Red Hot Chili Peppers – Blood Sugar Sex Magic

Red Hot Chili Peppers. A veces el talento y la perseverancia no lo son todo, muchas carreras han resultado exitosas gracias a un detalle tonto, divertido o desgraciado, el azar, o simplemente la decisión correcta en el momento adecuado. En el caso de los Pimientos Rojos Picantes, es una mezcla de todo un poco. En una de sus primeras actuaciones en directo, en un cuchitril de LA, allá por el 1983, los cuatro miembros de la banda, que todavía se llama Tony Flow and the Miraculously Majestic Masters of Mayhem, después de ver como las strippers les están robando el protagonismo, deciden, bajo los efectos del LSD, aprovechar una pausa en el show para volver al escenario en pelotas, tan sólo vistiendo un calcetín para tapar su pene. No conocen el éxito de inmediato, no, pero es cierto que durante meses el rumor de la anécdota les ayuda a repetir conciertos por todo Los Angeles, llenándose las salas mayormente de chicas -haciendo que miraban para el techo eh?-.

Luego pasan dos o tres años durante los que la banda, que se ha rebautizado Red Hot Chili Peppers después de entender que con un nombre así no iban a ninguna parte, pasa por bastantes desgracias. Salen parte de los músicos justo cuando se preparaban a grabar su primer álbum, entran otros que no encuentran su sitio ni el sonido deseado, vuelven los que habían salido, sacan discos que no satisfacen a nadie, ni al público y menos a la crítica, que carga contra estos blancos que hacen rap y funk, salen de gira desastrosa, sacan otro disco con la misma acogida mala. Lo que no se les puede quitar, es la perseverancia. Cualquier hubiera tirado la toalla –o el calcetín-, ellos no.

En 1986, por fin logran recomponer la banda de los principios y sacan un nuevo álbum, el tercero, The Uplift Mofo Party Plan. La letra de algunos temas huele a sexo, como en otros muchos discos de rock, pero corren nuevos tiempos en los US con Reagan de inquilino de la Casa Blanca. Dos años antes, la ex mujer de Al Gore –¡demócrata!-, con otras tres mujeres de políticos yanquis, crea el Parents Music Resource Center, un grupo de presión que intenta suprimir los contenidos sexualmente explícitos en la música. Se van a “cebar” con una de las canciones del disco, Party In Your Pussy, y conseguir que no solo se le cambie el nombre –Special Secret Song Inside– sino que además se le pegue, por primera vez en la historia de la música popular americana, la famosa advertencia de risa “Parental Advisory Explicit Lyrics”. Lógicamente, este hecho ayuda las ventas del disco, que llega al medio millón de copias, cuando los dos anteriores no habían superado los 25.000.

Sin embargo las desgracias no paran ahí. En 1988, durante la gira por Europa que sigue la salida del tercer álbum, crecen los problemas ligados a las drogas. Hillel Slovak, guitarrista del grupo en aquel entonces, intensifica su consumo de heroína. Logran terminar la gira pero a la vuelta, en junio, fallece de sobredosis. Su amigo y batería, Jack Irons, decide dejar el grupo en ese momento. Sin embargo, Anthony Kiedis, el cantante, y Flea, el bajista –aquel que participó en la grabación de una de las joyas presentadas en este blog, de Cheika Rimitti-, no se dan por vencidos y los sustituyen por otros dos músicos. Uno de ellos es el joven John Frusciante, guitarrista virtuoso de tan solo 18 años, que forma parte de la historia del grupo por todo lo que aportó. Sacan un cuarto disco, Mother’s Milk, que se convierte en el primer disco de oro de los Red Hot.

red

Sin embargo la gloria llega con el quinto, Blood Sugar Sex Magic, editado en 1991. El sonido es nuevo, al funk/rap de siempre los músicos integran rock duro, casi heavy metal. Parte de los temas del disco nacen de sesiones de jams en las que improvisan. Así crean Give It Away, el mayor éxito de los Red Hot hasta la fecha, que nace de una línea de bajo que se inventó Flea en el estudio, al que poco a poco los demás añadirían su parte, hasta la voz de Kiedis y el famoso estribillo Give it away give it away give it away now, casi íntegramente improvisado. En el álbum también destaca Breaking the Girl, la única de la banda en treinta años de carrera. Seguirán otros cuatro discos, hasta el último de 2011, I’m With You, pero Blood Sugar Sex Magic quedará como el mejor de los Red Hot. No por nada se habrá vendido quince millones de copias de él.

 

 

Escucha entero Blood Sugar Sex Magic, de Red Hot Chili Peppers.

 

 

Cocteau Twins – Heaven Or Las Vegas

A finales de los 70, una banda escocesa -Escocia, tierra húmeda y hermosa, de frío y neblina, con sabor a Glenmorangie y olor a pedos de Nessie- irrumpe en la escena rock británica un poco atascada, con una propuesta musical increíblemente innovadora. Después de más de un lustro de punk, new wave, post-punk, gótico, darkwave, deathrock, y demás estilos efímeros plomizos que ni su madre entiende, desembarcan The Cocteau Twins, con una música radicalmente opuesta, etérea, melodías oníricas, atmósferas complejas y refinadas. Inicialmente influenciados por bandas como Sex Pistols, The Cure, Joy Division, o Siouxie and the Banshees -hasta ahí nada que decir-, Elizabeth Fraser, la cantante, se encarga de añadirle a sus canciones un toque aéreo a la Kate Bush. El resultado es una obra inclasificable, de estos pocos grupos cuya obra no envejece. Pon Radio 3, o entra en Pitchfork, ya verás, tienen su sitio en el panorama de hoy como si acabaran de aparecer.

Son originarios de una ciudad pequeña llamada Grangemouth, situada a menos de cuarenta kilómetros al oeste de Edimburgo. El pueblo tiene una wiki apasionante, en la que destacan la refinería BP, la escuela primaria Bowhouse, y el centro deportivo con sala de halterofilia. Ooooooh. Eso sí, ni una palabra de la banda que iluminó los años 80’s con seis discos hermosos, irrepetibles.

Los tres miembros, Robin Guthrie, Will Heggie y la Fraser,  se conocieron en la una discoteca de Grangemouth –viendo el pueblo, no se entiende cómo no se conocían desde los tres años-. Les atraen los mismos sonidos, tienen las mismas influencias. Las primeras grabaciones son muy oscuras, mucho bajo, guitarra distorsionada, y la voz de Elizabeth Fraser muy desaprovechada. Firman con el flamante nuevo sello de la escena “alternativa” inglesa, 4AD Records, que en pocos años se va a convertir en el trampolín de muchos grupos esenciales, si te paras a mirar la década de los 80’s con lupa: Bauhaus, The The, Pixies, This Mortal CoilXmal Deutschland, etc. El nombre del grupo, Cocteau Twins, viene de una canción del mismo nombre, cantada por la banda Johnny & The Self Abusers, que más tarde se llamaría Simple Minds. Garlands, el primer disco editado en 1982, no destaca ni en críticas buenas ni en ventas. Pero no se desaniman, y al año siguiente sacan Head Over Heels, ya sin el bajista Will Heggie, tan sólo como dúo. Sounds, la revista musical UK, lo clasifica en el #7 de las álbumes del año, mientras que Mojo, otra publicación del gremio, lo calificará en 2003 como uno de los álbumes ingleses mas “extravagante” de todos los tiempos. En este segundo disco, la voz de Elizabeth Fraser empieza a despuntar, convirtiéndose en el acto en la soprano pop rock gótico new wave más famosa de la historia. Pasa otro año, y sacan un tercer disco, uno de sus más famosos, Treasure, con un nuevo bajista Simon Raymonde, que entra en los charts ingleses y queda como el preferido de los fans –discrepo su señoría, si bien me encanta, no es mi preferido-. En 2008 quedó incluido en la publicación “1.001 álbumes que deberías escuchar antes de morir”. Siguen Victorialand, The Moon & The melodies –aunque no publicado como Cocteau Twins– y Blue Bell Knoll, en 1988, quinto disco del grupo, clasificado como el #81 mejor disco de los 80’s por Pitchfork.

las vegas

Pero la obra maestra de Cocteau Twins sale en 1990. Heaven or Las Vegas es el mayor éxito comercial del grupo. Pitchfork –sí, ellos otra vez- lo considera como el #90 de los mejores discos de los 90’s, New Musical Express el #28, teniendo en cuenta que la década del grunge no le va a dejar mucho hueco a este tipo de música. Finalmente, The Observer lo sitúa en el #97 de los mejores discos jamás publicados. Yo me lo llevaría a una isla desierta, al espacio, a cualquier lugar del mundo donde reina la tranquilidad, la serenidad y la paz –ya quedan pocos de estos-. Lo escucho cada vez que puedo, Elizabeth Fraser alcanza la cima de su arte, las composiciones rozan la perfección. Fiouck’s Top 10, for sure.

 

 

Escucha entero Heaven or Las Vegas, de Cocteau Twins

 

John Lydon – Psycho’s Path

Cien. One hundred. Cent. Ein hundert. Cento. 百

Hoy se publica el post #100 en este blog. 100 posts, 100 días, 100 discos. Algo más de tres meses. Parece poco, ¿verdad? Ya, cuidadín con lo que dices… Empecé para aprender y obligarme. Y porque me gusta la música, claro. Pero sacar una reseña al día, es todo un reto, entre la inspiración que no llega y los obstáculos que se interponen -una mudanza, una contractura muscular, varios días sin internet, etc-. Y para serte sincero, algunos días flaquean las ganas, en especial los fines de semana, cuando estáis todos retozando felizmente en la cama, y yo pringado delante de la pantalla…

Sigue leyendo

Seal – Seal

Seal sufre lupus eritematoso diseminado por lo que tiene tetas tremendas –ay no, esa es su ex mujer- curiosas marcas en la cara, cicatrices enviadas por dios -Elvis no, el otro-, como él solía decir con pudor al principio de su carrera. También tiene una ex-pareja de infarto voz emocionante y cálida, hecha para la soul, aunque demasiadas veces malgastada en pop facilón.

Seal Henry Olusegun Olumide Adeola Samuel tuvo una infancia dura. Abandonado por sus padres (padre nigeriano y madre brasileña), fue dado en adopción al nacer. Pero a los cuatro años, volvieron sus padres biológicos y de nuevo se lo llevaron. Sin embargo dos años después su madre volvió a marcharse, dejándole con un padre violento. Con quince años estuvo viviendo un tiempo en la calle, cosa que no le impidió graduarse y conseguir un diploma de arquitectura. Ole el crack. Luego estuvo un tiempo tonteando con varias bandas de funk y blues en asia, especialmente Japón y Tailandia, pasó una temporada en la India antes de regresar a Londres. Ahí conoce por fin la suerte, en la persona de Adamski, un DJ residente entre Londres e Ibiza que le encarga poner letra y voz a un tema suyo. La canción se llama Killer y se convierte en un hit internacional. Esta repentina fama le abre las puertas de las discográficas y de un primer álbum.

Seal_-_Seal_(1991_first_album)_CD_album_cover

En 1990, el estilo funk soul r&b está un poquito trillado. A la izquierda el enano púrpura, a la derecha el ex boxeador ególatra. Sin embargo Seal va a encontrar su sitio, con un estilo soul r&b más sobrio, un pelín místico –aunque comparando con Prince y Terence Trent d’Arby pueda parecer de risa-, y sobre todo apoyado en una voz cálida llena de emoción. El álbum, llamado como él, llega en un plis plas en el puesto #1 de los charts británicos. De él se extraen 5 singles que arrasan allá por donde pasan: Crazy, Killer, Future Love Paradise, The Beginning, Violet. Realmente no hay ningún tema ni siquiera mediocre, el disco rebosa talento. El sonido es «nuevo», Seal busca la harmonía y la belleza en cada nota. Todo lo hace con un talento impecable, ayudado en ello por el maestro Trevor Horn –ex miembro de Art of Noise, co-fundador del sello ZTT, arreglador para Frankie Goes to Hollywood, Grace Jones, Simple Minds, Tom Jones, Tina Turner, Pet Shop Boys, por sólo mencionar algunos-. El disco vende tres millones de copias el primer año y recibe el Brit Award al mejor disco en 1992. Luego vendrán otros siete álbumes –de los que dos con versiones de grandes estándares de la soul music-, pero la magia del primero poco a poco se irá perdiendo.

Massive Attack – Mezzanine

La ciudad de Bristol existe desde el siglo XI, en el suroeste de Inglaterra, en el rio Avon. Aunque bien podría estar ubicada a 20 años luz de aquí –dicho así parece cercano, pero un año luz no dejan de ser 9 billones y medio de kilómetros-, porque hasta 1983 no llega de Bristol ninguna noticia relevante -quitando las habituales guerras, invasiones, epidemias, hambrunas, ahorcamientos, hogueras, descuartizamientos, torturas y épocas migratorias habituales en UK hasta hace relativamente poco-. Si Teruel no existe, Bristol menos. Para que veas, esta hermanada con Segovia, con esto lo entiendes todo. Pero en 1983 cambia la cosa.

Aquel año, Bristol empieza a llamar la atención de los trasnochadores y discotequeros del reino de la momia real. DJs con gustos eclécticos empiezan a juntarse para montar sesiones en las que mezclan sonidos procedentes de muchos estilos, especialmente reggae, punk y R&B. Destaca The Wild Bunch, una de estas agrupaciones de DJ’s, también llamadas Sound System –término acunado en Jamaica en los 50’s-. En ella, participan activamente Robert Del Naja, Grant Marshall, Andrew Vowles y Tricky. Poco a poco imponen un estilo basado en hip-hop, groove y soul. Lo llaman el Bristol Sound, y como no basta, se le da un mote, el Trip-Hop, que rápidamente se hace con las pistas de Inglaterra y del resto de Europa. En 1987, deciden dar el salto y montan su propia banda, Massive Attack.

Hay ciudades que saben reinventarse; de repente el sonido de Bristol –Massive Attack, para ser sincero- se vuelve lo más. “Ah, ¿no haces trip-hop?, ¡qué paleto tio!”… “Nooo, ¿no te gusta el trip-hop? Serás de Teruel!”. Yo no sabía que era un paleto residente en Teruel hasta que saliera Massive Attack.  Durante los dos primeros álbumes me quedé al margen del fenómeno. Música de bar/discoteca muy decente. Novedosa, eso sí. Nunca aburrida. Además molaban las voces de Shara Nelson (primer álbum, Blue Lines) y de Tracey Thorn (segundo álbum, Protection), cantante de Everything But The Girl. Y Tricky es Tricky. Y ser un paleto tiene su punto.

MassiveAttackMezzanine

Y de repente sacan Mezzanine. Justo cuando me iba a empadronar en Teruel. El tercer álbum de la banda sale en 1998, siete años después del primero. Se ha ido Tricky, centrado en su propia carrera en solitario. Quedan los tres históricos, 3D (Del Naja), Grant Marshall y Mushroom (Andrew Vowles). Componen un disco oscuro y opresivo, ritmo lento, guitarras rock, voces graves. Samplean Isaac Hayes, Led Zeppelin, Manfred Mann –que les demandará por ello-. Escapa a la descripción la canción Teardrop, donde Elizabeth Frazier nos recuerda que fue una de las cantantes más maravillosas de los 80’s cuando lideraba The Cocteau Twins. El disco entero es una genialidad. Curiosamente estuvo en download legal desde la web del grupo mucho antes de que estuviera a la venta en tiendas –siendo el año 1998, y con el modem 56kbps de rigor, es probable que algunos fans sigan esperando hoy día a que terminara la descarga, esto sí que es gilipollez amor al arte-. Alcanzó el #1 en los charts ingleses, y en cuanto a los rankings –que me gustan, como habrás visto- la revista Q lo sitúa en el puesto 15 de los 100 mejores de todos los tiempos, mientras que Rolling Stone lo pone en el 412 de los 500. Enorme.

 

Escucha entero Mezzanine, de Massive Attack

 

Aimee Mann – BSO de Magnolia

Magnolia, película realizada por Paul Thomas Anderson en 1999, es, para mi, una de las obras maestras de los últimos 15 años. Mosaico de varios personajes, perdidos en sus propias vidas, persiguiendo el perdón o buscando el jodido significado de tanto dolor, falta de amor, soledad y desesperanza. Nominada a tres óscars – guión, canción original y actor de reparto-, aunque no se hizo con ninguno. Oso de oro en Berlín para Anderson, Golden Globe para Tom Cruise, grammy para Aimee Mann. No suelo hablar bien –por decirlo así- de los scientólogos, pero he de reconocer que en esta película, Tom Cruise deslumbra, posiblemente el papel de su vida. Julianne Moore es fabulosa, mientras que John C. Reilly y Philip Seymour Hoffman son, como siempre, enormes. Y luego está la banda sonora, wow…

Aimee-Mann-Magnolia-149231Aimee Mann viene de lejos. En su juventud, cantó en una banda punk rock, The Young Snakes, con un único EP sacado en 1982. Al año siguiente, monta un grupo más suave, new wave soft rock, llamado Till Tuesday. Sacan tres álbumes –tengo un vinilo- y se separan. A principios de los 90, emprende una carrera en solitario, recibe siempre buenas críticas pero incomprensiblemente pasa bastante desapercibida. Hasta que Paul Thomas Anderson le encarga la realización de la banda sonora de Magnolia.

La BSO consta de 13 temas, dos de ellas de SupertrampGoodbye Stranger y Logical Song-, una de GabrielleDreams-, otra de Jon Brion, y nueve compuestas e interpretadas por Aimee Mann. De las nueve, sólo dos fueron expresamente creadas para la películas –You Do y Save Me-, mientras que las otras siete ya existían pero nunca habían sido publicadas en ningún disco. Todas encajan perfectamente con la atmosfera de la película, alcanzando una emoción, una melancolía y un lirismo perfecto. Save Me será nominada al óscar a la mejor canción original, pero se lo arrebatará Phil Collins –por dios, ¿es este mundo serio?- por la canción de Tarzán.

Pero, y me pregunto, por qué Save Me cuando está Wise Up? Esta última canción fue originalmente escrita en 1996 para Cameron Crowe y su película Jerry Maguire, con también Tom Cruise como principal protagonista. Por un motivo que el realizador sigue sin explicarse –callaré-, la rechaza para el montaje final, aunque sí la incluye en el álbum de la BSO. Anderson, él, no lo duda dos veces; no sólo la incluye en la película, sino que le dedica un momento muy especial, en el que todos los protagonistas la cantan, unos tras otros, acompañando la magnífica voz de Aimee Mann. Wise Up es una balada triste y pesimista, un hermoso canto al desaliento. La escena de más de tres minutos de duración en la que todos salen susurrándola con ella es dramática, conmovedora. Ays qué bella…

Escucha entera la banda sonora original de Magnolia, por Aimee Mann

 

Terence Trent d’Arby – Introducing the Hardline According to Terence Trent D’Arby

Terence Trent d’Arby o la redención de un ególatra. Hasta la partícula se la inventó. Se llamaba Terence Trent Howard, hijo de un pastor neoyorquino –hay que ver la de músicos retoños de pastores, sacerdotes y predicadores en la historia de la música popular, la sotana provoca vocaciones inesperadas- y de una profesora y cantante de góspel, Frances Darby. Quería competir en los JJOO como boxeador pero a la primera recibió una avalancha de soplamocos. Se metió de militar pero le echaron y deshonraron por desertor. Odiaba “todo ese rollo religioso” y se hizo budista. Quería ser arrogante y lo fue. Pensaba ser un genio musical y lo era. Quiso decir que los EEUU eran el parangón del sexismo, la violencia y el racismo y dijo la panacea. Quería predicar y terminó aburriendo. Su ego desmesurado le perdió, aunque años más tarde le salvó.

De joven se alistó en el ejército porque esta institución le ofrecía ser boxeador y competir. Le mandaron a Alemania, en el mismo regimiento que él del King. Pero no aguantó, recapacitó y se metió de lleno en la música –a principios de los 80’s montó el grupo The Touch-, y le echaron del cuerpo a patadas por “repetidas ausencias injustificadas”. Deserción. El disco que sacó con The Touch, Love on Time, le permitió adentrarse en el mundo de las discográficas, llevándoselo el sello Columbia. En julio 1987 sale su primer álbum, Introducing the Hardline According to Terence Trent D’Arby –título infumable y pedante como pocos-, que le propulsa como nuevo referente soul funk pop urban. Un discazo que se coloca en los primeros puestos de los charts de medio mundo, con singles archi famosos como Wishing Well, If You Let Me Stay, Dance Little Sister o Sign Your Name. Wishing Well llega #1 en el Billboard US. El álbum vende un millón de ejemplares los tres primeros días. No tardó en saltar la comparación con Prince, que acababa de sacar su doble álbum Sign O’ The Times cuatro meses antes y que no tenía ninguna intención de ver cómo un desconocido le pisaba los pies –y le jodía las taloneras-. Pero Terence Trent d’Arby iba a su rollo, tan seguro de ser la luz en este mundo de ignorantes, y en lugar de aplicar la misma receta de éxito en sus siguientes discos, sacó los álbumes que a él le gustaban, sin complacencia con su discográfica, con la que rompe, ni con sus seguidores, que rompen con él. Sigue una crisis existencial que desemboca en la ruptura con su pasado e identidad. Se hace budista y se rebautiza como Sananda Maitreya –algo así como Terence Trent d’Arby en birmano-. Sigue componiendo, en general deja que sus discos se descarguen gratis de su web, y de vez en cuando da conciertos y se embarca en giras. Él confiesa ser feliz. A mi me parece un planteamiento muy digno. Estás perdonado, hala.

SymphonyOrDamn

Años atrás, cuando todavía TTA, edita su tercer álbum, Symphony or Damn: Exploring The Tension Inside The Sweetness. El disco es asombrosamente bueno, recibe las mejores criticas y se le considera como su mejor trabajo. Pero en 1993 su popularidad ya está en entredicho. No se vende bien, ni en sus mercados naturales, UK y US. Y eso que contiene canciones de lujo. She Kissed Me, muy rock a lo Let’s Go Crazy de Prince; Do You Love Me Like You Say?, funk rock pegadizo; Delicate, que canta a duo con Des’ree; Let Her Down Easy, canción que cierra el álbum, increíblemente bonita. Un disco injustamente ignorado.

 

Escucha entero Introducing the Hardline According to Terence Trent D’Arby de Terence Trent D’Arby