Ays Tricky, eres un gilipollas. Y porque soy un tipo educado, que si no, te llovía de todo. Sigue leyendo
Anita Baker – Rapture
Cuando Anita Baker era pequeña, sus padres adoptivos –fue abandonada por sus progenitores con tan sólo dos años- solían pasearla en Navidad a orillas del lago Saint-Clair, por el barrio de los adinerados habitantes de Detroit. Miraban los grandes chalés impolutos con acceso directo al lago, posiblemente con muecas de envidia y resignación, antes de volver a su piso humilde de las afueras. ¿Se juraría Anita Baker que un día ella también viviría en uno de estos casoplones?
Hanni El Khatib – Moonlight
Tengo pendiente incluir a Frank Zappa antes de llegar a 1.000 posts. No puede no estar, lo sé, pero no encuentro la forma. Lo escuché de joven, diría que a finales de los 70’s y sé que por ahí hay grandes discos, pero rápidamente se lo dejé a Los Intelectualoides, estos amigos míos con mirada ausente a lo Rimbaud y los dedos contando las chicas que caían en la trampa. Además hay un lector del blog que lo está esperando como agua de mayo, tiene curiosidad por ver cómo me va a salir, antes de decidir si llama a Tele Búlgaro, que siguen con la promoción de 3 x 2.
Fantasma – Eye Of The Sun
Tengo una tremenda herida en el dedo mayor de la mano izquierda. Mide no menos de cuatro milímetros de largo, cinco después de la ducha. Horrible, sufro lo indecible. ¿Te cuento cómo pasó? Siéntate y escucha.
Dan Deacon – Gliss Riffer
Luego te quejarás, pero parece que lees este blog cuando en el fondo no es de tu agrado la música disecada aquí. Algunos dirán maltratada, más que disecada, viendo como mi bisturí parece una sierra oxidada. Cierto, yo no soy cirujano, más bien el temible payaso a lo Stephen King, que te viene a distraer durante la convalecencia. Sin embargo eso necesitas, distracción para volver a la vida. Imagina que al despertar lo primero que escuches fuera Miley Cyrus, por dios, golpe bajo de las autoridades supremas.
Vinila Von Bismark – Krakovia
En casa no hay rastro de objeto con “firma”. No tengo cromo de Cruyff con autógrafo, ni entrada para un concierto de The Cure firmado por el gordinflón de Robert Smith, ni libro de Dan Simmons con una pequeña reseña “Para Fiouck, el Tomate cretino”, ni localidad para el pre-estreno de Alien con unas palabras escritas de Sigourney Weaver “To Fiouck, stupid Tomato”. Lo que sí tengo, son las tetas de Vinila Von Bismark.
Imelda May – Tribal
El otro día se enteró un amigo mío de París que llevo dos años alimentando este blog a diario. Como él no habla español, quitando la frase “una ración de jamón y un vino rojo por favor” -ya, en francés hablamos de vin rouge-, no se lo había comentado nunca, total… ¿para qué?. Después de echarle un vistazo y decirme que para él bien podía haber sido escrito en sanscrito, me preguntó: “¿qué te aporta?”. Como era vía whatsapp, tenía tiempo de pensar mi respuesta. Aún así, no supe qué decirle. Sinceramente no lo sé.