Hoy nos vamos para Ucrania, será mi pequeña contribución a la paz mundial, peace and love man. Como pequeño recordatorio, y sin meterme en los asuntos políticos internos de este país –posiblemente la misma farsa que por aquí-, Ucrania es un país soberano desde el 24 de agosto de 1991, fecha en la que el parlamento tomó la decisión de independizarse de la ex Unión Soviética. En diciembre del mismo año, el pueblo respaldó su nuevo estatus en un referendo en el que el 90,5% de la población votó a favor. Lo digo para que no se nos olvide lo fundamental. Venga, alcemos la copa de Vodka, pongamos la mejor canción de Vopli Vidopliassova, eructemos a la faz del hijo de la gran Putin y reclamémosle que salga del armario de una vez por todas en vez de querer meterse en él de sus vecinos.
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Jean Jacques Burnel – Le Whiskey
Ayer whiskey con J J Johanson. Hoy whiskey con J J Burnel. Posts etílicos? Según. Pero con whisky no, lo mío es la ginebra, concretamente el Plymouth, aunque me está costando encontrarla. El whisky sólo lo probé una única vez en mi vida, hace muuuuuchos años. Cómo decirlo sin que suene mal… pillé una cogorza de tres pares de narices, la madre de todas las borracheras. Venga ya, no te hagas el listillo, todos tenemos una experiencia similar, para eso sirve la adolescencia, probar cosas antes de decidir con cuales te quedas. Ahora sólo con olerlo me entra pánico y tengo espasmos. El lado oscuro del puro malta. En esta época también probé a escuchar Jean Jacques Burnel, y con él sí me quedé.
Angel Olsen – Burn Your Fire For No Witness
Hoy toca de nuevo un post calimero. No tengo tiempo, cero ganas, inspiración por los suelos. La sola visión de la montaña de cosas que me quedan por hacer -estas que me dan de comer-, me recuerda que hay que ser idiota por haberse fijado el reto tonto de sacar un post al día hasta llegar a 1.000. Me pongo a imaginar a mis amigos, tan panchos en casa viendo fútbol y comiendo bolsas de patatas de 2012, las mejores, o en un bar con los colegas, copa de vino blanco en mano puntuando a las chicas, y me dan ganas de colgar el cartel de “ya está, 1.000, se acabó, iros a otro blog, hala, hop, fiu fiu”. Pero no hay manera, idiota nací, idiota me iré.
INXS – Kick
INXS, o cómo empezar muy bien y terminar… banal -por decir algo sin herir la sensibilidad de las fans del guapetón Hutchence-. Mirando su carrera y discografía, parece que renegaron de sus orígenes en busca del reconocimiento internacional, especialmente de UK, que se les resistió hasta bien entrado mediados de los 80’s. Esto le pasa a menudo a los grupos australianos; están tan lejos del centro neurálgico musical que se temen que nadie les preste atención, así que se pasan la vida buscando la formula, muchas veces en perjuicio de su originalidad y creatividad. Sin quitarles mérito a los hermanos Farriss y a Michael Hutchence, si comparas la música inventiva del primer álbum, INXS, y la pop muy bien hecha del sexto, Kick, se nota un intento –conseguido- de adaptarse a los gustos de los 80’s y de paso hacer caja. La mejor prueba de ello, esta declaración posterior de Kirk Pengilly, uno de los guitarristas de la banda, “queríamos un álbum en el que cada canción pudiera ser un single”. Esto casi lo consiguen.
Sonic Youth – Daydream Nation
Juventud sónica. No sé si se lo pensaron mucho, pero el nombre está genialmente bien elegido. Pega a la perfección a lo que fue una de las grandes bandas rock de los últimos treinta años, depositaria antes que cualquier otra del sonido alternativo US. Claro que cuando se separaron en 2011, ya no eran tan “youth” como al principio, aunque cuando ves a Kim Gordon en los últimos conciertos que dieron, con 58 años ella, dudas de si el tiempo pasa a la misma velocidad para todos. Sonic Youth, grupo esencial en la historia del rock aunque no valorado a la altura de su legado. En mi particular relación con el rock, una de las bandas que más me arrepiento de no haber visto en concierto. Tonto de Fiouck, ya es tarde.
Led Zeppelin – Kashmir
Cómo se sabe cuando te estás adentrando en la sala reservada a los más grandes? Realmente te avisan, hay un cartel que pone “Aquí reposan los huéspedes del altar del rock’n’roll, déjate de tonterías y quítate los zapatos”. Así que hoy te contaré Led Zeppelin en calcetines. Nuevos, para que veas. Ayer me preguntó un amigo por el post de hoy, “mañana quién es”, cuando se lo dije, sólo contestó con un ligero “uch”. Es de sobra conocido que un “uch” vale más que muchas palabras. Uch viene a decir, ojo listillo, no te metas con Led Zeppelin, nada de sorna vale? Esta banda forma parte del círculo restringido de los artistas a los que no se toca sin un permiso especial. Una especie de licencia 0,007, licencia para soltar chascarrillos.
Young Fathers – Dead
No sé a dónde va la música la verdad, yo me conformo con seguir disfrutando de ella, sea el estilo que sea mientras me siga emocionando/impactando. Esta mañana, al bucear por ahí en busca de sonidos alimenticios, me encontré con las dos vertientes de su evolución. La comercial, que escupe engendros cada vez más sosos; y la creativa, que no para de proponer propuestas y direcciones nuevas. Concretamente di con dos grupos que no conocía. El primero, usted perdone, se llama Imagine Dragons y me quedé asombrado viendo el número de visionados que acumulan en youtube. Haciendo un rápido cálculo, deben de superar los 300 millones, todo ello con un único disco y dos hits, It’s Time y Radioactive. Después de escuchar ambas “cosas”, saqué dos conclusiones: primero, por suerte no estaré leyendo los medios susceptibles de hablar de ellos; segundo, es hora de que se jubilen los periodistas de Rolling Stones que hablan de rock para referirse a ellos. Música pop insípida para quinceañeras nietas de Los 40 Principales.