Vinila Von Bismark – Krakovia

En casa no hay rastro de objeto con “firma”. No tengo cromo de Cruyff con autógrafo, ni entrada para un concierto de The Cure firmado por el gordinflón de Robert Smith, ni libro de Dan Simmons con una pequeña reseña “Para Fiouck, el Tomate cretino”, ni localidad para el pre-estreno de Alien con unas palabras escritas de Sigourney Weaver “To Fiouck, stupid Tomato”. Lo que sí tengo, son las tetas de Vinila Von Bismark.

Ah que te dejo con la boca abierta, ¿verdad? Como mola ¿eh? Sé bueno, no preguntes quién es esa Vinila, haz como si el busto de yeso pintado de esta artista tuviera un valor inestimable. Me hice con él por poquito dinero, bien hay que decirlo. Fue en ebay, en 2008, la marca de ropa femenina Roxy patrocinaba en España una acción contra el cáncer de mama y pidió a una decena de mujeres “conocidas” que se dejasen escayolar el pecho para luego pintar y decorar a su gusto la escultura resultante. Luego los pusieron a la venta en una subasta benéfica.

La idea era interesante, si a Vinila pocos la conocían, había otras chicas más resultonas, como Pilar Rubio o Blanca Suárez. No sé estas, pero el busto de Vinila lo conseguí por muy poco, algo fallaría en la comunicación alrededor de esta acción. Eso sí, he comparado con las otras mujeres, y probablemente pagué poco porque es la que menos tetas trae. Ays, mundus mercantilus.

Las tetitas de la Vinila

Si yo conocía a esta chica, era porque hacía de corista de buen ver en una banda de punk rock española, Krakovia. El grupo dio el pego durante algunos meses con una canción que he de admitir me gustaba mucho al principio, We’re born In Your City, con reminiscencias a lo Bauhaus y Peter Murphy. El cantante, Petra Flurr, era italo-hispano-alemán y lucía una cresta de infarto. Pero luego se les vio el plumero, todo muy estético, muy marketing, a ver si hacemos caja chicos, pensarían en Subterfuge.

La Vinila no siempre se ha llamado así. Nacida Irene López, esta joven granadina, que hoy ronda los veintiocho años, lleva algunos años viviendo de noche en un mundo de fantasía, donde las estrellas rubias de antaño beben champán, comen caviar y seducen guapos gángsteres viendo espectáculos de cabaret burlesque ideados y concebidos por esta apasionada de los 50’s.

Desde pequeña se ha sentido atraída por esta época que añoramos con facilidad, aunque no la hayamos vivido, por su particular glamour y ese entorno de cartón piedra tan cinematográfico. ¡Cómo no le iba a quedar pequeño Granada con esas ganas de vida sofisticada, cogida del brazo de Marilyn! Así que con veinte años se subió a la capital a probar suerte. Los primeros años se hicieron eternos, con más lagrimas de impotencia que de alegría. Hoy saca discos en solitario o con otras formaciones, monta sesiones como DJ polifacética que es, da conciertos, haciéndose un nombre en ese mercado de nicho, el del burlesque, ayudada por su físico portentoso y una colección de tatuajes multicolores y hasta bonitos.

Un día declaró “Nací tatuada y con las tetas crecidas”. Buena noticia Vinila, el yeso no ha cogido humedad.

 

 

 

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