Ayer recorrimos la mayor distancia jamás cubierta por el ser humano para acudir a un concierto, seis mil quinientos millones de kilómetros, para escuchar la canción más vieja jamás emitida, de hace cuatro mil quinientos millones de años, Ays Mi Churri, interpretada por el cometa Chury. Hoy toca otro rodeo, hasta el big bang, cuando empezó todo -me gusta la idea de un principio, la noción de infinito en el tiempo y el espacio me marea, para eso me tomo unas copas-. Viajemos hasta el cataclismo cósmico en el que nació el rock salvaje de The Sonics. Rock’n’roll.
Archivo de la etiqueta: garage
The Jim Jones Revue – The Savage Heart
Ayer, según WordPress, el blog recibió una visita de uno que venía de google, después de realizar la búsqueda siguiente: “cámara escondida pilla mujer f******* en discoteca”. ¿Un acérrimo defensor del Sex & Drugs & Rock’n’roll o uno que sólo pretendía hacer de voyeur digital y se metió en el blog sin querer?
Rival Sons – Great Western Valkyrie
El “revival” está muy de moda últimamente. Cantidad de grupos de hoy viven del legado de músicos que bien podrían ser sus abuelos. No es una critica, en el fondo mientras se inspiren de los 60 y 70’s, es complicado que no salga buena música. La guinda la pone Pink Floyd, que le da al auto-revival, después de anunciar ayer un nuevo disco veinte años después –Division Bell, 1994-. Claro que sin Syd Barrett, ni Roger Waters, ni Richard Wright, con tan sólo David Gilmour. ¿Se puede seguir llamando Pink Floyd cuando sólo queda una cuarta parte de la banda que hizo estremecernos con Shine On You Crazy Diamond o The Great Gig In The Sky –por mencionar sólo dos-? No hablo del nombre del grupo, qué más da, sino del alma; bueno, habrá que juzgar cuando se estrene el álbum, The Endless River.
Gallon Drunk – The Soul Of The Hour
Es curioso ver cómo llega hasta aquí una parte de la audiencia del blog. Después de 438 posts, la mayoría llega desde google, cómo no. Y de estos, casi todos después de buscar algún grupo o disco que yo haya publicado. Pero de vez en cuando alguno derrapa hasta undia-undisco buscando, creo entender, otros placeres. Más… carnales, digamos. Ayer, entró uno que había tecleado en google “sexy fioucking girls”. Me parto. Fiouck es un tomate verde, no una sexy girl pasándolo bien. Otros que derrapan bastante, esta vez con su música, son los de Gallon Drunk.
Kovalski – Punto De Quietud
Un día de febrero de 2008; tengo prevista una entrevista con un candidato para un puesto de informático en la empresa de la que soy socio. Con el Director de I+D llevamos tiempo utilizando el truco del móvil para comunicarnos nuestra impresión durante las entrevistas, con tal de no alargarlas demasiado si uno de los dos cree que la persona no vale. ¿Cuál es el truco del móvil? Na, fácil, colocado en la mesa pantalla hacia arriba, si en un momento dado uno de los dos le da la vuelta, es que la persona no cubre el perfil buscado y tratamos de concluir rápido.
Kim Giani – Dreamarama
La historia de la música está repleta de artistas majaretas simpáticos, casi siempre inofensivos. Se dedican a hacer música, según su particular visión de ella. Si tiene público bien, si no, no pasa nada. No pretenden ser universales ni llenar estadios y de hecho no lo logran. Van a su bola, pueden gustar o enervar, pero la mayor parte del tiempo, pasan desapercibidos. Microfenómenos musicales inocuos. Hoy toca uno de estos, un francés para meter en el saco de los estajanovistas de la producción. Se llama Kim Giani.
Findlay – Off&On
Desde el sublime Réquiem secular de Gabriel Fauré del post de ayer, hasta el genial rock abrasivo de Findlay de hoy, qué diferencia fundamental hay? No hablo de música en sí, es obvia. Hablo de… qué hace que, en 2013, seguimos deleitándonos con una obra 125 años después, cuando nos invade la más que razonable duda sobre si en 2138 se seguirá bailando al son de Off&On, himno garage de Nathalie Findlay, último ícono de la escena rock londinense, inagotable cantera de talentos eléctricos y rabiosos.
Llevaba cierto tiempo queriendo publicar a esta chavala, Findlay, figura rock’n’roll femenina de un Londres que nunca termina de renovarse. Gloriosa ciudad esta que nos regurgita a diario bandas con un sonido que ni en treinta años habremos escuchado aquí, y sin que se haya publicado ni dos líneas en internet para presentarla.
Así que no te digo más, ni que en sus vídeos le gusta salir con sujetador y bragas sexys, que te vas a distraer y esto no importa, importa el rock que hace, por dios, es salvaje, es esencial. Rock’n’roll, Findlay.
Escucha la última perla rock londinense, Findlay
