Perfume Genius, o cómo Mike Hadreas logró recomponer una vida hecha pedazos y reivindicar orgullosamente su homosexualidad. Una carrera llena de obstáculos que casi acaba con su vida en más de una ocasión y que le lleva a rendir cuentas –a menudo con él mismo- en discos hermosos pero sombríos, angustiados, muy especiales.
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Jem – They
Vencí al microbio, strong Fiouck. La mierda esa diminuta tiró la toalla y en cuanto vio que no me podía abatir se marchó de madrugada, dejándome exhausto, pero sano. Lo vi marcharse por el conducto de aire con su chándal del Madrid arrugado, ahora estará martirizando al vecino, así aprende éste a montar fiestas en su casa hasta altas horas de la madrugada.
The Black Keys – Fever
Plof no, mega plof me tienes. Estas fiestas pueden conmigo. Además es raro que vengan solas, normalmente propician la llegada de un proceso gripal que se quedará en bonito trancazo con un poco de suerte –creo firmemente en la teoría de los ciclos, como el lunes no me tocó ni el reintegro, hay motivos para la esperanza-. Tengo toda la panoplia: fiebre, escalofríos, dolor de cabeza, vamos, sólo me falta el pijama cutre y a rodar el anuncio de Frenadol. Así que hoy como que paso del blog.
Leroy Anderson – Sleigh Ride
Sleigh Ride, Paseo en Trineo, el único villancico que me gusta. Mejor dicho, el único villancico que no me pone de mala leche. Es obra de un tal Leroy Anderson, que lo terminó de componer, sin letra, en febrero de 1948. En los US, es con creces la canción navideña más tocada durante las fiestas cuando en realidad ni parece haber sido escrita pensando en Nochebuena.
Insane Clown Posse – Santa Is A Fat Bitch
Ahí estamos, veinticuatro de diciembre. Buf. Encima como era de esperar no me ha tocado el gordo -ni el desnutrido, ni ninguno de complexión normal-. Así que me he ido de aquí, dos días. Pero no te abandono del todo, y si bien no pienso estirarme mucho, vamos a celebrar Nochebuena como dios Elvis manda. Con una bonita canción de Navidad.
Del Shannon – Runaway
Día N-1. No, N por Navidad no, sino por Nefasto. Pero hoy me voy a portar bien, venga, siéntate frente a la chimenea, abrígate con esta mantita de lana, saborea estas castañas recién hechas, sorbe plácidamente ese gin tonic de Plymouth con Schweppes, fuma felizmente ese macro porro navideño, y deja que te relate una bonita historia de rock’n’roll, propia de esta época de cuentos, una en la que el principal protagonista se pega un tiro al final
She & Him – Classics
Lunes veintidós de diciembre, día N menos 2 -N por nefasto-. The Great Christmas Swindle, la gran farsa navideña, a la vuelta de la esquina. Como todos los años, no recuerdo en qué momento renuncié a renunciar, y me vestí torpemente con el traje ya muy gastado de ciudadano participativo del esfuerzo de guerra, buscando regalos para los que me soportan todo el año luciendo sonrisa enigmática como aquella mujer con marido amnésico en el spot TV para Golf hace muchos años.