Ennio Morricone – Hasta Que Llegó Su Hora

–       I hope you come back some day

–       Some day…

Indudablemente el diálogo cinematográfico de mi niñez.

Claudia Cardinale  y Charles Bronson, en los últimos minutos de Hasta que llegó su hora (Once Upon a Time in the West, 1968). Pocos minutos antes, Jason Robards, a solas con ella, le avisa hasta dos veces, “no soy él que te conviene…y él tampoco”, y luego “entrará por esta puerta, cogerá sus cosas y dirá adiós”.  Y Bronson entra por la puerta -se acaba de vengar del hombre (Henry Fonda) que tiempo atrás mató a su hermano de la forma más cruel posible-. No parece ni feliz, ni aliviado, ni cansado. Ha cumplido con su promesa y ya no tiene nada que hacer en el pueblo. Y esto que la Cardinale, solo con la mirada, le pide a gritos que le haga un montón de cosas, ahí, en la misma mesa. Sonríe. Se derrite. Pero esto es cine, señoritas, así que le anuncia que se marcha, coge sus cosas, se dirige lentamente hacia la puerta, la abre, mira hacia fuera, ella, en un último intento de retenerle, le lanza “I hope you come back some day”, él se da la vuelta, le mira una última vez, largamente, ella lleva ya sin respirar un buen rato y… música, Ennio Morricone, el maestro de los maestros, orquestación sinfónica, voz femenina de ópera, un momento con una tensión increíble… él no dice adiós, como suponía Robards, tan sólo desaparece cruzando la puerta y soltando un enigmático Hasta Luego. Aaaaaaaaaaah, qué cabrón el Bronson. Un Hasta Luego que huele a futuras noches de sexo loco, pero yo era pequeñito y esto no lo intuí, sólo me quedé con la mirada desesperadamente muerta de amor de la Cardinale.

Wow. Lo que lloré. Toda la película. De pequeño quería ser Bronson, el héroe imperturbable. Algunos años más tarde, también me molaba la idea de ser Jason Robards, por el cachete que le da en el culo a la Cardinale al final.

ennio

Nada que decir. Una obra de arte. Un antes y un después. No se sabe si es una película de Sergio Leone con música de Ennio Morricone, o una composición de Ennio Morricone con imágenes de Sergio Leone. Si la película es grande, la banda sonora es sublime. El Director le pidió al Compositor que la interpretara directamente en el lugar del rodaje, para que los actores se impregnasen de ella. La película se nutre de la banda sonora, y viceversa. En la escena final, la fabulosa voz femenina es de una tal Edda Dell’Orso, habitual de las composiciones de su amigo Ennio. La llegada en la estación, la matanza de su futura familia, el hombre de la armónica, el duelo y el final. Ay por dios, es esto posible?

Revive la escena final aquí.

Massive Attack – Mezzanine

La ciudad de Bristol existe desde el siglo XI, en el suroeste de Inglaterra, en el rio Avon. Aunque bien podría estar ubicada a 20 años luz de aquí –dicho así parece cercano, pero un año luz no dejan de ser 9 billones y medio de kilómetros-, porque hasta 1983 no llega de Bristol ninguna noticia relevante -quitando las habituales guerras, invasiones, epidemias, hambrunas, ahorcamientos, hogueras, descuartizamientos, torturas y épocas migratorias habituales en UK hasta hace relativamente poco-. Si Teruel no existe, Bristol menos. Para que veas, esta hermanada con Segovia, con esto lo entiendes todo. Pero en 1983 cambia la cosa.

Aquel año, Bristol empieza a llamar la atención de los trasnochadores y discotequeros del reino de la momia real. DJs con gustos eclécticos empiezan a juntarse para montar sesiones en las que mezclan sonidos procedentes de muchos estilos, especialmente reggae, punk y R&B. Destaca The Wild Bunch, una de estas agrupaciones de DJ’s, también llamadas Sound System –término acunado en Jamaica en los 50’s-. En ella, participan activamente Robert Del Naja, Grant Marshall, Andrew Vowles y Tricky. Poco a poco imponen un estilo basado en hip-hop, groove y soul. Lo llaman el Bristol Sound, y como no basta, se le da un mote, el Trip-Hop, que rápidamente se hace con las pistas de Inglaterra y del resto de Europa. En 1987, deciden dar el salto y montan su propia banda, Massive Attack.

Hay ciudades que saben reinventarse; de repente el sonido de Bristol –Massive Attack, para ser sincero- se vuelve lo más. “Ah, ¿no haces trip-hop?, ¡qué paleto tio!”… “Nooo, ¿no te gusta el trip-hop? Serás de Teruel!”. Yo no sabía que era un paleto residente en Teruel hasta que saliera Massive Attack.  Durante los dos primeros álbumes me quedé al margen del fenómeno. Música de bar/discoteca muy decente. Novedosa, eso sí. Nunca aburrida. Además molaban las voces de Shara Nelson (primer álbum, Blue Lines) y de Tracey Thorn (segundo álbum, Protection), cantante de Everything But The Girl. Y Tricky es Tricky. Y ser un paleto tiene su punto.

MassiveAttackMezzanine

Y de repente sacan Mezzanine. Justo cuando me iba a empadronar en Teruel. El tercer álbum de la banda sale en 1998, siete años después del primero. Se ha ido Tricky, centrado en su propia carrera en solitario. Quedan los tres históricos, 3D (Del Naja), Grant Marshall y Mushroom (Andrew Vowles). Componen un disco oscuro y opresivo, ritmo lento, guitarras rock, voces graves. Samplean Isaac Hayes, Led Zeppelin, Manfred Mann –que les demandará por ello-. Escapa a la descripción la canción Teardrop, donde Elizabeth Frazier nos recuerda que fue una de las cantantes más maravillosas de los 80’s cuando lideraba The Cocteau Twins. El disco entero es una genialidad. Curiosamente estuvo en download legal desde la web del grupo mucho antes de que estuviera a la venta en tiendas –siendo el año 1998, y con el modem 56kbps de rigor, es probable que algunos fans sigan esperando hoy día a que terminara la descarga, esto sí que es gilipollez amor al arte-. Alcanzó el #1 en los charts ingleses, y en cuanto a los rankings –que me gustan, como habrás visto- la revista Q lo sitúa en el puesto 15 de los 100 mejores de todos los tiempos, mientras que Rolling Stone lo pone en el 412 de los 500. Enorme.

 

Escucha entero Mezzanine, de Massive Attack

 

Laurent Voulzy – Le Soleil Donne

¡SOL!

Aleluya! Champagne! Por fin, ha llegado el sol, después de lo que parece fueron años de oscuridad, frio, lluvia, desesperación!

¡Sol! Eterna fuente de risas y alegría, terracitas, tardes interminables bebiendo cervezas heladas, soltando tonterías, sonriendo a las chicas en mini falda, fuera los problemas, ya veremos mañana…

¡Sol!

Para celebrarlo, una canción, una sola, de un franchute, Laurent Voulzy, aquí desconocido –quitando el hit internacional Rockollection, de 1977, algunos se acordarán-, y eso que lleva 40 años dando la nota en el país vecino. Es un tipo talentoso y encantador, querido por todos, compone y escribe para muchos músicos, y también canta, ha sacado siete álbumes en solitario desde 1979, cinco recopilatorios, dos en vivo, muchos singles, ha vendido millones de copias, ha recibido premios para llenar dos veces el armario de la abuela, está comprometido con muchas causas, repito, un tipo encantador, con una voz suave y unas letras de otros tiempos, cuando importaban…

voulzy

En 1988, saca Le Soleil Donne, -El Sol Da-, siete minutos cantados en francés, inglés y español, para recordarnos algo esencial: el sol nos da a todos el mismo color. Una canción que celebra el sol, porque nos pone a todos iguales -menos los ingleses, al que les gusta el rosa quemado-.

Tape sur nos systèmes / L’envie que tout le monde s’aime / Le soleil donne / Ce vieux désir super / Qu’on serait tous un peu frères / Le soleil donne / Le soleil donne / De l’or intelligent / Le soleil donne / La même couleur aux gens / La même couleur aux gens, gentiment. / Feel fire in your blood, / Make believe we’re all in love / In the sundance / You can dream the sweetest games, / Hold hands around the flames / In the sundance / In the sundance / The gold keeps coming down in the sundance / White’s turning into brown / And rain don’t stay around / Painting the town / (We’re just dancing) / (In the sundance) / Nace el deseo / De quererse mas / Ole el sol / Oro intelligente / Alumbra la gente / Ole el sol / Ole el sol / A todo el mundo da / Ole el sol / Una tez morena / Una tez morena / Igual / (Lélé lélélé) / (Cuando cuando baila el sol) / (Al sol mi piel morena tiene sabor.) / Oh oh oh oh / La même couleur aux gens / Ioh ioh la même couleur aux gens / Oh oh oh oh / Just color me tomorrow / You can never stop the changing skies / Dancing in the sundance / L’envie que tout le monde s’aime / Le soleil donne / Ce vieux désir super / Qu’on serait tous un peu frères / Le soleil donne / Le soleil donne / De l’or intelligent / Le soleil donne / La même couleur aux gens / La même couleur aux gens, gentiment. / (Sundance, sundance, sundance) / Le soleil donne / (Sundance, dance, dance, dance) / Oh oh oh oh / La même couleur aux gens / Oh oh oh / La même couleur aux gens / Oh oh oh oh / La misma tez morena / Siento me siento pedacitos del sol / Oh oh oh oh / Just color me tomorrow / We’ve got children living in our eyes / Dancing in the sundance / Oh oh oh oh / La même couleur aux gens / Oh oh oh / Du soleil, la réflection / A mesma cor morena / E a cor do a manana / With no love you ain’t going far / Dancing in the sundance / Ioh ioh / La même couleur aux gens / Oh oh oh oh / La misma tez morena / Don’t matter who you are / Dancing in the sundance / Oh oh oh oh / La même couleur aux gens / Oh oh oh oh / La misma tez morena / Oh oh oh oh / Just color me tomorrow / Oh oh oh oh / La même couleur aux gens / Oh oh oh oh / A mesma cor morena

Escucha Le Soleil Donne, de Laurent Voulzy

LCD Soundsystem – This Is Happening

En 1992, a James Murphy, con tan sólo 22 años, le ofrecen formar parte del equipo de guionistas de una serie tele todavía desconocida, Seinfeld. Rechaza la oferta, porque no cree en ella. Ays. Uyuyuyu. Desde entonces, algunos vecinos cuentan que, todas las noches, escuchan el típico ruido de una cabeza que se estampa contra la pared. Malas lenguas, a James Murphy le ha ido muy bien incluso sin ver su nombre en los créditos finales de la serie. Por ejemplo, yo nunca he visto Seinfeld, pero sí conozco a James Murphy.

Otro ejemplo. Ahora que se ha retirado de su aventura LCD Soundsystem, ha abierto una tienda de cosas frikis que él mismo diseña, está aprendiendo a bucear, ha inventado una espuma que se pega a la pared y que absorbe el ruido de los cabezazos nocturnos, se está formando como barman, estudia interpretación y está seriamente pensando en volver a formar LCD Soundsystem, porque reconozcámoslo, se está aburriendo lo que no está escrito.

La verdad es que ante la recepción por la crítica y las ventas de sus tres álbumes como LCD Soundsystem, se podía haber aprovechado más tiempo del chollo. Pero James Murphy es un puro, “hasta aquí he llegado” dijo una noche después de no medir bien la distancia con la pared.

Hala Fiouck en serio, James Murphy mola. Primero porque dirige su propio sello, DFA Records. Lo queramos o no, sostener un proyecto discográfico por los tiempos que corren, es merecedor de toda mi consideración. Anda que no lo sé yo muy bien. Segundo, porque en tan sólo ocho años ha sacado tres álbumes que, apuesto mi camiseta Fuck Apple –la camiseta original, del 2009-, dentro de muchos lustros se seguirán tocando en muchas pistas de baile un poco decentes.

Todo empieza en 2002. James Murphy saca un single, Losing My Edge, que da mucho que hablar. Él siempre ha dicho que buena parte de sus influencias las tiene en grupos trash/minimalistas como Can, Neu!, Liquid Liquid, Esg, Suicide, Niagara, y un largo etcétera de grupos y artistas de los 70/80 -si te fijas, tres de ellos ya han tenido su crítica en este blog- y decide rendirles homenaje en una única canción. Bueno, yo digo rendir homenaje para ir rápido, te ahorro lo que él dijo, requiere haberse tomado lo mismo que él. Total, una canción E S E N C I A L dentro de la escena Electro. Pongo una E mayúscula, para no confundirlo, por ejemplo con el franchute David Jeta. Escúchala aquí. Ocho minutos de… genialidad?

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En 2005 saca un doble álbum, del mismo nombre que el proyecto. Un disco con canciones originales + otro con versiones de singles anteriormente editados, de las que una es el Losing My Edge. Luego le toca el turno a Sound Of Silver, en 2007. Y finalmente This Is Happening, en 2010. Enorme álbum con, como mínimo, dos enormes temas, Dance Yrself Clean y All I Want. La primera, de casi 9 minutos de duración, wow. La segunda, con aires a lo Bowie, grandiosa. El álbum recibe las mejores críticas posibles, entre otras la de Pitchfork (la biblia internet para música rock), que le da un 9,2 sobre 10, rarísimo. O Rolling Stones, que lo coloca dentro del top 10 de los discos de 2010 (hablamos de un disco Electro, aunque mezcle pop con punk). Venga, créeme, escucha ambas canciones. LCD Soundsystem, de las bandas que más me arrepiento de no haber visto en vivo. He comprado diez kilos de la espuma esa.

 

Escucha entero This Is Happening, de LCD Soundsystem

 

Camille – Le Fil

Camille –nacida Camille Dalmais- está dotada. Súper dotada. Para los estudios, el amor, la música, el cine, la literatura. Aún poniéndose el listón muy alto en todo lo que emprende. Hija de un músico y de una profesora, Camille es puro producto de la república francesa, donde “les chiens ne font pas des chats” –algo así como “El hijo de la gata, ratones mata.”-, así que necesariamente brillante, estudia en el prestigioso liceo Internacional de St Germain en Laye –la crème de la crème-, luego en el Liceo Henri IV de París –la crème de la crème elevada al cuadrado- para terminar integrando la aún más prestigiosa escuela de Ciencias Políticas de París. Es cuando empieza a desmarcarse de un camino trazado lustros antes, al dedicar sus prácticas de fin de estudio a la realización de su primer álbum, en 2002.

Le Sac des Filles –el bolso de las chicas- no funciona ni recibe las mejores criticas, pero le da a conocer en el circuito alternativo del mundillo de la música “diferente”. Empieza a colaborar con artistas de renombre muy respetados –ya, allí-, como Gérard Manset y Jean Louis Murat. En 2004, integra el proyecto Nouvelle Vague, en el que se interpretan grandes estándares de la música punk y new wave en versión bossa nova –genero que le gusta desde su niñez-. Ella elige cuatro canciones que, jo, qué quieres que te diga, me merecen el mayor de los respetos: Too Drunk To Fuck, de los Dead Kennedys, The Guns Of Brixton, de The Clash, Making Plan For Nigel, de XTC y In A Manner Of Speakin, de Tuxedomoon. Whaaaaaa. Desde luego esta chica me empieza a gustar mucho.

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El año siguiente, saca su segundo álbum, Le Fil. La propuesta musical es tan arriesgada que todo apunta a estrepitoso fracaso. El concepto del disco es –para mi por lo menos- complejo: todas las canciones que lo componen van unidas por un bordón –un bordón es una cuerda que vibra siempre sobre la misma nota, en este caso un SI-, que forma un segue –termino italiano que se pronuncia se güe y que indica, en las partituras, que los temas deben de encadenarse sin pausa-.  Ella la llama “su nota”. El resultado es desconcertante y sorprendente -contará Camille más tarde que muchos compradores del disco se lo devolvieron quejándose de un problema en la grabación, la famosa “nota”-. Y en contra de todo pronóstico, funciona. La crítica lo eleva a obra de arte, el público sigue, se venden 300.000 copias de Le Fil. Poco a poco desborda fronteras y no sólo en países francófonos, como Australia donde la recepción fue excelente. Aquí también en España tiene sus seguidores. Camille ganó muchos premios con este disco, posiblemente más que de haber seguido con la digna línea trazada por sus padres. Es una chica singular, los discos posteriores son igual de innovadores, y en cuanto a sus actuaciones, siempre prometen. Algo nuevo, diferente. A veces “el hijo de la gata, con ratones baila”.

 

Escucha entero Le Fil, de Camille.

 

Aretha Franklin – I Never Loved A Man The Way I Love You

Aretha Louise Franklin nació en 1942. El mismo año que un montón de gente cuyo legado es más o menos discutible: Felipe Gonzalez, Brian Jones –ex Rolling Stones-, John McLaughlin, Terenci Moix, Muhammad Ali, Muamar Al Gadafi, Barbara Streisand, Iñaki Gabilondo, Larry Flint –él de playboy-, Jimi Hendrix, John Cale –de la Velvet Underground-, Ian Dury –él de Sex & Drugs & Rock’n’Roll-, Stephen Hawking, Paul McCartney, Khaing Khek Lev –uno de los líderes de los Jemeres rojos-, Curtis Mayfield, Gilberto Gil, Vicente Fox –ex Presidente de México-, Harrison Ford, Daniel Barenboim, Michael Crichton, Calvin Klein, Andy Summers –ex The Police-, John Irving, etc. 1942, un año pletórico para los nacimientos de todo tipo de estrellas –algunas más cercanas al agujero negro-.

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Daniel Ash – Varios Discos

Daniel Ash. Daniel Ash Daniel Ash Daniel Ash Daniel Ash…  Sabes que has visto su nombre por ahí, pero eres incapaz de ubicarlo. Tenista? No, este era Arthur. Pokemón? No, este era Ash Ketchum. Android cargante al que hubieras metido un par de soplamocos? No, este era Ash, el robot humanoide de Alien. A parte de que no hubieras podido, era mucho más fuerte que tú.

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No, Daniel Ash es inglés, músico de rock –como la mitad de la población de UK-, que si bien no ha pasado exactamente a la posteridad, sí ha tenido una trayectoria que más quisiera para sí unos cuantos –miles de- músicos, y ha dejado unas canciones que ahí están, no bajo los focos, pero sí en la trastienda, por si faltara material en el escaparate musical histórico

Su andadura empieza –como no- a finales de los 70’s, cuando monta su primera banda Bauhaus, con Peter Murphy –este también te suena ¿eh?-. En 1979, sacan un primer single, Bela Lugosi’s Dead. Esta será tal vez el único hit de verdad del grupo y de Daniel Ash. Con este tema de cerca de diez minutos –si eres un asiduo del blog, sabrás que me gustan especialmente las canciones largas-, se inventan un estilo nuevo, el rock gótico. No por nada se les llama padres del género. La canción se grabó en el estudio en versión live de una única toma. Chapeau. Pocos años después, Tony Scott, hermano de Ridley, usa el tema en la escena de apertura de su película El Ansía, con Catherine Deneuve, David Bowie y Susan Sarandon, película curiosamente poco conocida en España. Bien es cierto que no es inolvidable, ni cuando la Deneuve y la Sarandon se besan sensualmente y terminan manteniendo unas delicadas relaciones homosexuales en las que se les ve el trasero a ambas –ja, te he picado ¿eh? seguro que la descargas esta noche-. Y hablando de Bowie, el grupo grabará una versión interesante de Ziggy Stardust, escuchable en el player más abajo.

Cuando el grupo se rompe, Daniel Ash monta Tones on Tail, otra banda Rock New Wave, de 1982 a 1984, con un ex miembro de Bauhaus, el batería Kevin Haskins. Sólo les dio tiempo a sacar un álbum, Pop -mezcla energizante de gótico y de ritmos más ochenteros-, pero dejaron algunos singles que se merecieron mayor gloria, en mi humilde opinión. Go!, sampleada por Moby en su canción del mismo nombre, Twist y There’s only One, tres temas con ritmo frenético que recuerda a los Comateens.

Finalmente, en 1985, Daniel Ash se aventura en una tercera etapa musical, Love And Rockets, con prácticamente los mismos músicos, pero con un estilo renovado, mucho más rock. Nuevamente se les asocia con un nuevo género, el College Rock –ayer hubiéramos dicho rock alternativo, hoy decimos indie, mañana vete tú a saber-, con otros representantes como The Church, Midnight Oil o The Replacements. Si tienes una edad decente, seguro que recuerdas la canción So Alive –escúchala abajo-. Aunque su tema más relevante se llama An American Dream. Seis minutos que empiezan suavecito y terminan a lo grande, con mucha épica. Algo de importancia debieron de tener, puesto que en 2009 se editó el álbum New Tales to Tell: A tribute to Love & Rockets, con versiones interpretadas por grupos como Flaming Lips, Frank Black, Dandy Warhols y muchos más. Venga date un respiro, que empieza un puente laaaargo y duro, escucha An American Dream a tope. Está en mi top 10. Vaaaaaaale, 20.

 

Escucha los mejores temas de Daniel Ash en Bauhaus, Tones on Tail y Love & Rockets