Songhoy Blues – Music In Exile

En 2012, los músicos que luego formarían la banda Songhoy Blues, de Mali, huyeron del norte del país después de que la región quedara invadida por unos yihadistas borrachos perdidos –digo yo, si no cómo explicar la conducta irracional de estos barbudos-, que entre otras manías persecutorias –por llamarlo suavecito, que estoy un poco plof-, prohibieron cualquier actividad musical. Borraron la M Ú S I C A de un chasquido.

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Imelda May – Tribal

El otro día se enteró un amigo mío de París que llevo dos años alimentando este blog a diario. Como él no habla español, quitando la frase “una ración de jamón y un vino rojo por favor” -ya, en francés hablamos de vin rouge-, no se lo había comentado nunca, total… ¿para qué?. Después de echarle un vistazo y decirme que para él bien podía haber sido escrito en sanscrito, me preguntó: “¿qué te aporta?”. Como era vía whatsapp, tenía tiempo de pensar mi respuesta. Aún así, no supe qué decirle. Sinceramente no lo sé.

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Slow Joe & The Ginger Accident – Lost For Love

Soy un loco de la comida india, desde hace muchos años. Me he convertido en un yonquí del fuego de sus currys. Un par de veces al mes me abandono a esta sensación placentera de que el tiempo se detiene cuando engullo medio nan de queso mojado en el pollo madras -antes me daba aires de bilbaíno, le daba al vindaloo, pero al día siguiente mis entrañas se acordaban con mucha nitidez de la madre del cocinero-. Así que he suavizado la cosa, ahora un simple madras colma mi ansía, cual raya de cocaína para el publicista ante la inmensidad de la página en blanco.

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Alan Vega Alex Chilton Ben Vaughn – Cubist Blues

Desde hace poquito, hay una gatita residiendo en mi casa. Tiene una carita súper mona y el pelo suave como la seda –lo sé porque me ha dejado acariciarlo un par de veces, por sorpresa de ambos-. Yo le daba mil mimos, peo ella no me quiere mucho, me mira continuamente como a un extraño –hay que j…se, ¡si esta es mi casa! Pero no desespero, he iniciado un lento proceso de amansamiento, ya verás como termina rendida a mi bonito color verde y sabor a Raf. Todo pasa por ponerle la mejor música, como Cubist Blues.

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C. W. Stoneking – Gon’ Boogaloo

Me lo he preguntado muchas veces: “¿Cuántos discos se publicarán al día en el mundo?”. Y sigo sin respuesta. Cuando le traslado la duda a Google, suelta un lacónico “Fiouck, déjate de tontaterías, qué más te da, disfruta tu sábado”. Google no tiene ninguna empatía, no sabe ni se imagina lo que sufre uno por no saber cosas tan esenciales como esta: ¿cuántos fucking discos se publican al fucking día?

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Louis Armstrong – What A Wonderful World

Arabia Saudí tira el precio del crudo hacia abajo para anular la rentabilidad de las nuevas extracciones en EEUU y de paso hundir el rublo ruso, consiguiendo que mientras estos dos países se enfrentan sobre Ukrania terminen aliándose para hacer doblegar a los saudís que siguen financiando al Estado Islámico, cuyo objetivo de crear un nuevo califato anexionando Siria, Irak y algunos países más provoca que estos tradicionales viveros terroristas se vean obligados a solicitar la ayuda occidental para detener a estos temibles locos que acaban de desbancar a Al Qaeda en la escala del fundamentalismo, llevando a estos a generar ingentes ingresos abriendo una nueva ruta africana para que la cocaína de los narcos mexicanos pueda remontar vía el Sahel a Europa donde será consumida por fanáticos rapados jurando muerte a fanáticos barbudos y… “¡Para ya! Tomate con tu letanía aburrida, que ya estamos bostezando” … Ya, pero reconócelo, este mundo es maravilloso, ¿verdad?

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Sean Rowe – Madman

En el fondo ¿por qué somos tan anti americanos? Hablo por mi, claro, aunque la sensación que prevalece es que estamos ante una tónica bastante general. [buf, esto de “…prevalece es que estamos ante…” suena a periodista, ojo Fiouck, vas por mal camino]. Hay mil motivos, ahora listaré algunos pero, no quita que fascinan. Por ejemplo, la de veces que soñé con darle a Bush “an enormous blowbogey” –algo así como un enorme soplamocos, Fiouck Translator-, pero claro, se tenía que caer desde lo alto de un rascacielos kilométrico sobre el techo de un coche de 10 metros de largo conducida por una rubia platina de tetas considerables…y sobrevivía, como no.

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