Bendita época que los años sesenta, tan ligeritos y despreocupados. ¿Lo dudas? Velo así: ¿conoces otra década en la que podías ir a un concierto de una cantante llamada Prado Primaveral Polvoriento sin que te entre la risa tonta, pudiendo incluso publicarlo en tu muro sin que se mofen de ti –quiero decir, tu muro de casa, con spray, visto que los futuros progenitores de Zuckerberg ni tenían edad de hacer ñaka ñaka, chucu chucu o dunga dunga-. En tu barrio no te miraban mal, seguías siendo un tipo normal, fan de Dusty Springfield. ¡Qué iban a decir los vecinos, si en el tabique del salón tenían una pintada con Petula Clark!
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Beat Spacek – Modern Streets
Lo barato sale caro. Posiblemente el dicho español que más me guste y que por desgracia siempre se demuestra. Lo sabemos, pero volvemos a caer, cual ley de Murphy para cenutrios. Hace un par de meses compré una bolsa de sustrato para cambiar la tierra de unas plantas que tengo en casa. La compré en un chino, súper barata.
The Zombies – Odessey & Oracle
Los ingleses son, a veces, bastante cretinos. No lo digo porque su equipo nacional de rugby le acaba de endosar un histórico 55-35 el sábado a mis Bleus –esta marca equivale a un 7-4 en fútbol, para que veas el festival-, sino porque a principios de los 60’s, tuvieron que elegir entre los cuatro sosos de Liverpool y The Zombies, y los muy cretinos metieron la gamba. Y desde entonces nosotros a aguantar.
Kajagoogoo – Too Shy
Hubo una época no tan lejana –pongamos el año 2000-, en la que tener un dominio internet con dos “o” seguidas apuntaba al no va más y olía a éxito asegurado. La anomalía de las dos vocales repetidas evocaba comunicación, universalidad, redondez, suavidad, infancia. Hoy, quitando Google, tiene cierto tufillo a pedoo prehistórico y marcas como Yahoo, Wanadoo, Kelkoo, Fuckyoo o Keeboo –más de 16.300 dominios con dos “o” finales se habían registrado antes de iniciarse el siglo XXI- apenas tienen presencia ni reconocimiento.
The Pop Group – Citizen Zombie
The Pop Group nunca ha hecho música pop, y hacía muchísimo que había dejado de ser grupo. Treinta y cinco años exactamente, el tiempo transcurrido entre los dos últimos discos de la banda. 1980-2015. Casi nada, una broma -35 es el número atómico del bromo-. Por poco le arrebataban a Linda Perhacs su record –ella tardó 44 años antes de volver a sacar un disco- pero 35 ya son muchos años.
Phil Collins – Another Day In Paradise
Hace mucho que he fumado la pipa de la paz con un montón de grupos de mi juventud, que el buen gusto me prohibía escuchar. Era una época en la que los gustos musicales te definían en todas tus facetas. Como amigo – Elvis Dios los cría y ellos se juntan-, como ex –“Cómo una chica tan guapa como tú puede escuchar esta bazofia”-, como alumno –“No Fiouck, no vamos a estudiar Nevermind The Bollocks Here’s The Sex Pistols en clases de inglés”-, como retoño –“¡Pero hijo no pretenderás salir con estos zapatazos azul eléctricos!”. Era amar cierta música y detestar otra por igual.
Martin L. Gore – Counterfeit
Acabo de leer un artículo sobre la lacra de las imitaciones y demás falsificaciones, con unos números que dan el vértigo: millones de empleos destruidos y un lucro cesante de miles de millones de € tanto para las empresas afectadas como para los gobiernos. Bolsos, relojes, gafas, esto para la parte conocida, en la que uno compra a un precio irrisorio un bien malamente copiado. Pero mucho menos conocidos lo son otros sectores en los que puedes adquirir sin saberlo productos imitados lejos de ofrecer las mismas garantías de seguridad, como medicamentos, sacos de cemento, pilas o piezas de automóvil. ¿Ays, será mi Frenadol Hot Lemon un fake?