Findlay – Off&On

Desde el sublime Réquiem secular de Gabriel Fauré del post de ayer, hasta el genial rock abrasivo de Findlay de hoy, qué diferencia fundamental hay? No hablo de música en sí, es obvia. Hablo de… qué hace que, en 2013, seguimos deleitándonos con una obra 125 años después, cuando nos invade la más que razonable duda sobre si en 2138 se seguirá bailando al son de Off&On, himno garage de Nathalie Findlay, último ícono de la escena rock londinense, inagotable cantera de talentos eléctricos y rabiosos.

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Llevaba cierto tiempo queriendo publicar a esta chavala, Findlay, figura rock’n’roll femenina de un Londres que nunca termina de renovarse. Gloriosa ciudad esta que nos regurgita a diario bandas con un sonido que ni en treinta años habremos escuchado aquí, y sin que se haya publicado ni dos líneas en internet para presentarla.

Así que no te digo más, ni que en sus vídeos le gusta salir con sujetador y bragas sexys, que te vas a distraer y esto no importa, importa el rock que hace, por dios, es salvaje, es esencial. Rock’n’roll, Findlay.

 

 

 

Escucha la última perla rock londinense, Findlay

Simphiwe Dana – Kulture Noir

Buscando información sobre la artista de hoy, Simphiwe Dana, cantante soul jazz sudafricana y estrella local, me la encontré varias veces denunciando la cultura de la violación en su país. En su blog, en los medios locales, en entrevistas. Sudáfrica es un país sumamente violento, ocupa el puesto #15 en la lista de los países con tasa de homicidio más alta del mundo, y al igual que en la mayoría de los países de este planeta, la mujer no tiene el papel bonito, se la ningunea, violenta y viola, en el silencio –me refiero a justicia, autoridades y población- más absoluto. 65.000 violaciones se han registrado oficialmente el año pasado en Sudáfrica, cuando la policía se cree que sólo una de cada treinta y seis mujeres víctimas de esta abominación lo han llegado a denunciar. Mucha India y sus casos espeluznantes, pero por lo que he podido leer, Sudáfrica le hace una competencia muy seria al país asiático. Gandhi vs Mandela, Mandela vs Gandhi, este mundo está enfermo, coño.

A su manera, Simphiwe Dana ha sido víctima de la cultura machista de su país, donde si eres mujer y conocida, más te vale portarte bien, sino te linchan en los medios. Ella vive sola, con sus dos hijos, compagina perfectamente todos sus cometidos de madre, cantante, y ciudadana activa. Hace poco, se la relacionó con un hombre casado, y como no, nadie se indignó por la actitud de este hombre, pero a Simphiwe le cayó de todo, obligándole a desaparecer del ámbito público durante más de un año. Un amigo de ella, periodista, sacó una tribuna en su defensa, en la que declaró “no se puede trivializar ni resumir a una mujer con cabeza, talento y valentía, a su vagina”. La formula impacta, aunque dudo que sirva de algo.

Kulture Noir

En España se la conoce poco, pero en África es una estrella muy respetada –por las mujeres esencialmente-. Se la compara a menudo con Miriam Makeba, artista fallecida en 2008, después de dedicar toda su vida a cantar y denunciar el apartheid, y que podría ser su abuela. O Angélique Kidjo, cantante y activista de Benín, que podría ser su madre. Simphiwe Dana ha tomado el relevo a su manera. Como mujer independiente y fuerte, cantante con un inmenso talento y una clase de otro planeta –en sus actuaciones viste trajes creados por una de sus hermanas, magníficos-. Lo suyo es el jazz, el de las grandes voces norteamericanas de los 50, una Ella Fitzgerald cantando en Xhosa, su idioma materno. Y el soul, el Rythm and Blues, todo mezclado con sonidos tradicionales de África. Ha publicado tres álbumes, actúa en los festivales de jazz más importantes del mundo, y ha recibido múltiples premios, como el Best Newcomer, que le fue entregado en 2005 –con veinticinco años- durante los South African Music Awards. Me chifla esta artista, una delicia escucharla. Larga vida, Simphiwe.

[Te dejo con dos temas, el primero sacado de su tercer álbum, Kulture Noir, el segundo sacado de un disco Live. No me gusta youtube, por la desviación de atención que supone, pero mira el vídeo de esta última canción, menuda emoción, ¡y qué voz!]

 

 

 

Escucha algunas canciones de Simphiwe Dana

Savages – Silence Yourself

Uch. Muchos sintetizadores, violines y guitarras etéreas esta semana. Viene bien de vez en cuando, me gustan claro, pero los genes son los genes, y ya es hora de volver al rock’n’roll. Y ya que estamos, a la larga tradición del rock de chicas. No, no hablo de las Ketchup. Que me las despachurren. Hablo de The Slits, The Runaways, The Donnas, The Go Go’s, Kittie, Girl School, las Ultrasónicas, y más recientemente a Au Revoir Simone. Vale, no es que haya miles. Pero en un sector tan machista como el del rock, tienen su mérito.

Y no por ser de chicas tiene que ser más tranquilo. Que se lo digan a Savages, la última maravilla rock inglesa, que está atrayendo las miradas de todo lo que UK cuenta con ojeadores, periodistas y blogueros. Y fans, claro. Se formaron a finales de 2011 y ya se les ha incluido en la lista previa de candidatos al Mercury Prize (los óscars de la música), al lado de Bowie, Foals, Arctic Monkeys, entre otros. El típico fenómeno rock, aunque no son las primeras en gozar de tal atención y habrá que ver si pasan el corte. De momento son las “pequeñas” protegidas de Pitchfork, que les ha dedicado más artículos en un año que a cualquier otro grupo novato.

savages

Savages es ante todo la historia de su cantante, Jehnny Beth. No es ni de Londres, ni de Manchester, ni de Bristol. Ni de Nueva York ni de Los Angeles. Sino de Poitiers, Francia. Ya, menos glamour. Y para rematar tampoco se llama Jehnny Beth, sino Camille Berthomier. Cuentan que de niña, sus padres, en una actitud propia de ciertos intelectuales caricaturescos, le prohibían entretenerse con juegos o actividades propios de su edad, ni ver la tele. Así que estudió en la Escuela de Artes Dramáticos, antes de iniciar una carrera como actriz, en películas típicas de cine de poco presupuesto francés –ahí dentro cabe de todo-. Fue preseleccionada para el César –Goya francés- a la mejor actriz revelación por su papel en su primera película, pero luego se pasó a la música. Fue cantante durante tres años de una banda llamada Motel –no confundir con The Motels, de mi querida Martha Davis-. Luego se marchó a Londres, con su novio Nicolas Congé –aka John Hostile-. Allí crearon un dúo de electro indie, John & Jehn. No sabía de este combo hasta escribir este post, pero a veces hay que saber flagelarse y hacer penitencia, pues me encanta lo que hacían –te dejo una canción para escuchar, 20L07-. En 2011, corte de pelo y cambio de rumbo para la cantante, conoce a Gemma Thompson, guitarrista que va muy en serio. Crean Savages, con otras dos chicas, Ayse Hassan –bajista, tremenda- y Faye Milton, batería.

Vuelta a un periodo en el que ninguna de ellas había nacido. Sonido post punk fresco aunque guerrero, Savages evoca Siouxsie, Joy Division o incluso Public Image. Marcial, sepulcral, indomable. El bajo es tremendo, la guitarra peleona, y la Camille va de Patti Smith repartiendo tortas a toda una serie de malvados. El primer álbum, Silence Yourself, se publica en 2013. A partir de ahí, todo es posible. Decide tú mismo escuchando aunque sea Shut Up. ¡Rock’n’roll!

 

 

Escucha las mejores canciones del álbum Silence Yourself, de Savages

Driving Blind – Driving Blind

Rubén García Kielmannsegge, alias Watch TV, madrileño, DJ, productor, músico ecléctico de nu-jazz, dance club, down tempo, trip-hop, afro-funk, impulsor del proyecto The After School Special, maestro de los samplers, sintetizadores, mesas de mezclas y micrófonos, enamorado del vinilo, presente en un Hôtel Costes de Stéphane Pompougnac, colaborador del Gran Lapofsky, creador del recopilatorio Evil tunes, Vol. 1, productor de los discos de Chop Suey, Shiva Sound, Mojo Project, Moods & grooves, en los créditos de películas como El arte de morir, Amor Curiosidad Prozack y Dudas, Mi vida sin mí, pinchadiscos en Los Premios Goya, en el Sónar, en el Doctor Music. Entre otras cosas. Respira, que ahora viene otro.

Ivan Espejo, alias DJ Cue, malagueño, dos discos en su haber –Metamorphosys con 19 años, Atlantis, con pocos más-, pintor, locutor de radio, rotulista profesional, dibujante genial, DJ de la noche malagueña, retratista, beat maker, vendedor de discos, técnico audiovisual, road manager, productor, creador de podcast radiofónicos, editor de fanzine, Jam sesionista, periodista, columnista, animador de fiestas privadas y eventos corporativos, compositor, cantante, letrista. Entre otras cosas. Respira, que ahora viene el desenlace.

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Un día, por casualidad, una demo del segundo llega a manos del primero. Flechazo. Empiezan a trabajar juntos, componen, crean, ensayan; seis meses después ya están tocando en locales de Madrid, con nombre y logo, Driving Blind –nombre sacado de una colección de novelas cortas de Ray Bradbury-. Ambos artistas tocan –sintetizadores, ordenadores, aparatos de todo tipo, no me entero porque yo soy más de la trilogía sagrada guitarra bajo batería-, y ambos cantan. Hermosos juegos vocales que acompañan una música electrónica elegante y creativa. Por poner referencias, Massive Attack o Anthony & The Johnsons, con un toque muy personal y original.

Mueven montañas, se ofrecen, corren, negocian, regalan, se producen, actúan, cantan, todo lo que pueden, bares, discotecas, eventos privados, desfiles. Poco a poco un álbum se perfila, lo financian ellos, algunos temas empiezan a sonar en la noche madrileña. En paralelo, porque los músicos a veces comen y se visten- sí sí, aunque parezca mentira-, siguen locutando, pinchando, pintando, produciendo, colaborando, concibiendo, creando.

El disco de debut del dúo, homónimo, está a la venta desde ayer. Lo compré, nada más enterarme. Porque les he visto varias veces en concierto, y siempre salí encantado con la calidad de las actuaciones y el talento invertido. Hasta en Ibiza, donde Iván Espejo se producía este verano una vez a la semana en un paraje idílico, casi bucólico, acompañado por el violonchelo de Illo Mur, versionando grandes estándares del rock, de Radiohead a Bjork, pasando por Nirvana y Stone Roses. La voz de Iván Espejo con el violonchello de Illo Mur, wow.

No sé lo que va a ser de Driving Blind, si van a llegar a buen puerto. Se lo merecen, y se lo deseo, no sólo por la música que tocan, sino por el empeño que ponen en ello. Mírate más arriba el currículum de cada uno, acaso hay otro sector en el que, a pesar de contar con la experiencia de veinte vidas, sigue sin ser suficiente como para vivir dignamente de ello?

La música es una puta con sus pretendientes, porque quitando a los chulos que se llevan todo el pastel, promete mucho, pero da poco.

 

 

Escucha los mejores temas de Driving Blind

Mademoiselle K – Jamais la Paix

Monte le son, jus d’orange et à la messe. Hoy domingo franchute. Una chica que llevo escuchando hace tiempo, Mademoiselle K. Chupa de cuero negro Schott Perfecto, corte de pelo Pat Benatar, botas de motera. Una Zaz con vaqueros rotos y dedo mayor levantado. Voz rock’n’roll, letra cuidada, guitarra Jazz Master 66 peleona. Mademoiselle K lleva encima todo el futuro rock femenino del país vecino, una Katerine para tomar el relevo de otra –Ringer, de los Rita Mitsouko-.

Nace en Francia, hija de inmigrantes polacos. Descubre la música en el colegio, en una “clase de despertar”, sueña con ser Directora de orquesta y lo intenta todo para lograrlo. Seis años de estudios de musicología en la Sorbonne. Suspende en el último examen. Francia pierde una artista clásica y gana una cantante rock. Muy resentida, lo plasmará en una de las canciones de su primer álbum, Ça sent l’été –Huele a verano-, en la que dice: Ah si j’étais aux Etats-Unis, J’pourrais m’acheter un gros fusil, Et faire péter les têtes, Des gars qu’j’ai eu au jury –Ay si estuviera en los US, podría comprarme una escopeta, y hacerles volar la cabeza, a los chicos del jurado-. Este primer disco, Ça me vexe –Me mosquea-, irrumpe en el panorama musical francés -2006- en plena renovación de la “chanson française”. Es rock del bueno, básico –guitarra, bajo, batería, voz- y con mucha rabia y energía.

Jamais La Paix

Dos años más tarde, publica el segundo, Jamais la paix. Misma receta, voz brillante, letra aguda, guitarra guitarrera. Francia se descubre una artista guerrera con una personalidad que irradia y el carisma de los grandes. Contiene la “zumito y a misa” song, del mismo nombre que el disco. Perfecta para un domingo soleado y resacoso. Venga quítate el pijama y abre la ventana, respira, dale a play.

En 2011 saca su tercer álbum, Jouer dehors. Una pequeña pausa, menos guitarra, no menos rock’n’roll, letra brillante, humor chirriante, sincero, justo, emocionante. Pierde su público inicial, pero se gana el reticente de los inicios. El primer tema del disco, Aisément –Fácilmente- tiene un estribillo pegadizo, en el que dice esta frase tan facilona y  acertada: “Y por qué cuando la cogemos y le damos la vuelta, la tierra sigue girando igual de mal”.

Claro, no podía faltar una canción dúo entre las dos nuevas estrellas musicales francesas, en 2011 Mademoiselle K y Zaz interpretan juntas el tema Me taire te plaire –Callarme gustarte-. No te la pierdas, la misa puede esperar.

 

 

 

Escucha algunas canciones de Mademoiselle K

 

Janelle Monáe – The Archandroid

Hay quien llegó a decir que Janelle Monáe era la Lady Gaga negra. Por dios, esto me hace saltar. Cómo comparar a una artista de verdad con un producto marketing, la soul/funk/R’n’B con el pop de supermercado, la clase con las provocaciones de dos duros del bodrio rubio. Y aunque no venga a cuentas, Janelle Monáe es terriblemente sexy y guapa. Lady Chaterley vs Anastacia Steele. Mañana se publica el tercer disco de Janelle Monáe, día en el que la Gaga lucirá su nuevo traje hecho con veinte kilos de plumas de oca y mermelada de fresa, a ver si el ridículo sigue sin matar. Que la farsa te acompañe, Gaga.

Janelle Monáe es Cindi Mayweather. Nacida en la cuna de Dorothy del Mago de Oz -Kansas-, Janelle también pronto se inventa un mundo en el que ilustrar sus miedos por un mundo que se deshumaniza. Así es cómo nace Cindi Mayweather, mujer android, personaje principal de los dos álbumes de la artista. Cindi representa a los “otros”, los nuevos blancos del odio y la ira de los humanos –hoy unos cuantos pueblos o etnias se alegrarían de que “algo” les sustituyera en el  papel de víctimas-. En su primer disco, Metropolis The Chase Suite, de 2007 -disco conceptual con inicialmente sólo cinco temas, aunque luego se reeditaría para incluir más canciones, hasta ocho según las ediciones-, Janelle relata la huida de Cindi, rebelde con causa y alma por haberse enamorado de un humano. El disco retiene la atención de los medios y recibe muy buenas críticas, pero el público no sigue. A la artista de veintidós añitos, no le preocupa, ya que ni pensaba que se fuera a distribuir, siendo su idea inicial ofrecer su descarga desde su web. Pero pasó por ahí Sean Combs, dueño del sello Bad Boy Records, que la quiso nada más verla en Myspace, y declaró : “me gustó su mirada, me gustó que no se viera su cuerpo, me gustó su forma de bailar, me gustó su diferencia”. Y lo publicó.

The ArchAndroid

En 2010, se edita su segundo disco, The Archandroid. Inspirado en novelas y películas de ciencia-ficción, como Metropolis de Fritz Lang, contiene dieciocho canciones en las que Cindi se ha convertido en el mesías de los Androids. El universo Cindi no deja de ser un pretexto para denunciar el sistema clasista y la segregación racial o social existentes en el mundo -está muy comprometida políticamente, maneja unos conceptos y defiende unas ideas que la Gaga no podría entender de atreverse alguien a explicárselos-. Cada canción es una pequeña pieza de orfebrería de soul, funk, dance, r’n’b, pop, energizantes muchas, emocionantes otras, con influencias tan variadas como Prince, Erykah Badu, Stevie Wonder, Outkast, John Barry, etc. Setenta minutos tan extravagantes y creativas como coherentes, en los que pasa de un estilo a otro con una facilidad y un talento de otro planeta. Los medios especializados le otorgan todos las máximas notas, hasta Pitchfork se deja convencer por el talento de la cantante, dándole un 8,5 de 10. Baila como una reina –ver moverse sus pies hipnotiza, sus piernas son como de goma-, y tiene una voz suntuosa. Y estos ojos negros, ays…

Mañana, tercer volumen de la saga Cindi. Todo apunto a un disco de nuevo de alto vuelo.

 

 

Escucha The Archandroid, de Janelle Monáe

French Cowboy – It’s A Question Of Time

Estaba yo buscando la canción del domingo, the “luego zumito y a misa” song. Casualmente vuelvo a dar con una que no había escuchado en muchos meses y que me encanta, y digo, bingo, hoy domingo ocho de septiembre, día desolímpicado, va a ser que le toca el turno al grupo French Cowboy, liderado –después de buscar y rebuscar, ya que no parecen saber lo que es la wiki, fuente de todas las fuentes- por Federico Pellegrini, una especie de Mortadelo rock’n’roll, por lo menos en el vídeo de la canción de hoy.

Así que me pongo a navegar, lo normal es terminar encontrando algo, una bio, una reseña, una mención, un articulito. Ha costado un poco, no tanto como Joe Mubare, el alemán del post del pasado veintidós de agosto, pero tampoco lo pone fácil. Y resulta que el Federico Pellegrini no es italiano, sino franchute. Y last but not least, es de mi ciudad, mi querida ciudad de la que me marché hace casi treinta años. En todos estos años sé que se ha crecido, sobre todo culturalmente –ofrece una serie de festivales de cine world, música clásica, espectáculos callejeros ya internacionalmente reconocidos-, y parece que por fin tiene un par de salas de conciertos digna. Así que me hizo gracia ver como hasta en cuestión de rock el mundo mundial va a tener que contar con ella. Ays la fibra…

french

Federico Pellegrini fue líder y cantante de una banda llamada The Little Rabbits. Rock del bueno, siete álbumes, pero –echarme la bronca si me equivoco- con toda la pinta de no haber cruzado las fronteras francesas. En 2005, decide tirar la toalla de los conejitos, y después de algunas colaboraciones con Helena Noguerra -hermana de una cantante gala famosa en los años 80, Lio-, decide volver a lo suyo, el rock, con un nuevo grupo, French Cowboy, en 2006. Singles, EP’s, álbumes, BSO, colaboraciones varias. Hace cinco meses se publicó el último disco bajo el nombre de French Cowboy & The One. Es rock como a mi me gusta, ¡guitarras bajo batería for President!; lo acabo de comprar, me llegará dentro de poco, así que de momento te dejo con la canción del principio del post, de 2010, It’s a Question of Time. Wow!

Pon tu Stetson y tus botas de vaquero, sube el volumen, escucha It’s a Question of Time, luego zumito y a misa.

Escucha It’s a Question of Time, de French Cowboy