Hay días así que la música ha de sonar exactamente cómo te sientes. Le tiene que pegar al ambiente como si la tocaras tú. Hoy por ejemplo, necesitaba algo plomizo, como si la gravidez se hubiera duplicado. Pero no puedo repetir la entrada sobre el maravilloso Adagio for Strings, de Samuel Barber, cada vez que se enrarece la atmósfera. Así que dije, venga, hoy le toca a Ray LaMontagne.
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Sharon Von Etten – Are We There
A veces tardo más en encontrar el grupo o artista del día que en redactar la entrada. Así que cuando me decido, no es plan ponerse a dudar, que sí, que no… me pongo y ya está. A veces, al rato, me arrepiento. Como esta mañana, que estaba escuchando por casualidad una canción del nuevo disco de Sharon Von Etten y dije, bingo, a por ella. Buf… y qué voy a contar sobre una yankee que lleva cuatro álbumes y más de cuarenta temas cantando más o menos lo mismo: la vida es una m…, los chicos sois unos capullos –anda que tú ñañañaña-, estoy deprimida.
Linda Perhacs – The Soul of All Natural Things
Hoy te voy a contar una bonita historia. O curiosa. O sorprendente. Bueno, una historia. Que sólo la música nos propicia de vez en cuando. Una historia que pone en escena a una Señora ya mayor –rondará los 70 años-, si bien el relato empieza cuando era todavía una joven ortodontista, aprendiz de Torquemada, obrera del sarro y los empastes. En 1970, Linda Perhacs trituraba muelas canturreando suaves melodías, arrancaba gritos de sufrimiento tarareando estribillos atmosféricos, aliviaba dolores del fin del mundo recitando versos de amor. ¿Una sádica a lo Bret Easton Ellis?
Linda Ronstadt – Simple Dreams
Hubo una época -yo era muy joven pero algo recuerdo- en la que Linda Ronstadt fue LA cantante folk rock más importante y famosa del panorama musical US. Aquí ni se la conoce ni se la valora mucho, pero allí durante los 70’s, fue una figura ineludible. Hasta seis veces fue portada de la revista Rolling Stones, mientras que el 28 de febrero de 1977, fue portada del mismísimo Time Magazine; como los grandes del mundo, pero sin nada recusable. Lo suyo fue la música, componer, tocar, interpretar, dar conciertos, entregada en cuerpo y alma a su arte y sus seguidores.
Barzin – To Live Alone In That Long Summer
Tengo un nuevo amigo en mi Facebook famélico. Se llama Jorge, un loco de la música que se acaba de meter en la organización de conciertos. ‘Ta chalao perdido. Claro que es una bonita aventura, por no decir la más bonita, muchas veces pensé en meterme. Por desgracia algo sé de esta industria, he llegado a la conclusión de que no ofrece salvación. O eres Fuck Google o Fuck Apple, u olvídate de ganar dinero con la música. Así que me quito el sombrero ante su empeño. With two eggs el Jorge. Pondré este blog a su servicio cuando se aproximen conciertos promocionados por él. Este blog con audiencia planetaria, jatetu si ayer entró uno desde las Islas Caimán, españoles por el mundo… [prefiero no saber lo que hace un español en este paraíso fiscal].
Joseph Arthur – The Ballad Of Boogie Christ
De coches sé poco, me aburren. De series TV, cero patato, estoy perdido. De redes sociales apenas entiendo nada y no logro interesarme. Así que sólo me queda la música para intentar no quedar descolgado del todo de este mundo. Por ello, cuando doy con un artista con cerca de veinte años de carrera y diez álbumes a sus espaldas y que no conocía hasta ayer, me preocupa. Porque si empiezo a no valer tampoco para la música, me compro veinte cabras y me retiro en la sierra a criarlas y hacer quesos con un bonito envoltorio que parece auténtico. Fiouck’s Genuine Goat Cheese, con un tomate verde en la tapa. ¿Qué de quién hablo? De Joseph Arthur, songwriter americano que pudo ser y no fue. Ya, ¿Compramos las cabras a medias?
Vopli Vidopliassova – High Way To Hell
Hoy nos vamos para Ucrania, será mi pequeña contribución a la paz mundial, peace and love man. Como pequeño recordatorio, y sin meterme en los asuntos políticos internos de este país –posiblemente la misma farsa que por aquí-, Ucrania es un país soberano desde el 24 de agosto de 1991, fecha en la que el parlamento tomó la decisión de independizarse de la ex Unión Soviética. En diciembre del mismo año, el pueblo respaldó su nuevo estatus en un referendo en el que el 90,5% de la población votó a favor. Lo digo para que no se nos olvide lo fundamental. Venga, alcemos la copa de Vodka, pongamos la mejor canción de Vopli Vidopliassova, eructemos a la faz del hijo de la gran Putin y reclamémosle que salga del armario de una vez por todas en vez de querer meterse en él de sus vecinos.