De todos los paraísos fiscales del planeta, Luxemburgo es el país desde el que menos se conectan a este blog. En 631 días, sólo un Luxemburgués se ha dignado en entrar; además sólo se ha leído una reseña –el sistema no me dice cuál-. Hasta desde las Islas Caimán ha venido más gente a leer mis chorradas. Deduzco que al Luxemburgués en general, el segundo ciudadano más rico del mundo después del Qatarí, le importa un pepino la música. Preferirá el suave sonido de los miles de millones en todo tipo de divisas cayendo en las arcas de sus bancos. Mola ser Luxemburgués.
Archivo de la etiqueta: rock
Them – Gloria
A mi me importa Van Morrison un pepino. Lo que me saca de quicio es que un medio de tirada nacional como El País le dedique todos los años una página entera –en verano, cuando el periódico sirve para ahuyentar las abejas en el chiringuito de playa-, aunque no haya apenas nada nuevo que contar desde el año anterior. De todos modos, salvando las crónicas de Diego A. Manrique, el trato reservado a la música por este diario es de pena. Pero, ¿una página todos los años para Van Morrison? Mucho árbol malgastado, ¡qué hacen los verdes!
She Keeps Bees – Eight Houses
Para conocer el grado de desarrollo de una civilización o una raza, no hace falta reunir a científicos, ni sociólogos, ni historiadores durante años, basta con hacer un test sencillo, llamado Test de Fiouck. Coge una abeja, una de estas que lleva veinte minutos dándote un auténtico coñazo revoloteando alrededor de tu bebida. Durante un tiempo que te parece una eternidad, mil veces te asalta la idea de espachurrarla con, o ahogarla en, el vaso. Si al final la has dejado ir, has superado el Test de Fiouck, eres un tipo listo, formas parte de una civilización evolucionada poco dada al hara-kiri.
Coves – Soft Friday
Tomate seco. Tomate despachurrado. Sin ideas ni musas. Maldito blog. Toda la semana pasada con las ganas a ras de suelo, rebuscando inspiración en el fango de nuestras sociedades en pleno proceso de delicuescencia. Posts vanos y vanidosos, al final sólo consigo que se resienta el nivel de la propuesta musical. Ni lo puedo achacar a la fría lluvia otoñal, ¡si tenemos un sol de escándalo! Fiouck céntrate un poco, ponte las pilas, sacúdete…
Goat – Commune
Korpilombolo –no, en Kenya no está, más bien al norte norte norte de Suecia, a 4.179 kilómetros de mi casa según google maps- es un pueblo de 529 habitantes según el último censo de 2010. Exactamente los mismos que Hinojosa del Valle, una comarca de Badajoz que se dio a conocer el año pasado por construir una plaza de toros de 1.100 localidades. No entraré en el problema de fondo de si no había partidas de presupuesto más importantes que cubrir, sólo me llama la atención el aforo. Es como si el Bernabeu pudiera acoger a 6.656.000 forofos del peluquero quejica. Absurdo.
Rupert Everett – Generation Of Loneliness
En la película La Boda de mi Mejor Amigo –Julia Roberts y Cameron Diaz, buf…-, hay una escena en la que un montón de gente con cara idiota y sonrisa forzada se pone a cantar I Say a Little Prayer for You, de Dionne Warwick, como si fuera la cosa más natural del mundo. Igual que en algunos anuncios en los que la gente se pone a bailar en la calle por su nuevo seguro de coche o una tarifa ADSL tirada. La escena es ridícula, en las bodas de la vida real, la gente se zampa las calorías de un mes y se pone borracho perdido, pero no hace estas cosas. Y todo esto por culpa de Rupert Everett, el confidente gay de Julia Roberts que empieza a improvisar cuando nadie le pedía nada.
The Pogues – Rum, Sodomy, and The Lash
Shane MacGowan es irlandés y le da a la bebida como nadie. Pleonasmo. Shane MacGowan es irlandés y es más feo que un pecado. Pleonasmo. Juas, este me ha gustado, Fiouck, you are the milk. Es que tengo a los irlandeses enfilados, por unos motivos que no vienen a cuenta, y soltar puyas anti Dublin me ayuda a recuperar algo de autoestima. Sólo me merece respeto una parte de la población, concretamente la que tiene cierta idea de la música. Como The Pogues.