Dusty Springfield – The Look Of Love

Bendita época que los años sesenta, tan ligeritos y despreocupados. ¿Lo dudas? Velo así: ¿conoces otra década en la que podías ir a un concierto de una cantante llamada Prado Primaveral Polvoriento sin que te entre la risa tonta, pudiendo incluso publicarlo en tu muro sin que se mofen de ti –quiero decir, tu muro de casa, con spray, visto que los futuros progenitores de Zuckerberg ni tenían edad de hacer ñaka ñaka, chucu chucu o dunga dunga-. En tu barrio no te miraban mal, seguías siendo un tipo normal, fan de Dusty Springfield. ¡Qué iban a decir los vecinos, si en el tabique del salón tenían una pintada con Petula Clark!

Incondicionales de Dusty Springfield había millones por todo el planeta –se sabe de uno en el polo sur, en la estación científica rusa, lograba captar al jefe del equipo de la estación inglesa cuando éste se duchaba-, y no por nada. Falleció en 1999 siendo la artista británica más respetada, la voz blanca más bonita que el UK había dado al mundo –y anda que no nos han regalado voces y talentos femeninos en los últimos sesenta años-.

Su excepcional voz, capaz de pasar del pop más empalagoso al soul más devastador, hizo de ella la única artista blanca capaz de rivalizar con Aretha Franklin o Dionne Warwick. Adulada por todos en los sesenta, pasó a ser icono del público gay en los 80, aunque no asumió nunca en público su condición homosexual. Lo que sí parecía asumir desde siempre, aunque fuera en secreto, era que por mucho talento, empeño y éxito que tuviera, no dejaría de estar nunca a la sombra de las grandes voces negras.

Dusty Springfield

A lo largo de toda su carrera, pudo escuchar a los más grandes alabar repetidas veces su talento, como Elton John, que repitió hasta la saciedad que fue la más grande de las cantantes inglesas. Incluso cuando el reconocimiento venía de sus hermanas musicales yankees, no se lo creía. Martha Reeves, la de los Vandellas, llegó a declarar: Cuando la escuché por primera vez, creía que era negra y no entendía por qué no encontraba sus discos en la Motown.

Corría el año 1964, Dusty Springfield empezaba a deslumbrar en la escena internacional con su primer single en solitario –había empezado como cantante de un trio llamado The Springfields con su hermano Tom-, I Only Want to Be With You. Acomplejada por sus orígenes irlandeses y un físico algo masculino, se forjó un carácter de mujer fuerte e independiente, aunque arrastraba el peso de la sinceridad: nunca sería Aretha.

Debajo de un peinado “chucrut” rubio platino y detrás de medio kilo de máscara de ojos, Dusty Springfield se dibujaba una carrera a años luz del pop ingles ñoño de moda, con Petula Clark de abanderada. Anhelaba los US, quería ser negra, haber nacido pobre en Harlem y tocar el cielo en la escena del Carneggie Hall. Pero se tuvo que conformar con vender decenas de millones de discos en el mundo entero como la soul woman blanca.

Diez días después de su muerte en 1999 –por un cáncer de mama detectado en 1994-, ambos países dieron a esta mujer y cantante, singular y única, el más hermoso homenaje: entró a la vez en el US Rock & Roll y en el UK Music Halls of Fame.

Te dejo con siete canciones de ella. Todas llevan la palabra Love en el título y no podía faltar mi preferida, The Look Of Love –que más tarde interpretarían The Zombies en una versión casi más bonita que el original-. Claro, con este sol que nos ha tocado disfrutar, ¡?qué otra selección te iba a proponer?!

 

 

 

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