Dionne Bromfield – Good For The Soul

Pobre Dionne Bromfield. Quiero decir, no le pasa nada malo, es guapa, tiene un talento asombroso, los chicos hacen cola, con 17 años qué más quiere una? No, su problema no es ese. Tiene –mejor dicho, tenía- como madrina a Amy Winehouse, THE voz. Amy siempre dijo que su ahijada tenía una voz especial y un talento innato para ser el relevo, SU relevo. Que gracias a Dionne la soul music iba para largo, que la buena música estaba a salvo. No dudo de la sinceridad de Amy, incluso con 3grs de leche de soja en la sangre. Pero cada vez que hablaba de ella, que la apadrinaba, le abría puerta, se subía al escenario con ella, aseguraba los coros en actuaciones TV de Dionne, lo que hacía era subir un poco más la presión sobre los hombros de una chavala, una niña tan pequeña. No pasaba de 12 años en el primer vídeo en el que se las ve a ambas versionando If I Ain’t Got You, de Alicia Keys –¿quien?-, Amy con una guitarra en una mano y una botella en la otra, Dionne cantando, deslumbrando y apuntando ya tan alto.

La madre de Dionne trabajaba en discográficas. Conoció a Amy Winehouse cuando estaba empezando su carrera y las dos se hicieron amigas, de ahí el “parentesco” con Dionne. Es asombroso, pero la probabilidad de que Amy se convirtiese en la madrina de una chavala que resultaba tener una voz casi tan poderosa como la suya era ínfima. Serendipity, como dicen los ingleses. Dionne, Amy de bolsillo, sonrisa pícara, mofletes de adolescente criada con actimel, es un caso único. Viendo el diamante en bruto que tenía entre sus manos, Amy rompe su hucha y monta su propio label, Lioness Records, para que no se le escape la joya ante las primeras llamadas a puerta de algunos sellos espabilados.

Estamos en 2009. A Amy le quedan dos telediarios –según las apuestas fétidas de algunos descerebrados-, y a Dionne una vida entera de amor y felicidad, cantando su música fetiche, la soul con la que se crió en casa. Amy publica el primer disco de Dionne, Introducing Dionne Bromfield en septiembre de 2009. La niña tiene trece años. Vende 65.000 copias y alcanza el puesto #33 de las listas de álbumes UK. Y dices, “claro, como era la ahijada de Amy Winehouse, lo tenía fácil”. Y yo te digo, si de lo que se trataba era vender, hubiera sacado una Justina Bieberette. No, el disco era un recopilatorio de versiones de grandes estándares de la soul, Mama Said, de The Shirelles, Ain’t No Mountain High Enough, de Marvin Gay y Tammi Terrell, My Boy Lollipop, de The Cadillacs. Fácil desde luego no era.

Dionne

Dos años más tarde, en julio de 2011, se precipitan los acontecimientos. El 4 de julio se edita el segundo álbum de Dionne, Good For The Soul. Muchos han sido los artistas con una presión enorme encima por las expectativas creadas en un primer álbum. Pero la presencia involuntaria de Amy en todo el proceso de grabación y publicación añade un peso añadido sobre la joven cantante. El primer single promete, Yeah Right es una oda a la soul de la buena, y la voz de Dionne ha madurado, suena menos jovencita, más firme. Por desgracia, su madrina fallece menos de tres semanas después. Claro que le daría un empujón más al disco, la música es un negocio de necrófilos. Lo que sí se resintió fue la promoción, claro está. Total, es un disco muy bueno, hay que (re)escucharlo, y pensar que sólo tenía quince años, pobre chavala. Venga Dionne, sigue cantando, vive, se feliz, y olvídate del Club de los 27, no mola, de verdad. Y saca este tercer álbum, te lo debes.

Escucha entero Good For The Soul, de Dionne Bromfield

Maika Makovski – Than You For The Boots

No debería ser un factor, pero hoy no me sobra el tiempo. Cuando elijo el artista y un disco para el blog, me gusta investigar, meterme en su vida y biografía, hacerme con fuentes oficiales y/o emocionales, encontrar una faceta que me guste y enfocar el post sobre ella. Pero hoy se torció el día nada más empezar, y ahora ya es muy tarde y no tengo tiempo. Asín es, como decía un ex colega de trabajo, cordobés, burro simpático que pasaba de la RAE y sólo rezaba por el ROI –excelente Fiouck, you are the fucking milk-.

Así que para hoy, he elegido a una artista que no me va a dar mucha guerra –uch, si me lee, que lo dudo, se va a indignar-. Es española –aunque de padre macedonio-, y todavía muy joven -29 años-; que yo sepa no ha lidiado con la cara oscura de la música, no se la conoce ninguna extravagancia aparente, no es polémica ni habla mal de otros artistas, simplemente va a su bola, hace la música que le gusta, y resulta que hace música que me gusta. Tiene voz de rubia pero es morena, muy mona, le gusta aparentar triste, canta un indie rock “enbluesado” –ya, mu fea la palabra-, pero de triste no tiene nada, la vi en concierto en la Sala Sol en Madrid en diciembre del año pasado, transmite una alegría por estar tocando para su público que es envidiable. Disfrutó el público, ella también, se le notaba. Sonrió durante toda la actuación, como las personas naturalmente simpáticas.

Maika

Se llama Maika Makovski, ya tiene cinco álbumes detrás de ella, siendo el último, Thank you for the boots, del año pasado. La crítica siempre la ha arropado, nombres ilustres del gremio la guían y la producen –John Parish, productor de PJ Harvey; Jim Barr, músico de Portishead; Billy Fuler, músico de Robert Plant en su etapa Strange Sensation-, y lo más importante, va a su bola y hace lo que le da la gana. Thank you for the boots empieza con un tema, Language, que de tener el vinilo estaría ya totalmente desgastado de las veces que lo he escuchado. Es un capricho mío, sí, qué quieres que te diga, me encanta.

Escucha entero Thank You For The Boots, de Maika Makovski

 

Toy – Left Myself Behind

Domingo gris, domingo feo. ¿Domingo resacoso? –suerte tienes, yo con gripe, así que ni eso-. Venga, abre la ventana, sube el volumen, y dale al play. Voy a eliminar estos restos de vodka, ya verás.

Un 80% Toy, un 20% juguete, debido a la presencia en el quinteto de una teclista de aquí. Alejandra Díez era enfermera, y como otras tantas, se tuvo que marchar a Londres en busca de trabajo y dignidad. Lo encontró doblemente, primero en un servicio de urgencias, segundo en una de las bandas de rock que más promete. Para reconocerla en las fotos del grupo, no te fijes en el pelo, que lo llevan igual de largo todos, sólo que ella es bastante guapa, los chicos va a ser que no. Se ha creado tantas expectativas alrededor de estos músicos, que la primera banda que montaron –The Jing Jang Jong– la tuvieron que desechar, antes de que el disco que acababan de producir se publicase. Esto pasa cuando la prensa musical –inglesa- se dedica a lanzar grupos al aire con tal de ser los primeros en mencionarlos. Luego da igual si recaen mal y desaparecen directamente del mapa. Toy lleva un par de años creando el buzz, sacando singles y EP’s tan asombrosos que te entran ganas de montar una revista de estas, sólo para ser el primero en hablar bien de ellos. Pude verles en concierto en diciembre de 2012 en el Primavera Club, pero por culpa de una desorganización deficiente, me perdí la mitad de su actuación, menuda rabia.

toy

La música que hacen se inspira en géneros de una época en la que casi ninguno había nacido: krautrock, rock psicodélico, post punk. En entrevistas mencionan como influencias grupos que da gusto ver por ahí, Pink Floyd, Rolling Stones, Velvet Underground, MC5, Stooges, Television, Ramones. El resultado es apabullante, las guitarras son tremendas. El primer single que sacaron, hace dos años, Left Myself Behind, dura cerca de ocho minutos, siendo los últimos cuatro un baño de sonidos de guitarra distorsionados, épicos, grandiosos, saturados, frenéticos, apoteósicos. Puedo decir un taco? Joder! Es enorme. Es simplemente enorme. Top 10 de Fiouck.

Left Myself Behind, de Toy. Hala, mueve el culo, luego zumito y a misa.

 

 

Escucha Left Myself Behind, de Toy.

Krystian Zimerman – Fuck Youtube (O Algo Así)

Krystian Zimerman es un pianista polaco, uno de los más aclamados actualmente en la escena clásica mundial. Con tan sólo dieciocho años, ganó el prestigioso Concurso Internacional de Piano Frédéric Chopin en Varsovia –no olvidemos que Chopin, por mucho que se le conozca con su nombre afrancesado, era polaco-. Polonia siempre ha sido tierra de grandes pianistas, compositores como Chopin, o intérpretes como Arthur Rubinstein y Władysław Szpilman. El piano en Polonia es como el Jamón Ibérico de Bellota aquí, es sagrado, es monumento nacional, es orgullo e identidad nacional. Y cuando uno de sus grandes intérpretes está molesto con el trato que se le da, lo dice alto y claro. Con dos cojones teclas.

En la noche del pasado lunes, hace 4 días, estaba Krystian Zimerman tocando unas variaciones de Karol Szymanowski –compositor y pianista ucraniano, fallecido en 1937-, en el Festival de Piano del Ruhr. Algo así como el FIB del piano clásico, donde se congregan anualmente los pianistas más ilustres del momento. De repente interrumpe su actuación, se levanta, se dirige sin un ruido hacia el público, se planta delante de una persona, y le dice amablemente “Quiere usted dejarlo ya?”. Resulta que el impresentable estaba grabando el concierto con su smartphone, para luego subirlo a youtube. Yo que el pianista le daba un patadón al estilo Cantona. Espero con toda mi alma que este señor se avergonzara para el resto de su vida. Luego intentó el pianista retomar el curso de su concierto, pero no le fue posible, desconcentrado totalmente, y abandonó el escenario bajo los aplausos del resto del público. Menos el impresentable que huiría a la velocidad de la luz.

Posteriormente, Krystian Zimerman se justificó con un lacónico “youtube está matando a la música”. Se refería a la música clásica, aunque a mi entender la música “popular” también sufre cierto efecto youtube. De primero y para evitar malentendidos, aclaró que no hablaba de derechos de autor, aunque también reconoció que, varias veces, había perdido contratos para actuar, porque la organización afirmaba que lo que pretendía tocar ya estaba en youtube. Lo que de verdad le duele es esto, que “demasiada buena música e interpretaciones se están dejando de producir a cambio de grabaciones  de pésima calidad”, lejos de los “estándares de calidad media”. No le falta razón. Llevo años diciendo que algo similar le está pasando a la música pop/rock; muchas veces los grupos y artistas lo invierten todo en un vídeo bonito o espectacular para youtube, privilegiando el visual y el efecto que tendrá en términos de views, likes, share y fucking milks, antes que el propio tema. Seamos sinceros, muchas de las canciones que suenan hoy no tendrían ni la mitad del éxito que tienen si no fuera por el vídeo en youtube. Quítalas las imágenes, queda poco. La música se empobrece, y no compensa que salgan 50 veces más discos que antes. Así que, ya sabes, fuck youtube.

Krystian

Te dejo con este disco de Krystian Zimerman, Brahms: Piano Concerto No.1. Que no, no me reniego, siempre me gustarán The Sex Pistols, pero esto es sublime. Venga, date el gusto.

Escucha entero Brahms: Piano Concerto No.1, interpretado por Krystian Zimerman

 

Woodkid – The Golden Age

Woodkid, niño prodigio de 30 años, francés muy sobrado de talento, está detrás de algunas de las realizaciones musicales más interesantes de los últimos años, a pesar de su corta edad. Es director de vídeo, diseñador gráfico, compositor e intérprete de su propio proyecto musical, original por no decir experimental.

Se llama Yoann Lemoine (ya, menos glamour que Woodkid), estudió ilustración y animación en una escuela de arte de Lyon, se fue a Londres a ampliar conocimientos en serigrafía, antes de instalarse en Paris en 2004. Trabajó con Luc Besson –realizador de algunas películas taquilleras como El Gran Azul, Nikita, León, El Quinto Elemento, etc-, para el juego sacado de Arthur y los Minimoys, y posteriormente con Sofia Coppola, para la película Marie-Antoinette.

Se hizo famoso por la realización de un vídeo sobre el SIDA –es abiertamente homosexual y como tal muy comprometido con esta causa-, por el que ganó cinco Lions –el equivalente a los Oscars de la publicidad- en el Festival International de la Publicité de Cannes en 2010. El vídeo, que no se corta un pelo, es divertido y francamente simpático (clic), aunque no hay duda de que logra su propósito de concienciar a los más jóvenes.

Con estos galardones, le empezaron a llover propuestas para realizar videoclips: Moby, Yelle, Katy Perry, Taylor Swift, Rihanna & Drake, aunque todavía se le conoce sobre todo como el director del famoso vídeo de Born to Die, de Lana del Ray.

woodkid

En paralelo, compone temas y canciones que acaba de reunir en un primer álbum, llamado The Golden Age. En portada, pone una composición gráfica que de estar debajo, le cubriría toda la cabeza. Qué les pasa a los artistas franceses del momento –Daft Punk, Cascadeur, etc-, que no quieren que se les vea la cara? Algo tendrán que esconder! El disco en algunos aspectos se parece al primer opus de Moby, él solito frente a mil máquinas de producir sonidos y efectos sonoros. La música está a medio camino entre Cascadeur y Jay Jay johanson. Melodías elegantes, lirismo barroco en las composiciones, épica de ciertos estribillos. Muy 2013 vamos. Algunos temas rozan la música de las grandes BSO de Hollywood (como Shadows), o de las pelis del oeste al estilo de The Last Shadow Puppets (tema The Great Escape). Para cada single, Woodkid realiza un bonito vídeo, que no deja de ser esto, bonito, con mucha más estética y simbolismo que emoción, y con claro culto al cuerpo masculino. Pero mola. Iba a decir, perfecto para un sábado lluvioso, aunque parece ser que el sol se está imponiendo. Woodkid, The Golden Age. Bonito disco.

Escucha entero The Golden Age, de Woodkid

The Strypes – Hometown Girls

The Strypes. Ni Strokes ni White Stripes. Strypes, The. Son irlandeses. Ya, lo sé, empieza mal, sobre todo para el domingo que nos toca. Llevan poquitos años tocando juntos, parece que les va bien la cosa, reciben muy buenas criticas allá por donde van. Tocan una especie de Garage Blues, o Speed Blues, inspirado por una parte en grupos de los 60’s como The Yarbirds, The Rolling Stones, The Who, y por otra en bandas más blues como Bo Diddley, o Chuck Berry. El resultado es impactante, dan ganas de mover el culo. Se acaba de estrenar un EP -el segundo, después de Blue Collar Jane-, con tres temas. Incluso tienen vídeo oficial en youtube (clic). El cantante tiene una melena a la Justin Bieber y unas Wayfarer negras, como no. Ya se han declarado fan de la banda artistas de la talla de Paul Weller, Noel Gallagher, Dave Grohl (Foo Fighters) y el mismísimo Roger Daltrey.

The Strypes

Están preparando un álbum, que será producido por Chris Thomas (productor de discos de The Beatles, Pink Floyd, Sex Pistols, Elton John, Pulp, etc). Empiezan fuerte, a mi gustan estos chavales, que les vaya muy bien. Venga, sonido a tope, Rock’n’roll! Luego zumito y a misa.

Escucha entero Hometown Girls, de The Strypes

The Drums – The Drums

Ahora que es tan fácil sacar un disco –no hablo de calidad, sólo del proceso de componer entre 8 y 12 temas y meterlos en un CD, cruzando los dedos para que un sello o un medio se percate de su existencia-, llueven los grupos, especialmente en el género mal llamado “indie”.

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