Fats Domino – The Fat Man

El 10 de diciembre de 1949, cuando Fats Domino sale de los estudios J&M en la calle Rampart de La Nueva Orleans, sabe que acaba de grabar una buena canción y sonríe de oreja a oreja, como lo viene haciendo desde que nació. Bautizada The Fat Man –nada que ver con la bomba que pulverizó Nagasaki cuatro años antes-, el tema es una variación de un estándar de la ciudad, Junker’s Blues. En ella, como en todo su repertorio, canta y toca el piano, porque aunque sólo tenga veintiún años, es un virtuoso de este instrumento. Así que la novedad no está ahí, ni en el ritmo frenético del piano. La novedad está en el batería, Earl Palmer, que declaró años más tarde: “por primera vez sólo se tocaba en el contratiempo”. Así que cuando Fats y Earl salen del estudio, intuyen una buena canción. Lo que no saben, es que acaban de dar a luz a la obra que se considera sesenta y cinco años después como la primera canción rock’n’roll de la historia.

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Gallon Drunk – The Soul Of The Hour

Es curioso ver cómo llega hasta aquí una parte de la audiencia del blog. Después de 438 posts, la mayoría llega desde google, cómo no. Y de estos, casi todos después de buscar algún grupo o disco que yo haya publicado. Pero de vez en cuando alguno derrapa hasta undia-undisco buscando, creo entender, otros placeres. Más… carnales, digamos. Ayer, entró uno que había tecleado en google “sexy fioucking girls”. Me parto. Fiouck es un tomate verde, no una sexy girl pasándolo bien. Otros que derrapan bastante, esta vez con su música, son los de Gallon Drunk.

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The Legendary Tigerman – Femina

The Legendary Tigerman. Memphis? Tennessee? Mississippi Delta? Chicago?  Que va, gira el globo hacía la derecha, dedo índice al acecho, cuando veas Portugal, dale con el dedo a medio camino entre Oporto y Lisboa para parar la rotación. Ahí, ahí está Coimbra, en la provincia del mismo nombre. 143 mil habitantes. 142.999 intérpretes devotos del fado y las canciones de Zeca Afonso, el músico militante héroe de la ciudad. Y un bluesman binario a la Alan Vega, Paulo Furtado, uno de los artistas portugueses más vanguardistas y con más proyección hacia fuera.

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Lee Hazlewood – The Very Special World of Lee Hazlewood

Hoy te voy a hacer un regalo. Con un poco de suerte cumples años, aunque realmente para regalar cualquier ocasión es buena. Así que tengo un regalo para ti. Una de las canciones más hermosas que he publicado en este blog. Que conste que en 357 posts y 2.399 temas subidos, canciones muy muy bonitas, ha habido unas cuantas. Pero la de hoy tiene un no sé qué especial. Además apuesto un Plymouth con Fever Tree en copa de sidra y poco hielo que no conoces a su autor e intérprete.

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Valerie June – Pushin’ Against a Stone

Cara de Venus vudú y pelo de Gorgona moderna, indolencia sureña, voz nasal y lánguida, Valerie June huele a Tennessee, granero abandonado, Ford pick-up desbaratado, sol asfixiante, mecedora inmóvil, serpiente de cascabel cabrona, horca polvorienta y viejo granjero blanco desdentado y un dedo de frente –el otro dedo, de Jack Daniel’s-. Valerie June es la nueva sensación de la música root americana, la nueva sacerdotisa del folk blues góspel sureño, con sólo treinta y un años y cuatro álbumes.

Después de criarse en Jackson, Tennessee, hermana mayor de una fratria de cinco niños y con góspel hasta en la sopa, Valerie June se marcha temprano de casa para probar suerte en Memphis, con su novio y futuro marido. Un bar la acoge en su seno, como camarera de día y cantante de noche. Pronto su voz de sirena encandila al público lo que la lleva a producirse en salas de la ciudad y en festivales de música root de los estados del sur. Algunos años después, se marcha a Nueva York, con un nuevo novio y grandes aspiraciones. Auto produce dos discos que pasan un poco desapercibido –The Way of the Weeping WillowMountain of Rose Quartz-, toca cada vez que puede, y termina interesando a John Forté, ex miembro de The Fugees, que anda buscando colaboradores para un álbum en solitario. Graban cinco canciones juntos, pero sólo ve la luz una de ella. Y bingo, Give Me Water, bonita perla de Blues Hip Hop, llama la atención de muchos medios y artistas. Uno de ellos no es otro que Dan Auerbach, cantante guitarrista de The Black Keys, neo sureño instalado en  Nashville donde ha instalado su propio estudio de grabación.

Valerie June Pushin against a stone

Mientras el de las Llaves Negras busca una fórmula para sacar adelante su corazonada, ella se lanza al crowfunding, un Kickstarter en toda regla que le permite recaudar 15 mil dólares, con los que graba su tercer disco de estudio, Valerie June & The Tennessee Express. Con este nuevo álbum, más la ayuda de Dan Auerbach, logra hacer una mini gira por Europa, en salas diminutas, de a veces no más de treinta espectadores. No tiene ella ni sus músicos una gran técnica –ella siempre ha dicho que no quería ser Jimi Hendrix, tan sólo acompañar su canto con guitarra-, pero compensa con su radicalidad y compromiso con su letra.

De vuelta a los US, se mete de lleno en su colaboración con Dan Auerbach. Apoyándose en su fama, el Black Keys logra enchufarle en algunos actos y giras, que le llevó a participar de telonera de la gira de Jake Bugg, otra nueva sensación, esta vez inglesa y de rock. En marzo del mismo año entra a grabar lo que es su cuarto álbum, Pushin’ Agaisnt a Stone, publicado este verano y con creces el más logrado, mejor arreglado y producido de los cuatro. Su voz a la vez dulce y nasal, armoniosa y guerrera, acompaña perfectamente un conjunto de doce temas de muchos géneros, entre blues, góspel, pop, country y jazz. Recibe un aluvión de criticas todas ditirámbicas; si hasta Rolling Stones lo clasifica en el #44 de su lista de los cincuenta mejores álbumes de 2013. Gran álbum.

 

 

Escucha algunos de las mejores canciones del cuarto álbum de Valerie June

 

Janis Joplin – Cheap Thrills

No quiero hablar de Janis Joplin y caer en la facilidad. Que si su voz, que si sus actuaciones Live, que si las drogas, que si un rostro poco agraciado, que si el Club de los 27, que si un mito. No no no no, aquí no nos conformamos con los tópicos, te mereces algo más. Mira, esto es lo que fue Janis Joplin: una cantante de blues rock psicodélico, con una voz pasmosa, un juego escénico legendario, drogada hasta las cejas, feucha, en el podio del Club de los 27 y desde entonces mito entre los mitos. ¿Ves? Cuestión de perspectiva. Mola este blog.

Nació no muy guapa, bien hay que decirlo. Tan mal parada salió, que su aspecto físico va a marcar toda su trayectoria en su corta vida. Rechazada y aislada durante sus años escolares, se refugia en las artes, los libros y la música, principalmente el blues de Bessie Smith Y Big Mama Thornton. Cantantes negras todas, ya que Janis no cumple con el odio hacia los negros, de obligado cumplimiento en su pueblo. Con diecisiete años se marcha de Port Arthur dirección Austin, donde entra en la universidad. No sólo no se gradúa sino que sale de ahí humillada, después de ser elegida “el chico más feo del campus” -menuda gozada imaginar la cara de necios palurdos que la de estos chicos al ver como pocos años después sería aclamada por cientos de miles de personas en Woodstock, aunque devastada por el alcohol y las drogas-. Sale pitando de allí en 1963, dirección San Francisco en auto stop, con la firme intención de vengarse maravillando al mundo con su talento.

Una de las pocas opciones que tiene es la música, su pasión, para la que intuye lo tiene casi todo. Incluso un consumo de drogas y alcohol poco usual para su edad: anfetaminas, heroína, bourbón. Logra producirse en bares y salas pequeñas, en las que desde el principio su personalidad en el escenario, más que enérgica, casi agresiva, parece el opuesto a su verdadera naturaleza. Dra Jekyll y Miss Hyde. De noche se abandona en los brazos de algunos de los músicos más afamados de la época, Leonard Cohen, Jimi Hendrix, Jim Morrison, Eric Clapton. Dos años después, las drogas han hecho estragos en su cuerpo esquelético. A principios de 1965, sus amigos la suben a un autobús y la mandan de vuelta a Port Arthur. Cambio brusco de estilo de vida, vuelve a estudiar y está a punto de casarse.

El año siguiente, Chet Helms, un productor musical que había conocido a Janis Joplin en su época en Austin, se encuentra en Texas buscando una voz para acompañar a una banda de la que se está ocupando, Big Brother and The Holding Company. Le pide a Janis que se incorpore al grupo. Ella acepta. Su destino. Back to San Francisco. Los músicos se instalan todos en una misma casa, viven en comunidad, consumen mucha leche de soja y gominolas. Bendita época pre sida. Arrancan cuatro años de locura psicodélica que la van a llevar hasta lo más alto de la música popular. Después de algunas actuaciones en San Francisco, donde su fama empieza a recorrer todos los campos de Marijuana, las fábricas de pastillas y las destilerías de Bourbón, bajan en junio de 1967 hasta Monterrey, el festival pop que va a consagrar a dos iconos ídolos: Jimi Hendrix y Janis Joplin. Para finalizar su actuación, Janis interpreta Ball and Chain, versionando a su querida Big Mama Thornton. En el público, una alucinada Cass Elliot, co-cantante de The Mamas & The Papas, suelta: “Fuck, that’s really heavy”.

Cheap thrills

El año siguiente graban y publican Cheap Thrills, segundo álbum de estudio de Big Brother and The Holding Company, último con Janis Joplin de cantante. Inicialmente ella lo quería llamar Sex, Dope and Cheap Thrills, pero la discográfica se negó. Es sin duda uno de los discos más esperados en la historia del rock, debido a la increíble actuación de Janis Joplin en México. La portada, posiblemente una de las más emblemáticas de toda la música popular, es obra de Robert Crumb, ícono de los íconos hippies, gracias a sus comics tan divertidos como mordaces y que curiosamente, odiaba el rock. Contiene algunas de las canciones más famosas  de la artista, casi todas versiones –no olvidar que Janis Joplin sólo tiene cinco canciones propias en su repertorio-. Summertime, de George Gershwin, Ball and Chain, de Big Mama Thornton y Piece of My Heart, de Erma, la hermana de Aretha Franklin. Es un disco monumento, todos los calificativos se quedan cortos; sin embargo hay que ir a youtube y ver los vídeos de Janis Joplin en concierto. Era más que asombrosa, pone los pelos de punta. Y esta voz…. ¿Será posible? Era rock’n’roll.

 

 

Escucha tres de las míticas canciones del álbum Cheap Thrills, de Janis Joplin

Citizen Cope – The Clarence Greenwood Recordings

El otro día, una lectora del blog, una de los 800 millones que lo leen a diario –¿no será una risita tonta lo que acabo de oír?-, compartió conmigo una canción pensando en que me podría gustar tanto como a ella. Bingo, me entusiasmó. Me gustó a la primera, el típico tema que sabes que detrás tiene que haber más y que te va a gustar todo lo que hace. Pero tontamente no me quedé con el nombre completo ni con el link –los fines de semana toca gintonic-, sólo me acordaba del apellido. Cope. Merci Madame, ajem, lo que he sufrido para volver a localizarle y poderle dedicar este post con olor a lunes.

Porque músicos que se apelliden Cope, hay para aburrir. El primero que me viene en mente es el amigo Julian Cope, ex líder de The Teardrop Explodes, banda punk de finales de los 70’s, también conocido como especialista en cultura neolítica, poeta, activista, escritor de ensayos. Luego tenemos a Pierre Cope, bajista de un grupo efímero llamado The Void, y luego del dúo Dinger, con su comparsa Andy Bell, que luego formaría Erasure. También está Miles Cope, músico de jazz US, Kenneth Cope, compositor de música religiosa –que sí, que los hay-, Jay Cope, cantante de hip hop y rap US –no podía no haber un Cope rapero-, y Nick Cope, cantautor inglés. Lo más probable es que haya más. Pero en fin, en ese momento di con el mío, él del post de hoy, Citizen Cope.

Citizen Cope Greenwood

Merci Madame, la búsqueda ha merecido la pena. Clarence Greenwood se llama el Ciudadano Cope; es americano, escribe, produce e intérpreta una música muy personal, mezcla inteligente y brillante de blues, soul, folk, rock, y si me atrevo, de rap. De hecho inició su carrera hace quince años como miembro de un grupo de hip hop de Washington llamado Basehead. Voz ronca y barba de cinco días que seducen a las chicas. Y un talento que vuelve loco a los medios. Rolling Stones escribió de él “Citizen Cope mezcla hip-hop con folk, soul y blues, y siente profundamente esta fusión, ofreciendo acordes y armonías poco comunes que combinan una delicada disonancia con destellos inesperados de belleza”. Justo lo iba a decir. The Washington Post lo nombró “el mejor artista de soul de la ciudad desde Marvin Gaye”. Ya tiene cinco álbumes en su poder, sin contar uno que publicó hace veinte años, pero del que sólo se editaron 500 copias. Yo te dejo con cuatro temas del segundo, de 2004, llamado The Clarence Greenwoods Recordings. Te va a encantar, lo sé. De elegir una, me quedo con Pablo Picasso. Buf, qué bonita.

 

 

Escucha los mejores temas de The Clarence Greenwoods Recordings, de Citizen Cope