Jessy Lanza – Pull My Hair Back

Buf, odio llegar al momento de cenar algo y encontrarme con el post de mañana sin hacer. Si me empeño, me lleva a cenar a una hora absurda que ni en lo peor de la tradición española secular. ¿A quien se le ocurre cenar a las 23h un lunes? El único sitio en el que cenaría tan tarde con mucho gusto –incluso con lechuga hervida e hígado de becerra a la plancha en el menú, para que veas-, sería en un avión de camino a alguna playa paradisiaca, donde sé que me esperan tremendas autóctonas treinta grados, tumbona y mojito. Después de apagar la luz, eructar al unisono con los motores Rolls Royce y ponerme los cascos, escucharía a Jessy Lanza para encontrar la paz interior. Juas.

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Shamir – Northtown

Shamir Bailey tiene diecinueve años, lleva encima el peso de ser considerado como un futuro grande del r’n’b rama electro soul groovy –qué rayos será esto- y vive en casa de su madre. Signo de los tiempos. Cada vez menos rock’n’roll, los tiempos. Más de ver series tv despatarrado en el sofá del salón de mama –como me lo manches con ketchu’ te vas a enterar-, y luego meterse en el cuarto a componer canciones en el Mac. Menos mal que anoche fui a ver el concierto de The Delta Saints en la sala Sol, así me siento menos viejo.

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Aloe Blacc – I Need A Dolar

Fiouck’s Summer Series #21.

A veces, de verdad, no entiendo nada a la música. Es una gran farsa deprimente. Estaba leyendo un poquito sobre Aloe Blacc, cuando me llamó la atención una “colaboración” con un tal Avicii, para la canción Wake Me Up, de 2013. He de reconocer que hasta hace cinco minutos no conocía a este DJ sueco, ni me sonaba la canción, ni la había escuchado nunca. A las 9h25 de hoy, el vídeo oficial de Avicii suma 425.808.470 visionados en Youtube, a los que se pueden añadir otros 198.687.310 para la versión con letra.

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Timmy Thomas – Why Can’t We Live Together

Fiouck’s Summer Series #4.

Finales de junio de 1982. Me acerco tembloroso hasta el tablón de anuncios de corcho, en el que una mano negra ha grapado interminables listas con nombres y apellidos. El grial o las tinieblas perpetuas, esto es lo que dice esta lista. Si no figuras en ella, vas directo al infierno, donde tus lágrimas se secan antes de siquiera mojar tus mejillas mocosas. Si lo divisas, a pesar de los millones de jóvenes que se arremolinan delante tuyo, tienes varias opciones. La primera, arrodillarte y dar las gracias a dios Elvis. La segunda, dar un triple salto mortal con doble tirabuzón de alegría –es aconsejable llamar a una ambulancia antes-. La tercera, buscar a un amiguete –a un amigo no, no se hace- cuyo nombre no aparece en la lista y soltar un “ooooh qué pena, seguro que te lo merecías más que yo”. Yo hice un mix de las tres. Es que uno no aprueba el bachillerato todos los días, hay que celebrarlo en condiciones.

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Ben Khan – 1992

Dicen que algunos madrileños están alquilando hoy -por ayer- sus balcones, debido a su privilegiada ubicación. Ofrecen vistas al Palacio real y la representación del día, espectáculo ubuesco de dos niños grandes jugando a ser rey. Mil euros se alquila la porción de barandilla de viejo hierro pintado de negro. Este mundo está loco. Yo desde mi terracita, veo un parque, hermoso. Hay olivos y almendros, jaras, retamas, romeros, adelfas, lilos y laureles. También granados, membrillos y madroños. Y en cada uno de ellos, pájaros aguardando felizmente la próxima llegada de retoños, que habrá que alimentar con gusanos hartitos. Vente a verlo, es gratis. Nos tomaremos una copa de Rosé de Provence, humilde brebaje de los auténticos reyes, nosotros. Pondré Ben Khan de música de fondo. Impecable combinación.

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The Roots – Things Fall Apart

Todo nuevo álbum de The Roots siempre es un acontecimiento. No genera tanta expectativa como un nuevo “nuevo testamento” (U2) o una nueva recopilación “Cien recetas de carne” (Miss Solomillo), sin embargo  después de veintisiete años de carrera, se merece más atención que muchos de los 467 grupos o artistas que ya tienen su post en este blog. No gozan de la misma fama que los Eminem, 50 cents o Snoop Dog –no me pidas más, que ya he llegado a mi límite-, sin embargo se les tiene más respeto que a casi todos. ¿Por qué?

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Earth Wind & Fire – That’s The Way Of The World

A finales de los 70’s, cuando sonaba en la radio o la tele Earth Wind & Fire, me chirriaban los oídos. Lo mismo que cuando se escuchaba –sin querer, ¡que conste!- Anita Ward, los Bee Gees, Boney M, Chic, Gloria Gaynor, Eruption, Santa Esmeralda o el inefable Patrick Hernández. Para mi, todo era una misma canción “disco”, tortura imaginada por un resucitado Torquemada, con mono de nailon cubierto de lentejuelas abierto sobre un pecho peludo, bola de pelo afro exagerada y zapatazos con suelas kilométricas. No entendía qué había hecho yo de malo para tener que sufrir semejante bazofia musical. Craso error, a Earth Wind & Fire nunca les debí de incluir en el mismo saco, fue más que nada fruto del desconocimiento. Porque esta banda sí que tenía talento y una discografía detrás de ellos que más de un grupo quisiera para si.

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