Camille – Le Fil

Camille –nacida Camille Dalmais- está dotada. Súper dotada. Para los estudios, el amor, la música, el cine, la literatura. Aún poniéndose el listón muy alto en todo lo que emprende. Hija de un músico y de una profesora, Camille es puro producto de la república francesa, donde “les chiens ne font pas des chats” –algo así como “El hijo de la gata, ratones mata.”-, así que necesariamente brillante, estudia en el prestigioso liceo Internacional de St Germain en Laye –la crème de la crème-, luego en el Liceo Henri IV de París –la crème de la crème elevada al cuadrado- para terminar integrando la aún más prestigiosa escuela de Ciencias Políticas de París. Es cuando empieza a desmarcarse de un camino trazado lustros antes, al dedicar sus prácticas de fin de estudio a la realización de su primer álbum, en 2002.

Le Sac des Filles –el bolso de las chicas- no funciona ni recibe las mejores criticas, pero le da a conocer en el circuito alternativo del mundillo de la música “diferente”. Empieza a colaborar con artistas de renombre muy respetados –ya, allí-, como Gérard Manset y Jean Louis Murat. En 2004, integra el proyecto Nouvelle Vague, en el que se interpretan grandes estándares de la música punk y new wave en versión bossa nova –genero que le gusta desde su niñez-. Ella elige cuatro canciones que, jo, qué quieres que te diga, me merecen el mayor de los respetos: Too Drunk To Fuck, de los Dead Kennedys, The Guns Of Brixton, de The Clash, Making Plan For Nigel, de XTC y In A Manner Of Speakin, de Tuxedomoon. Whaaaaaa. Desde luego esta chica me empieza a gustar mucho.

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El año siguiente, saca su segundo álbum, Le Fil. La propuesta musical es tan arriesgada que todo apunta a estrepitoso fracaso. El concepto del disco es –para mi por lo menos- complejo: todas las canciones que lo componen van unidas por un bordón –un bordón es una cuerda que vibra siempre sobre la misma nota, en este caso un SI-, que forma un segue –termino italiano que se pronuncia se güe y que indica, en las partituras, que los temas deben de encadenarse sin pausa-.  Ella la llama “su nota”. El resultado es desconcertante y sorprendente -contará Camille más tarde que muchos compradores del disco se lo devolvieron quejándose de un problema en la grabación, la famosa “nota”-. Y en contra de todo pronóstico, funciona. La crítica lo eleva a obra de arte, el público sigue, se venden 300.000 copias de Le Fil. Poco a poco desborda fronteras y no sólo en países francófonos, como Australia donde la recepción fue excelente. Aquí también en España tiene sus seguidores. Camille ganó muchos premios con este disco, posiblemente más que de haber seguido con la digna línea trazada por sus padres. Es una chica singular, los discos posteriores son igual de innovadores, y en cuanto a sus actuaciones, siempre prometen. Algo nuevo, diferente. A veces “el hijo de la gata, con ratones baila”.

 

Escucha entero Le Fil, de Camille.

 

5 pensamientos en “Camille – Le Fil

  1. Pingback: La Grande Sophie – Ma Radio | Un día, un disco.

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