Skip The Use – PIL

Vacaciones, día 3. Sol de justicia. Ni el séptimo día descansa. Cero nube, Cero brisa, el mar como un lago. Que no nos impida mover el culo como todos los domingos en este blog. Hoy tendré piedad, una muy corta, 2’29”. Pero menudo concentrado de energía y furia. Hacía mucho que no escuchaba algo que tan frenético. El grupo se llama Skip The Use, y la canción PIL -por lo que sé no hay relación con el grupo de mi querido John Lydon, Public Image Limited-.

SkipSkip The Use es la nueva revelación del rock francés, con Shaka Ponk. Los miembros proceden de una banda punk llamada Carving, que llegó a publicar tres álbumes. Para el cuarto empezaron a tocar con un nuevo sonido, una música más melódica y bailable, por ello decidieron partir desde cero, con nuevo nombre y nuevo proyecto. Hoy han suavizado el discurso y la música, ofreciendo un rock endiablado, energizante, cuyos conciertos son todo un acontecimiento festivo. No llevan casco como las otras bandas de moda Cascadeur y Daft Punk, el cantante es negro, cantan exclusivamente en inglés, ya tienen dos discos publicados, son fan de Gossip y James Brown por la facultad que tienen de hacer bailar, y a fecha de hoy, no han tocado en España cuando en Alemania les reciben diez mil personas en cada concierto.

Hop, te dejo con el tema PIL, pon el volumen a tope, luego zumito y a misa.

Escucha PIL, de Skip The Use

James – Getting Away With It

James es una de estas bandas de toda la vida que me he perdido casi por completo. ¿Por qué? Y yo qué sé… Creo que nadie me mira mal por ello, pero aún así, es algo que no me explico bien. Llevan más de treinta años on the road, han publicado trece álbumes de estudio, de los que se han vendido más de veinticinco millones de copias -¡¡25!!-, y yo tan pancho, como si no existiesen. Y no sirve decir “y ellos, conocen a Fiouck?”. Porque ellos seguro que me conocen, así que no vale. Creo que no he escuchado a ninguno de sus álbumes. No sabría mencionar ninguna de sus canciones.

James

¿Ninguna? No exactamente. Hay una, una única canción de su intensa discografía, una de estas que, de naufragar en una isla desierta, se agradecería que fuera con un reproductor –me conformo con que sea de cassette-, varias cajas de pilas y el tema Getting Away With It. Para bailar alrededor de la hoguera esperando a que el oso se ase –menuda isla-. Porque este tema invita a bailar, a abrir la ventana –me he hecho una cabaña en condiciones-, a levantar los brazos y a bailar, a bailar, a bailar… Empieza suavecito y termina frenético, hay épica y alegría, lirismo y emoción, es grandiosa, wow, James, lo siento, ahora escucharé el resto de vuestra discografía, lo prometo.

Venga, hoy es domingo, ya sabes, escucha Getting Away With It, luego zumito y a misa.

Escucha Getting away with it, de James

Arno – Putain Putain

Arno Hintjens, belga amarillo –no por Eddy Mercks y sus cinco tours, más bien por su hígado hipertrofiado- lleva más de 40 años mezclando blues y punk, chanson y new wave, ginebra y whisky, cerveza y vino, pastis y raki. En sus primeros conciertos, a principios de los 80’s, con veinte años, ya tenía pinta de cincuentón abusón cargadón. Empezó con un grupo llamado Tjens Couter en 1970. En 1977, forma TC Band, que se convierte en TC Matic tres años después. En 1980, Bélgica, artística y culturalmente, no deja de ser esa especie de almacen trasero de Francia, en la que se criaron artistas francófonos geniales que la historia retuvo como franceses. Jacques Brel, el más grande de todos los intérpretes de la Chanson Française, era belga. Hergé, creador de uno de los personajes de comics más famoso del siglo XX, Tintín, era belga. Y más recientemente, una de las escritoras más respetables y que más vende en el país galo, Amélie Nothomb, es belga.

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Y Arno, cantante belga, se quedó belga, -ya tenían los galos los eructos fétidos de Depardieu- a pesar de tener su periodo estrella en Francia. Europeísta convencido –sobre todo para la libre circulación del alcohol-, cantó siempre en tres idiomas, inglés, neerlandés y francés, muchas veces mezclándolos en una misma canción. Inspirado en el rock roots americano –o será en el bourbon?-, se dibuja una trayectoria a la Tom Waits, yendo a su bola, componiendo textos y melodías sin complacencia, sacudiendo las buenas conciencias. A veces dandy a lo Brian Ferry, a veces borrachy a lo Shane Mc Gowan de The Pogues, Arno se hace un hueco de músico culto que no falta nunca en los ambientes rock de la época. Primero con Oh La La La, rock etílico frenético festivo, en 1981. Y luego con Putain Putain c’est vachement bien, on est quand même tous des européens, algo así como Joder Joder, cómo mola, somos todos europeos, rock etílico frenético festivo –ya lo sé, la misma frase que antes, no es un copiar/pegar, es que es así-, himno irónico pro comunitario cantado en sus tres idiomas nativos, que arrasará durante un tiempo en los clubs de toda Europa. Pero también sabe emocionar, con canciones de amoooooor, emocionantes, simplemente hermosas, como Elle adore le noir pour sortir le soir –Adora el negro para salir de noche-.

Arno es un crack, en 2013 sigue en la brecha, más joven que a sus principios, divirtiéndose, divirtiéndonos. Nunca renunció a ello. En 1985, TC Matic hizo de telonero de Simple Minds, grupo de rock muy serio de los 80’s, en París. Al público que acudió no le gustó el delirio gracioso de Arno y su Putain Putain, la banda no tuvo más remedio que huir en plena actuación ante los violentos abucheos de pobres cretinos con dos dedos de frente. Después del concierto, a un periodista le espetó: “Eramos nosotros contra el mundo entero”.  Qué más da Arno, si no fuera por este blog y Mandela, hoy quien se acordaría de Simple Minds….

Hoy domingo, ya sabes, te dejo que espabiles con dos canciones etílicas frenéticas de Arno/TC Matic, luego zumito y a misa.

Ah, también te dejo con Elle adore le noir… wow…

Escucha Putain Putain, de Arno

The Beat – Mirror in the bathroom

Cuando internet todavía ni siquiera estaba en la mente de algunos ingenieros locos, existía cierto riesgo de lanzarse al mundo maravilloso de la música con un nombre de grupo…. Que resultaba tener homónimo a puntito también de deslumbrar en los escenarios de medio mundo. Si el otro grupo era del pueblo de al lado, se resolvía en el bar, quedándose con el nombre la banda cuyo batería absorbía más cervezas –competían los baterías por ser unos pedazo de vagos, siempre están sentados-. Si a los dos grupos les separaba un océano, ya sólo quedaba cruzar los dedos para que el otro fuera una “mierda de grupo” y que su música no cruzara el charco. Eso les pasó a The Beat, banda UK de ska de principios de 80’s, y a The Beat, grupo US de garage rock de principios de 80’s. Al final, como las canciones de uno y otro parecían dispuestas a llegar al territorio del otro –aunque sea a remo, tampoco hablamos de grupos archi conocidos-, se llegó a un acuerdo tácito. The Beat UK se llegaría a conocer como English Beat, mientras que The Beat US se rebautizaría como The Paul Collins Beat. Hoy, con Google, los chavales no tienen este problema, aunque tienen otro: enseguida ven si su brillante idea es también única, aunque luego se pasan tres días seguidos sin dormir, cambiándola por otra que no devolviera tantas páginas porno y/o de vídeos de gatos.

English Beat fue una de las cuatro o cinco bandas que lideraron el género Ska de finales de los 70’s y principios de los 80’s en Europa, con Madness, Selecter, The Specials y Bad Manners. El ska nace en la Jamaica de los 50. En esta época, la vida es dura para los isleños negros, sólo la élite blanca logra vivir cómodamente en un territorio que depende en gran parte del Reino Unido. La música es una de las pocas escapatorias accesible a todos, de ahí la creciente importancia del estilo local, el mento, con raíces varias, europeas, bantú y de África del Oeste. Cuando el rock US desembarca en la isla, enseguida se empieza a mezclar con Boogie Woogie, góspel, mento, calypso, y toda la alegría de la calle, para terminar en un coctel explosivo que toda la isla esperaba: el Ska. Con este nuevo género nace toda la industria musical del país. Como en este época resulta ser la única forma de salir de la miseria, todo el mundo se improvisa músico, así se calcula que se llegaban a producir más de 200 singles a la semana. Aún así el Ska evoluciona, pierde fuerza, lo sustituye el rocksteady, más lento, antes de ser desbancado por el reggae, a finales de los 60’s.

englishbeat

Con la emigración jamaicana a Inglaterra, y después de la explosión punk londinense, el Ska resurge a finales de los 70’s. La ropa que acompaña el movimiento es una mezcla de rude boy, mod y skinhead, y usa de forma casi constante los cuadrados blancos y negros, símbolo de la unión de ambas razas. Durante tres o cuatros años –ahora es de nuevo un género marginal, por falta de renovación en los sonidos-, Madness (One step beyond), The Specials (A message to you Rudy) y The Selecter (On my radio) copan los charts con sus temas alegres, festivos y bailables.

Hoy, domingo aplastado por el calor, te propongo dos de los temas más emblemáticos de The (english) Beat –banda cuyos miembros formarán algunos años más tarde el grupo Fine Young Cannibals-: Mirror in the Bathroom y Click Click.

Hala, escúchalas y mueve el culo, luego zumito y a misa.

D.A.F. – Der Mussolini

Domingo. Hop. Hoy toca canción para mover el culo. Vuelta atrás, 1981. La Real gana la liga, Borg Roland Garros, Hinault el Tour, Canetti se hace con el nobel de Literatura, Tobin (el de la famosa ley) con el de economía, sale el IBM PC, nace Elijah Wood, el Columbia despega desde Cabo Cañaveral, Reagan se salva desgraciadamente de un atentado, Tejero se viste de payaso en el Congreso de los Diputados. Y Deutsche Amerikanische Freundschaft saca Der Mussolini.

En esta época de renovación musical, la new wave representa un cambio drástico con sus primos punk y rock. Cero reivindicación, se acabó el defender causas perdidas y la rabia como mucho cuando no hay sitio para aparcar. La new wave no piensa, sólo disfruta y positiva. Por eso D.A.F. destaca en el escenario post punk pre electro. Aunque empiezan cinco, rápidamente el grupo se ve reducido a un dúo peleón: el pianista de formación clásica, Robert Görl, alemán de Düsseldorf –menos mal que Alemania nos ha dado pocos grupos buenos porque meter los ” ¨ ” es un poco coñazo-, y el español Gabi Delgado-López, cordobés de nacimiento y alemán de papeleo –hijo de españoles exiliados en las décadas 70 y 80-. Iconoclastas, anarquistas y dadaístas, reivindican su anti americanismo, anti imperialismo, anti consumerismo, y se declaran abiertamente homosexuales. Ambiguos, no siempre son coherentes en sus discursos, buscando siempre provocar y perturbar. Resultado? El grupo más importante de la escena post punk electro trash. Electronic Body Music se terminará llamando.

DAF

Sacaron siete álbumes, si bien el mejor y más representativo del sonido D.A.F. es el tercero, Alles Ist Gut, con canciones emblemáticas como Sato Sato, Main Herz Macht Bum, Der Räuber und der Prinz. Y Der Mussolini, en la que se ríen de las ideologías: “…muévete, baila el Mussolini, baila el Adolf Hitler, baila el Jesucristo…”. Algunos dirán que el álbum no es muy variado, pero en su día el sonido minimalista pringoso y pesado de la Amistad Germano Americana fue precursor y marcó tendencias. En mi top 50.

Hala, escúchala y mueve el culo, luego zumito y a misa.

Escucha Der Mussolini, de D.A.F.

The Troggs – Wild Thing

Mediados de los 60’s. Reginald Maurice Ball, albañil en su ciudad natal de Andover, en el sur de Inglaterra, decide probar suerte montando una banda, con su amigo Ronnie Bond, The Troglodytes. Como buen albañil que es, Reginald decide no darse contra el muro nada más salir, por lo que hace dos cambios importantes: la banda pasa a llamarse The Troggs, y él Reg Presley –mucho más rock’n’roll di que sí-.

Troggs

La primera canción del grupo se llama Lost Girl. En ella se intuye la marca de la casa, riffs de guitarras y voz que derrapa en aullidos primitivos. A la segunda la vencida, cuando The Troggs saca Wild Thing, se hacen grandes para siempre, tan diferentes del resto. Wild Thing se instala en pocas semanas en el #2 de los charts en UK y #1 en los EEUU, y viendo entre quienes tuvieron que hacerse un hueco, tiene más merito la cosa. 1966 es el año soso por excelencia: los cuatro de Liverpool, The Lovin’ Spoonful, Herman’s Hermitt, Neil Diamond, Joan Baez, Jefferson Airplanes, Cream, Simon & Garfunkel, y no se sabe cuantos más del estilo. Vale que también tenemos a los Stones, The Who o The Animals, pero Wild Thing va mucho más allá. El tema es garage rock o incluso punk rock antes de tiempo, y que haya logrado su propósito de convertirse en hit es asombroso. Lo curioso es que ni siquiera fueron los primeros en interpretarlo. La canción la compuso un autor americano llamado Chip Taylor, que se la dio primero a una banda US, The Wild Ones, que no supieron sacarle tajada. Wild Thing es de estas canciones que reconoces en la primera nota, es un clásico entre los clásicos, tema culto que Rolling Stone situó en el puesto 257 de su lista de las 500 canciones más grandes de la historia. Muchos serán los grupos en versionearla o adaptarla. Para lo peor –Amanda Lear en 1987, patética aquí-, o lo mejor –Jimmy Hendrix, en una versión apoteósica en el Festival Pop Monterrey de 1967, aquí-. Después The Troggs seguirá sacando algunos hits hasta 1967 –With a girl like you, I can’t control myself, Love is all around– pero poco a poco decaerá hasta separarse en 1969.

Reg Presley falleció en febrero de este año. Se había convertido en especialista de los OVNIs, con programa en la tele inglesa incluido. Y los extraterrestres quitándose el sombrero, con Wild Thing resonando en el universo.

Hala, escúchala y mueve el culo, luego zumito y a misa.

Escucha Wild Thing, de The Troggs

Toy – Left Myself Behind

Domingo gris, domingo feo. ¿Domingo resacoso? –suerte tienes, yo con gripe, así que ni eso-. Venga, abre la ventana, sube el volumen, y dale al play. Voy a eliminar estos restos de vodka, ya verás.

Un 80% Toy, un 20% juguete, debido a la presencia en el quinteto de una teclista de aquí. Alejandra Díez era enfermera, y como otras tantas, se tuvo que marchar a Londres en busca de trabajo y dignidad. Lo encontró doblemente, primero en un servicio de urgencias, segundo en una de las bandas de rock que más promete. Para reconocerla en las fotos del grupo, no te fijes en el pelo, que lo llevan igual de largo todos, sólo que ella es bastante guapa, los chicos va a ser que no. Se ha creado tantas expectativas alrededor de estos músicos, que la primera banda que montaron –The Jing Jang Jong– la tuvieron que desechar, antes de que el disco que acababan de producir se publicase. Esto pasa cuando la prensa musical –inglesa- se dedica a lanzar grupos al aire con tal de ser los primeros en mencionarlos. Luego da igual si recaen mal y desaparecen directamente del mapa. Toy lleva un par de años creando el buzz, sacando singles y EP’s tan asombrosos que te entran ganas de montar una revista de estas, sólo para ser el primero en hablar bien de ellos. Pude verles en concierto en diciembre de 2012 en el Primavera Club, pero por culpa de una desorganización deficiente, me perdí la mitad de su actuación, menuda rabia.

toy

La música que hacen se inspira en géneros de una época en la que casi ninguno había nacido: krautrock, rock psicodélico, post punk. En entrevistas mencionan como influencias grupos que da gusto ver por ahí, Pink Floyd, Rolling Stones, Velvet Underground, MC5, Stooges, Television, Ramones. El resultado es apabullante, las guitarras son tremendas. El primer single que sacaron, hace dos años, Left Myself Behind, dura cerca de ocho minutos, siendo los últimos cuatro un baño de sonidos de guitarra distorsionados, épicos, grandiosos, saturados, frenéticos, apoteósicos. Puedo decir un taco? Joder! Es enorme. Es simplemente enorme. Top 10 de Fiouck.

Left Myself Behind, de Toy. Hala, mueve el culo, luego zumito y a misa.

 

 

Escucha Left Myself Behind, de Toy.