Annie Clark –no confundir con Anne Clark, sacerdotista new wave de principios de los 80’s- podría haber acabado mal. Nacida en 1982 en Tulsa, Oklahoma, era sobrina de Tuck Andress, co-líder del dúo Tuck & Patti, un insípido y aburrido combo de jazz folk de los 90’s. En su adolescencia, la ingenua Annie hasta fue roadie de la banda, ilusa de ella. Con un pedigrí así, cualquiera terminaría anacoreta a 3.000m de altura, entregado a la contemplación, a comer el heno de las cabras y a blasfemar contra el frio que pela. Pero la falsamente endeble Annie lo convirtió en oportunidad para subirse muy joven a los escenarios como telonera de su tío, aprender a tocar de todo y decidir que de la música pensaba vivir.
Archivo por meses: marzo 2014
Juventud Juché – Quemadero
Estaba buscando algo para sacarte de la cama, algo radical, para celebrar ese sol que por fin se ha puesto las botas –doc martens amarillas talla 45-, cuando me topé con una canción de una banda llamada Juventud Juché, el grupo más explosivo que había escuchado en mucho tiempo. No sabía nada de ellos hasta encontrar una grabación de uno de sus primeros temas, Salvador. ¿Punk cockney del 77? Eso parecía, pero cero patato. Punk madrileño del 2013. Hay que ver lo que está dando de sí el underground de la capital últimamente. A ver si voy a tener que cambiar el chip y escuchar más producción nacional.
Taxi Girl – Cherchez Le Garçon
Con lo “un poquitín estirados” que son los franceses, no es de extrañar que el rock producido en el país vecino se saltara alegremente toda la ola punk procedente de Inglaterra a finales de los 70’s. Salvo contadas excepciones –Stinky Toys, Asphalt Jungle, La Souris Déglinguée, Bijou-, pasó directamente a la new wave, que permitía un código vestimentario más acorde con sus gustos: modosito y limpito. Eran tiempos de cambio en Francia -igual que aquí aunque lógicamente por distintos motivos-, llamados “los años modernos”. A partir de 1979, irrumpieron un montón de grupos pop new wave, de la mano de músicos que, hay que decirlo, se creyeron los reyes del mambo, bastante creídos para los mejores, muy fantasmas otros. Dentro de esta avalancha de propuestas, en las que estaban Marquis de Sade, Goûts de Luxe, Niagara, Charles de Goal, Les Fils de Joie, Modern Guy, destacó una, Taxi Girl, efímera banda liderada por el más atormentado de todos los músicos rock galos, Daniel Darc.
Arthur Beatrice – Working Out
No estoy contento contigo, lector(a) de este blog. Cero patato contento. Ayer publiqué acerca de Chuck Berry, EL Chuck Berry, y fue de las entradas menos leídas. Sin embargo, él del día anterior, Vlopi y sus colegas de habla raro, sigue arrasando. El fundador de la rock’n’roll attitude y leyenda viva de la guitarra vs unos mindundis ucranianos chalados, y ganan estos últimos con holgura? Pero a dónde vamos a parar…
Chuck Berry – Johnny B. Goode
Si Presley fue Dios, Chuck Berry fue Moíses, tablas de los diez mandamientos del rock’n’roll en mano. Un Moíses con camisa y corbata de jurista, y mono de albañil: Echó nada menos que los cimientos de la casa del rock y escribió el código y las reglas a seguir. Chuck Berry fue excesivo en todo, en la gloria y en la sombra. Un músico genial y un capullo grande, uno de los más grandes guitarristas del siglo y, faceta menos valorada, un letrista fuera de lo común. Para descubrir los Estados Unidos posteriores a la segunda guerra mundial, se dice que puedes leer a Hemingway o Bukovski, Kerouac o Fante, o simplemente escuchar a Chuck Berry.
Vopli Vidopliassova – High Way To Hell
Hoy nos vamos para Ucrania, será mi pequeña contribución a la paz mundial, peace and love man. Como pequeño recordatorio, y sin meterme en los asuntos políticos internos de este país –posiblemente la misma farsa que por aquí-, Ucrania es un país soberano desde el 24 de agosto de 1991, fecha en la que el parlamento tomó la decisión de independizarse de la ex Unión Soviética. En diciembre del mismo año, el pueblo respaldó su nuevo estatus en un referendo en el que el 90,5% de la población votó a favor. Lo digo para que no se nos olvide lo fundamental. Venga, alcemos la copa de Vodka, pongamos la mejor canción de Vopli Vidopliassova, eructemos a la faz del hijo de la gran Putin y reclamémosle que salga del armario de una vez por todas en vez de querer meterse en él de sus vecinos.
Cock Robin – First Love Last Rites
First Love Last Rites, tercer álbum de Cock Robin, de 1989, es el típico ejemplo de cagada de una discográfica. Sentido común 12 points, CBS Sony 0 point. Olfato 12 points, CBS Sony 0 point. Clase 12 points, CBS Sony 0 point. Un desastre en toda regla. Va una pareja de músicos y le entrega a su casa discográfica oro puro con incrustaciones de diamantes, y el inepto de turno lo mete en el taco “no creo en ello” en lugar del taco “qué más da si no vende, esto es grande, a por todas”. No has escuchado nunca este disco? Culpa de este cenutrio –pagaría caro para que él leyera este post y se avergonzara, aunque sea un poquito-. Firt Love Last Rites, lo tenía en cassette para escuchar en el metro, lo tenía en vinilo para escuchar en mi casa, lo tenía en CD para escuchar años más tarde en mi coche, ahora lo tengo en mp3 para escuchar en mi Nexus. ¿Cuál será el soporte de reproducción cuando me haya ido hacia las estrellas? –que no, que no he fumado la moqueta-.