Los discos de Natalia M. King huelen bien. Desprenden ese olor característico a esa vieja América que queremos a pesar de todo. No la que nos espía, que saquea el planeta, que hace trampas, que colecciona armas, que ejecuta, que cena a las seis, que jura biblia en mano, que ha vendido su alma a los bancos y que sigue sin brillar en fútbol. No, huelen a carreteras hacia el infinito, a gorro de los Bulls, a maestros de todas las artes, a costillas grasientas, a Marlboro Classic paquete blando con Zippo, a humor idiota contagioso, a mitos y leyendas. Y huelen bien porque Natalia M. King lleva quince años viviendo en Francia, juas.
Archivo de la categoría: 10s
Sleaford Mods – Divide And Exit
“Antes de dos años, habrá una revuelta social en UK”.
No lo digo yo. No lo dice un independista escocés. No lo dice Paul Church en su versión inglesa –George Galloway, líder del partido Respect, aunque él aspire a ello-. No lo dice ningún informe secreto de la CIA o del FMI –en realidad igual hay un montón de ellos, pero al ser secretos, pues como que no-. No, lo anuncia tranquilamente un amigo mío, banquero, ejecutivo en una de las grandes entidades financieras españolas. Lo dice muy convencido, cual pitonisa socióloga. Tan seguro está, que ha aceptado que su banco le traslade a Londres en este verano, para así presenciarlo en directo.
Cloud Boat – Model Of You
Después de elegir al artista del día, tarea mucho más difícil de lo que aparenta, muchas veces corro el riesgo de no encontrar nada para contar. Me gustan los de mi época, o más antiguos aún, porque siempre hay un montón de tonterías que colar por aquí, y se dice que para contar sandeces últimamente me estoy luciendo –no sé cómo tomármelo-. Pero los músicos de hoy, salvo contadas excepciones, son sólo eso, músicos. Tienen un recorrido demasiado corto como para darles un poco de chicha, de grosor, de profundidad, aunque sean anécdotas curiosas o graciosas. No se meten ni se comprometen -ya sé que voy chocheando con este discurso muchas veces repetido-. Tocan y luego lo twittean, “hemos tocado”, y al rato sus 3.000 seguidores contestan con un prudente “Guay”, preguntándose “¿y quién c… son estos?”.
Rival Sons – Great Western Valkyrie
El “revival” está muy de moda últimamente. Cantidad de grupos de hoy viven del legado de músicos que bien podrían ser sus abuelos. No es una critica, en el fondo mientras se inspiren de los 60 y 70’s, es complicado que no salga buena música. La guinda la pone Pink Floyd, que le da al auto-revival, después de anunciar ayer un nuevo disco veinte años después –Division Bell, 1994-. Claro que sin Syd Barrett, ni Roger Waters, ni Richard Wright, con tan sólo David Gilmour. ¿Se puede seguir llamando Pink Floyd cuando sólo queda una cuarta parte de la banda que hizo estremecernos con Shine On You Crazy Diamond o The Great Gig In The Sky –por mencionar sólo dos-? No hablo del nombre del grupo, qué más da, sino del alma; bueno, habrá que juzgar cuando se estrene el álbum, The Endless River.
John Grant – Pale Green Ghosts
John Grant se parece a Abraham Lincoln. Es tremendo el parecido, la barba, los ojos negros, la mirada severa, casi furibunda. ¿Y qué?, dices tú… Y yo qué sé, de alguna forma tenía que empezar esta entrada sobre este músico medio oso –podría ser hermano de Matthew E. White-. Es sólo eso, me llama poderosamente la atención el parecido físico entre este presidente icónico de los EEUU y John Grant. ¿Que si le sirve esta curiosidad en su carrera? Lo dudo, por ejemplo yo me parezco a un tomate verde y quitando alguna simpatía horticultora, cero patato.
Catrin Finch & Seckou Keita – Bamba
En una época remota de mi vida, muchos días a la semana, para ir a trabajar, tenía que coger el metro muy temprano, a las 6h30. Si ya de por sí odiaba al planeta entero por tener que levantarme tan pronto, tenía que lidiar con que alguien se había marcado como reto el fastidiarla aún más. Ya sabes, cuando la cosa puede ir peor, no te preocupes que se va a desmadrar. Resulta que una señora de cierta edad había elegido mi estación de metro –anda que no las había más bonitas y acogedoras- para instalar su arpa a principio del anden donde me tocaba esperar. El arpa a las 6h30 de la mañana, cuando has dormido poco, con frío y prohibición de fumar para pasar el rato, es lo más cercano a una sesión de tortura del mismísimo Torquemada. Me chirriaba los oídos, era como una agresión al buen gusto. Odiaba a esta señora, las veces que soñé que se caía a las vías justo antes del paso de mi anhelado metro. Pobre señora, claro que no lo hacía por gusto, más bien por necesidad de llevarse algo de dinero. Pero c…, ¿no podía tocar una Fender Stratocaster como dios manda?
Jolie Holland – Wine Dark Sea
Hoy –por ayer lunes- es un día complicado in Fiouck’s life. Muchas reuniones y un partido de fútbol crucial, entre otras. Si quiero poder trabajar algo, he de hacer un hueco prescindiendo de una tarea. ¿Y qué tarea me tiene ocupado a diario desde hace tiempo? ¡Ja! ¿Se puede saber quién ha dicho tomar copas? Golpe bajo, no es así TODOS los días! Na, hablo de este blog. De hecho no voy a prescindir del todo de incrementar el contador en uno –si un día ves que falta el post, es que algo me ha pasado, llama a la policía-, pero eso sí, va a ser un uno chiquitín.