Vulfpeck, o cómo burlarse de todo el tinglado de la industria musical. Esta banda de funk soul de California acaba de realizar el golpe perfecto. La idea es sencilla pero a nadie se le había ocurrido hasta el momento. ¿De qué hablo? Vamos por partes.
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H.R. Giger – Alien
Recuerdo que una vez, de joven, menor de edad aunque ya con voz cambiada y algún que otro pelo en el pecho –mentira, sólo uno, que se había adelantado sin ningún motivo-, al llegar la Navidad, pedí algo muy personal, fruto de mis ganas de tener algo original y diferente, a años luz del círculo de los medios y anuncios. Corría el año 1979, un amigo mío había estado en los US durante el verano y había vuelto con Alien en la sangre –El Octavo Pasajero-. Antes de que se estrenara en Francia, me machacó la cabeza no sólo con el bicho, sino con el creador del mismo. Hasta tal punto que cuatro meses después, cuando el típico “qué quieres para Navidad”, solté “Quiero un libro retrospectiva sobre H.R. Giger”. No me preguntaron si había bebido, porque sus miradas indicaban que no dudaban de ello. Es cierto que, quién iba a saber who the fuck era H.R. Giger en 1979, en una ciudad provincial del oeste del país vecino, por mucho que contara con el mejor equipo de fútbol del mundo –y queeeeeeeeé-? En Diciembre de 1979, nadie.
Ann Chase – A Chant For Your Plants
De vez en cuando me gusta publicar algún post chorra, sobre un artista de verdad imposible; me gustan aquellos que en su día pasaron totalmente desapercibidos y con nula probabilidad de que de repente se les conozca por su discografía. Ni después de un post en undia-undisco.net, tanto poder no tengo. Por lógica, resulta imposible saber cuántos son. ¿Cuántos de estos simpáticos chalados han soñado con tener una carrera musical meritoria, sabiendo que su producción se lo iba a impedir? Miles, seguramente. Así que, cuando el Tio Fiouck da con un digno representante del gremio de los “Músicos Malditos”, no dudes que enseguida te lo sirve en bandeja. Como hoy, Ann Chase; golpe bajo.
The Men – Tomorrow’s Hits
Curioso que después de sesenta y cinco años de rock –ver post sobre Fats Domino de hace pocos días-, a ninguna banda se le haya ocurrido nunca llamarse The Men, hasta que The Men se hiciera con el nombre hace cinco años. Doble chollo, es fácil de recordar y google te lo sirve a la primera. No como estos dublineses trash de Girl Band. El peor nombre que se podían haber pegado para localizarlos en internet. O estas chicas de San Francisco que se llaman Tits. Vete tú a encontrar su web oficial sin antes pasar por cientos de páginas de sexo on-line. De paso aproveché para buscar Fiouck en google, encontré uno que de verdad se llegó a llamar así, sale un tal George Fiouck en un artículo de la edición del Waterloo Evening Courier del 27 de octubre de 1924. Hola George.
Milagres – Violent Light
Después de 455 posts en este blog, me he dado cuenta de una cosa. Un hecho que ya intuía antes de iniciarlo: muchos grupos noveles, por muy presentes que estén en internet y las redes sociales -algunas de las que voy descubriendo poco a poco-, apenas tienen web propia, y cuando la tienen, no sale ni biografía. No es trivial, quiere decir que fundamentalmente no tienen nada que contar, sólo algo que vender. A mi, que soy de la vieja escuela y no paro de quejarme por el rumbo que toma la música, me parece que está perdiendo valor, por mucho que se multipliquen los grupos y estilos. Me mosquea que sea sólo entertainment –a parte de un mal negocio-. Claro que de vez en cuando viene fenomenal algo de pura diversión y marcha –la emoción merece un capitulo aparte-, no puede ser todo apuntar con el dedo y reivindicación. Pero coño, como mínimo podrían decir quienes son, de donde vienen y a donde van. Por lo menos me ahorraría buscar en otras fuentes.
Linda Ronstadt – Simple Dreams
Hubo una época -yo era muy joven pero algo recuerdo- en la que Linda Ronstadt fue LA cantante folk rock más importante y famosa del panorama musical US. Aquí ni se la conoce ni se la valora mucho, pero allí durante los 70’s, fue una figura ineludible. Hasta seis veces fue portada de la revista Rolling Stones, mientras que el 28 de febrero de 1977, fue portada del mismísimo Time Magazine; como los grandes del mundo, pero sin nada recusable. Lo suyo fue la música, componer, tocar, interpretar, dar conciertos, entregada en cuerpo y alma a su arte y sus seguidores.
Fats Domino – The Fat Man
El 10 de diciembre de 1949, cuando Fats Domino sale de los estudios J&M en la calle Rampart de La Nueva Orleans, sabe que acaba de grabar una buena canción y sonríe de oreja a oreja, como lo viene haciendo desde que nació. Bautizada The Fat Man –nada que ver con la bomba que pulverizó Nagasaki cuatro años antes-, el tema es una variación de un estándar de la ciudad, Junker’s Blues. En ella, como en todo su repertorio, canta y toca el piano, porque aunque sólo tenga veintiún años, es un virtuoso de este instrumento. Así que la novedad no está ahí, ni en el ritmo frenético del piano. La novedad está en el batería, Earl Palmer, que declaró años más tarde: “por primera vez sólo se tocaba en el contratiempo”. Así que cuando Fats y Earl salen del estudio, intuyen una buena canción. Lo que no saben, es que acaban de dar a luz a la obra que se considera sesenta y cinco años después como la primera canción rock’n’roll de la historia.