Anita Baker – Rapture

Cuando Anita Baker era pequeña, sus padres adoptivos –fue abandonada por sus progenitores con tan sólo dos años- solían pasearla en Navidad a orillas del lago Saint-Clair, por el barrio de los adinerados habitantes de Detroit. Miraban los grandes chalés impolutos con acceso directo al lago, posiblemente con muecas de envidia y resignación, antes de volver a su piso humilde de las afueras. ¿Se juraría Anita Baker que un día ella también viviría en uno de estos casoplones?

Yo, de pequeño, un día que estaba viendo la luna, juré que un día la pisaría. Y que luego al mando de un cohete viajaría más allá, en busca de vida inteligente a poder ser con apariencia humana -me dan repelús los alienígenas con ano en medio de la cara-. Menudo fiasco, décadas después me encuentro haciendo el payaso a diario para alimentar un blog de música. Porca miseria. ¿Qué tendría de más Anita Baker por haber logrado cumplir con su sueño de niña?

Hoy la reina del Quiet Storm vive cómodamente en una de estas casas, medio retirada de los escenarios y estudios de grabación. Se ha puesto como una bola y ha perdido la aparente fragilidad de sus inicios, cuando se llevaba chascos por doquier. Empezó cantando con pocos años y a los dieciséis, ya formaba parte de varias bandas de Detroit, hasta que por fin la cosa pareció mejorar cuando se incorporó al grupo Chapter 8, con el que sacaron un disco y se fueron de gira.

anita baker rapture

Pero las ventas no acompañaron y Anita Baker decidió abandonar, encontrándose un trabajo de recepcionista en un bufete de abogados. Pero en 1983, el sello Beverly Glen Records le cortejó y le propuso lanzar su carrera en solitario. Se dejó convencer y publicó un primer disco, The Songstress. Uno de los singles, Angel, logró subir hasta el #5 de las listas de venta US, aún así no vio un céntimo de royalties. De nuevo pensó en abandonar, pero le insistieron para intentarlo con otro sello, Elektra. El dueño y ladrón del anterior –hay que tener poca vergüenza- le denunció por ruptura abusiva de contrato pero perdió, y Anita pudo proseguir con Elektra.

En 1986 lanzó su segundo álbum, Rapture. El primer single no funcionó y a punto estuvo de olvidarse de su chalé en Saint-Clair, pero por suerte Elektra no se rindió y rápidamente lanzaron uno nuevo en las radios, Sweet Love. El éxito fue fulgurante, hoy Rapture forma parte de los discos que han vendido más de diez millones de ejemplares, que tampoco hay tantos.

Durante los años que siguieron, fue la máxima exponente femenina del Quiet Storm, un estilo que se había inventado Smokey Robinson en 1975 con su canción A Quiet Storm. Soul suave mainstream sin reivindicación de ningún tipo, menos la de tranquilizar y relajar a la audiencia negra urbana después de su jornada laboral. Cada radio de EEUU tenía su programa de Quiet Storm, si bien el original lo creó Melvin Lindsey para la radio WHUR de Washington. Durante varias horas se podían escuchar baladas soul rozando lo empalagoso, con Luther Vandross, Anita Baker, Sade, Al Green y Barry White de invitados más famosos.

Hoy es un estilo en desuso, la audiencia negra urbana pide R’n’B a poder ser con culos y tetas. A Anita Baker no le va, y a pesar de no llegar a los sesenta, ha tirado la toalla. De vez en cuando saca un disco o un best of para cambiar el tejado. A ver si me presta para mi cohete.

Te dejo con tres temas de Anita la Panadera, sólo Sweet Love es del disco Rapture.

 

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s