Hacía mucho que quería sacar a Jacques Dutronc aquí. Exactamente 719 días, o lo que es lo mismo, desde que abrí el blog. Soy un cagón, admito, siempre he aplazado el momento de rendirle homenaje. No se habla del co-autor de Il Est Cinq Heures Paris S’éveille como de cualquier otro artista. Esta canción es importante en el inconsciente colectivo galo. A mi me emociona como pocas, cuando suenan las primeras notas me derrito, con un nudo en la garganta, y quiero volver a ser el chiquitín de cinco años que la escuchaba fascinado por la flauta travesera, allá por 1968.
St. Paul And The Broken Bones – Half The City
El genero soul no da mucho que hablar. Apenas sale en los medios y pocos son los que se preguntan acerca de su salud medio siglo después de su irrupción en el mercado discográfico. No se ven graffittis “Soul’s not dead”. Nadie viste soul ni se peina soul, no se conocen zapatos asociados al soul. Parece que no molesta, cosa de pocos, como si en la puerta de las salas donde tocan hubiera un cartel “prohibido a los menores de cuarenta años”. De vez en cuando sale una nueva reina con moño imposible y tatuajes rock’n’roll, invadiendo corazones y mentes, pero precisamente por vender muchos millones de discos nadie se percata que es soul music.
C. W. Stoneking – Gon’ Boogaloo
Me lo he preguntado muchas veces: “¿Cuántos discos se publicarán al día en el mundo?”. Y sigo sin respuesta. Cuando le traslado la duda a Google, suelta un lacónico “Fiouck, déjate de tontaterías, qué más te da, disfruta tu sábado”. Google no tiene ninguna empatía, no sabe ni se imagina lo que sufre uno por no saber cosas tan esenciales como esta: ¿cuántos fucking discos se publican al fucking día?
Mourn – Silver Gold
Hace poco, en un medio muy serio, leía los resultados de una investigación sociológica realizada por la famosa consultoría “Un Par De Soplamocos, Inc.”; venía a decir, y me lo creo, que los hombres pasamos mejor la aspiradora el sábado por la mañana si la música que acompaña es fresca, juvenil y energizante. Y añadía que el rendimiento del aparato as/espirador tiende a mejorar si encima la música en cuestión es española. Como Mourn, jatetú.
Whitney Houston – Il Will Always Love You
Hace casi tres años ya –el once de febrero de 2012-, fallecía Whitney Houston, con el cuerpo hasta arriba de harina de trigo, leche de soja y hierbabuena. Al día siguiente se apresuraron un montón de petardas bling bling en lamentar «una pérdida irreparable para la música popular» y saludar «la más grande de todas«, guardando todas para sí un «y una m…, la mejor soy yo«.
Joan Jett & The Blackhearts – I Love Rock’n’Roll
El pasado jueves 15 de enero moría Kim Fowley, de un enésimo cáncer. Esta leyenda megalómana del rock’n’roll que nadie conocía o casi ya había vencido a uno de la próstata, otro de la piel y un tercero de la vejiga. También había pasado por nueve neumonías y dos crisis de polio. Un par de años antes declaraba en una entrevista: «la muerte es mi próximo proyecto a largo plazo«. Probablemente el precio a pagar por haberlo probado todo desde los primeros años del psicodelismo.
Denai Moore – I Swore
Muchas veces –un día cada tres años son muchas veces, teniendo en cuenta que nunca compré sus discos, quitando un cassette single con Talkin’ About The Revolution, algunos años antes de llegar a España- me pregunto: ¿qué habrá sido de Tracy Chapman? Y yo qué sé, listillo, si pregunto es que no tengo la respuesta. No vale contestar “listillo tú, haz un post sobre ella y ya sabrás, y de paso nosotros también”. Me lo apunto, para días secos, pero hoy resulta que he dado con su sucesora, y hoy prefiero ser locomotora antes que camión escoba.