El dos de junio es festivo en Canadá. Pandilla vagos estos leñadores, ¿acaso tenemos días festivos en España? Celebran The Decoration Day desde 1890, fecha en la que los veteranos de la batalla de Ridgeway reclamaron un poco más de consideración por parte de su gobierno. Este conflicto, por lo que he podido entender –más bien poco- lo originaron los Fenians –qué gracia de nombre, en francés quiere decir precisamente vago-, estos irlandeses que luchaban contra la presencia británica. Total, no nos va a impedir dormir, pero me viene de maravilla para hablar de la música de Patrick Watson, decoración acústica desconsiderada.
Archivo del Autor: fiouck
Creedence Clearwater Revival – Willy And The Poor Boys
Llevo mucho tiempo pensando en si dedicarle una entrada a la Creedence Clearwater Revival. Míticos, legendarios, imprescindibles, no lo dudo. Pero leí hace tiempo una declaración de su fundador, John Fogerty, en la que decía: “La Creedence Clearwater Revival fue la mejor banda de la historia tras los Beatles”, y si bien me importa un pepino el ego del músico –el rock se nutre y vive de egos desmesurados al lado de los cuales Ronaldo se parece a una ermita-, sí me preocupa que los cuatro sosos sean su referente. Me chirría profundamente.
Ximena Sariñana – Mediocre
Ayer estuve en Londres. Bueno, para ser exacto, en las afueras, a exactamente 1.602 kilómetros más al sur del centro de la capital inglesa, en un pueblo llamado Navamorcuende. Un pueblo sin alma, medio fantasma, como todos los pueblos de 2 a 6 de la tarde cuando el sol amenaza con hacerte añorar el invierno. El hambre nos pilló justo ahí y elegimos mal el chiringuito, normal. Cuando todo puede ir mal, irá peor, decía el otro.
Ibrahim Maalouf – Illusions
Hay una fiel lectora de mi “maravilloso blog” -lo dice ella, intuyo que necesita mi coche para esta noche-, que de vez en cuando me manda recomendaciones. Generalmente no me fío, porque una vez me dijo que le gustaban The Smith, y esto denota falta de criterio y de buen gusto. Pero por otra parte es la misma que me hizo conocer a Citizen Cope, y esto es un punto a favor. Ah, también vimos juntos a Ryüichi Sakamoto en el Circo Price hace algunos años, respeto pues.
James Rhodes – Beethoven
Cuando era un chaval, era un lector ávido de los Comics de Marvel. Mi preferido era Iron Man, sin duda. La de veces que me miré el torso en busca del artilugio circular por donde iba a salir el láser redentor. A la larga lista de profesores que soñaba con pulverizar con mi rayo vengador, había añadido aquel policía que me había multado por cruzar un paso peatonal montado en la bici. Pero en su lugar empezaron a aparecer algunos pelillos y al final me conformé con ellos, en el fondo iba a ser un hombre, qué guay.
Anna Domino – 88
Hubo una época, no tan lejana, en la que los sellos importaban de verdad. Como escuchar música requería un soporte físico, vinilo o cassette, y comprarlos no generaba suspicacias del vecindario ni miradas atónitas de tus amigos, vendían, luego existían. Así podían permitirse auténticos lujos y producir música alternativa –en su acepción ochentera- de calidad, sin caer en concurso de acreedores al día siguiente.
Corine Bailey Rae – Corine Bailey Rae
La próxima vez que entre en una sala de conciertos pequeña, prestaré más atención al ropero. Normalmente paso de dejar nada, más que nada por la cola que se monta cuando acaba la actuación. Pero después de leer la biografía de Corine Bailey Rae, ahora algo dejaré, aunque sean los pantalones, por si estamos con 35 grados fuera y solo llevo camiseta –es que mi tableta de chocolate de yogurín se ha borrado con los años-. Y de paso pediré un autógrafo a la chiquilla al otro lado del mostrador, por si las moscas.