Rufus Wainwright – Release The Stars

Se apellida como si fuera el último retoño de una gran dinastía industrial yanqui. De hecho es homosexual, ha sido drogadicto, amante de la lujuria, es decir, bien podría ser. Realmente es americano por su padre -cantante folk- y canadiense por su madre, cantante folk. También es hermano de Martha, cantante folk. Pero Rufus canta de todo, menos folk. Rufus posee una de las más grandes voces masculinas y no la quiere desperdiciar con folk. Bien ahí Rufus, bien!

Como todos los grandes, Rufus Wainwright empieza con la música muy temprano. Con seis años ya tocaba el piano y con trece acompañaba a su madre y hermana en los conciertos que daban en familia. También se inicia sexualmente a muy temprana edad, aunque igual no era su intención, pero con catorce años le viola en Hyde Park un señor con el que Rufus sólo pensaba dar una paseo romántico. Ays jóvenes… Tampoco tardó mucho en meterse de todo, estuvo adicto a las metanfetaminas durante años. Le costó infinito trabajo anunciar su homosexualidad a sus padres, que por lo visto no se lo tomaron nada bien, sobre todo su padre -no se supone que el folk predica el amor universal o me he perdido algo?-. Cuando decidió dejar las drogas, dudó entre meterse en sesiones de rehabilitación o irse a vivir a casa de su padre, del que dijo “Sabía que necesitaba a un gilipollas para gritarme, y él cumplía los requisitos”. En fin, una estrella pop en toda regla. Di que sí.

Y musicalmente tiene el talento de los elegidos y una voz grandiosa. Su primer álbum, Rufus Wainwright, salido en 1998, es fruto de la desmesura. Más de un año de estudio, 56 canciones grabadas para sólo publicar doce, 700.000 dólares de coste. Y todo para un álbum de debut. Las ventas no acompañan, pero la critica le adora a la primera, y The NY Times clasifica el disco en el #5 de los mejores del año. Siguen nueve álbumes, siendo el último de 2012, Out of the Game. Aborda muchos estilos, desde el pop hasta la ópera –en 2009 estrenó su primera ópera, Prima Donna-, todo bastante baroco y lírico, pero nada de folk. Bien ahí Rufus, bien!

RufusReleaseStars

En 2007, saca Release The Stars, su álbum más comercial, pero no menos talentoso. Producido por Neil Tennant, de Pet Shop Boys, con la participación de la parte femenina de la familia (madre, hermana, hermanastra), el disco recibe las mejores críticas y por primera vez, ventas a la altura de su calidad. Contiene una de las canciones más hermosas que conozca, Going to a Town. Desde el minuto 2’50” hasta el final, es, cómo explicarlo, uch, me da escalofríos.

 

 

Escucha entero Release The Stars de Rufus Wainwright

Kings Of Leon – Because Of The Times

Producir el mejor garaje rock en Nashville, ciudad del country y del blues por excelencia, tiene su mérito. Hay que soportar las miradas negras y las muecas de desaprobación hasta en la sopa. Pero los hermanos Followill tuvieron un padre predicador, así que curtidos en la adversidad estaban.

La juventud de los hermanos Caleb, Nathan y Jared Followill, fue marcada por los viajes en las carreteras de todos los estados sureños, con un padre que iba predicando donde se le solicitaba. Carreteras polvorientas, calor de mil demonios, capirotes temibles, hogueras sospechosas, recuerdos para luego eh? Al fallecer el padre de la fratría, los retoños se establecen en Nashville a finales de los 90. Rápidamente montan un grupo de rock, en el que se integra un primo, Matthew, de apellido Followill cómo no. La banda utiliza los servicios de un “técnico de sonido”, un tal Christopher Followill. Otro primo. En los primeros conciertos, el reducido público son todos Followill, padres, abuelos, hijos, nietos, bisnietos, tataranietos, bichoznos, tíos, tíos abuelos, tíos segundos, tíos abuelos segundos, hermanos, medio hermanos, primos carnales, primos segundos, sobrinos, sobrinos nietos, sobrinos segundos, cónyuges, concubinos, suegros, padrastros, tíos políticos, cuñados, hermanastros, primos políticos, concuñados, consuegros, yernos, nueras e hijastros.  Following the Followill.

kings

Sus dos primeros álbums “Youth and Young Manhood” (2003) y “Aha Shake Heartbreak” (2004) les confieren cierta fama, U2 y The Strokes les eligen de teloneros para sus giras en EEUU, y el NME llega a tachar el primer trabajo como el mejor disco de debut de la década.

No obstante la consagración viene con el tercer álbum, “Because of the Times”. El sonido del grupo ha madurado pero sigue único, tanto con la voz de Caleb (Followill, os acordais?) como con las guitarras líricas y épicas del primo. El disco abre con los 8 minutos de “Knocked up”, formidable y energizante pieza que me pongo en bucle cuando quiero despertar.

Fiona Apple – When The Pawn

Si el talento bastara para estar en el altar, no hay duda de que Fiona Apple ocuparía un buen espacio en lo más alto, empujando al vacío algunos artistas que no le gustan (más o menos los mismos que a mi). Pero hay más criterios de admisión, y la Fiona no piensa cumplir con ninguno más.

Tiene mala leche, indudablemente. A los 11 años, declaró que quería matar a su hermana. Sus trastornos mentales la llevaron a una psicoterapia donde demostró grandes dotes de insociabilidad. Por colmo, la violaron con 12 años por el camino del colegio. Odia a casi todo el mundo (no es para menos), es vegana y miembro muy activa de la ONG PETA (Personas por el trato ético de los animales),  cada año se mete con el pavo nacional (día de acción de gracias en los EEUU), y en el 96 al recibir un premio en los MTV awards, hizo unas declaraciones en contra de la industria musical comercial y todavía a muchos «artistas» les pitan los oídos… Total, que se enerva con mucha facilidad.

Y cuando deja de repartir mamporros, hace música. De la buena. Se toma su tiempo para madurar los álbumes, sólo van cuatro en diecisiete años. Son discos necesariamente muy personales, sin compromiso, complejos, algo sombríos, donde su voz mitad Chryssie Hynde mitad Nina Simone, potente y profunda, resuena con fuerza, con mucha emoción.

fiona

«When The Pawn» sale en 1999. Realmente el título completo es este : When the Pawn Hits the Conflicts He Thinks like a King What He Knows Throws the Blows When He Goes to the Fight and He’ll Win the Whole Thing Fore He Enters the Ring There’s No Body to Batter When Your Mind Is Your Might So When You Go Solo, You Hold Your Own Hand and Remember That Depth Is the Greatest of Heights and If You Know Where You Stand, Then You’ll Know Where to Land and If You Fall It Won’t Matter, Cuz You Know That You’re Right.”. Con sus 90 palabras, ostentó durante años el record del álbum con el título más largo,  hasta que en 2007 los de Soulwax sacaron un LP con un título de 103. Es el segundo de su carrera, no se venderá tan bien como el primero (cerca de 3 millones de copias sólo en EEUU), el precio a pagar por meterse con el pavo. Pero es el mejor de los cuatro. Sublime.

Amy Winehouse – Back To Black

Diminuta, flaca, tatuada como un camionero, pintada como la mujer del camionero, un moño de antología, tenía ese magnetismo de los grandes, ese poder de atracción a la medida de su desamparo, esa extraña sensación de absoluta soledad cuando tenía al mundo rendido a su talento. Gozaba de una voz portentosa, en un cuerpo grácil, casi frágil. Toda la vida de Amy Winehouse se resume en contradicciones, polos opuestos, excesos autodestructivos, y todos los tormentos que suelen acompañar un absoluto desamor consigo mismo.

Resucitó un género, inventó un estilo, iluminó el mundo con 24 canciones, conmocionó con su voz ronca y melodías tristes. Dicen que nadie le ayudó, que el puto circo se alimentó con su lenta caída, esa prensa pestilente que le sobrevive, claro cómo no. Especulando sobre la fecha en la que nos iba a dejar, viéndole tambalearse alcoholizada en youtube. Escuchaban a Duffy y decían que era lo mismo. Miserables…

Amy Winehouse, la más grande del siglo XXI, la más rock’n’roll de las Soul Women… no se ha hecho la miel para la boca del asno.

amy

Back to Black, segundo álbum, aunque sea para escuchar una y otra vez a la canción del mismo nombre. Mi preferida.

We only said good-bye with words
I died a hundred times
You go back to her
And I go back to black

Arcade Fire – Funeral

Canadá, sus nobles renos, sus orgullosos leñadores, sus auténticas camisas de cuadros, sus delgadas canoas, sus interminables bosques, sus nevadas campiñas, su barbuda policía montada y su apestoso jarabe de arce. Y desde 2005 su arrolladora banda rock indie (ayyy) de masas, hija predilecta de pichtfork y los críticos guays, Arcade Fire, que permitió a Canadá existir por otra cosa que paisajes bucólicos. Aunque con 25 grados bajo cero.

Funeral

Funeral, el primer álbum de la banda, es impecable, probablemente el mejor disco de rock de la primera década del siglo XXI. Epico, barroco, alternativo, original, grandiosa mezcla de una infinidad de instrumentos, incluyendo acordeón, batería, xilófono, zanfona, viola, órgano y cosas menos raras como guitarras y bajo.

Y dirás tú, what the fuck es una zanfona? Aunque no venga a cuento, resolvamos tus dudas. Según la wiki, “la zanfona se asemeja a un violín mecánico en el que varias cuerdas vibran por la fricción de una rueda enresinada (situada en la caja de resonancia del instrumento) que gira gracias a un manillar”. Y resulta que la Régine Chassagne, co-fundadora del grupo con su marido Win Butler, toca la zanfona como nadie. Hay que ver.

En fin, a lo que íbamos, Funeral es un disco enorme, grandioso. Tiene esa energía casi lírica y sinfónica que lo hace único. Hay algo de urgencia en las canciones, la voz de Win Butler suena a alarma, toca a rebato, y nosotros hipnotizados, que no pasa nada, nos podemos morir ya.

Luego vendrían otros dos álbumes, pero la magia ya no funcionaría igual. El tercero –The Suburbs- sale en 2010 envuelto en una doble polémica, un precio de venta a 4$ en EEUU y la negativa del grupo a que se pueda escuchar en los sitios legales de música en streaming de todo el planeta.

[Bueno, desde que escribí este post, salió un cuarto álbum, Reflektor, en octubre del año pasado. Le sigue pasando lo mismo que a los dos anteriores, es bueno, pero la magia se ha ido.]