Double – The Captain Of Her Heart

Oye, si no te importa, vamos a hacer como si yo también tuviera derecho a tocarme las narices en el mar, que me siento idiota por haberme quedado en Madrid. Porque viendo la pereza inaudita que me daba buscar a un artista para la entrada de hoy, no te quiero contar lo que me está contando subir sus canciones y redactar el post. Así que será cortito.

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Dusty Springfield – The Look Of Love

Bendita época que los años sesenta, tan ligeritos y despreocupados. ¿Lo dudas? Velo así: ¿conoces otra década en la que podías ir a un concierto de una cantante llamada Prado Primaveral Polvoriento sin que te entre la risa tonta, pudiendo incluso publicarlo en tu muro sin que se mofen de ti –quiero decir, tu muro de casa, con spray, visto que los futuros progenitores de Zuckerberg ni tenían edad de hacer ñaka ñaka, chucu chucu o dunga dunga-. En tu barrio no te miraban mal, seguías siendo un tipo normal, fan de Dusty Springfield. ¡Qué iban a decir los vecinos, si en el tabique del salón tenían una pintada con Petula Clark!

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Ester Rada – Ester Rada

El Tomate verde, el Daniel Barenboim del rock’n’roll. Naaa, es de coña. Aunque suena bonito eso de obrar por el acercamiento de las culturas musicales, haciendo de la ficha policial de los artistas una bolita con la que pasar el rato. A ver si un día le dedico un post a un grupo Oi!, rama esvástica en el brazo. Rock identitario lo llaman en Francia; los Norma Duval de Marine Lepen. Naaa, también es de coña, hay un límite en mi capacidad a hacer la vista gorda.

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Tobias Jesso Jr – Goon

Sobre el papel, la historia musical de Tobias Jesso Jr –las últimas dos letras indican que antes hubo un Tobias Jesso Sr, di que sí-, es muy sencilla. Desconcertantemente sencilla. Iba para guitarrista de rock en L.A., pero la enfermedad de su madre le devolvió a su Vancouver natal, donde por casualidad tuvo ocasión de sentarse detrás de un piano; a partir de ahí se estableció una larga amistad entre el de los dientes ordenados y el del pelo loco, amistad que acaba este último de plasmar en un disco súper bonito.

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The Zombies – Odessey & Oracle

Los ingleses son, a veces, bastante cretinos. No lo digo porque su equipo nacional de rugby le acaba de endosar un histórico 55-35 el sábado a mis Bleus –esta marca equivale a un 7-4 en fútbol, para que veas el festival-, sino porque a principios de los 60’s, tuvieron que elegir entre los cuatro sosos de Liverpool y The Zombies, y los muy cretinos metieron la gamba. Y desde entonces nosotros a aguantar.

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Carole King – Tapestry

Cuando Carole King no publica álbumes, se casa y se divorcia. Su actividad favorita por lo visto, ya van cuatro veces. Y si no suma una quinta vez que no sea por su edad (73 años), porque sigue sumamente atractiva. Lo que es nacer con buena estrella. La suya será Sirio, la más brillante en el cielo terrestre –claro, después del Sol-.

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Kajagoogoo – Too Shy

Hubo una época no tan lejana –pongamos el año 2000-, en la que tener un dominio internet con dos “o” seguidas apuntaba al no va más y olía a éxito asegurado. La anomalía de las dos vocales repetidas evocaba comunicación, universalidad, redondez, suavidad, infancia. Hoy, quitando Google, tiene cierto tufillo a pedoo prehistórico y marcas como Yahoo, Wanadoo, Kelkoo, Fuckyoo o Keeboo –más de 16.300 dominios con dos “o” finales se habían registrado antes de iniciarse el siglo XXI- apenas tienen presencia ni reconocimiento.

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