Los Campesinos! – You! Me! Dancing!

Leía ayer una información escalofriante sobre el mundo rural. Según unas estadísticas que las autoridades galas han tenido el “valor” de sacar –no hay un país en el mundo al que le guste publicar este tipo de números-, cada dos días se suicida un agricultor o un ganadero. Un campesino vamos.  Casi siempre por motivos económicos –la próxima vez que compre la leche a un precio tirado, me acordaré de quién está tirado al otro lado-. De pequeño grababan corazones en el tronco de los árboles, de mayor el corazón deja de latir en la viga del establo. Porca miseria.

Y mientras tanto Los Campesinos! están de fiesta. Desde hace siete años, este grupo de Cardiff, Gales, hace una música rock festiva, alegre, energizante. Como salieron un poco alfeñiques, tuvieron que olvidarse del rugby. En Cardiff, si no corres detrás del balón caprichoso ese, te queda poca alternativa -la ciudad ofrece 1550 horas de sol al año, la mitad que Madrid, qué desolación-. Así que a tocar música para pasarlo bien. A ellos les salió bien, estuvieron a puntito de convertirse en LA banda indie hace pocos años. Según el momento, son seis o siete miembros, y al igual que los Ramones, todos se apellidan con el nombre del grupo. Como Arcade Fire, a los sonidos rock tradicionales –léase guitarra y bajo-, añaden instrumentos que no vemos a menudo por estas tierras –me refiero a Madrid-. Gareth Campesino, el cantante, también toca el glockenspiel –instrumento hecho con laminas metálicas que se percuten con baquetas de madera-. Alexandra Campesino, también cantante de la banda, toca la Melódica –instrumento de viento con un teclado, vamos como si fuera un clarinete pero con teclado reducido de piano-. Publicaron un primer álbum en 2008, Hold on Now Youngster, aclamado por la crítica y el público, y el quinto y último, No Blues, saldrá a finales de este mes de octubre. En España vinieron ya bastantes veces a montar sus fiestas gozosas en los escenarios de los principales festivales.

Campesinos

En el primer disco de la banda, destacaba el tema You! Me! Dancing!, producida el año anterior, la más representativa del sonido de Los Campesinos! Empieza lenta, pero a partir de 1’30” arranca como una furia lúdica contagiosa. Llegó a ocupar el #72 en las lista de las 100 canciones 2007, según Rolling Stones. Perfecta para un domingo pastoso.

Venga, dale al play y sube el volumen. Luego zumito y a misa.

 

 

Escucha You! Me! Dancing! de Los Campesinos!

Celebration – Pressure

Nunca entenderé las ganas que tiene la gente de montar fiestas cuando cumplen años, especialmente cuando uno cambia de década. Yo deje las cosas claras hace tiempo, parece ser que tengo amigos que me hacen caso, da gusto. Muchos whatsapp con iconitos festivos, algunas llamadas para los más osados, una cena tranquila para quienes me tienen que soportar en estos momentos, y ahí se acabó la celebración, sin presión. No Celebration, no pressure. O sí.

The Modern Tribe

Celebration es una banda de rock indie de Baltimore, aparecida en 2004, y con tres álbumes en su haber. Un trio fundador, con la cantante Katrina Ford al mando, y piezas adicionales en función de las necesidades. Quien dice indie, dice poco que contar. Ya lo he dicho en este blog, eso de hacer música buena –quiero decir, que me guste- no te esgrime de tener chicha más allá de tus composiciones. El indie es liso, limpito, no molesta, ni a la vecina de arriba. Seguro que le cuidan el gato cuando se va de fin de semana a casa de su hermana. Es cierto que es un estilo de música que me suele gustar, pero coño, a veces no estaría mal que se pringasen los dedos, que soltaran algún taco, que se tomasen un culín de sidra y que se zamparan un chuletón de buey en lugar de la lechuga hervida con brotes de soja.

De los miembros de Celebration no se sabe nada que no aparezca en las pocas líneas de su wiki en inglés. Hacen una música sumamente creativa y original, y la voz de la cantante cautiva. Pero, fuera de la música propiamente dicho, el indie es aburrido. Los músicos de este genero muchas veces tienen un talento pasmoso, como es el caso del grupo de hoy. Pero no les invade nada que no sea pasarlo bien en los ensayos, los conciertos y el estudio de grabación. No pretenden nada, no quieren ni proponen nada, menos unos temas bien hechos. Termina el mp3 y qué queda? Quitando la sensación de que saben tocar y de que tienen ideas para pasmar en acordes, nada. El indie es al rock, lo que los cuadros decorativos al arte. Adorna, pero aún cerrando los ojos, cuesta restituir lo que has visto/escuchado y lo que te ha transmitido, si es que ha transmitido algo.

En fin, no es enfado, es algo así como resignación. El indie va muy con el espíritu de la época, estética y políticamente correcta.

Aún así, escucha la canción de mi cumpleaños, Celebration, Pressure. Me encanta.

 

 

Escucha Pressure, de Celebration

 

The Knife – Fever Ray

Karin Elisabeth Dreijer Andersson es fundadora, con su hermano, de The Knife, dúo electrónico sueco; en paralelo, cuando se cansa del conceptualismo del combo, canta en solitario como Fever Ray. En ambos casos, ofrece una propuesta musical original, estilo electro indie, con la que venderá un pimiento, pero con la que logra figurar de vez en cuando en el cartel de grandes festivales, plataformas varias en las que aprovecha para soltar su verborrea torturada sin riesgo de que le corten el micrófono –ya sabes, a los festivales indie los medios ya no mandan periodistas, sino blogueros guays-. Porque la Karin, antes de ser músico, es una intelectual empedernida, de esas que hasta con dos kilos de hongos alucinógenos siempre tienes la sensación de haberte perdido un tren.

Que conste, me gusta la música que hace, digamos una gran parte de ella. Pero para criminalizar al hipercapitalismo, al racismo, las desigualdades, el lobbying de poderes ocultos, haber cogido una guitarra, no el Melody Assistant 7.3.1 para Mac, y un sonido algo más rock’n’roll. Bueno, digo yo, decirme si me equivoco. No es que ella diga soeces, como la Gaga, pero su música no pega. O no sé, igual me hago viejo. Por ejemplo, en una entrevista reciente, declaró que “la música es absolutamente apolítica ahora”. Totalmente de acuerdo con ella. Es un fenómeno un tanto curioso, precisamente en un momento de tanta convulsión socio económica.

The Knife

A lo que iba, Karin Dreijer –para los amigos- lleva catorce años al mando de The Knife, con su hermano Olof –que tiene pinta de macarrilla con Seat León-. En Suecia son los reyes, un referente absoluto de la creatividad y vanguardia musical. Cinco álbumes han publicado con su propio sello, Rabid Records, siendo el último de este año. Se dicen influenciados por nombres y entidades tan variopintas como David Lynch, el cine coreano, Aki Kaurismäki, Kate Bush y Siouxie & The Banshees. Raras veces se producen en público, de hecho esperaron a 2006 para subirse por primera vez a un escenario. Y cuando lo hacen, suele ser escondidos detrás de trajes extravagantes, máscaras y pinturas faciales –una pena porque Karin no es sueca en vano, ja-.

En 2009, decide probar otra música en solitario, y saca un primer álbum como Fever Ray. Siguen otros dos. Es menos electrónica, más indie, a medio camino entre Lana del Rey y Bjork. Lo bueno es que parece haberse dejado los discursos lenitivos para The Knife, así que la invitan más para actuar. A ver si su médico le recomienda tomar un poco el sol y nos la manda para acá.

[Te dejo con dos temas del álbum Deep Cuts, de 2003, de The Knife, y otros dos del primer disco Fever Ray, homónimo, de 2009].

 

 

 

 

The Radio Dept. – I Don’t Like It Like This

Cuántas veces habré dicho en este blog cuánto me molesta la palabra indie, a sabiendas de que buena parte de la música que escucho, pasada y futura, forma parte de este genero tan abstracto, nebuloso, ese saco tan incómodo de llevar -casi peor que el de la Gran Farsa-, del que hasta los propios integrantes naturales muchas veces reniegan, defendiéndose de semejante despropósito con la famosa frase ensayada muchas veces delante del espejo del salón –después de que mami haya pasado el trapo-: “no nos metáis en ningún saco, somos únicos, es una tontería intentar encasillarnos”. Ya. Déjate tú de tonterías, piensa en tu mami que se quedó en Wham y Rick Astley.

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Clap Your Hands Say Yeah – Clap Your Hands Say Yeah

Back to the tajo, puah. Se acabó la indolencia sudorosa de estas efímeras vacaciones. Qué goce eso de no hacer nada, noche larga, tumbona, siesta, tumbona, noche larga. Coronita en mano, o gin tonic. Y cada año que pasa resulta más duro volver, sobre todo cuando, al aterrizar, el piloto suelta la bomba -de calor-: “Tenemos 38 grados en Madrid hoy”. Que siga la fiesta. Ya sólo le faltó decir “Clap your hands and say yeah”.

Eso mismo leyó Alec Ounsworth, en forma de graffiti en un muro al lado de una sala de Brooklyn, donde se disponía a dar su primer concierto como cantante de una banda indie que todavía no tenía nombre. Aquella noche de 2003 nació oficialmente el grupo Clap your hands say yeah, que durante los siguientes dos años creó un formidable buzz en internet, consiguiendo vender más de cien mil copias de su primer álbum antes de firmar con un sello, cuando la intención inicial era la de sacar un CD auto editado, enviarlo a los medios y blogs y darse a conocer. Pero por ahí se cruzaron con el hada buena, Pitchfork Media, que hace y deshace a su antojo en el pequeño mundo indie y todas sus vertientes folk pop y rock. El blog calificó el álbum homónimo como “la mejor novedad del momento” y le puso la nota de 9.0/10.0. Flechazo vamos. Para una banda de este género, es como encontrar el grial. O que te toque el gordo de navidad. O, viviendo en el bosque, que una noche llame a tu puerta Charlize Theron, empapada por la lluvia, sin gasolina y el móvil sin batería. Entre por favor, le prepararé una tortilla…

Clap

Alec Ounsworth es de estos artistas que no para quieto nunca. Ya ha publicado tres álbumes con CYHSY, editó uno en solitario en 2009 –Mo Beauty, muy bueno-, y otros tantos con las bandas The Pelican Picnic y Flashy Python. Hay que ver los nombres que se dan en el gremio alternativo. Por eso los asistentes al festival indie por excelencia, Coachella, en los US, se tragan cualquier cosa cuando les pregunta un periodista si conocen tal o tal grupo, todos inventados menos uno –échate unas risas viendo el vídeo del reportaje, aquí-. Pero su mejor trabajo queda el primer álbum de CYHSY. Posiblemente el disco más original de mediados de los 2000. Con su timbre gangoso, es difícil no comparar a Alec Ounswworth con David Byrne. Pero por el resto, el disco contiene doce canciones muy bien trabajadas, ofreciendo un resultado único, un sonido propio con esa rara capacidad para sonar familiar a cualquiera que las escuche y a la vez no parecerse a nada. El álbum forma parte de la lista de los cincuenta discos más importantes de la primera década de este siglo, establecida por la radio nacional pública estadounidense –que sí, que la hay-; y en mi top 50, the “Fiouck’s 50 best ever” -prepararé un iconito para colgar en su web, juas-. Para los vagos, escuchad los temas 10 y 11.

Escucha entero Clap Your Hands Say Yeah, de Clap Your Hands Say Yeah

MGMT – Oracular Spectacular

Por qué haber elegido MGMT hoy? Parece anecdótica la pregunta, pero a mi ya me parece un lastre. Muchas veces me decido por un grupo de forma fortuita, y si la idea pasa el corte de los cinco segundos, la doy por buena. La idea de hablar de MGMT y su primer disco hoy miércoles 3 de julio de 2013, Oracular Spectacular, me pareció acertada, ya que no deja de ser un disco que me gusta mucho, y que merece la pena. Ahora me arrepiento, la verdad. Resulta que en contra de lo que imaginaba, MGMT es el típico grupo indie irritante que se dio a conocer con un gran primer disco –no retiro lo dicho-, y que desde entonces vive de esta renta sin despeinarse. Y ahora toca postear sobre un grupo que lleva diez minutos sacándome de quicio.

Al principio, en 2002, el todavía sólo dúo se llamaba The Management, antes de que estos dos pedazos de vagos –se me nota el enfado?- se diesen cuenta de que otra banda ya se llamaba igual. Chicos, google, os suena? Como no tenían batería para el duelo etílico fratricida –ver el post del domingo, la anécdota es verídica-, cambiaron de nombre sin pelear. MGMT. Make Great Music Today, según se lleva rumoreando desde hace años. Ajem, no es de extrañar que la propia banda no se canse de desmentirlo, están de acuerdo conmigo en que eso de great es bastante exagerado. MGMT, abreviatura de Management, es fruto de la pasión, no se les puede quitar esto, de dos estudiantes por cantidad de estilos musicales. Ambos vieron la luz muy joven. Quiero decir, la luz musical, usted perdone. Para Benjamin Goldwasser, teclados y voz, fue en un concierto de Adrian Belew –guitarrista de King Crimson-, con tan sólo once años. Para Andrew VanWymgarden, guitarra, teclados, voz, fue al escuchar la canción Pinball Wizard, de la ópera rock Tommy, creada por The Who –“ever since I was a young boy, I played the silver ball…”-. Nada que objetar. A partir de 2006, ya no sé si por talento o suerte -se me va el enfado poco a poco-, encadenan decisiones acertadas y golpes de suerte: firman con Columbia, el productor Dave Fridmann –el mismo que el de Flaming Lips– decide hacerse cargo de ellos, se les ofrece hacer de teloneros de Of Montreal, luego de Radiohead en Manchester, M.I.A., Beck, y algunos más.

MGMT

A principios de 2008, publican su primer álbum, Oracular Spectacular. Una especie de pop psicodélico muy original y efectivo –ya se me ha pasado del todo-, influenciado por la britpop y la sintpop de sus padres –ambos nacieron en 82 y 83-. El disco entusiasma al público indie pop, y recibe muy buenas críticas de casi todos los medios –quitando como no a pitchfork-. Vendió un millón de ejemplares en el mundo, una cifra relativamente alta teniendo en cuenta el género. Del álbum se extraen dos singles que arrasan por medio mundo, Time To Pretend y Kids. Rolling Stones lo clasifica #494 de su lista de los 500 mejores discos de la historia, todo un logro para un álbum que no tenía mucha vida cuando se le incluyó. Luego es cuando me empieza a enervar, con su actitud y sus declaraciones, pero lo vamos a dejar en eso, porque lo importante es Oracular Spectacular, genial disco pop vintage electro fun.

 

Escucha entero Oracular Spectacular, de MGMT

 

Le Mystère Des Voix Bulgares – Volumen 2

Cuando piensas Búlgaro, instantáneamente te imaginas a un halterófilo sudoroso y achaparrado, de estos que se reconvierten luego en recadero redentor de morosos, con la tasa de recobro más alta del gremio. Sólo con verle las manos, sueltas el doble de lo que debes. Eso sí, hay algunas figuras más amigables. Los culés recordarán a Stoichkov, los geeks a Atanasov (co-inventor en 1937 del ABC, primer ordenador numérico electrónico, casi diez años antes del ENIAC), y los cultos a Elias Canetti (escritor en lengua alemana pero búlgaro de nacimiento, Nobel de literatura en 1981). Y luego están las búlgaras, wow. Por ejemplo, yo recuerdo a Le Mystère des Voix Bulgares, Coro a cappella extraterrestre, que tuve el enorme privilegio de descubrir en concierto en París en 1988.

En 1952, un responsable de la Radio Televisión Búlgara, Philip Koutev, monta un coro femenino, compuesto por voces cuidadosamente seleccionadas, procedentes de todas las regiones del país. De no ser por la valiosa labor del suizo Marcel Cellier, es probable que el Coro hubiera pasado a mejor vida con el paso de los años. Pero este etnomusicólogo, músico poli intrumental, editor y productor durante décadas de las músicas de Europa del Este más variadas, se enamoró de las búlgaras a principios de los  70’s. En 1972 –al muro le quedan todavía 17 años para ser derrumbado-, realiza distintas grabaciones del Coro y empieza a emitirlas por radios nacionales francófonas, en varios programas titulados Le Mystère des Voix Bulgares. Ante el éxito de las emisiones, la Radio Televisión Bulgara decide adoptar el nombre para el Coro. Las grabaciones recibieron muchos premios a lo largo de los años, cosa que no impide que caigan en el olvido pocos años después.

Mystère

Ahí es cuando me fascina la música, esa capacidad única que tiene para enlazar polos/comunidades/razas/religiones, aparentemente opuestos. Peter Murphy, ex cantante de Bauhaus, grupo post punk cold wave por excelencia, resulta ser fan histórico del Coro y decide transmitir su pasión a Ivo Watts-Russell, dueño del sello 4AD, editora de los discos de Bauhaus. Este último no lo duda un instante, y después de dejarse embriagar por las voces Búlgaras, se pone en busca del suizo para firmar un acuerdo de re-distribución del material ya editado. 1986, sale el primer álbum de Le Mystère des Voix Bulgares, que sacude a buena parte de Europa. Dos años más tarde, se edita el segundo volumen, que recibe un Grammy Award en 1989.

4AD fue el sello de unos cuantos grupos emblemáticos y atípicos –Cocteau Twins, Bauhaus, Pixies, The The, Tindersticks, The National-, no es de extrañar que le correspondiera darle luz al Coro búlgaro. Son sólo dos discos, pero no dejan de ser íconos de una época en la que la sensibilidad, la elegancia y la belleza importaban más que ahora. Como soy consciente de lo difícil que resulta convencerte por escrito, te dejo con el volumen II. Escucha los temas 2, 10 y 12. Y luego el resto. Estas voces, por dios. Son conmovedoras. Hermosas. Luego qué más da…

  

  

Escucha entero el volumen 2 de El Mystère des Voix Bulgares