Mick “Red” Hucknall, líder de Simply Red -y último miembro de la formación inicial cuando la banda se disolvió definitivamente en 2010-, declaró aquel año en el diario The Guardian que pedía perdón a las más de mil mujeres con las que se había acostado en los tres primeros años del grupo. Mil mujeres en tres años, son casi tres al día. Incluso tres y algo si quitamos los días que jugaba el Manchester.
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Rufus Wainwright – Release The Stars
Se apellida como si fuera el último retoño de una gran dinastía industrial yanqui. De hecho es homosexual, ha sido drogadicto, amante de la lujuria, es decir, bien podría ser. Realmente es americano por su padre -cantante folk- y canadiense por su madre, cantante folk. También es hermano de Martha, cantante folk. Pero Rufus canta de todo, menos folk. Rufus posee una de las más grandes voces masculinas y no la quiere desperdiciar con folk. Bien ahí Rufus, bien!
Como todos los grandes, Rufus Wainwright empieza con la música muy temprano. Con seis años ya tocaba el piano y con trece acompañaba a su madre y hermana en los conciertos que daban en familia. También se inicia sexualmente a muy temprana edad, aunque igual no era su intención, pero con catorce años le viola en Hyde Park un señor con el que Rufus sólo pensaba dar una paseo romántico. Ays jóvenes… Tampoco tardó mucho en meterse de todo, estuvo adicto a las metanfetaminas durante años. Le costó infinito trabajo anunciar su homosexualidad a sus padres, que por lo visto no se lo tomaron nada bien, sobre todo su padre -no se supone que el folk predica el amor universal o me he perdido algo?-. Cuando decidió dejar las drogas, dudó entre meterse en sesiones de rehabilitación o irse a vivir a casa de su padre, del que dijo “Sabía que necesitaba a un gilipollas para gritarme, y él cumplía los requisitos”. En fin, una estrella pop en toda regla. Di que sí.
Y musicalmente tiene el talento de los elegidos y una voz grandiosa. Su primer álbum, Rufus Wainwright, salido en 1998, es fruto de la desmesura. Más de un año de estudio, 56 canciones grabadas para sólo publicar doce, 700.000 dólares de coste. Y todo para un álbum de debut. Las ventas no acompañan, pero la critica le adora a la primera, y The NY Times clasifica el disco en el #5 de los mejores del año. Siguen nueve álbumes, siendo el último de 2012, Out of the Game. Aborda muchos estilos, desde el pop hasta la ópera –en 2009 estrenó su primera ópera, Prima Donna-, todo bastante baroco y lírico, pero nada de folk. Bien ahí Rufus, bien!
En 2007, saca Release The Stars, su álbum más comercial, pero no menos talentoso. Producido por Neil Tennant, de Pet Shop Boys, con la participación de la parte femenina de la familia (madre, hermana, hermanastra), el disco recibe las mejores críticas y por primera vez, ventas a la altura de su calidad. Contiene una de las canciones más hermosas que conozca, Going to a Town. Desde el minuto 2’50” hasta el final, es, cómo explicarlo, uch, me da escalofríos.
Escucha entero Release The Stars de Rufus Wainwright
David & David – Boomtown
David Ricketts y David Baerwald. Podían haberse llamado Ricketts & Baerwald (R&B, ja, qué bueno), pero pensarían que no era muy vendedor, más bien evocador de un bufete de abogados que de un dúo de música. Por eso decidieron llamarse David & David, y la verdad es que la fastidiaron por igual. Por una(s) razón(es) que, cerca de 30 años después, sigue(n) siendo un misterio, este dúo de Los Angeles no conoció la gloria, no llenó estadios, no vendió millones de discos, ni tuvo fama, ni dinero ni mujeres (bueno, ya sabéis a qué me refiero), ni, y eso es lo peor, conocieron un fin trágico (muy rock’n’roll eso del fin trágico, muy joven a poder ser).
En su lugar pasaron casi desapercibidos. Y siguen allí, en 2013, vivos. Y no son leyenda, menos para algún que otro rescatador de posibles glorias como yo. Pasearán por la calle y nadie se les acercará para pedirles un autógrafo. Posiblemente hasta su niñera ignore qué obra maestra sacaron aquel año.
1986, EEUU, el ex actor neo payaso Reagan manda desde hace cinco años. El país da sus primeras señales de desencanto. De repente no parece todo inmutable. Los americanos empiezan a hacer inconscientemente suya la famosa frase que un día pronunció Georges Clemenceau, “los americanos son el único pueblo en haber pasado de la barbarie a la decadencia sin haber conocido la civilización”.
Y David & David lo va a plasmar en un memorable álbum (y único de la banda) de la forma más conmovedora posible. Malestar general, decepción existencial, violencia domestica, desamores, soledad, sueños rotos, todos los ingredientes de una sociedad en decadencia. Y como siempre que duele la verdad, se la ignora. Única forma de entender por qué el disco tiene esa discreta recepción.
Boomtown, hermoso álbum, emocionante, con canciones que tendrían que estar en el imaginario musical común. Un disco “lleno de poesía y relatos convincentes de los tiempos difíciles que muchos soportaron en silencio”, como dice Allmusic para acompañar una nota de 4,5 sobre 5. “Welcome to the Boomtown”, “Ain’t so easy”; “Swallowed by the cracks”, bellas canciones llenas de sensaciones agridulces, por desgracia tan de actualidad 27 años después.
Escucha Boomtown, de David & David, entero
The Police – Synchronicity
Venían del punk, aunque Sting (intelectual, profesor de instituto, hijo de ingeniero, deportista sano) no se reconocía en este movimiento. En su formación inicial, con Henry Padovani (corso de nacimiento) tocando la guitarra, llegaron a producirse compartiendo escenarios con The Damned y The Clash. Pero el guaperas carismático se cansó rápido del «No Future«, él aspiraba a lo más alto. Logró echar al galo malo (super interesante lo que fue de él luego, una vida llena llenísima, será objeto de otro post) en contra de la opinión de Stewart Copeland (pero desde cuándo importa lo que pueda decir un batería, iluso de él), lo sustituyó por Andy Summers, metió algo de reaggae y de pop-rock en las partituras y se hicieron Reyes del Mambo enseguida.
The Police fue sin duda uno de los grupos más importantes de finales de los 70 y principios de los 80. El primer disco, Outlandos d’Amour, les costó mil quinientas libras, no tenían manager ni acuerdo con ningún sello, pero tenían una joya, “Roxane”, pase VIP hacia la fama. Sting la escribió en Paris, una noche de estas para olvidar (concierto anulado, diluvio, coche estropeado en un puente), inspirándose por una parte en las prostitutas que le acosaban a su paso por las aceras de la Rue St Denis, y por otra en la obra de Edmond Rostand, Cyrano de Bergerac. La canción se editó como single el 7 de abril de 1978, pero la BBC la rechazó por la temática de la canción. Sacaron un nuevo single, “Can’t stand losing you” (i can’t, i can’t, i can’t stand losing i can’t, i can’t, i can’t stand losing i can’t, i can’t… ays, no me canso de escuchar este estribillo), pero de nuevo la BBC lo volvió a rechazar por evocar el suicidio. En Inglaterra en esta época, la BBC tiene poder de vida o muerte sobre las bandas de rock. Al borde del precipicio, se marchan a EEUU en busca de más suerte. Y como no, pasan por el CBGB y ahí cambia la cosa. Las radios ponen Roxane en bucle (quién hubiera dicho que los yanquis iban a ser menos puritanos que los ingleses!) y ante el creciente éxito americano, la discográfica se decide a sacar el álbum en noviembre.
Luego vendrían los álbumes Reggatta de Blanc (Message in a bottle, Walking on the Moon, etc), Zenyatta Monatta (Don’t stand so close to me, De Do Do Do, De Da Da Da, etc), Ghost in the Machine (Every Little thing she does is magic, Demolition Man, etc), y el quinto y último, Synchronicity. Más de 50 millones de discos vendidos en cinco discos y seis años de carrera.
En 1983 The Police está en la cumbre, y como en muchas bandas, crecen las tensiones. Las mismas historias de egos desmesurados de siempre. Por suerte se reúnen una última vez en un estudio para grabar lo que será su mejor álbum. Eso sí, en salas de grabación separadas. Mucha mística, mucho psicoanálisis, muchas influencias que huelen a porro bien cargadito (Yeats, Carl Jung, no olvidemos que el rubio fue profesor antes de tocar). En Synchronicity invierten todo su talento y una capacidad inmejorable a variar los estilos dentro de un único género. Rock (Synchronicity I y II), pop (Every breath you take), pop jazz (Oh My God), Reggae (Miss Gradenko), World (Walking in your footsteps, Tea in the sahara). Y… y… porque hay una “y”… una pieza monumental psicodélica torturada, «Mother«, con la voz atormentada de Andy Summers en la piel de un paranoico perseguido por su madre. Descomunal, mi preferida.
Escucha Synchronicity de The Police, entero.
Roxy Music – Avalon
Bryan Ferry es un músico inglés, Commander of the British Empire -bobo, en sus siglas en español-, para quien parece ser que se ha acunado la palabra “dandy”, y en el origen de uno de los grupos de finales de los 70’s principios de los 80’s más influyente de la música pop -¿o será rock?, Roxy Music.
Primero lo intentó con una banda llamada The Banshees -nada que ver con la formación de Siouxie Sioux-, luego intentó integrar sin éxito el grupo de Robert Fripp, King Crimson, y finalmente lanzó Roxy Music, proyecto al que se unió desde el principio Brian Eno. Dos egos sobre dimensionados no podían durar mucho juntos, por lo que este último se marcha después del segundo álbum. Del sonido glam de los primeros años, se pasa a un estilo más “facilón”, pop, hasta bailable. Love is the Drug es el primer single que conoce cierto éxito en EEUU, en 1975. Sacado del álbum Siren, roza el género “disco” que empieza a hacer estragos en las radios y discotecas de medio planeta. La gira que sigue el estreno del LP marca la primera disolución del grupo.
Bryan Ferry lo intenta vagamente en solitario, incluso saca un disco llamado In your mind, pero el movimiento punk le tira a la cuneta. Por colmo, su novia de aquel entonces, la modelo Jerry Hall, a la que no le gustarán los loosers pero sí la sangre azul, le deja solo y se marcha con Mick Jagger, otro músico ennoblecido por la momia real.
En 1978, Roxy Music se vuelve a reunir, con los cuatro miembros de siempre –Bryan Ferry, Phil Manzanera, Andy Mackay y Paul Thompson-, y saca en dos años Manifiesto y Flesh and Blood, respectivamente sexto y séptimo álbum del grupo, con los que vuelve a conocer el éxito tanto en Europa como en EEUU. Pero lo mejor está por venir.
En 1982, como culminación del proceso de suavización del sonido, Roxy Music, saca Avalon, un álbum de una rara elegancia, rozando la perfección cada pieza del disco. Algunas de ellas se han convertido desde entonces en iconos de los 80’s, como More tan this, Avalon, o la que es mi preferida, Take a chance with me con esa hermosa introducción. Se venderán millones de ejemplares de lo que será el último trabajo de estudio de Roxy Music.
Como anécdota, todos los álbumes del grupo llevan una mujer en la portada. Avalon no falla a la tradición, debajo del casco medieval y llevando un halcón en la mano derecha, está su propia mujer, Lucy Helmore.
Barry White – Let The Music Play
He de admitirlo, mucho rock todo el día, pero a veces a uno le gusto lo meloso, lo facilón, las baladas, y quien mejor que Barry White para esto, Barry Eugene White, 1,92m y 150 kilos de almíbar pop soul.
Ay el Barry, más de 40 años fiel a su estilo, romántico, dulzón, con orquestación a lo Hollywood, coros femeninos, limusina blanca (reforzada en el lado en el que se sentaba), super ventas cada 14 de febrero.
Nació en el seno de una familia pobre, pasó dos meses de su vida en la cárcel por un robo de neumáticos antes de cambiar radicalmente de vida y dedicarse a la música, primero en una fraternidad, luego en los escenarios de medio planeta. Su inconfundible voz grave y profunda, que le vino repentinamente cuando tenía 14 años asustándole a él y su madre, le permitió vender más de 110 millones de discos de sus 26 álbumes de estudio.
Let the Music Play es su disco más señalado, todas las canciones han sido hits, que sí, que las conocéis todas, aunque no lo queráis reconocer.
The The – Soul Mining
1983, irrumpe en la escena musical un tipo con melena rubia ochentera vergonzosa y un disco luminoso inversamente proporcional a la pinta cutre de su autor.
Matt Johson es el rubio, Soul Minging es el álbum. Raros son los discos brillantes desde el segundo 1 hasta el último suspiro. 7 canciones para la posteridad, un pop rock alternativo -bendita época en la que todavía no se había acunado la palabra indie- que no duda en mezclar y orquestar con un talento asombroso batería, percusiones, guitarras, bajo, violín, flauta, piano, teclados, tambores, saxofón, trompetas, acordeón…
Sólo un genio podía conseguir la alquimia perfecta, para dejar un álbum atemporal. En 1983 el genio se llamaba Matt Johnson, y tuve la inmensa suerte de verle dos veces en concierto, para contárselo a mis nietos… El disco no ha envejecido un ápice, se podría estrenar mañana, hasta parecería adelantado a su tiempo.
[Añadido del 08 de julio de 2014: me acaba de llegar, por fin, el boxset con una edición especial 30 años del álbum. Dos vinilos, uno con la replica exacta de la grabación original, otro con rarezas y remix alucinantes. Más un código para descargar todo, más un poster especial, todo en una caja DeLuxe, wow, estoy como un niño.]
Hoy Matt Johnson es un activista anti promotores/inmobiliarias londinense, quién se lo echaría en cara… Como detalle, la armónica en Perfect la toca nada más y nada menos que David Johansen, ex New Yord Dolls, mientras que el piano en Uncertain smile es de Joos Holland -ex Squeeze, y desde hace décadas uno de los músicos de bandas sónoras más afamados en UK-. En su día quise conseguir via mail la partitura para tocarla en casa, pero Matt Johnson pasa de contestar -fatal-, y la representante de Joos Holland se escude detrás de «los copyrights son de The The«…
Otra vez será, aunque lo importante está ahí abajo :





