Del Shannon – Runaway

Día N-1. No, N por Navidad no, sino por Nefasto. Pero hoy me voy a portar bien, venga, siéntate frente a la chimenea, abrígate con esta mantita de lana, saborea estas castañas recién hechas, sorbe plácidamente ese gin tonic de Plymouth con Schweppes, fuma felizmente ese macro porro navideño, y deja que te relate una bonita historia de rock’n’roll, propia de esta época de cuentos, una en la que el principal protagonista se pega un tiro al final

Suele pasar. Quiero decir, en Navidad. Aunque en el caso de Del Shannon, hubo que esperar mes y medio más. Este cantante de rock’n’roll US que conoció la fama de forma efímera en 1961, se quitó la vida el ocho de febrero de 1990, veintinueve años después de su único #1, Runaway.

Tal cual dicho y escrito, lo más probable es que no te suene la canción. Pero dale al play y al segundo te vas a acordar. No por nada figura en el #472 de la lista de las 500 canciones más grandes de la música popular elaborada por Rolling Stones.

Del Shannon Runaway

Nacido a finales de 1934 en el estado de Michigan, a Charles Weedon Westover le surgió una oportunidad única de convertirse en estrella de rock el día que el manager del bar en el que tocaba con una banda insípida fulminó al cantante, Doug de Mott. El mismo día, tuvo que abandonar la guitarra rítmica para abrazar el micrófono y pasó a llamarse Del Shannon.

En 1959, se unió a la banda Max Crook, con un invento bajo el brazo, el Musitron, uno de los primeros sintetizadores de la época. El año siguiente, ambos firman con el sello Bigtop, vuelan hasta NYC pero las sesiones de estudio no llevaron a buen termino. Tubvieron que trabajar en Runaway un año entero más hasta dar con la formula que les propulsó hasta lo más alto de las listas US y UK en abril de 1961, durante cuatro semanas.

A partir de ahí, fiu fiu. Cero patato. Eso sí, singles por un tubo, pero nunca más por el bueno. Lo que sí se le daba bien –qué capullo soy- es a la hora de soplar. Su carrera se resintió especialmente a partir de los 70’s. Si bien se volvió abstemio en 1978, ya era demasiado tarde. Sólo le quedaba producirse en galas cutres en las que cantar Runaway sin parar. A punto estuvo de ser considerado por los Travelling Wilburys para sustituir a Roy Orbison al canto, pero no se salvó de la depresión que le acechaba desde años atrás, y el ocho de febrero de 1990 se suicidó con su escopeta.

Feliz Navidad. Mañana me voy de Madrid durante dos días, pero está todo en el horno para que no te falte tu ración de música idiota –digo idiota por la época que es-. Good Fiouck.

 

 

 

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