The Dead Kennedys – Fresh Fruit For Rotting Vegetables

Eric Reed Boucher nace en Boulder, Colorado, en 1958. Hijo de padres trabajadores sociales -el pobre nace demasiado pronto como para tener padres hippies, que mola más-, desde muy pequeño le apasiona la vida social y política de su país, y se vuelve rápidamente protestón, provocador e irónico. Con 18 años, cuando se incorpora a la banda The Dead Kennedys, se elige un mote a la altura de la ocasión, Jello Biafra, formado por la marca de postres Jell-O (estos chismes gelatinosos que si no fuera por el color parecerían los sesos de Ray Liotta en Hannibal) y el país efímero que se independizó de Nigeria de 67 a 70, un país que conoció una de las peores hambrunas de la historia de la humanidad.

Con su amigo East Bay Ray, guitarrista, dan a luz a uno de los grupos más importantes, irreverentes y controvertidos de principios de 80’s en EEUU. No son especialmente precursores. Cuando empiezan a ensayar, los Sex Pistols ya se han separado meses antes. De hecho se sienten más influenciados por el punk reivindicativo y políticamente comprometido de bandas inglesas como Crass que por los iconoclastas Rotten & Vicious. En un año componen una decena de canciones demoledoras, con las que empiezan a dar conciertos, primero en San Francisco, desde donde inician su carrera, luego por toda California y finalmente en todo el país. Tocan en el famoso Whisky a Gogo de LA, en el CBGB de Nueva York, y se ganan a pulso una fama más que controvertida.

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En septiembre de 1980, sacan su primer álbum, Fresh Fruit for Rotting Vegetables. La portada es una foto de coches policiales ardiendo, sacada de las revueltas del 21 de mayo 79 de San Francisco, como consecuencia de una sentencia muy favorable a un político californiano acusado del asesinato del alcalde y un concejal homosexual. El single “California Über Alles” es toda una declaración de intenciones contra Jerry Brown, gobernador de California de la época, al que acusan de tener una visión fascista en su política. El disco también contiene joyas como “Kill the Poor”, en la que Biafra “sueña” con una sociedad limpia sin pobres, “I kill children”, oda a un psicópata imaginario, “Holiday in Cambodia”, feroz crítica al régimen de Pol Pot y la complacencia de los países occidentales, “Viva Las Vegas”, versión loca del hit de Elvis Presley, “Funland at the beach”, en la que decenas de niños mueren aplastados en un parque de atracciones.

Un disco esencial. Sin duda el mejor de los cinco que sacan The Dead Kennedys hasta 1986. Ese año, Jello Biafra decide separarse del resto de músicos para centrarse en su faceta de activista social y miembro del partido verde.

 

Escucha Fresh Fruit For Rotting Vegetables, de The Dead Kennedys, entero

Mano Negra – Casa Babylon

Curioso como los movimientos anarquistas históricos españoles han podido inspirar a ciertos grupos de música “rock” foráneos. Primero fue The Durutti Column, conjunto fuera de cualquier estilo liderado desde hace 30 años por Vini Reilly, tan obsesionado con su guitarra y los extraños sonidos que le arranca, que no supo escribir bien el nombre de Buenaventura Durruti, sindicalista y revolucionario anarquista español de la guerra civil, al frente de lo que se conoció como la Columna Durruti, que marchó desarmada desde Barcelona en dirección a Madrid para contener la ofensiva de los nacionalistas. Con dos c…

Luego fue el cantante francés de origen español Manu Chao, líder carismático del grupo de punk rock salsa reggae world llamado Mano Negra, inspirado en La Mano Negra, movimiento anarquista andaluz del siglo XIX, probablemente inventado por el Gobierno central de Sagasta para eliminar los movimientos sociales en los campos del sur de España. Con un c… muy pequeñito.

Manu Chao tuvo esa gran “suerte” de nacer en el seno de una familia intelectual, luchadora en defensa de los derechos humanos y sociales, primero en España, luego en Francia cuando los nacionalistas se hicieron con el poder durante la guerra civil. Su padre, Ramón Chao, fue escritor y periodista de RFI (Radio France Internacional) para Latam, anfitrión parisino incansable de algunos de los mejores autores latino americanos, como Gabriel García Márquez o Alejo Carpentier. Pero la gran inspiración de Manu Chao fue su abuelo materno, Tomás Ortega, antiguo campeón de pelota vasca, comunista comprometido, que terminará exiliándose a Paris después de vencer Franco. El abuelo que independientemente del color de su traje cualquier niño sueña con tener, por el arte que tienen a la hora de contar otras épocas, batallas, hambrunas, plagas, amores, amistades de por vida.

casa babylon

A los 10 años Manu Chao empieza a tocar el piano, empujado por su padre, y luego la guitarra. La ventaja de la guitarra es que te la llevas sin problema a la playa para ligar con las mozas. El piano también, pero cuando terminas de arrastrarlo, el verano ha acabado y es hora de volver. En casa se escucha rock (Chuck Berry), reggae, punk, flamenco, y música latina. A los 18 años, con su hermano Antoine, integra una banda rockabilly llamada Joint de Culasse (junta de culata), que versiona los grandes estándares del rock de los 50´s. Luego poco a poco los gustos se van afianzando hacia mezclas de sonidos anglo hispánicos. Primero con los Hot Pants, luego Los Carayos, Les Casse Pieds (los toca narices). Finalmente con sus comparsas François Hadji Lazaro (Garçons Bouchers) y Alain (los Wampas), montan Mano Negra. A la primera la vencida, la canción «Mala Vida» se vuelve todo un éxito en Francia, antes de empezar a desbordar las fronteras. Música universal, sello de Manu Chao. En pocos años Mano Negra se vuelve referente absoluto de la escena rock francesa, con Les Negresses Vertes, Pigalle, Wampas, etc, con varios álbumes como Patchanka, Puta’s Fever, King of Bongo y Casa Babylon.

Luego se separará de la banda e iniciará una carrera solo, tan exitosa como la anterior. Manu Chao, sea uno afín o no a sus luchas (derrapó en alguna ocasión a la hora de expresarse sobre la lucha independista en el país vasco) es un músico con un talento maravilloso y una empatía poco común para llegar hasta el público más variado e inverosímil. Es difícil no dejarse seducir por sus melodías sencillas y sus letras evocadoras de las desgracias ajenas y la miseria reinante.

 

Escucha entero Casa Babylon de Mano Negra

David Bowie – The Rise And Fall Of Ziggy Stardust

46 años en lo más alto del podio, fuente inagotable de todos los superlativos, exageraciones y especulaciones, estrella, leyenda e icono vivo, siempre innovador, muchas veces desconcertante, a veces irritante, David Robert Jones es más que un músico, un compositor o un productor, más que el tipo más guapo en haber pisado un escenario, más que el artista que cuanto más se aleja más se habla de él. David Robert Jones es el puto amo y el rock sin Bowie habría muerto hace mucho.

Es más, no existiría este blog, fíjate si mola el Bowie.

Eso sí, hay un precio a pagar. Muchos mitos sobreviven a su alrededor. Que tiene 17 dedos, 4 de ellos en la mano izquierda. Que calza un 72. Que hace pompas de chicle silbando la internacional. Que habla catalán. Que ganó un campeonato local de rubik’s dos años antes de que saliera el juego. Que logra pelar cinco patatas en un minuto. Que puede cerrar un mapa de carreteras sin tirarlo por la ventana. Que Iron Man le pidió un autógrafo. Que le encanta ir a Ikea un sábado por la tarde.

Otro mito que perdura, que tiene dos ojos de color diferente. Falso. Los dos los tiene azules. Pero uno lo tiene machacado desde muy joven, cuando después de intentar robarle la novia a su mejor amigo George Underwood  (hasta los dioses saben ser unos grandes capullos), recibe un soplamocos bien merecido. Desde entonces el ojo malherido se quedó un poco paralizado, dolencia llamada “anisocoria” o lo que es lo mismo, asimetría en las pupilas. Gracias Fiouck.

ZiggyStardust

Eso no le impedirá dos cosas: serle fiel en amistad al George ese, y sacar el inmenso, grandioso y colosal “The Rise And Fall Of Ziggy Stardust And The Spiders From Mars”. Album conceptual de 1972, David Bowie o Ziggy Stardust, extraterrestre andrógina anunciador del fin del mundo, inspirado en los musicales de Broadway, el mimo de Marceau, el teatro Kabuki japonés, y la locura de Vince Taylor, cantante inglés rock a lo dios Elvis comido por las drogas y el alcohol. La revista Time lo coloca en el #43 de la lista de los 100 discos más grande de la historia, Rolling Stone en el #35 de su propia lista, los ingleses en el #20 en una encuesta nacional en 1997, y Fiouck en su top 10. El disco entero es una jodida y fabulosa maravilla.

 

 

Escucha The Rise and Fall of Ziggy Stardust, de David Bowie, entero

Sugarcubes – Life’s Too Good

Islandia, tierra de la nada, país de caballos peludos, Björk, glaciares tristes, volcanes pletóricos, Björk, nombres imposibles, sagas medievales, Björk, escrotos de carnero marinados para desayunar, obispos decapitados, Björk, banqueros encarcelados, runas enigmáticas, y…. Björk.

Björk Guðmundsdóttir. Parece mentira que un país tan chiquitin y alejado de todo, poblado por menos de 330.000 almas con cero horas de sol en diciembre, sea cuna de este icono. Björk hasta en la sopa. Una palma de oro como actriz, 14 nominaciones a grammys, una nominación al oscar, un Polar Music Prize, #60 en la lista Rolling Stones de los 100 mejores cantantes de la historia, y 15 millones de álbumes vendidos.

En un país en el que alguna parte de la población cree en los Elfos, no es de extrañar que la carrera de Björk empiece como un cuento de hadas (a ver cómo termina, según fotos recientes se ha puesto como una bola). Con 11 años participa en una fiesta escolar interpretando el hit «I Love To Love» de Tina Charles, alguien queda fulminado por la voz de la niña, lo graba, lo manda a la radio que lo retransmite a todo el país (con una audiencia bruta incluso inferior a la de Radio 3, pero proporcionalmente se enteró toda la patria vamos). A partir de ahí empieza una carrera que no ha parado nunca. Con 14 años monta una primera banda cien por cien chicas, Spit and Snot, tendencia punk riot girl (es la edad). Luego monta más bandas, Exodus, Jam-80, Tappi Tikarrass, Kukl (hechicero en islandés, ya estamos), todas con un sonido punk con toque Björk, que años más tarde definirá ella misma como “jazz-punk-hardcore existencial” (son los porros).

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Después de dar a luz en 86, monta un nuevo grupo, llamado Sykurmolarnir. Alguien con más de dos dedos de frente les recuerda que el islandés sólo se habla en Islandia, por lo que lo traducen y rebautizan inmediatamente como The Sugarcubes. Y de repente Islandia invade el planeta. El single «Birthday» (que sí, la conoces) se coloca enseguida en los charts europeos y yanquis. La portada del disco se hace inmediatamente un hueco en la lista de iconos de los 80’s. Los críticos del NME y el Melodie Maker son los más entusiastas con la voz y la originalidad de las canciones del disco. Algunos mal pensados hablan de extravagancia, probablemente se temían tener que desayunar escrotos de carnero al día siguiente. El disco fue sumamente novedoso, alegre aunque apuntando ya a cierto aire torturado que será la marca de agua de Björk años más tarde cuando emprenda una carrera en solitario. Yo me quedo en The Sugarcubes, «Life’s Too Good«. Disco so good…

Escucha Life’s Too Good, de Sugarcubes, entero.

Supertramp – Crime Of The Century

Supertramp, banda bicéfala por excelencia, aguantó un poco más que Pink Floyd como estandarte de una música muy marcada 70’s -rock progresivo y a veces conceptual-, pero terminó encajando mal el cambio generacional y la llegada de otros sonidos más frescos (punk) o modernos (new wave). Eso sí, el grupo de Rick Davies y Roger Hodgson vendió más discos que la suma de los grupos de estos dos géneros. De 74 a 79, Supertramp sacó cuatro álbumes (del nº 3 al nº 6 de los 11 producidos en total) que vendieron más de 40 millones de ejemplares.

En 1969, Rick Davies, el pobre, y Roger Hodgson, el rico, se conocen vía un anuncio publicado por el primero. Parece ser que desde el primer momento no se llevan del todo bien -apunta, si estás pensando en montar una banda, elige compañeros de aventura conflictivos, es un criterio de éxito-. Aún financiados por un mecenas holandés multimillonario llamado Stanley August Miesegaes, no logran conectar con el público. Los dos primeros discos, Supertramp e Indelibly Stamped -este último con una portada que hizo hablar más que las canciones que contenía, por el busto desnudo de una mujer tatuada- son pésimos coñazos estrepitosos fracasos. Aún así la banda forma parte del tercer festival de la Isla de Wight, la mayor de todas las ediciones, legendario certamen en el que se aglutinan más de 600.000 personas en los cinco días del evento. Pero no como cabeza de cartel, ocupado por monstruos como The Doors, The Who, Procol Harum, Jimi Hendrix y Joan Baez. Sam, el mecenas, se retira, después de desembolsar 150.000 libras para la grabación. Cuesta llegar a la cima.

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Después de múltiples cambios de músicos, decisiones mil veces aplazadas de tirar la toalla, acercamientos al LSD para alguno, ganas de largarse a la India para otros, Davies y Hodgson dan en el clavo con el tercer álbum, Crime of a Century. El disco tiene todos los componentes propios de la época. Una portada kitch -dos manos agarrados a los barrotes de una ventana de cárcel flotando en el espacio-, unas temáticas sombrías e irónicas, donde prima la locura y la alienación, críticas al sistema educacional, instrumentos galácticos (harmónica y clarinete), dedicatoria agradecida («To Sam«). El disco sale en 1974, y recibe una calurosa acogida, tanto de la crítica como del público, a ambos lados del charco. Uno de los primeros LPs que compré. Sí sí, en esta época se compraban los discos. Y milagro, lo sigo teniendo. Realmente no envejece…

Luego vendrán otros álbumes de leyenda, «Crisis, what crisis«, «Even in the quietest moments«, » breakfast in America«. Discos que finalmente uno no se cansa de re-escuchar.

Escucha Crime of the Century, de Supertramp, entero.

The Stranglers – Feline

Los supervivientes del punk. Casi 40 años tocando, demostrando que se puede abusar de todo y seguir adelante, fiel a un estilo y una mala leche de fábrica. The Stranglers, el grupo que más veces he visto en concierto, seis en total. La primera en Edinburgo en julio de 1980, en un teatro con plantas, yo en la parte superior, viendo una marea de cabezas con crestas de todos los colores, visualmente impactante, musicalmente regocijante. La última en el Joy Eslava de Madrid en 2009. Ya sin Hugh Cornwell el cantante de los primeros años, que decidió marcharse harto del carácter infumable del bajista y co-lider de la banda, Jean Jacques Burnel (hijo de padres franceses, aunque no hay ninguna relación causa-efecto vale?).

Se les metió en el mismo saco que los grupos Punk de los primeros años (75 a 78), más por la actitud que por la música. Ellos sí tenían formación y eran buenos músicos (venían todos del blues, del jazz e incluso de la música clásica, caso del bajista en cuestión), por lo que aunque gastando la energía propia de esta época, sus canciones siempre eran algo más melódicas y trabajadas que la media.

Al principio eran estajanovistas de la producción de discos. En algo mas de dos años sacan cuatro álbumes, dejando algunas maravillas e himnos como “Hanging around”, “Peaches”, “Get a Grip on yourself”, “No more heroes”, “Nice ‘n’ sleazy”, “The Raven”. A partir de 1981 suavizan el tono, incorporando cada vez más sintetizadores. Sale primero el disco La Folie, con “Golden Brown” y “Strange Little Girl”, hermosas canciones irrepetibles, posiblemente las más conocidas del grupo.

Mientras tanto Jean Jacques Burnel perfecciona sus dotes para las artes marciales. Le rompe la cara a Paul Simonon (guitarrista de The Clash), por haber escupido en sus zapatos, le rompe la cara a Jon Savage, periodista musical que tuvo la osadía de hablar mal del disco No More Heroes (hay que ser idiota también!). En 1980 durante un concierto en una universidad de Niza, llama a la revuelta por unas deficiencias eléctricas en las instalaciones. El público, tan pancho, lo rompe todo. La banda pasará toda la noche en la cárcel. Y en 1985, le hace atravesar el muro de un dormitorio en Roma a Hugh Cornwell, guitarrista y cantante. Menudo cuchitril de hotel también! A partir de ese momento, la banda pierde a su mentor (y este un par de dientes), y digámoslo, decae bastante. El último disco, Giants, sale en 2012, y shame on me, ni lo he escuchado, menudo fan…

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Poco antes del lamentable incidente de Roma, en 1983, sacan su séptimo álbum de estudio, Feline. La continuidad de La Folie, aunque bastante más alegre. Es su época menos punk, menos rock, mucho más delicada. Están en lo más alto de su popularidad, recorren toda Europa al son de «European Female«, «Midnight Summer Dream«, «Let’s tango in Paris«, «Paradise«. Enorme disco.

Escucha Feline, de The Stranglers, entero.

David & David – Boomtown

David Ricketts y David Baerwald. Podían haberse llamado Ricketts & Baerwald (R&B, ja, qué bueno), pero pensarían que no era muy vendedor, más bien evocador de un bufete de abogados que de un dúo de música. Por eso decidieron llamarse David & David, y la verdad es que la fastidiaron por igual. Por una(s) razón(es) que, cerca de 30 años después, sigue(n) siendo un misterio, este dúo de Los Angeles no conoció la gloria, no llenó estadios, no vendió millones de discos, ni tuvo fama, ni dinero ni mujeres (bueno, ya sabéis a qué me refiero), ni, y eso es lo peor, conocieron un fin trágico (muy rock’n’roll eso del fin trágico, muy joven a poder ser).

En su lugar pasaron casi desapercibidos. Y siguen allí, en 2013, vivos. Y no son leyenda, menos para algún que otro rescatador de posibles glorias como yo. Pasearán por la calle y nadie se les acercará para pedirles un autógrafo. Posiblemente hasta su niñera ignore qué obra maestra sacaron aquel año.

1986, EEUU, el ex actor neo payaso Reagan manda desde hace cinco años. El país da sus primeras señales de desencanto. De repente no parece todo inmutable. Los americanos empiezan a hacer inconscientemente suya la famosa frase que un día pronunció Georges Clemenceau, “los americanos son el único pueblo en haber pasado de la barbarie a la decadencia sin haber conocido la civilización”.

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Y David & David lo va a plasmar en un memorable álbum (y único de la banda) de la forma más conmovedora posible. Malestar general, decepción existencial, violencia domestica, desamores, soledad, sueños rotos, todos los ingredientes de una sociedad en decadencia. Y como siempre que duele la verdad, se la ignora. Única forma de entender por qué el disco tiene esa discreta recepción.

Boomtown, hermoso álbum, emocionante, con canciones que tendrían que estar en el imaginario musical común. Un disco “lleno de poesía y relatos convincentes de los tiempos difíciles que muchos soportaron en silencio”, como dice Allmusic para acompañar una nota de 4,5 sobre 5. “Welcome to the Boomtown”, “Ain’t so easy”; “Swallowed by the cracks”, bellas canciones llenas de sensaciones agridulces, por desgracia tan de actualidad 27 años después.

Escucha Boomtown, de David & David, entero