Al entrar en el blog esta mañana me di cuenta de que ayer me puse un poco serio, rozando lo pedante ¿verdad? En el fondo es inevitable, es lo que tiene el domingo, día odioso como ninguno. Tiene su punto, más o menos hasta el zumito, pero a partir de misa se pone feo. Imposible no pensar en que se ha acabado el fin de semana y que al día siguiente toca otra vez ir de pingüino por ahí. Aunque sea sin vestir traje ni corbata, el lunes hasta tu camiseta preferida de Iggy Pop parece haber encogido. Así que como fui pesado, hoy te propongo todo lo contrario, algo muy ligero.
Mashrou’ Leila – Raasuk
¿Qué fue de la primavera árabe y los brotes de esperanza que representaba para una población harta de los barbudos necios y la falta de libertad? No creo que la pregunta –para la que no tengo respuesta- sea tendenciosa, defiendo la idea de que las aspiraciones eran las que evoco. Sólo me da la sensación de que no han servido para mucho, aunque espero equivocarme. Hoy quitando alguna excepción como Túnez, parece que la situación, lejos de mejorar, ha empeorado. Es más, ni ha reforzado nuestro propio apego por los valores democráticos, aquellos que tanto nos envidiaban los que han muerto en las calles de las grandes urbes árabes. Basta con mirar el auge en Europa de los partidos xenófobos, populistas y nacionalistas. No aprendemos de nada, qué vergüenza.
Ivan Rebroff – Kalinka
Iván Rebroff no era ruso. Cuando me enteré, hace relativamente poco, me dio un patatus. Durante años este enorme artista –quiero decir, enorme físicamente-, mintió a consciencia sobre su pasaporte, “vendiendo” una imagen de ogro soviético simpático en los miles de conciertos y espectáculos que dio alrededor del mundo durante cuarenta años. Cuando en realidad, era alemán, de Berlín. Los que lo sabían nunca le traicionaron, dejando que se forrara sobre una gran estafa –The Great Volga Swindle, con música de Aleksei Lydon y Yuri Vicious-. Sí que es grave. A mi de pequeño me impresionaba no sólo por su talla o su voz, sino porque era ruso. A principios de los 70, no teníamos mucha ocasión de cenar con un ruso en pantalla. Me parecía súper exótico, me lo imaginaba tumbando a soplamocos a decenas de renos ariscos en la tundra. Y resulta que era berlinés. Porca miseria.
Brigitte Bardot – Je T’Aime… Moi Non Plus
París, 1960. Un señor está a punto de cumplir cuarenta años y su mujer le quiere regalar algo muy especial. Como sabe de su pasión por Brigitte Bardot -más conocida en esa época por sus iniciales, BB-, acude a un local de tatuajes, donde pide que le dibujen una B en cada nalga. El día señalado, cuando él vuelve del trabajo, ella se encuentra desnuda, encima de la cama, el trasero como una ofrenda al amor de su vida. Él entra en la habitación, mira a su mujer, se fija en la escena, y le dice, lacónico: “¿quién es BOB?”.
The Jazz Butcher – The Best Way
España es un país formidable, no paras de aprender nunca. Todos los días te acuestas con la certeza de haberlo visto todo acerca de la necedad humana, y te levantas medio ignorante, como que todavía te quedan unas cuantas lecciones por aprender. Ya sé lo que vas a decir, vaya con el franchute, por qué no miras para tu país. Miro, miro, y estate tranquilo, me da la misma vergüenza ajena. Pero esta tarde, al leer los medios on-line de siempre, me encontré con un “tan mal no estaría para ir a la peluquería”, y me quedé asombrado –la palabra se queda corta-. ¿Alguien, de verdad, en su sano juicio, puede pronunciar esta barbaridad? Sr. Rodríguez, es usted ruin. No, perdone, quiero rectificar mientras pueda, es usted un mierda.
The Dø – Shake Shook Shaken
¿Sabes por qué he elegido a The Dø para el post de hoy? ¿No? Pues yo tampoco, estamos bien. No ha sido al azar, a The Dø les sigo la pista desde hace tiempo y tarde o temprano iban a caer. El problema es que ya es muy tarde y no me inspiran nada. Y quiero ir a la camaaaaaaa. A Dø Dø –ja, excelente Fiouck, you are the milk-.
Banks – Goddess
Linkedin me está poniendo de los nervios. Apenas lo uso, aunque reconozco que de vez en cuando alguna información sí se rescata. El problema es que para llegar a un artículo interesante, he de pasar por decenas de posts en los que, usuarios que parecen no tener otra que hacer, han colgado citas insípidas y de nulo interés, como si fuera la madre de todas las verdades a punto de transformar nuestras vidas para siempre.