo leen a diario –¿no será una risita tonta lo que acabo de oír?-, compartió conmigo una canción pensando en que me podría gustar tanto como a ella. Bingo, me entusiasmó. Me gustó a la primera, el típico tema que sabes que detrás tiene que haber más y que te va a gustar todo lo que hace. Pero tontamente no me quedé con el nombre completo ni con el link –los fines de semana toca gintonic-, sólo me acordaba del apellido. Cope. Merci Madame, ajem, lo que he sufrido para volver a localizarle y poderle dedicar este post con olor a lunes.

Porque músicos que se apelliden Cope, hay para aburrir. El primero que me viene en mente es el amigo Julian Cope, ex líder de The Teardrop Explodes, banda punk de finales de los 70’s, también conocido como especialista en cultura neolítica, poeta, activista, escritor de ensayos. Luego tenemos a Pierre Cope, bajista de un grupo efímero llamado The Void, y luego del dúo Dinger, con su comparsa Andy Bell, que luego formaría Erasure. También está Miles Cope, músico de jazz US, Kenneth Cope, compositor de música religiosa –que sí, que los hay-, Jay Cope, cantante de hip hop y rap US –no podía no haber un Cope rapero-, y Nick Cope, cantautor inglés. Lo más probable es que haya más. Pero en fin, en ese momento di con el mío, él del post de hoy, Citizen Cope.

Citizen Cope Greenwood

Merci Madame, la búsqueda ha merecido la pena. Clarence Greenwood se llama el Ciudadano Cope; es americano, escribe, produce e intérpreta una música muy personal, mezcla inteligente y brillante de blues, soul, folk, rock, y si me atrevo, de rap. De hecho inició su carrera hace quince años como miembro de un grupo de hip hop de Washington llamado Basehead. Voz ronca y barba de cinco días que seducen a las chicas. Y un talento que vuelve loco a los medios. Rolling Stones escribió de él “Citizen Cope mezcla hip-hop con folk, soul y blues, y siente profundamente esta fusión, ofreciendo acordes y armonías poco comunes que combinan una delicada disonancia con destellos inesperados de belleza”. Justo lo iba a decir. The Washington Post lo nombró “el mejor artista de soul de la ciudad desde Marvin Gaye”. Ya tiene cinco álbumes en su poder, sin contar uno que publicó hace veinte años, pero del que sólo se editaron 500 copias. Yo te dejo con cuatro temas del segundo, de 2004, llamado The Clarence Greenwoods Recordings. Te va a encantar, lo sé. De elegir una, me quedo con Pablo Picasso. Buf, qué bonita.

 

 

Escucha los mejores temas de The Clarence Greenwoods Recordings, de Citizen Cope

Mario Biondi – Handful Of Soul

Descubrimiento total. Hasta ayer en mi vida había oído hablar de Mario Biondi. Estaba yo tan pancho en el Capitán –uno de los bares “rock” más digno de Madrid, con el Sucursal, a ambos los tengo cerca de casa, qué peligro- tomando un merecido Bombay Sapphire en vaso de sidra con poco hielo y cascara de lima –James Bond tiene su particular forma de pedir su bebida favorita, pues yo también- y de repente sale Barry White por los bafles –son bafles muy grandes-. ¿Barry White? Eso parece al principio, pero luego te das cuenta de que no sabe tan meloso. Así que me acerco al DJ, un histórico del lugar, para preguntar –sí, yo soy de los que preguntan, no tengo Shazam-. Me dice “Mario Biondi, a que se parece a Barry White eh? Espera, ahora te pongo otro tema de él, te va a gustar” –esto no lo da Shazam, ja-.

Mario Biondi es italiano, pero no tramposo, y ya es todo una estrella en su país. Nació en Sicilia en 1971, nieto de músicos, hijo de músico, así que no es de extrañar que con doce años ya se estaba produciendo cantando en toda la isla, en paralelo a su primera vocación de corista en la iglesia. Rápidamente deja el hábito de monaguillo por el traje de cantante en un bar famoso de la región, en Taormina, en el que tiene la oportunidad, en 1988, de cantar al lado del mismísimo Ray Charles. Durante los años siguientes, integra muchas bandas y orquestas, esencialmente de jazz, en las que su voz grave y cálida hace maravillas, pero en la sombra. En 2006, Luciano Cantone, dueño del sello Ishtar Records –una pequeña Motown local-, le descubre cantando en una de sus múltiples actuaciones alimenticias. Seducido por el carisma de Mario Biondi, le propone grabar un disco con versiones de grandes estándares de la soul, la bossa nova, el rythm’&blues, y algunas canciones originales. Asocian para la ocasión a una banda de jazz talentosa, el High Five Quintet.

Handful of soul de mario biondi

El álbum, Handful of Soul, sale en 2007. A los pocos meses ya era disco de platino en Italia, después de conquistar a todos los públicos, tanto amantes y eruditos del jazz y la soul como el gran público en busca de un disco para regalar a su suegra en navidad –ya verás como es una buena idea, gracias Fiouck-. Ays esta voz de crooner blanco como en los mejores años, grave, penetrante, cálida, elegante. Un Barry White criado con parmigiano reggiano. Te dejo con cinco títulos del álbum. Dos temas originales, el pegadizo This is What You Are y el no menos genial Never Die, así como tres bonitas versiones de grandes canciones, My Girl de The Temptations, Just the Way you are, de Billy Joel y I Can’t Keep From Cryin’ Sometimes, de Al kooper (músico blues rock US). Un descubrimiento, si signore.

 

 

Escucha algunos temas de Handful Of Soul, de Mario Biondi

 

Anathema – A Fine Day To Exit

Tenía esta canción en una vieja play-list. No recuerdo haberla metido, y cada vez que suena, digo “Who the fuck son estos pollos?”. Que conste que me gusta, pero veo pasar el nombre del grupo, y soy incapaz de poner una sola info sobre ellos. Así que como hoy es domingo de noviembre soleado, de estos de abrir las ventanas para que la casa respire un poco, antes de que se ponga a oler a repollo cocido durante los próximos 5 meses –por dios, me voy a echar a llorar-, dije, mira, audiencia, he aquí un grupo desconocido para el disfrute de tus oídos dominicales.

Según he podido indagar –puede que sea yo el único cretino en no saber nada hasta ahora de ellos-, llevan ya veintitrés años dándole a la cosa. Digo a la cosa porque no se sabe muy bien a qué le dan. Se supone que hacen una música estilo Doom-Death, en el que sólo tres grupos pelean para estar en el podio –que alguien les explique en qué consiste un podio, y cuántas plazas ofrece-, Anathema, My Dying Bride y Paradise Lost. El doom death es una mezcla de doom-metal y death metal. Mucho más claro ¿verdad? Por lo meno nos hemos librado de que lo llamen metal-metal. Para que nos entendamos, mezcla los tempos lentos, pesimistas y depresivos del doom metal, con la voz trash del death metal. Dicho así, es probable que me quede con la canción de hoy.

Anathema A Fine Day To Exit

En 1990, en Liverpool, los hermanos Cavanagh –tres de ellos- forman una primera banda llamada Pagan Angel, con el cantante Darren White, antes de rebautizarla Anathema después de un primer EP sin más historias, y de separarse del vocalista. Dejan los sonidos más metal para centrarse en un rock más atmosférico, progresivo, melódico. Pues eso, doom-death. Y así hasta el año pasado, cuando sale el noveno disco de una carrera súper digna, cuatro lustros durante los que se han ganado –por lo que he leído- una fama de muy buenos músicos, fiel a un estilo, con actuaciones en directo de infarto. Tienen fans muy fans, de estos que eligen el nombre del grupo como password de la cuenta gmail, o que le hacen un QCM eliminatorio sobre el grupo a cualquier chica ligona.

Te dejo con la canción incluida en mi playlist, A Fine Day To Exit, del álbúm del mismo nombre, de 2001. Arranca muy lenta –doom- pero a los tres minutos se pone las pilas –death-. Hala, abre la ventana y déjate doom-deathear. Luego zumito y a misa.

 

 

Escucha A Fine Day To Exit, de Anathema

The Temper Trap – Sweet Disposition

Ya sé que va por rachas, pero últimamente no voy casi nada al cine. Además, las últimas dos veces, ha sido para ver dos películas bastante paquetes -con el guapo de Ryan Gosling-, y eso obviamente no ayuda a repetir. Alguna buena me habré perdido, y también más de un bodrio. Y luego están estas películas que no se sabe si has hecho bien en pasar de ellas o si te has lucido por idiota. Saber que hay pelís que se van a quedar para siempre en mi particular limbo cultural, ya que no veo la tele ni descargo, me mosquea. Es el caso de (500) días juntos, realizada por no sé quien, con no sé quien (chico) ni sé quien (chica), una comedia dramática US que tuvo cierto éxito en el año de su estreno (2009), gracias a su acogida en el festival de cine independiente de Sundance –y dos nominaciones a los Golden Globe, que no es poco-. En su día, me llamó mucho la atención la banda sonora, no es usual ver reunidos artistas como Pixies, Feist, Regina Spektor, Black Lips, Doves, Hall & Oates en una misma cinta. Si a la lista añades los australianos de The Temper Trap, vamos, apaga e idiotamonos.

The Temper Trap no llega todavía a los diez años de vida. Y no por ser de la otra punta del globo, pasa el tiempo al revés. No irrumpieron con dos discos en su haber, para terminar en un sótano, buscándose un nombre y soñando con ir de gira por el mundo. De hecho no irrumpieron, se lo tomaron con mucha calma. Cuatro años exactamente, entre el primer sótano y el primer disco. No es que tuviesen que lidiar con un montón de canguros peleones, ni se perdieron por el desierto, es sólo que después de reflexionar meses acerca del nombre de la banda –Temper Temper-, se dieron cuenta de que ya había un grupo americano llamado así. Así que, plof, otra vez encerrados en el sótano viendo vídeos de surf en youtube, hasta que un día uno de los componentes vio la luz –cambió la bombilla- y decidió que serían las trampas de humor. The Temper Trap. A partir de ahí, ensayaron, afinaron su estilo indie pop épico, tocaron en bares, actuaron en conciertos, destacaron en los medios locales, hasta finales de 2008, año en el que llegaron a la misma conclusión que todos los grupos australianos desde hace medio siglo: “esto se está quedando pequeño”. Los más sinceros añaden “y ya me conozco todas las groupies buenas“. Así que volaron hasta UK, donde no tardaron mucho en hacerse un hueco: contrato, conciertos, familla, festivales, entrevistas, artículos, programas, premios. Fundamentalmente, lo mismo que les pasaba a 20.000 kms, pero con canguros más pequeños y forma de oveja.

Conditions

En 2009, The Temper Trap saca un primer álbum, Conditions. En Australia se instala cómodamente en la parte alta de las listas, al igual que en Inglaterra, donde el disco llega durante el verano 2009. Indie pop atmosférico y alegre, para un disco realmente muy bueno –a pesar de lo que digan los de pitchfork que no le dieron ni la media, 4,6 / 10,0-. Les vi en el Moby Dick de Madrid en noviembre de aquel año, en una actuación más que digna. No los volveré a ver, en 2012 sacaron un segundo disco que no me convence, con un primer single, Need Your Love, acompañado de un vídeo a lo Karate Kid bastante ridículo. O algo se me escapa, que también es posible.

 

 

Escucha algunas de las mejores canciones del primer disco de The Temper Trap, Conditions.

 

Nikka Costa – Push & Pull

No por mucho madrugar amanece más temprano. Eso debe pensar Nikka Costa, cantante norteamericana que lleva publicando discos desde que tiene cinco años –hoy tiene cuarenta y uno- sin que llegue de verdad a despegar su carrera. Es más, cada nuevo disco se vende menos que el anterior. Su último single, Ching Ching Ching, grabado en 2011 para la banda sonora de la serie US Teen Wolf, no presagia nada bueno para quien fue la Child Star preferida de las tardes dominicales de TV de media Europa y US, a principios de los 80’s.

Nikka Costa estaba destinada a vivir por y para la música. Su padre, Don Costa, fue un legendario productor, arreglista y director de orquesta que trabajó con los artistas más grandes: Paul Anka, Tony Bennett, Sammy Davis Jr. y Frank Sinatra –siendo este último el padrino de Nikka-. En su casa siempre hubo músicos de visita, desde Quincy Jones a Sly Stone. Con tres años ya estaba componiendo sus propios temas, y los cantaba delante de su familia y sus invitados. El primer single que grabó fue con cinco años, un villancico empalagoso que interpretó en un simpático dúo con Don Ho. Este era un cantante tradicional pop hawaiano con cara de Georgie Dan –no confundir con Georgie Dans, el bloggero histérico con los derechos de autor- y voz de Dios Elvis Presley. Dos años más tarde, interpretó una canción como diminuta telonera de The Police en Chile, en un maxi concierto que congregó a cerca de 300.000 personas, y el año siguiente, cantó con su padrino Frank Sinatra en el césped de la Casa Blanca. En 1981, influenciada y alentada por su padre, y, no seamos mezquinos, ayudada por cierto talento para la música, grabó su primer álbum. Disco homónimo, subió hasta lo más alto de las listas de venta de muchos países europeos y de Suramérica. Contenía un cover del Out Here On My Own – cantada originalmente por Irene Cara en la película Fama- que cautivó a millones de chiquillas y no tan chiquillas en todo el mundo. Aquí fue un casi despropósito, instalándose el tema en el #1 durante nueve semanas.

Nikka

Dos años más tarde publicó un segundo disco, Fairy Tales, justo antes de que falleciera su padre. Luego esperó otros seis años para intentarlo de nuevo, con Here I Am, Yes It’s Me. Pero con diecisiete años la magia de los child stars ya no funcionaba, y el álbum pasó desapercibido. Los años siguientes los pasó en Australia, donde se hizo mujer y esposa, reordenó su vida, pensó en qué quería hacer con su vida de artista, profundizó en varios estilos, y escuchó todo el repertorio de la Motown y la Stax Records. Montó una banda, y empezaron tocando música funk y soul. Su primer álbum como adulta fue Butterfly Rocket, de 1996, por el que recibió el premio a la Mejor Artista Revelación en los Premios de la Industria Musical australiana. Después de volver a los US, siguió creando y componiendo, y en 2001 sacó el disco Everybody Got Their Something, una buena mezcla de rock, soul y r’n’b. El tema que abre el disco fue elegido por la marca de ropa Tommy Hillfiger para su campaña publicitaria en TV, pero no fue suficiente, el disco no vendió más de 250.000 copias, muy por debajo de lo que esperaba su discográfica. Siguieron otros dos álbumes, Can’tneverdidnothin’ en 2005 y Pebble to a Pearl en 2008, que tampoco tuvieron mucho éxito. Y con Ching Ching Ching, parece que se acaba la carrera de Nikka Costa.

En el disco Everybody Got Their Something, sin embargo, había una auténtica perla, Push&Pull. Fue seleccionada por Ted Demme para figurar en la banda sonora de su película Blow, con Johnny Depp y Penelope Cruz. Es una canción hermosa, con un tempo lento acompañando la voz clara de Nikka. Como Wise Up, de Aimee Man. Justo lo que necesitamos para arrancar esta semana.

 

 

Escucha Push & Pull, de Nikka Costa

 

Los Campesinos! – You! Me! Dancing!

Leía ayer una información escalofriante sobre el mundo rural. Según unas estadísticas que las autoridades galas han tenido el “valor” de sacar –no hay un país en el mundo al que le guste publicar este tipo de números-, cada dos días se suicida un agricultor o un ganadero. Un campesino vamos.  Casi siempre por motivos económicos –la próxima vez que compre la leche a un precio tirado, me acordaré de quién está tirado al otro lado-. De pequeño grababan corazones en el tronco de los árboles, de mayor el corazón deja de latir en la viga del establo. Porca miseria.

Y mientras tanto Los Campesinos! están de fiesta. Desde hace siete años, este grupo de Cardiff, Gales, hace una música rock festiva, alegre, energizante. Como salieron un poco alfeñiques, tuvieron que olvidarse del rugby. En Cardiff, si no corres detrás del balón caprichoso ese, te queda poca alternativa -la ciudad ofrece 1550 horas de sol al año, la mitad que Madrid, qué desolación-. Así que a tocar música para pasarlo bien. A ellos les salió bien, estuvieron a puntito de convertirse en LA banda indie hace pocos años. Según el momento, son seis o siete miembros, y al igual que los Ramones, todos se apellidan con el nombre del grupo. Como Arcade Fire, a los sonidos rock tradicionales –léase guitarra y bajo-, añaden instrumentos que no vemos a menudo por estas tierras –me refiero a Madrid-. Gareth Campesino, el cantante, también toca el glockenspiel –instrumento hecho con laminas metálicas que se percuten con baquetas de madera-. Alexandra Campesino, también cantante de la banda, toca la Melódica –instrumento de viento con un teclado, vamos como si fuera un clarinete pero con teclado reducido de piano-. Publicaron un primer álbum en 2008, Hold on Now Youngster, aclamado por la crítica y el público, y el quinto y último, No Blues, saldrá a finales de este mes de octubre. En España vinieron ya bastantes veces a montar sus fiestas gozosas en los escenarios de los principales festivales.

Campesinos

En el primer disco de la banda, destacaba el tema You! Me! Dancing!, producida el año anterior, la más representativa del sonido de Los Campesinos! Empieza lenta, pero a partir de 1’30” arranca como una furia lúdica contagiosa. Llegó a ocupar el #72 en las lista de las 100 canciones 2007, según Rolling Stones. Perfecta para un domingo pastoso.

Venga, dale al play y sube el volumen. Luego zumito y a misa.

 

 

Escucha You! Me! Dancing! de Los Campesinos!

Black Eyed Peas – Elephunk

2003. Cuando Will.i.am y sus comparsas Apl.de.ap y Taboo –mira, cierto, cada cual se puede llamar como le venga en gana, incluso de la forma más ridícula posible- ya llevan casi dos años preparando la grabación de su cuarto disco, Elephunk, se dan cuenta de que la canción Shut Up se merecería una voz femenina –“y a ver si pillo cacho”, pensaría el Willy. Inicialmente se lo proponen a Nicole Scherzinger, ahora líder y cantante de Pussycat Dolls, pero ella rehusa la oferta alegando un compromiso anterior con Eden’s Crush, una girl band procedente de un programa TV US -oye, yo te lo cuento aunque igual te lo sabes ya todo, pero es que a mi me suena a chino y me voy enterando poco a poco-. Total, vaya manera de cagarla, amiga Nicole, tu lugar en el olimpo lo ocupa una que no se lo pensó dos veces, la Fergie. Porque vale que Pussycat Dolls ha tenido éxito, pero Black Eyed Peas ha tenido éxito, ventas multimillonarias, reconocimiento internacional, premios, y hasta respeto.

El olimpo es el lugar de veraneo perpetuo de pocos. Para llegar allí, no hay tarjeta VIP que valga. Hay que demostrar tener bastante talento y mucha suerte. Los ya mencionados arriba empezaron a probarla en 1988, con un grupo de rap llamado ATBAN Klann –atban por A Tribe Beyond A Nation-, con DJ Motiv8 y Mookie Mook –la cosa no mejora con los nombres-. El grupo firma con el sello del rapero Eazy-E, Ruthless Records, y graba un disco, Grass Roots, que nunca fue publicado debido al fallecimiento del dueño de la discográfica. En 1995, cambian de nombre y pasan a llamarse Black Eyed Pods, y luego Peas –mucho más claro-. Sacan dos álbumes con el sello Interscope Records, Behind The Front y Bridging The Gap. Ambos álbumes reciben muy buenas criticas, pero se quedan en el mercado rap hip hop.

Elephunk

Ahí es cuando la suerte decide darles un empujón, en la persona de un tal Giuseppe Mezei -se cree saber que multimillonario, amigo de toda la vida de Slash, guitarrista de Guns N’ Roses-, que, al conocerles, se queda impresionado por el talento de la banda y decide financiar el tercer disco. Quién c… es Giuseppe Mezei –otras veces escrito Mazzei-? No lo sé! Hay poquísima información sobre este señor, su nombre sale muy pocas veces relacionado con el de Black Eyed Peas. A ver si va a ser una mentira, no sería la primera en la historia de la música popular.

Con este tercer disco, el estilo de la banda evoluciona bastante, se suaviza. Mezcla con mucha variedad y originalidad rap, hip hop, pop, funk y R’n’B. Es el último disco de la banda que conserva una gran sinceridad; los siguientes, aún con enorme talento en algunas canciones, serán claramente productos pensados para el gran público y las macro actuaciones. Elephunk vendió nueve millones de discos en todo el mundo, desde su fecha de publicación hace diez años. Varios de los temas del disco fueron #1 de las listas de ventas en muchos países, incluido España. Y yo enterándome mucho tiempo después, cuando arrasó el siguiente disco, Monkey Business –ya, a veces pasa-. Y la Fergie cantando en toda las canciones menos tres, cuando inicialmente sólo iba a hacer un dúo en Shut Up. Incluso tiene su fotito en la portada. Y la Nicole dándose cabezazos de rabia.

Todo el disco es brillante, y muy variado. Contiene el casi mega hit Where is the love, acompañado por Justiniano Lago Maderero –a ver si adivinas quién es-. Y Sexy, con el bonito sampling de Insensatez, de Joäo Gilberto y Antonio Carlos Jobim, con letra de Vinicius de Moraes, de 1961, una de las canciones brasileñas más emblemáticas de la Bossa Nova.

Elephunk. Un disco alegre, falta hace.

 

 

Escucha entero Elephunk, de Black Eyed Peas