Tricky – Black Steel

Tricky, el personaje con el que no te gustaría encontrarte de noche en una calle oscura. Ni con cinco sicarios colombianos a sueldo, uno en cada lado, delante y atrás. Fiouck, esto suma cuatro, dónde está el quinto? No preguntes, cuanto menos sepas, mejor. Tricky, el maestro del trip hop mid tempo desesperado, con mirada a la altura de la música gélida que lleva veinte años componiendo. Tricky, cuerpo cubierto por tatuajes de ex galeote indultado por el mismísimo alcalde de Bristol. Tricky, el niño astuto con sangre italiana, africana, irlandesa e india que no quería ser de ningún sitio y de todos a la vez, músico único y sin color, tal como reclama. Tricky, DJ aventajado, producto de una enseñanza musical de primera, legado de sus abuelos. Tricky, el patito feo de The Wild Bunch, creador respetado –¿adulado?- por toda la industria musical. Se cuenta del último en hablar mal de Tricky que le llovieron mil plagas y que desde entonces vive repudiado por su familia.

Tricky no era un santo. De joven llegó a pisar la cárcel por receptación de billetes falsos, una actividad propia de esta edad. Quién no, ¿verdad? La música le sustrajo a un futuro más bien incierto, probablemente violento, con esperanza de vida de otro siglo. Cuando no había cumplido todavía la mayoría de edad, ya estaba rapeando con el grupo The Fresh 4, en los sound systems de Bristol. Ahí es donde entabla amistad con The Wild Bunch –nombre sacado de la película obra maestra de Sam Peckinpah, mal traducido aquí, como de costumbre, por Grupo Salvaje-. En el seno de la comunidad jamaicana de la ciudad, The Wild Bunch es el referente a la hora de mezclar sonidos blancos y negros, dub, funk, reggae, soul, hip hop. Es en esta época que nace el famoso sonido de Bristol, a mediados de los 80’s, de la mano de tipos brillantes como Robert del Naja alias 3D, Grant Marshall, Andrew Vowles, Geoff Barrow –más tarde miembro fundador de Portishead-. Cuando se disuelve este colectivo, nace Massive Atttack, formación en la que Tricky aporta textos y músicas sin nunca convertirse en miembro regular. Tricky quiere ser libre, no encasillarse. En paralelo trabaja para el primer álbum de Massive Attack, Blue Lines, 1991, en el que figuran tres temas aportados por Tricky, Blue Lines, Five Man Army y Daydreaming. Ante el enorme éxito comercial de Blue Lines, Tricky se aleja un poco más, por temor a perder su identidad musical.

tricky black steel

Sigue un periodo de amor odio con Massive Attack, con peleas seguidas de colaboraciones más o menos fructíferas en el segundo disco, Protection, 1994-, y una carrera en solitario que tarda en materializarse. Forma otro combo con un ex de la banda post-punk The Pop Group, y con la ayuda de Massive Attack, saca en 1995 por fin su primer disco, Maxinquaye –del nombre de su madre que se suicidó cuando el músico sólo tenía cuatro años-, oscuro y misterioso mix de soul, hip hop, dub, rock y electrónica, con la voz de su novia del momento, una jovencísima Martina Topley-Bird, y en alguna ocasión, de Alison Goldfrapp. Quintaesencia del sonido de Bristol, Tricky y su Maxinquaye de un lado, Massive Attack y su Protección de otro, hacen frente común contra el clasicismo y la ligereza de la brit pop. La batalla termina en empate, according to Fiouck.

En los cerca de veinte años siguientes, Tricky se gana a pulso una fama de tipo enigmático y conflictivo. No le van las lentejuelas ni los focos. Prefiere el maquillaje, que le ayuda a crear un doble para prestarse al juego de los medios, sin tocar a su sacro santa independencia. Multiplica las colaboraciones, con Bjork, el Wu-Tang Clan, Neneh Cherry, Alison Moyet, Damon Albarn, Garbage, Elvis Costello, y muchos más. Saca otros nueve álbumes, siendo el último de mayo de este año, False Idols. Algunos rozan la obra maestra, otros son para olvidar –y se olvidaron-.

En el primer álbum, Maxinquaye, figuraba la canción Black Steel, que te traigo con el zumito. Enorme tema esquizofrénico que forma parte de mi top veinte de toda la vida. Si con esto sigues en la cama dentro de 6’34», te mando a Tricky a ver qué puede hacer por ti. Y a los cinco colombianos, de paso. Hala, sube el volumen, luego zumito y a misa.

 

 

Escucha Black Steel, de Tricky

 

The Chemical Brothers – Block Rockin Beats

El huevo o la gallina. Qué fue primero? Esta aparentemente sencilla pregunta trae de cabeza desde los siglos de los siglos a la humanidad en su afán por elevarse hacia la luz –menos Rouco, muy empeñado en seguir bajando hacia la oscuridad-. Si lo miras en internet, hay respuesta para todos los gustos –que si el huevo, que si la gallina-, hasta proponen que se reformule la pregunta para ser más correcta: la gallina o el huevo-de-gallina. Y como si esta pregunta no fuera ya una verdadera tortura para las mentes sanas –hablo por mi-, los fans del big beat tienen otra duda existencialista de la misma índole: qué grupo fue primero, The Prodigy o The Chemical Brothers.

En temas de música popular, fijar una cronología para determinar quién está en el origen de tal o tal género no es tarea fácil, ya que no deja de ser una evolución constante. Hace cerca de veinticinco años, UK se convulsionó con un nuevo estilo musical, el Big Beat, procedente de la house, las rave, el sampling, la electro. Nació en los bajos fondos de naves industriales abandonadas, desde donde en pocos años emergen DJ y combos dedicados a triturar la música del momento, rehaciendo los temas a su manera, añadiendo mucho bajo, mucho ritmo machacón, mucho ruido bruto. Música que te coge de la tripa para no soltarla. De este escenario frenético, saltaron a la fama algunas bandas, dúos o artistas solos: Fatboy Slim, Crystal Method, The Prodigy, The Chemical Brothers.

dig your own hole

A partir de 1989 y durante pocos años, los jóvenes ingleses pasaron del rock, cuya plataforma de llamamiento al desorden y a mover el culo llevaba ya tiempo sin cuajar. De tener que fijar un momento en la música popular en el que de repente el público empezó a acudir a los conciertos, ya no para congeniar musicalmente y conectar con un “mensaje” –buf, suena cutre decir esto verdad?-, sino sólo para pasarlo bien, bailar, colocarse, sudar, y para los más suertudos, follar, pues este sería. Ojo, no estoy diciendo que antes en los conciertos de rock se iba como a misa, sólo digo que a partir de las Rave de los 90’s, el público joven pisoteó las raíces con un “No country for old men”. Conciertos a los que sin problema podías ir solo. Hedonismo musical.

Así que, ¿Prodigy o Chemical Brothers?. Los segundos se formaron primero, pero los primeros sacaron un disco antes que los segundos. Bien es cierto que los segundos oficiaron con otro nombre durante un par de años, como The Dust Brothers, antes que los primeros. Los primeros cogieron el tren del Big Beat con Charly, canción eufórica y energizante. Los segundos respondieron con una gira mundial por la salida de su primer álbum, Exit Planet Dust, llevándose en la mochila a unos desconocidos y principiantes Daft Punk, en 1995. Los primeros respondieron con un grandioso disco “The Fat of The Land”, los segundos no se dejaron impresionar y publicaron el no menos grandioso “Dig Your Own Hole”.

Era su segundo opus. El primero había dejado un buen sabor de boca a los fans, el segundo va a marcar un antes y un después en la cultura Big Beat. Clasificado #49 en la lista de los cien mejores álbumes de todos los tiempos por la revista especializada Q Magazine, cinco estrellas en Allmusic, 8 de 10 en Spin, 8.4 de 10 en Pitchfork, Dig Your Own Hole marca época. Es electro, es rock, es punk, es trash, es beat, es genial. Basta con escuchar Block Rockin Beats, monumento primordial a la música disfrutada en solitario. Cambio de cultura.

 

 

Escucha algunos de los mejores temas del álbum Dig Your Own Hole, de Tne Chemical Brothers

 

MARRS – Pump Up The Volume

M.A.R.R.S. –también escrito M/A/R/R/S/ o MARRS o MAIRIRIS- es el grupo que ha tenido el promedio de éxitos más alto en toda la historia de la música moderna. Sacaron sólo dos canciones, y una arrasó. Puede que existan casos de artistas con una única canción en su haber y que ésta se convirtiera en hit, pero no conozco a ninguno –rectificaciones apreciadas-. Pump Up The Volume fue un tremendo éxito nada más publicarse, invadió las pistas de baile de miles de discotecas del mundo, vendió millones de copias. De Anitina, el segundo tema de la banda, nadie se acuerda o casi, basta con ver los visionados en youtube, comparando con la cara A del maxi. Hoy escuchando ambas, me entra la duda de si se eligió la correcta.

Esto sí, de UK tenía que venir. En 1987, dos grupos novadores unen su creatividad en una colaboración atrevida. A.R. Kane y Colourbox eran dos formaciones procedentes del mismo sello, 4AD –Cocteau Twins, Dead Can Dance, etc-, aunque producían dos músicas muy distintas. A.R. Kane le daba al rock alternativo, mientras que Colourbox tocaba una mezcla de “soul hip hop electrónica reggae”. Sugerido por Evo Watts-Russell, dueño del sello, deciden unir fuerzas para sacar un disco de dance, debido al impacto cada vez más fuerte de la house americana en los charts ingleses. El proceso de grabación no siguió para nada lo planeado. Una vez en el estudio de grabación, el método de una banda chocó frontalmente con las formas de hacer de la otra, por lo que prácticamente dejaron de hablarse nada más empezar con las sesiones. En medio de este particular remake de la guerra fría, un productor heroico, John Fryer, que, ante la imposibilidad de lograr que los músicos trabajaran juntos, les dio deberes para casa: “cread cada uno un tema, luego os los intercambiáis y los retocáis a vuestra bola”.

M.A.R.R.S. Pump Up The Volume

A.R. Kane compuso Anitina, a la que Colourbox añadió cajas de ritmo y percusiones pesadas. Por su parte, estos samplearon un tema de Eric B . And Rakim para sacar Pump up the Volume, al que A.R. Kane añadió guitarras. Ambos tracks fueron publicados en julio de 1987 en UK, editado por un sello anónimo, sin créditos de ningún artista. Desde el principio Pump up the Volume le ganó la batalla a Anitina. 4AD la volvió a sacar poco después, en un maxi 45rpm con caras idénticas. Subió hasta el #1 de las listas de ventas de numerosos países, pero enseguida empezaron los problemas legales debido al sampling de algunos trozos de temas. Los más beligerantes con el tema fueron los de Stock Aitken Waterman, que paralizaron la venta del disco por siete segundos sacados según ellos de su canción Roadblock. Malas lenguas aseguraron que iniciaron la disputa porque Pump Up The Volume le estaba haciendo sombra en los charts a su pequeño protegido, el inefable Rick Ashley, con Never Gonna Give You Up. Se llegó a un acuerdo económico, y las ventas se reanudaron. Estamos entre gentlemen…

Se considera a esta canción como el punto de partida de la house inglesa. Sonaba distinto, lo mismo que Rockit, de Herbie Hancock, cuatro años antes. Pero veintisiete años después, se cuenta que siguen sin hablarse sus creadores.

 

 

Escucha las únicas dos canciones de MARRS.

Bran Van 3000 – Drinking in L.A.

En los años 70, Europa conoció un curioso fenómeno, de repente florecieron marcas y nombres de comercio con el número mágico. Tintorería 2000, Cafetería 2000, Espacio 2000, Disco 2000. Supongo que querían transmitir modernidad, aunque ya en los 80 olía a horterada. Y a medida que nos acercábamos a la fatídica fecha, muchos se resignaron a cambiar de denominación, antes de que el negocio fuera a peor. Los de Bran Van 3000 fueron un poco más listos. Se pusieron un milenario más, para no pillarse los dedos. Ideas buenas estos canadienses han tenido alguna, aunque no siempre afortunadas. De todos modos, habrá que aguantar otros 987 años a ver qué pasa, os voy contando.

Glee

La primera buena idea de este combo de hasta nueve miembros, entre DJs, músicos y cantantes, fue de estrenarse con un mega hit planetario tan genial como pegadizo, el famoso Drinking in L.A. Un one hit wonder en toda regla, una pena, porque la segunda gran idea que tuvieron fue de hacer música buena, variada, original, talentosa. Pero ya sabemos que esto no es ningún criterio a la hora de triunfar. A veces pasa esto, por unos motivos nunca demostrados, un disco falla a la hora de conectar con su público. El problema añadido de Bran Van 3000 fue que mezclaron tantos géneros y estilos que al final no se sabía muy bien qué estabas escuchando. Rock, jazz, hip hop, rap, pop, imposible clasificarlo. Es una tontería pero a la gente le gusta poder identificar un grupo con su propia escala de valores. Y Bran Van estaba en muchas escalas a la vez. Su primer álbum, Glee, publicado en 1997 pocos meses después de Drinking in L.A., pretendía surfear sobre la ola de simpatía que había despertado la banda en medio mundo. Pero no ocurrió. Recibió las mejores criticas, tuvo un Juno Award al mejor disco alternativo del año –los premios concedidos anualmente por la industria musical canadiense, Rufus Wainwright recibió el mismo el año siguiente por su disco homónimo-, pero las ventas no pasaron de 50.000 copias. Yo que lo estoy re-escuchando mientras voy escribiendo el post de hoy, te puedo asegurar que es incomprensible. Qué maestría en la fusión de géneros y la mezcla de sonidos y ritmos. Diecisiete canciones que forman un espléndido patchwork musical.

Desde entonces han publicado otros tres álbumes, siendo el último, The Garden, de 2010. En la misma línea que el primero, mezclan rap con jazz, rock con trip hop, gritos con susurros.

Drinking in L.A. es una verdadera perla melódica, rozando la electro, el hip hop y la pop. Cuenta las desavenencias del DJ y fundador de la banda, James di Salvio, con su propia vida, Dj errante por L.A. en busca de algo grande que hacer, algún legado que dejarse para si mismo. Triunfó en las listas de venta en norte américa y europa por igual. Fue utilizada en campañas publicitarias, en películas –Playing by heart, de Willard Carroll, con Connery, Angelina Jolie, Dennis Quaid, etc-, en sintonías de programas radiofónicos. No tengo la menor duda de que se seguirá escuchando en el año 3000. Os voy contando.

 

 

Escucha el one hit wonder de Bran Van 3000, Drinking in L.A.

 

The Prodigy – The Fat Of The Land

Rave. Término acunado en el UK en los años 60 por los inmigrantes del Caribe, utilizado al principio para referirse a las free parties que organizaban, en las que se tocaba música y consumía drogas en una comunión desinteresada. Luego en los 80, se volvió a poner de moda con la emergencia de la acid-house en Chicago, donde se montaban free parties en las que se tocaba música y consumía drogas en una comunión desinteresada. Luego volvió a Inglaterra, con la llegada del big beat, música electro con sonidos exagerados, que se escuchaba en free parties donde se tocaba música y consumía drogas en una comunión desinteresada. Me parto.

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Tuxedomoon – No Tears

Esta vez se acabó el verano, ni tres meses nos ha durado, menuda estafa. The great weather swindle. En el cielo se ven grandes formaciones de pájaros, de camino a su casa de invierno, con una mueca de burla en el pico. Cabrones. Parecen muy disciplinados, dibujando V grandes entre cientos de ellos, con el cabecilla al frente, el guía espiritual que les lleva hasta la tierra prometida, con bastón y larga barba blanca. Más le vale no equivocarse, que se lo cargan. Detrás se ve uno que va a su bola, ni V grandes ni cabecilla ni leches. Lo acabo de ver de cerca con los prismáticos, resulta que lleva una camiseta de Tuxedomoon -y unos impecables Creepers de punta, azul eléctrico-.

Tuxedomoon. Uno de estos grupos que nunca entró en el molde de la música estereotipada. Inclasificable, una especie de teatro musical que mezclaba la electro, el jazz fusión, el punk y el gótico. Sintetizadores, violines, bajo, saxófono, esta banda de San Francisco de finales de los 70’s lo utilizó todo, incluso instrumentos creados por ellos mismos, como el Treatment Mountain, especie de pirámide de madera con múltiples pedales de efectos –imagínate lo que se fumada en SF a mediados de los 70-. Bien es cierto que tenían base, ya que el dúo fundador estudiaba en el laboratorio de música electrónica de la universidad de SF en 1977. Una ración de vanguardismo musical y otra de punk. Con esta receta sacan un primer EP, No Tears, con sonidos que recuerdan a Kraftwerk o Bowie de la época Heroes, pero con los dedos metidos en el enchufe. La única regla que se imponen era “rechazar cualquier sonido que pudiera parecerse a la de otro artista”. Eso de las V grandes con cabecilla respetable no era lo suyo. Sus primeras actuaciones son descritas como “Cabaret electrónico teatral”. Ya, dicho así no mola, pero escucha No Tears, ya verás, uno de los grandes himnos electro punks.

No Tears

Esta repentina fama –bueno fama, entendámonos- les permite hacer de telonero en conciertos de grupos con cierto parentesco, Pere Ubu, Devo, Cabaret Voltaire o The Residents. Después de mudarse a Nueva York, se dan cuenta de que en los US no se les entiende y que donde venden, es en Europa. Cruzan el charco y se establecen en Bruselas. Abrazan e integran cada vez más estilos a su ya larga lista -tango, música clásica, funk, orientalista-, componen una obra para el ballet Divine de Maurice Bejart, sacan álbumes para aburrir –el último de quince es de 2007-, con, muy de vez en cuando, alguna perla, como In a manner of speaking, 1985, del álbum Holy Wars. Esta hermosa canción ha sido versionada primero por Martin L. Gore, de Depeche Mode, en su disco en solitario Counterfeit EP, de 1989, y muy recientemente por Röyksopp, en su disco de 2013, Late Night Tales.

Venga, sube el volumen y escucha No Tears, luego zumito y a misa. Coge el paraguas.

 

 

Escucha No Tears, de Tuxedomoon

Underworld – Born Slippy NUXX

«Me lo he justificado a mí mismo de todas las maneras. Que no era para tanto, solo una pequeña traición, o que nuestras vidas habían ido por caminos cada vez más distintos, ese tipo de cosas. Pero afrontémoslo, le di el palo a mis supuestos colegas. A mí Bergbie me importaba una mierda, y Sick Boy, él me habría hecho lo mismo si se le hubiese ocurrido primero, y Spud, bueno, vale, lo sentí por Spud, él nunca le hizo daño a nadie. Entonces, ¿por qué lo hice?. Podría ofreceros un millón de respuestas, todas falsas. Lo cierto es que soy una mala persona, pero eso va a cambiar, yo voy a cambiar. Es la última vez que hago algo así. Ahora voy a reformarme y dejar esto atrás, ir por el buen camino y elegir la vida. Estoy deseándolo, voy a ser igual que vosotros. El trabajo, la familia, el televisor grande que te cagas, la lavadora, el coche, el equipo de compact disc y el abrelatas eléctrico, buena salud, colesterol bajo, seguro dental, hipoteca, piso piloto, ropa deportiva, traje de marca, bricolaje, teleconcursos, comida basura, niños, paseos por el parque, jornada de nueve a cinco, jugar bien al golf, lavar el coche, jerseys elegantes, navidades en familia, planes de pensiones, desgravación fiscal… ir tirando mirando hacia delante hasta el día en que la palmes.»

Con este monólogo en off de Mark Renton, finaliza Trainspotting, película de culto de los 90’s, realizada por Danny Boyle, con Ewan “you should have seen his face when i told him i was his father” McGregor y Robert Carlysle, acompañado por la canción Born Slippy .NUXX de Underworld. Escuchas las primeras notas, e instantáneamente te vuelve en mente los retazos de vida de esta pandilla de amiguetes heroinómanos, sociópatas, mentirosos, suicidas y medio locos.

La película fue criticada duramente en su día -1996- por hacer apología de las drogas duras, cuando en el fondo decía justo lo contrario. De todos modos no impidió que fuera un éxito de taquilla en el mundo entero y considerada por una generación entera como su película de cabecera. Más allá de lo que narra, Trainspotting es eminentemente musical. La BSO es para enmarcar: Iggy Pop, Blur, Primal Scream, Lou Reed, Elastica, New Order, Brian Eno, Pulp, Damon Albarn. Un concentrado de tres décadas de lo mejor del punk, rock, y britpop. Sin embargo la canción que mejor identifica la película no es ninguna de estas. Dale al play más abajo, me entenderás.

born slippy

Underworld es un grupo inglés de música electrónica, fundado por Karl Hyde, cantante, y Rick Smith, teclados. Después de pasar o crear varias bandas a principio de los 80’s –The Screen Gemz, Freur, etc-, forman Underworld en 1987 con otros tres músicos. Publican dos discos de funk electropop que no funcionan, Underneath the Radar en 1988 y Change the Weather en 1989, fin de la primera etapa. Los dos fundadores retoman las riendas, reclutan a un DJ, Darren Emerson, que reorienta la música del grupo hacia un estilo más techno bailable. Dance, vamos, pero talentosa. El primer álbum de esta segunda etapa, Dubnobasswithmyheadman, publicado en 1994, recibe muy buenas criticas. Dos años más tarde, golpe de suerte, sacan un segundo disco al mismo tiempo que se estrena Trainspotting. De la noche a la mañana están en boca de todos, Born Slippy .NUXX invade las radios y las discotecas de toda Europa. El tema Born Slippy –del nombre de un galgo de carrera sobre el que apostaron y que ganó- había sido inicialmente editado en 1995 como cara B de un single que no figuraba en ningún disco. Nadie se había percatado del potencial hasta que Danny Boyle la eligió para la banda sonora de Trainspotting. Fue elegida mejor canción dance de la década, vendió más de un millón de ejemplares sólo en Inglaterra. Según contó más tarde el trio, la palabra NUXX que se añadió al nombre original apareció accidentalmente en el fichero del PC con el que trabajaban y no se quitó a la hora de sacar el remix.

A mi no me gusta la dance, salvo raras excepciones. Esta es una; cada vez que escucho las notas de teclado de la intro, me entran tremendas ganas de bailar –cosa que hago muy mal por cierto-.

Hala, abre la ventana, sube el volumen, luego zumito y a misa.

 

 

Escucha Born Slippy NUXX, de Underworld