Fats Domino – The Fat Man

El 10 de diciembre de 1949, cuando Fats Domino sale de los estudios J&M en la calle Rampart de La Nueva Orleans, sabe que acaba de grabar una buena canción y sonríe de oreja a oreja, como lo viene haciendo desde que nació. Bautizada The Fat Man –nada que ver con la bomba que pulverizó Nagasaki cuatro años antes-, el tema es una variación de un estándar de la ciudad, Junker’s Blues. En ella, como en todo su repertorio, canta y toca el piano, porque aunque sólo tenga veintiún años, es un virtuoso de este instrumento. Así que la novedad no está ahí, ni en el ritmo frenético del piano. La novedad está en el batería, Earl Palmer, que declaró años más tarde: “por primera vez sólo se tocaba en el contratiempo”. Así que cuando Fats y Earl salen del estudio, intuyen una buena canción. Lo que no saben, es que acaban de dar a luz a la obra que se considera sesenta y cinco años después como la primera canción rock’n’roll de la historia.

1949. Es decir, para situarnos, dos años antes de que el locutor de radio Alan Freed acunara o asociara la expresión Rock’n’roll en su programa de la cadena WJW de Cleveland para designar a cierto tipo de música interracial -que Freed defendía a ultranza, frente a los conservadores americanos que veían en este genero la música del diablo y que lograron cargarse al DJ algunos años más tarde-. O para situarnos aún mejor, cinco años antes de la legendaria That’s All Right Mama, de dios Elvis. O, para los que me conocen, muchísimos años –pero muchos ¿eh?- antes de que Fiouck naciera. Esta sí que es una buena referencia en el tiempo.

Fats Domino en realidad se llamaba Antoine, era el octavo de una fratria de ocho niños de origen criollo y habla francés, cuyos padres habían emigrado a Estados Unidos para trabajar en plantaciones de azúcar de Luisiana. Nacido en 1928, Antoine era un niño rellenito, un poco reservado, aunque muy listo. ¿Cómo aterrizó un piano desbaratado en sus manos? Un milagro más del hada buena de la música popular. A los pocos años ya deslumbraba por su capacidad a restituir canciones enteras, sin haber estudiado ni tenido lecciones, sólo escuchándolas en la radio. No era raro ver a la familia Domino y a todo el vecindario reunidos religiosamente alrededor del chavalín, que les deleitaba con sus interpretaciones de viejos temas blues y jazz. Con catorce años ya tocaba en clubs de la ciudad. Poco a poco se fueron asociando otros músicos, hasta formar una banda al completo, cuya fama iba creciendo muy rápidamente. Fue durante una actuación en el club Robin Hood que se ganó su apodo de Fats Domino. Contó mucho más tarde que no le hacía mucha gracia, pero que se había resignado a adoptarlo ante el éxito que le suponía.

the fat man

El momento clave de su carrera fue su encuentro, en 1949, con el representante del sello Imperial Records, Dave Bartholomew. Este último había oído hablar de un fenómeno negro regordete con corte de pelo imposible –como un afro, pero habiendo planchado la bola-, y como estaba buscando nuevos talentos para su firma, se dispuso a venir a una de sus actuaciones. Firmaba el mismo día un contrato de edición y distribución con quien iba a ser su amigo de toda la vida. Y a la primera la vencida, The Fat Man fue el primer fruto de su colaboración. En 1953, la canción había vendido más de un millón de copias, un hito para la época.

Luego vendrá Blue Monday y Blueberry Hill para la leyenda, su inscripción en el panteón del rock como uno de los más grandes, el reconocimiento por parte del más grande de todos, Elvis “Nadie toca el piano como él”- , una condecoración entregada por Bill Clinton en una ceremonia a la que no acudirá por “encontrarse muy bien en casa”, una adición al alcohol, una unión de cerca de setenta años con su mujer Rosemary Hall, ocho niños –todos con nombre empezando con la letra a-, y una pasión de siempre por su querida Nueva Orleans –será de los últimos en ser evacuado durante el huracán Katrina-.

Fats Domino, rock’n’roll, hijo, rock’n’roll.

 

 

 

2 pensamientos en “Fats Domino – The Fat Man

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