Young Fathers – Dead

No sé a dónde va la música la verdad, yo me conformo con seguir disfrutando de ella, sea el estilo que sea mientras me siga emocionando/impactando. Esta mañana, al bucear por ahí en busca de sonidos alimenticios, me encontré con las dos vertientes de su evolución. La comercial, que escupe engendros cada vez más sosos; y la creativa, que no para de proponer propuestas y direcciones nuevas. Concretamente di con dos grupos que no conocía. El primero, usted perdone, se llama Imagine Dragons y me quedé asombrado viendo el número de visionados que acumulan en youtube. Haciendo un rápido cálculo, deben de superar los 300 millones, todo ello con un único disco y dos hits, It’s Time y Radioactive. Después de escuchar ambas “cosas”, saqué dos conclusiones: primero, por suerte no estaré leyendo los medios susceptibles de hablar de ellos; segundo, es hora de que se jubilen los periodistas de Rolling Stones que hablan de rock para referirse a ellos. Música pop insípida para quinceañeras nietas de Los 40 Principales.

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The Bolshoi – Sunday Morning

Buf. A estos sí que los había olvidado por completo. Ayer me encontré publicado el vídeo de su canción Sunday Morning, veo el nombre y me digo, wow, a estos les conozco pero soy incapaz de recordar nada, ni el estribillo. Encima quien la colgó va y me dice “grupazo a rescatar”. Ya ya, pero rescatar el qué, en el fondo? Que no fueron (casi) nadie? Que copiaron a todo dios sin encontrar nunca la fórmula? Que un día una vez sacaron una canción muy bonita?

Eran de Trowbridge, en el condado de Wiltshire, por ahí hacia el oeste no no tanto ahora baja un poco más al sur, baja baja stop ahí ahí lo tienes. 32.000 habitantes, una estación de trenes, un castillo, una industria lanera diezmada, una placa conmemorativa en el ayuntamiento para el único autóctono famoso, Isaac Pitman –un tipo curioso del siglo XIX, que fue vice-presidente de la Vegetarian Society, inventor del método estenográfica que lleva su nombre e inventor del primer curso por correspondencia del mundo-. Pero no hay placa para Trevor Tanner y sus acólitos de The Bolshoi. En la wiki en inglés de la ciudad, tampoco se les menciona en el apartado Famosos de Trowbridge, sólo al del método Pitman. Esto es muy mala señal. Se ve que lo intuyeron, porque al año de formarse, emigraron a Londres.

The Bolshoi Friends

Habían dado sus primeros pasos como miembros de una banda post punk llamada Moscow, que no duró. Luego montaron The Bolshoi y sacaron un primer single, Sob Story, que llamaría suficientemente la atención de algunos músicos, como para hacer de teloneros de algunas bandas del momento como The Cult y The Lords of The New Church. Siguió un primer EP, Giants, que contenía el single Happy Boy. En 1986 grabaron su primer álbum completo, Friends, del que se extrajo Sunday Morning, único “hit” del grupo. Cómo describir la música que tocaban? Estilo gótico ligero, a lo Psychedelic Furs; sólo que a uno le ha ido bien y al otro cero patato. De hecho Trevor Tanner tenía una voz bastante parecida a la de Richard Butler, el cantante de las pieles psicodélicas. Después del estreno del disco, salieron de gira por los US, Suramérica y Polonia. Estos últimos dos destinos no pintan bien, en los 80’s si te ibas por ahí es que tu fama no daba para mucho más. A la vuelta publicaron un tercer álbum, Lindy’s Party, que cosechó algunas buenas criticas sin más. En 1988 grabaron el cuarto, pero por problemas con su discográfica, no vio nunca la luz del día.

Y eso es todo de The Bolshoi. Uno de estos cientos de grupos ingleses que no pasó a mejor fortuna. Pero la canción que te dejo para escuchar es bonita, un poco melancólica y nostálgica. Rindamosles un pequeño homenaje.

 

 

Escucha la canción más bonita de The Bolshoi

 

And Also The Trees – Virus Meadow

390.000.000.000. Tres cientos noventa mil millones. Serán los “i fucking don’t like” recibidos por Lady Gaga en la presentación de su último conjunto de ropa interior, hecho con los pelos de culo de 7.500 Cástor Californicus. No, al revés, es algo que huele bien, huele a vida. 390 millardos, es el número de arboles que tendría la Amazonia, según un estudio publicado la semana pasada en la revista Science. Más de 50 árboles por persona, concentrados en una décima parte de lo que ocupamos nosotros. A mi la cifra me parece enorme, como si sobrara un cero o dos, pero he leído la noticia en varios medios –hasta en la propia Science, fíjate si tienes aquí a un Fiouck entregado- y parece que no hay error. Leído así, parece que tenemos aire puro para los próximos veinte siglos, incluso con tres veces más chinos. Pero va a ser que no, que hasta los árboles se cansan de nosotros, aunque esto es otro debate. And also the Trees

1979, Inkberrow, Worcestershire –iba a añadir “sauce”, por deformación profesional de ex amante del Bloody Mary-. Cuatro chavales de muy buen ver montan una banda rock, produciendo un sonido post punk a lo Gang of Four, inspirados en lo rural, la naturaleza que les rodea y cierta idea de la existencia auténtica. Vamos, consumidores compulsivos de todas las variedades de setas alucinógenas de la zona. En 1980 graban una cinta demo que mandan a The Cure, en respuesta a un anuncio de estos últimos, en el que buscan un grupo telonero para su gira llamada “The Cure’s UK Tour”. Sólo con esto te puedes imaginar cómo suena And Also The Trees. En contra de todo pronóstico, no sólo el gordinflón de Robert Smith les elige, sino que él y Lol Tolhurst –batería de los primeros álbumes de The Cure, teclista a partir de Pornography– deciden producir y arreglar los primeros singles de AATT –And Also The Trees para los más íntimos-, y en 1984, el primer disco, homónimo. Siguen dos años de gira como teloneros de The Cure y como grupo principal, en Europa y los EEUU. En 1985 pasan por una parada obligatoria en los estudios de John Peel. Una Peel Session es algo así como conseguir clasificarse para los JJOO, aunque sin medalla garantizada. En el caso de AATT, creo que no llegaron a tomar la salida el día de la prueba, por no pasar la prueba anti setas. En 1986, sacan un segundo álbum, Virus Meadow, y luego un tercero, y un cuarto, un quinto, y así hasta el año pasado, cuando se publicó el duodécimo disco. Rock’n’roll attitude, ¿verdad? No venden ni para el bocadillo, pero qué más da, ellos están japi. Si llaman esta noche a mi puerta, tendrán cobijo. Y un revuelto de huevos con cantharellus.

virus

El segundo álbum, Virus Meadow, que llegué a tener en vinilo antes de que me lo quitara un capullo –sería un ejecutivo de Vueling-, lo abría el tema Slow Pulse Boy, 5’13” muy representativos del sonido de And Also The Trees. Batería desnuda, guitarra gemidora, voz clara. Me gustaba, y cuando la escucho hoy, me sigue gustando, y mucho.

 

 

Escucha la mejor canción de And Also The Trees, Slow Pulse Boy

 

Joy Division – Love Will Tear Us Apart

Mucha fama tiene el Club de los 27, selecto círculo privado en el que se aceptan incluso mujeres, cuyos miembros tienen dos puntos en común: haber sido músico y haber fallecido a los 27 años por consumo de drogas y alcohol. Brian Jones, Jimi Hendrix, Janis Joplin, Jim Morrison, Kurt Cobain, Amy Winehouse, y algunos más. Otros tienen más prisa por llamar a la puerta –o será que no quieren formar parte del Imserso musical: Nick Drake, Sid Vicious y Ian Curtis forman el Club de los 21 a 26, menos conocido. En la puerta de entrada, se puede leer el lema “Live Fast, Die Young”. No se les hace más grande, sólo más intensos. Ian Curtis estará al frente de Joy Division tan sólo tres años, pero dejará un legado para siempre.

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