A principios de este siglo, la música tuvo como un hipo sonoro -con tufo a cerveza barata y vino en brick-, de estos que te sacuden todo el cuerpo y te sacan de tu sopor. Una ola de grupos rock a la antigua –léase cantante, guitarra(s), bajo y batería-, con las mejores intenciones del mundo, invadieron cascos y altavoces. Con los Strokes, Franz Ferdinand, Jets, White Stripes, Vines, Hives, Fioucks –queeeeeeé-, la década se avecinaba rock’n’roll y eléctrica, pero no duró, apostando la industria por grupos más facilones y sobre todo más vendedores, como Coldplay y Kaiser Chiefs. Dentro de esta avalancha de sonidos rabiosos, el que más dio de hablar fue sin duda The Libertines, y su loco chalao Pete Doherty.
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Bloc Party – Silent Alarm
Hay que recelar de las corazonadas. Descubres algo y de repente sólo existe aquello y no importa el resto. Mmmm, malo, muuuu malo. Normalmente no dura mucho y poco a poco regresas a tus primeros amores, disculpándote por este pequeño error y jurando “ays por dios no me pegues no lo volveré a hacer”. Pero vuelves a meter la gamba poco después, con otro descubrimiento “¡sensacional!” y la historia se repite. Esto me pasó, entre otros, con Bloc Party y su primer álbum Silent Alarm, el disco que deslumbró lo que tardaron en sacar el segundo. He tenido que meterme en la wiki para saber si seguían en activo. Y no, no siguen.
The Legendary Tigerman – Femina
The Legendary Tigerman. Memphis? Tennessee? Mississippi Delta? Chicago? Que va, gira el globo hacía la derecha, dedo índice al acecho, cuando veas Portugal, dale con el dedo a medio camino entre Oporto y Lisboa para parar la rotación. Ahí, ahí está Coimbra, en la provincia del mismo nombre. 143 mil habitantes. 142.999 intérpretes devotos del fado y las canciones de Zeca Afonso, el músico militante héroe de la ciudad. Y un bluesman binario a la Alan Vega, Paulo Furtado, uno de los artistas portugueses más vanguardistas y con más proyección hacia fuera.
Lady Gaga – Fart
Lady Gaga aquí? La reina de la diversión barata en un blog de música? La abanderada de la fatuidad signo de los tiempos? Dios Elvis me libre de publicar jamás algo sobre Lady Gaga, solía decir yo. Pero resulta que tuve un pequeño contratiempo y no iba a poder dedicarle mucho tiempo al blog, así que dije, “pues elige a alguien de la que no hay que decir apenas nada”. Así que, quién si no la Gaga?
Son De Sol – Veneno
En la serie “Fiouck disfruta por la cara”, el sábado me invitaron al espectáculo del cómico Ángel Garó, en el Teatro Nueva Alcalá, en Madrid. Mola eso de que te inviten, más que nada porque si no, no hubiera ido. No por nada, es sólo que en el caso de este señor, no tenía ni idea de quién era y nunca se me hubiera venido a la cabeza comprar entradas para ir a ver su show, En Esencia. Y me hubiera arrepentido, porque me reí lo que no está escrito. Cuánto hacía que no me reía tanto? De estas carcajadas que casi acaban con mi garganta después de una hora de espectáculo –duró dos, una hazaña-.
Philippe Katerine – Robots Après Tout
Ya sabes, me gusta fastidiarte el domingo con canciones imposibles. Esta vez vayamos a Francia, donde un tal Philippe Katerine lleva más de veinte años azotando las ondas, cuando le dejan, demostrando como un crack que se puede hacer música diferente y tener el reconocimiento –entendámonos, tampoco es David el Jeta- de los medios y el público sin mezquindad ni bajarse nunca los pantalones –o levantar la falda, según-.
David Dorantes – Libertad Entre Rejas
Últimamente no paran de invitarme. El jueves al pre-estreno de El Lobo de Wall Street -enorme- y el sábado al homenaje a Enrique Morente, en el Teatro Circo Price de Madrid. A ver si pronto me invitan una semana a Las Seychelles, que estoy de la lluvia hasta el moño. Acepté el reto, con más curiosidad que ganas reales. Digo reto porque si eres un fiel lector del blog, sabrás que el flamenco y yo, no cuajamos. Y eso que puedo enorgullecerme de haber visto al Camarón en vivo. Fue antes de que viniera a vivir a España, asistí a la grabación de un programa de la tele francesa, en el que era el invitado de honor. Imposible saber que iba a fallecer pocos meses después, a los cuatro días de desembarcar yo en Madrid. Total, ya en aquel momento había llegado a la conclusión de que el flamenco no era para mi. Es así, no me llega. Ni al alma, ni al corazón, no me provoca nada sino una mezcla de respeto y aburrimiento. Pero como ya tengo mi edad, llegué a pensar que mi rechazo era más bien el resultado de una total ignorancia que otra cosa, así que fui.