Fantasma – Eye Of The Sun

Tengo una tremenda herida en el dedo mayor de la mano izquierda. Mide no menos de cuatro milímetros de largo, cinco después de la ducha. Horrible, sufro lo indecible. ¿Te cuento cómo pasó? Siéntate y escucha.

Estaba ayudando a una anciana a cruzar la calle, llevando sus bolsas del corte inglés a buen puerto, cuando de repente se abalanzaron sobre mi cuatro macarras en chándal del Madrid –ojo que con ello no quiero decir nada, que ya te veo venir- para hacerse con la raquítica pensión de esta pobre señora. A los tres primeros los fulminé sin despeinarme, pero el cuarto llegó por detrás y, mufeo lo que hizo el tío, mufeo, me clavó su cuchillo a lo Rambo en el dedo antes de que le rompiera la nariz con mi famoso mawashi geri. Talacosamudura, mudura.

¿No me crees? Pues tú mismo, pero en este caso, si te digo que Fantasma toca la mejor música negra que hayas escuchado en años, ¿te vas a reír también? Mal vamos si no me haces un poquito de caso, porque no solo no miento, sino que siempre tengo razón. Ya lo sé, es muy duro de llevar, nunca estar equivocado es una cruz.

fantasma

A lo que iba, he descubierto Fantasma hace mucho. Concretamente, ayer. Y me tienen cautivado. Me chifla su idea de la música, este caos organizado, ese desorden donde todo está en su sitio, la entropía a lo Frank Lloyd Wright. Esta anarquía de sonidos de fachada, cuando realmente detrás hay una partitura donde hasta la respiración está perfectamente apuntada. Fantasma for President.

Desde aquí hemos viajado poco a Sudáfrica. Recuerdo una ida y vuelta para escuchar a Die Antwoord –estoy rendido-, y otro viaje relámpago para disfrutar de Simphiwe Dana, bella y emocionante diosa jazz xhosa –maravillosa Nkwenkwezi, me derrito-. Así que hoy toca un tercer viaje, hasta los townships de Cape Town, y… parece mentira que haya que viajar tan lejos para escuchar Eye Of The Sun, canción electro zulu esencial para sentirse bien.

Fantasma es una agrupación improbable de cinco genios talentosos, cada uno en su género. Primero está el alma mater, Spoek Mathambo, músico multimedia presente en multitud de proyectos, candidato tres veces al premio Mobo al mejor músico africano. Luego está DJ Spoko, percusionista oriundo de un pueblo rural del norte del país. También André Geldenhuys, guitarrista procedente de la ciudad surf sudafricana por excelencia, ex Machineri –blues rock autóctono-. Y Bhekisenzo Cele, veterano del grupo, bajo, guitarrista, acordeón, leyenda viva de la escena KwaZulu en la costa sur. Y por último Michael Buchanan, batería, amigo de Mathambo.

Música loca, híbrida y frenética. Cómo no me iba a gustar, ¡si así tendría que ser siempre! Te dejo con tres temas del primer disco de la banda, Free Love, que se estrena dentro de cuatro semanas. Dale fuerte a Eye of the Sun, en tu vida habrás pasado la aspiradora tan rápido. Tremenda. Mutremenda.

 

 

 

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