Recuerdo que cuando se puso caliente el tema de las descargas de mp3, con la Ministra Sinde como blanco preferido de cutres blogueros con afán de protagonismo, uno de los argumentos de los defensores de la música gratis era: “los músicos ganan demasiado”.
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Pulp – Different Class
El día de Reyes fui a ver El Jugador, de Rupert Wyatt, con Mark Wahlberg como víctima atrapada por las mesas de blackjack. Este remake de una película homónima de 1974, dirigida por Karel Reisz e interpretada por James Caan, no es una obra maestra, pero resulta muy digna. El actor es convincente en su papel de Doctor Jekyll & Mr Hyde, de día profesor de universidad al que persigue una moza rubia talentosa, y de noche jugador de casino compulsivo, al que persiguen también tres mafiosos, aunque no exactamente para arrullar bajo el balcón.
Mazzy Star – Fade Into You
En busca del roscón perdido. Esta mañana (por ayer) salí a la calle “temprano” para comprar un roscón. Así tengo tiempo de localizar el muñequito sorpresa, con escáner, sónar, microscopio de efecto túnel y si queda alguna duda sobre su posible paradero, con el de fuerza atómica, que a este no se le engaña, ni un futbolista italiano, para que veas. Pero al llegar a casa se me había olvidado el asunto, por dos motivos y una pregunta.
Beck – Odelay
Si no recuerdas exactamente a qué se parece Beck, mira en youtube cualquier corto de esquí extremo patrocinado por Red Bull, preferentemente rodado en las Rocosas: todos los esquiadores tienen pinta de Beck. Melena rubia, gafas de espejo, ropa falsamente despreocupada, sonrisa triunfante, cada gesto estudiado para que las chicas se extasíen. Comen musgo mojado en salsa soja y wasabi y beben zumos de hortalizas, se acuestan pronto y quieren a su mama, muy un pelín aburridos según los estándares de Fiouck.
Insane Clown Posse – Santa Is A Fat Bitch
Ahí estamos, veinticuatro de diciembre. Buf. Encima como era de esperar no me ha tocado el gordo -ni el desnutrido, ni ninguno de complexión normal-. Así que me he ido de aquí, dos días. Pero no te abandono del todo, y si bien no pienso estirarme mucho, vamos a celebrar Nochebuena como dios Elvis manda. Con una bonita canción de Navidad.
Perry Blake – Perry Blake
Imagina un poco, un día más o menos lejano en el futuro. Se ha cumplido lo que todos intuíamos que podía pasar, se nos fue de las manos y pum, ya no existimos. Quiero decir, los humanos, nos hemos volatilizado –mala suerte para el Madrid, justo el día antes de optar a ganar su duodécima Champion’s y así igualar al Atleti-. Mucho tiempo después, el planeta, que nos agradece de verdad el habernos extinguido, recibe la visita de unos tipos de fuera, bastante raros según los criterios actuales, pero en fin, ya no estamos para dar lecciones. Vienen de allá muy lejos vamos. ¿Ves Tatoon? Pues mucho más lejos aún. Exploran, cavan, remueven, seleccionan viejos vestigios nuestros y llenan cajas enteras –de estas que flotan solas, mola- y se lo llevan a su nave para triturarlos.
Silbidos
Esta mañana, como cada mañana –y algunas tardes también, de joven- desde los últimos 18.600 días aproximadamente, me puse a silbar mientras me duchaba. No recuerdo el tema, eso es lo de menos. Suele ser una plasta de canción, de estas que horrorizan y que no te explicas qué c… hacen saliendo de tu boca. Eso sí, silbaba bajito, no vaya a ser que me oigan. Leí una vez que si los hombres suelen silbar en la ducha, es porque nos agrada el sonido que produce la reverberación del mismo en un espacio tan estrecho. Tontería, si silbamos en la ducha es porque estamos a solas y nadie se va a avergonzar de lo mal que lo hacemos. Eso por regla general, porque a algunos les sale bastante bien la cosa.