Soledad Velez – Angel’s Song

Buf. Estoy pensando en cambiar el dominio y el reto del blog. Rebautizarlo como undia-unhuevodecantantesfolk.net y publicar veinte reseñas diarias sobre esta cantidad sospechosa de discos de pop folk rock que salen al mercado. Digo sospechosa porque tanta producción me lleva a pensar que sacar un disco de este género será lo más “fácil”. Hoy toca una chilena, afincada en Valencia.  Soledad Velez. A Chile hemos ido? Creo que no. A Chile le pasa lo que a Polonia –ver este post sobre Rykarda Parasol de este lunes-, es tierra de grandes escritores e intelectuales, aunque también de algún militar miserable afortunadamente pasto de los gusanos; pero de rock, cero patato. Vale que sí, algo habrá, pero seamos sinceros, nada del otro mundo. Me preguntas por artistas chilenos, y a duras penas contesto Violeta Parra y Victor Jara. Y que yo sepa, con el rock poco tuvieron que ver.

Soledad Velez tiene la cara de la música que toca. La ves y al instante sabes qué va a cantar. Un poco pálida, cierto encanto físico desconcertante, melena en la frente propia de las personas un pelín torturadas –o será una pose-, una cara que se ilumina cuando se digna en esbozar una sonrisa –la pose, maldita pose-.  Guitarra acústica en mano, sacándole suaves acordes para acompañar relatos más bien melancólicos y tristes, o guitarra eléctrica ligeramente distorsionada, para cuando se pone fiera e instintiva en sus historias de deseo. Sólo cuando canta nos sorprende Soledad Velez. Tiene un pedazo de voz que parece que sale de otro cuerpo. Algunos dirán que abusa del efecto trémulo, otros que cuando eran muy chiquitines una tal Janis Joplin ya cantaba así, y muy poquitos bostezarán preguntando qué hay de cenar. Reconoce tener unas influencias que parece que como te reclames de otras artistas, te van a fulminar en el acto: Patti Smith y PJ Harvey. También menciona a Cat Power y Aimee Mann. Bien, un poco de originalidad por dios. Por lo menos sincera es, reconoce sin avergonzarse que el primer póster que colgó de niña en su habitación fue uno de Backstreet Boys. Oye, todos hemos sido jóvenes y tontos, yo tenía un mini póster del real Madrid, para que veas –aunque también uno del aleti, con un jugador italiano dando un cabezazo de gol, nunca he logrado saber quién podía ser-.

Wild Fishing Soledad Velez

No sé lo que hace Soledad Velez en Valencia, ni cuándo llegó, ni por qué. Qué hace que talentos así procedentes de fuera –pienso también en Josh Rouse, pop folky yankee- se establezcan en la ciudad políticamente más vilipendiada del país? Que se vengan a la capital, nuestros representantes son impolutos y adoran la música, hacen todo lo que pueden para que la podamos disfrutar en condiciones.

Soledad Vélez acaba de sacar su segundo álbum, Run With Wolves. Es sumamente bonito, mucho talento ha invertido en él, déjate seducir. Mira, yo te dejo con un único tema, de Wild Fishing, su disco anterior. Se llama Angel’s Song y a parte de ser muy representativa de su estilo de música y voz, es hermosa.

 

 

Escucha Angel’s Song, de Soledad Velez

KT Tunstall – Bad Day

Hoy está siendo un mal día. De pelea con mi operador ADSL. De pelea con Excel. De pelea con un taxista distraído. De pelea con un trozo de carne luchador. E internet que me deja tirado. Y ahora de pelea con WordPress, que después de 293 posts seguidos y más de 3.000 canciones subidas en mp3, me prohíbe subir ficheros con esta extensión. Sin avisar ni justificarlo. Como soy bastante paquete para estas cosas, de momento voy a seguir publicando sin temas para escuchar –usted perdone-, pero la verdad es que me siento un pelín estafado por WordPress. A ver si voy a tener que hacerme una nueva camiseta reivindicativa, con un bonito Fuck WordPress. No sé si me estoy volviendo más paranoico de lo razonable o si al revés, voy muy en la línea de una concienciación cada vez más global, pero, no tienes esa rara sensación de que los grandes players de internet nos la están metiendo bien profundo? Los Google, Apple, Amazon, Facebook, y ahora… WordPress?

Me recuerda la película Conspiración, con Mel Gibson y Julia Wow Robert. En ella, Mel Gibson, que ha llegado a niveles de paranoia propia de otra división, edita un panfleto sobre teorías de la conspiración, lo imprime en poquitos folios gracias a una pequeña linotipia casera y lo envía a sus cinco lectores abonados, posiblemente igual de chiflados que él. Pues eso, a ver si voy a tener que hacer lo propio y pasar de estas empresas. Un post diario en un A4, con un bonito cassette UX-Pro 90 Chrome de Sony para escuchar el disco del día. Ah no, Chrome no, que me recuerda el navegador que uso, buf. Este es el post 294. Si no sale el 295 mañana miércoles, es que habrán llegado hasta mi casa. Ah, mi última voluntad, decirle al gordinflón de Robert Smith que le llamaba así por la gracia, que no es gordo, sólo grande.

Así que celebremos este mal día con una canción acorde, Bad Day, de KT Tunstall. Realmente no tenía pensado publicar nada sobre ella en los 706 posts que quedan para llegar a 1.000. No me disgusta, pero tampoco me emociona. Es como muchas cantantes de este estilo pop folk rock que nos viene del norte de Europa, son todas muy lisas. Tampoco, bien es cierto, me he adentrado en la letra de sus canciones, igual es una rebelde en toda regla. Lo que sí es llamativo es que ella siempre ha creído en su estrella. Será por haber sido abandonada siendo bebe. Tuvo la “suerte” de ser recogida por una pareja cómoda y aventajada intelectualmente –padre conferenciante de física y madre profesora-. Desde pequeña se sintió atraída por la música y de adolescente ya escribía sus primeras canciones. Como ella dijo más tarde, no dejaban de ser “sandeces de niña pequeña rebosantes de amor platónico”. Habrá que ver si ha cambiado de verdad. Hasta los casi treinta, KT Tunstall recorre y se patea todas las calles de Edimburgo con su guitarra, tocando cientos de veces en bares, chiringuitos y actuaciones callejeras, no abandonando nunca, hasta que un día coge todas sus cosas, sus demos, sus cassettes y se marcha a Londres, dándose una última oportunidad.

Drastic Fantastic

En 2004, después de firmar por fin con un sello, a pesar de que le recomienden madurar sus canciones antes de editar un álbum, se precipita para publicar Eye To The Telescope. Cuatro millones de copias vendidas en el mundo después, KT Tunstall pone sus maletas definitivamente en Londres. Para aprovechar el tirón, lanza un segundo disco, KT Tunstall’s Acoustic Extravaganza, en el que versiona en acústico sus propias canciones. Y en 2007, sale Drastic Fantastic, el tercer álbum o segundo de estudio, en el que está la canción de hoy, Bad Day. En la portada parece que parodia una foto mil veces vista de Joan Jett, la líder de las Blackhearts, con su legendaria guitarra en mano, a puntito de arrancar con su famosa I Love Rock’n’Roll -27 millones de views en Youtube-. KT Tunstall hace música sumamente escuchable, bien hecha, arreglada y producida, pero le falta lo que a la Joan le sobraba, pasión, energía y agallas. Rock’n’Roll. Y Fuck WordPress.

 

[14h20: Quien no chilla no mama, parece ser que WordPress me ha habilitado de nuevo los mp3, así que aquí la tienes, la Bad Day. Y retiro el taco final.]

 

 

Escucha Bad Day, de KT Tunstall

 

Sonny & Cher – I Got You Babe

Atrapado en el tiempo o El Día de la Marmota. Obra maestra del cine. Esta genialidad de Harold Ramis de 1993 consigue lo que para mi poquísimas películas han logrado: cada vez que la veo, me parece mejor aún. No me canso de verla, nunca, ya estaré en diez visionados. Es inteligente y emocionante. Lo tiene todo, una historia fabulosa, un decorado de comic, un guión perfecto, humor, drama, y un cartel de actores con un juego tan sencillo como perfecto. Ofrece algunas escenas de antología, como el encuentro mil veces vivido con Ned el vendedor de seguros. O la escena de noche en la nieve, cuando Bill Murray esculpe a mano la cara de la bella Andie MacDowell; ella, mirándole muy emocionada “it’s amazing, beautiful, how did you do that”, y el muy cabrón que lleva decenas de días mejorando el momento dice “i know your face so well, i could have done it with my eyes closed”, Phil Connors el genial capullo. Pero la escena que sin duda representa a la perfección la película, es cuando su despertador salta cada mañana de 5:59 a 6:00, y empieza a sonar I Got You Babe, de Sonny & Cher.

Salvatore Phillip Bono y Cherilyn Sarkisian La Pierre. Menudas carreras y vidas la de ambos. Empecemos por el marido: de origen italiano, empieza estudios de medicina, los deja para entrar en una pequeña discográfica, empieza a cantar como Don Christy –hizo bien en dejarlo-, entra al servicio de Phil Spector, se casa con Cher, forma un dúo con ella, conocen la gloria con I Got You Babe y The Beat Goes On, pasa cuatro años en la TV con su programa Sony & Cher Comedy Hour, se convierte en manager de su mujer, se separa de ella, entra en la iglesia de cienciología –gilipollas-,  y luego en política por el partido republicano, se convierte en alcalde de Palm Springs, diputado de la cámara de representantes, y fallece en un accidente de esquí en 1998. Su viuda, Mary Bono, conseguirá a título póstumo la famosa ley Sonny Bono Copyright Term Extension Act, que prolonga en veinte años los derechos de autor en los US.

Sigamos con ella: huye de casa con dieciséis años, desembarca en Hollywood en 1962, conoce –en detalle- a Warren Beatty durante una noche, conoce a Salvatore Bono en un coffee shop, empieza como cantante haciendo los coros del tema Be My Baby de los Ronettes, publica su primer single como Bonnie Jo Mason en una canción homenaje a Ringo Starr, publica su segundo single como Cherilyn, empieza a cantar en dúo cono Salvatore haciéndose llamar Caesar & Clo, publican juntos un primer single, The Letter, en 1964, pero es la cara B –Baby Don’t Go– que llama la atención de los medios, interpreta I Got You Babe con su marido, se convierte en la parte femenina del dúo hippie más influyente de los 60’s, versiona canciones de Bob Dylan, interpreta Bang Bang como Cher –tres millones de copias vendidas sólo en los US-, conoce el fracaso con el álbum Good Times en 1967, se mete en TV, se mete en cine, desaparece, vuelve con veinte años menos, pronuncia un emocionante texto en el entierro de su ex marido, desaparece, vuelve con quince años menos, saca numerosos hits y éxitos, desaparece y vuelve con diecisiete años menos, publica discos, saca películas, en fin, un pelín aburrida. Ahora no te sabría decir si ha vuelto a desaparecer o a volver más joven. Oye, 100 millones de discos vendidos en cerca de cuarenta años, da para sesiones de desaparición.

I got you babe

En 1965, Salvatore compone y escribe la letra de un nuevo tema. Se le da bien la verdad, Phil Spector, el gurú total de los 60’s le tiene fichado como hombre manitas. Decide interpretar la canción él mismo con su mujer, Cherilyn. Bombazo total. Un millón de discos vendidos en los US en pocas semanas, más de 1,2 millones en UK. Ella tiene mucho estilo y una voz que muchas veces suena más grave que la de su marido. Él tiene un corte de pelo que te deja pensativo, digamos. Pero funciona. Se convierten en iconos de estos años de flower power. I Got You Babe ha sido clasificada por Rolling Stone en el #444 de su lista de las 500 canciones más grandes de la historia. Y a lo largo de estos últimos 38 años, fueron decenas los artistas que la versionaron: Manfred Mann, Etta James, Claude François, David Bowie, The Ramones, UB40, por sólo mencionar a los más conocidos. Un tema intemporal. Y yo quiero aprender a esculpir en hielo.

 

 

Escucha I Got You Babe, de Sonny & Cher

 

Gloria Estefan – Tradición

Ya os veo venir. “No es Fiouck, nos lo han cambiado”. Que no, no llaméis a la policía, no me han abducido ni sustituido por uno de Los 40. Soy yo, Fiouck, el del tomate verde, el de dios Elvis y los cuatro sosos de Liverpool. Yaaaaa, lo sé, Gloria Estefan en este blog parece mala ciencia ficción, como un grano en la cara. O un pedo rotundo justo antes del penalti en la final de un Mundial. A ver, ahora te explico lo que hace ella aquí. No es por el personaje, no es por Miami Sound Machine, no es por su carrera ni su discografía entera, es por una canción, una sola, que siempre me ha gustado, qué se le va a hacer, todos tenemos nuestras debilidades verdad?

Porque la verdad es que Gloria Estefan, como artista, no debería de estar aquí. Su etapa Miami Sound Machine es una ofensa al buen gusto y al sentido común. Y su etapa Gloria Estefan no mejora mucho la cosa –quitando esa canción-. Aún así no hablamos de una mindundi. Con sus 100 millones de discos vendidos a lo largo de sus 35 años de carrera, es decir más que la suma de sus dos hermanas de sangre Shakira y Jennifer López, se ha convertido en la artista latino más prolífica de la historia. Tiene siete grammys, una estrella en el paseo de la fama, restaurantes en Miami para dar de comer a toda África, dos hoteles, un club de football americano y una mansión donde hasta Ronaldo se sentiría pequeño.

Y como activista anti Castro tampoco. Ojo, lejos de mi el defender al régimen político de la isla, pero me enerva más aún la lucha emprendida por estos opulentos y corpulentos inmigrantes. Entiendo que se sientan cubanos, que sueñan con volver a pisar su tierra, pero francamente, declarar en los medios que “Raúl Castro es más abierto que su hermano por ser más capitalista” como ella dijo una vez, es una tomadura de pelo. Que alguien le recuerde cuántos ciudadanos del mundo han dejado de comer en los últimos años por la crisis desatada por el querido capitalismo de sus bancos. En fin, ella se siente cubana, muy bien; sueña con cantar allí delante de cubanos, muy bien; que no vendría mal un poco de reconciliación, cierto. Pero que se dedique a cantar, la historia se hará sin ella.

gloria estefan mi tierra

No, la Estefan está aquí por una canción, llamada Tradición. En 1993, publica su primer disco íntegramente en español, Mi Tierra. Producido por su marido y colega de trabajo, Emilio Estefan, es todo un homenaje a sus raíces cubanas. En él se pueden escuchar todas las vertientes de la música de Cuba. Tocan algunos músicos con pedigrí, como Cachao López –conocido como el músico que dio a conocer el mambo en los US en los años 50-, Arturo Sandoval –trompetista y pianista, amigo de Dizzy Gillespie– o Paquito D’Rivera –saxofonista y clarinetista, con varios grammys en su bolsillo-. El disco vende cerca de diez millones de copias en el mundo, de los que un millón aquí en nuestro país. Se extraen algunos singles famosos, como Con Los Años Que Me Quedan, Sí Señor, Mi Buen Amor. Pero la que me gusta es la última del disco, Tradición. Huele a Cuba como ninguna. Procede del guaguancó, un sub género de la rumba cubana; mezcla percusiones, canto y baile en una espiral endiablada de ritmos y alegría. Es imposible escucharla sin ponerse a bailar instantáneamente –bueno, exactamente desde el 1’45”-, con una sonrisa de oreja a oreja. Una canción que me pone de buen humor, qué más se puede pedir.

Te dejo con una versión Live de ella. Hala, a bailar.

 

 

Escucha Tradición, de Gloria Estefan

Phildel – The Disappearance Of The Girl

Phildel tiene cara de pocos amigos que da miedo. En sus vídeos o en las fotos, siempre te mira en plan “escúchame idiota o te arranco los ojos”. Si sonriera, sería posiblemente muy guapa. He mirado y buscado, pero no sale nunca con sonrisa. Lo suyo será morder, abofetear con dos anillos en cada dedo o un rodillazo donde mejor ni pensarlo. Mirándole bien, también será capaz de un mawashi geri circular en la nariz. Sin despeinarse. Y eso que tiene el pelo muy largo y liso, como las asiáticas. De hecho su padre era chino. Y su madre irlandesa. Se te hace la luz? Pillas el por qué de su mala leche?

Pues no. Equivocado estás. Tiene mala leche porque ha tenido una niñez y una adolescencia muy infeliz. Del padre biológico se sabe poco, pero por lo visto no cuenta, ya que con nueve años, la pobre Phildel ve como su madre rehace su vida con un barbudo. Sí, uno de estos. Ays, no quiero aparentar lo que no soy, los que me conocen saben, los que leen este blog también, sólo me horroriza esta gente por su capacidad a negarle la vida a las mujeres, a ningunearlas. Ya se sabe que cuando te sientes débil, buscas un chivo expiatorio… Así que antes de cumplir diez años, Phildel hereda un nuevo padre, musulmán fundamentalista, que revoluciona la casa y la vida en ella. Se acabó el vestirse como sus amigas, se acabó el conservar como un tesoro cualquier pertenencia -de estas que cobran especial valor a esta edad, aunque sea el ticket de metro de cuando te sonrió aquel chaval rubio tan guapo de camino al zoo-, le cambió el nombre –Zara- y le prohibió escuchar música. Ahí estamos. Después de las mujeres, el barbudo se ensaña en prioridad con la música. Se le quitó el piano, el lector de CD, la radio. Cuando la tuvo reducida a casi nada, la hundió un poco más, convirtiéndole en una sirviente más. Asco de tío. Allah la tiene que tener muy pequeña para permitir estas cosas.

Total, que hasta los diecisiete años, Phildel no tuvo vida. Sólo volvió a respirar cuando se marchó de casa. Se refugió en la música, como remedio a todos estos años perdidos, robados. Se compró un ordenador y empezó a tocar, componer, hacer collage de audios y montar demos. Una de ellas llegó a las manos de un directivo del sello Chrysalis, y la enchufó para que pudiera grabar en el mismísimo estudio de Massive Attack. De ahí salió, en 2007, la canción The Kiss, bonita pieza de piano, que Apple utilizó durante toda la campaña del el iPad3. Sacó otras canciones, editadas en EPs, que curiosamente van a encontrar casi todas una salida similar –Marks & Spencer, Persil, Omo-. Acostumbrada a vivir humildemente, reinvierte todo en equipar su propio estudio de grabación, audio y vídeo. Publicó un primer disco, llamado Qi, energía en chino, y luego un segundo álbum, The Disappearance of the Girl, en marzo de 2013.

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No arrasa en los charts. No vende muchos discos. Tampoco hace una música fácil. Ella apuesta por lo etéreo, cuando la época es la del todo bum bum, como los infumables gaga y guetta. Aún así tiene una legión de fieles, que adoran su voz clara, el ambiente un tanto oscuro de sus vídeos, algo de espiritualidad, por no decir mística. La producción es muy buena, los arreglos también, en mis tiempos tuvimos Kate Bush, ahora tenemos a Phildel.

Pero por dios, que alguien le devuelva la sonrisa.

 

 

Escucha algunas canciones de Phildel

 

Frankie Goes To Hollywood – Relax

Ayer falleció Doris Lessing, con 94 años. Recuerdo muy bien a esta escritora británica, nobel de literatura en 2007, Príncipe de Asturias 2001, clasificada #5 de los escritores ingleses desde 1945 por The Times, de joven en casa invadió mi espacio masculino de la mano de los miembros femeninos de mi universo familiar, como motor y estandarte del feminismo en los sesenta, a la altura de Simone de Beauvoir. Yo apoyo cualquier iniciativa que se proponga defender la condición femenina –quitando a algunas histéricas que consiguen justo lo contrario-, así que sé que algún libro de ella habré leído, pero soy incapaz de decir cuál. Muy mal lo sé. Navegando por ahí para refrescar mi memoria, me he dado cuenta de que curiosamente, de los más de sesenta libros y ensayos que publicó a lo largo de su vida, sólo uno se llevó a la gran pantalla, hace muy pocos meses y, con una BSO que, más curioso aún, contiene una canción que llevaba tiempo pensando en publicar en este blog.

The Grandmothers, es una recopilación de cuatro novelas cortas escritas hace menos de diez años. Una de ellas cuenta como dos mujeres se enamoran locamente del hijo de la otra, formando una pareja de cuatro con relaciones cruzadas. Por lo que he podido leer, los más trastornados por la situación parecen ser los dos chicos, qué cosas. A lo que iba, en abril salió una adaptación al cine, Perfect Mothers, realizada por una directora francesa, Anne Fontaine, con Naomi wow wow Watts y Robin wow wow wow Wright. La BSO no es nada del otro mundo –Cut Copy, The Bamboos, Kirsty MacColl-, si no fuera por el famosísimo Relax, de Frankie Goes To Hollywood.

A ver. Que quede claro, no me gusta ni la canción ni el vídeo, y es cansino el ambiente gay con gorro de cuero propio de principios de los 80, pero hay que reconocer que en su día, fue un mega hit y lo quiera(s) o no, forma parte de este good ol’time. FGTH se forma en 1980 en Liverpool –y yo que estaba seguro de que eran yankees-. Eligen este nombre después de ver un artículo en The New Yorker con este titular y una foto de Sinatra –el magazine aclaró posteriormente que no había artículo, tan sólo una obra gráfica de un artista belga llamado Guy Peellaert-. Durante un tiempo intentan colar su música en las oficinas de las discográficas, pero su actitud provocadora provoca –bonita reiteración Fiouck, se ve que no te mola mucho el grupo- un rechazo unánime. En febrero de 1983, a raíz de la programación de una John Peel Session grabada pocos meses antes, se deja convencer Trevor Horn –ex miembro de Bugles y dueño del sello ZTT, editor de Propaganda y Art Of Noise– y les firma un contrato para la publicación de un primer álbum, Welcome to the Pleasuredome.

Relax

En octubre de 1983, sale a la venta la canción Relax. No arrasa, sigue un camino lento pero digno en las listas de venta, sin deslumbrar. Sube hasta el #35 de los charts y ahí parece que se acaba la historia del tema, hasta que en enero de 1984, la BBC lo programa en Top of the Pops, que propulsa la canción hasta el #6 en poquitos días. Pero ahí no queda la cosa. Pocos días después, un DJ cretino de la BBC, Mike Read, mientras la estaba pinchando, descubre con horror la portada del disco –muy bonita por cierto-, y se declara ultrajado por la connotación sexual de la misma. Inmediatamente el tema y el grupo se ven baneados de antena, y ya lo sabemos, nada mejor que este tipo de publicidad para que un disco venda. Se instala al rato en el puesto #1 y ahí se queda 6 semanas, antes de invadir el resto del planeta, vendiendo millones de copias. La recuerdo como una de las canciones que más salía en la radio en esta época, no había forma de escapar de ella. Anunció un cambio radical en la música, durante algunos años el rock fue ninguneado, sólo valía esta pop sosa, muy bien hecha pero sosa –Pet Shop Boys, Erasure, etc-. Luego sacarían más hits, como Two Tribes, Rage Hard, The Power of Love, y plof, desaparecieron a los pocos años. Adiós FGTH, adiós…

 

 

Escucha Relax, de Frankie Goes To Holywood.

 

Icehouse – Hey Little Girl

Hey Little Girl, bonita balada pop de 1982. Durante mucho tiempo creí que era una de David Bowie. Y luego recapacitaba y decía, que no, esto es Roxy Music. A veces se me iba la olla y llegaba a la conclusión de que era Duran Duran. Total, estuve veinticinco años sin saber quien era. No impide dormir, pero en fin, demos al César lo que es del César, esta canción es de Icehouse, un combo “pub rock” australiano con treinta años de carrera y nueve álbumes de estudio.

Icehouse Primitive Man

Icehouse fue el proyecto del único superviviente de la banda a lo largo de todos estos años, Iva Davies. Allí, al otro lado del planeta, se le llegó a llamar el David Bowie australiano. Un Thin White Duke con marsupio grande delante, de la que se sacaba de vez en cuando un nuevo hit local. He dicho local, porque apenas le llegaba para traspasar fronteras y cruzar mares. Llegar hasta Europa lo consiguió en 1982, con Hey Little Girl, del segundo disco del grupo, Primitive Man. Lo que iba inicialmente para proyecto solo de Iva Davies se convirtió en el álbum más vendido de Icehouse, que les dio fama, dinero y probablemente sexo fácil –y yo qué sé…- en su país. Fue la primera canción australiana en utilizar las bondades del Linn Drum Machine. ¿WTF The Linn Drum Machine? Wikifiouck: El Linn LM-1, fabricado por Linn Electronics, fue la primera caja de ritmos (drum machine) que permitía utilizar samples digitales a partir de baterías acústicas. Apareció en 1980, costaba algo así como 5.000 dólares, y fue la novia dócil de un montón de artistas que la adoraban, como Prince y Michael Jackson.

Así que por aquí estuvimos escuchando Hey Little Girl durante el invierno 1983, estrujándonos los sesos para poner un nombre sobre el autor de esta bonita canción. Aire nostálgico. Será porque anuncian lluvia para mañana.

 

 

 

Escucha Hey Little Girl, de Icehouse