The Velvet Underground – The Velvet Underground & Nico

Cuando era pequeño, me criaron en base a unas pocas reglas básicas: “pide por favor”, “da las gracias”, “di buenos días y adiós”, “lávate las manos”, “ordena la habitación”, “no hables mal de The Velvet Underground”, “sé bueno”, “haz los deberes”. He cumplido, creo. Pero ahora que los perros de Pavlov han dejado de ladrar, ha venido el momento de transgredir el culto al plátano amarillo chillón?

No exactamente; la música que hicieron Lou Reed, John Cale, Maureen Tucker, Stirling Morrison y Nico, me gusta, desde luego, y mucho. Otra cosa es el circo de adoración que se ha montado alrededor de la banda desde hace más de cuatro décadas. The Velvet son como los cuatro sosos de Liverpool, vertiente rock’n’roll. No se toca! No se habla mal! Hala la que ha dicho! Y ya te digo si dices que no te gusta, te miran incrédulos. Eso sí, sin saber muy bien por qué, pero es que de pequeño se lo repitieron hasta la saciedad.

New York, 1964. Lou Reed, neoyorquino de 22 años que va de poeta maldito y músico drogadicto fan de Bo Diddley, conoce a John Cale, gales de 22 años que va de poeta maldito y músico drogadicto discípulo de La Monte Young –músico contemporáneo minimalista americano-. Con Sterling Morrison y un tal Angus MacLise, montan un grupo, The Primitives, que luego pasa a llamarse The Warlocks, The Falling Spikes, y finalmente The Velvet Underground. El nombre procede del título de un libro de Michael Leigh sobre sadomasoquismo; algunas fuentes dicen que lo encontraron tirado en la calle, otras que fue en casa de Tony Conrad –otro músico vanguardista y minimalista de estos, amigo de John Cale y La Monte Young-. Las dudas biográficas son buenas para la leyenda, ¿verdad?

En su primera actuación de verdad, a finales de 1965, aceptan recibir a cambio un caché de 75 dólares. Al batería, Angus MacLise, no le gusta la idea de “prostituirse”, y deja la banda ipso facto. A eso lo llamo yo coherencia y ser fiel a sus convicciones, chapeau. Le sustituye Maureen Tucker, hermana de un amigo de Sterling Morrison. A los pocos meses caen bajo el ala protectora de Andy Warhol, el genial artista que lo conceptualiza todo. Cuando ve The Velvet Underground por primera vez, cree que le falta algo, un quinto miembro capaz de atraer la atención. Así es cómo se incorpora Nico al grupo. Nico, modelo alemana no muy guapa –según criterios propios míos- tiene efectivamente un no sé qué que atrae la mirada. Y no sólo la mirada, ya que tendrá rollitos –de cualquier temporada- con Dylan, Jackson Browne, Lou Reed, Brian Jones, Tim Buckley, Iggy Pop y Jim Morrison. Nadie puede negarle a Nico su gusto por la música y los instrumentos grandes.

Velvet

En 1966, el grupo al completo graba su primer álbum. Andy Warhol había logrado, en contra de la opinión de Lou Reed, que tres de las once canciones las cantara Nico. Así es cómo el disco se llamó The Velvet Underground & Nico. La portada es una obra del artista –la historia no dice si también pasaba la aspiradora en el estudio- que se va a convertir en objeto de culto con el paso de los años. En los primeros discos de vinilo, el plátano amarillo es una cinta auto adhesiva al lado de la cual figuraba la inscripción “pela y ve”. Al pelarla, aparecía otro plátano, de color rosa, casi fálico. La leyenda cuenta que el pegamento estaba mezclado con LSD. Mff… La leyenda –ya, se hace pesada- dice que el disco apenas se vendió. Falso. Realmente al principio las ventas son buenas, pero por un pequeño problema jurídico entre la discográfica y un colaborador de Warhol, el disco es retirado de las tiendas. Cuando se resuelve el litigio, el público se ha olvidado del grupo y ya no vende. Años más tarde, Rolling Stones lo situará en el puesto trece de su lista de los 500 álbumes más grandes de todos los tiempos. A mi me encanta, es cierto que él solito resume como ningún otro la década de los 60’s y deja entrever cómo será la de los 70’s. Es un genial álbum, pero oye, si a ti no te gusta, dilo, no temes, no te va a fulminar un rayo! Y si te miran mal, diles que conoces a un tipo que escribe un blog y al que no les gustan los cuatro sosos de Liverpool.

Escucha entero The Velvet Underground & Nico, de The Velvet Underground

The Verve – Bitter Sweet Symphony

Richard Ashcroft es un músico curioso. Adivino. Podría anunciarse en Tele 5 con un 806 de astrología, le saldría más rentable. En 1993, antes de que saliera su primer álbum, con VerveThe Verve con partícula será para poquito después, con los primeros problemas legales-, dijo en una entrevista que “tenemos nuestro sitio en la historia, y aunque necesitemos tres álbumes para ello, lo lograremos”.

The_Verve

Y así fue. Cuando salió el tercer disco de la banda, con Bitter Sweet Symphony de primer single, se hizo realidad su predicción, aunque el sitio en la historia que consiguió no fue exactamente el que se había imaginado. La canción subió como un rayo en el #2 de los charts en UK, fue top 10 en más de 25 países, Rolling Stone la situó en el #392 de su lista de las 500 mejores canciones de todos los tiempos, Chris Martin de Coldplay llegó a decir que era la mejor canción jamás escrita, numerosas marcas la utilizaron en sus anuncios, algunos equipos de fútbol y baloncesto US la siguen usando como himno al entrar sus jugadores en el campo. En fin, un negocio redondo, ¿Richard?

Pues sí, pero no para él. Ni para The Verve. Sino para ABKCO Records y la banda de Mick Jaegger y sus acolitas necesitados. Resulta que el tema está compuesto alrededor de un extracto de una versión sinfónica de la canción The Last Time de los Rolling Stones, interpretada por el Andrew Loog Oldham OrchestraAndrew Loog Viejo Jamón fue manager de los Rolling hasta el año 1967-. A pesar de haber solicitado y conseguido una licencia para utilizar un extracto de la obra, los abogados de ABKCO consideraron que The Verve se habían excedido, e inicialmente “sólo” pedían la mitad de los royalties de la canción; pero viendo el éxito en el que se convirtió, pidieron el 100% con un lacónico: “el 100% o bloqueamos las ventas del álbum”. Yo que he sufrido algunos años el “laconismo” de los derechohabientes musicales, me lo hubiera pensado mucho antes de tirar la toalla. La rabia que sintió Richard Ashcroft durante muchos años fue tal que, en un concierto en 1998 en Wigan, llegó a soltar, hablando de Opel –que por aquel entonces utilizaba la canción en sus anuncios-, “no compréis sus putos coches, son una mierda”. El año siguiente Opel celebró su centenario sin despeinarse, mientras que a Richard no le llegaba ni para la pelu.

Hay mucho que decir sobre la industria musical y la enorme farsa de los derechos –que conste que soy el primero en reconocer y defender el derecho de cualquier autor y/o compositor a cobrar por su trabajo/genio/talente-. De momento queda una grandísima canción, eterna, y aunque le duela a Richard Ashcroft, no importa de quien sea legalmente, sabemos que es de él. Y un vídeo para la posteridad, visto cerca de 50 millones de veces en youtube, en el que se ve al líder de la banda yendo a su bola en las calles de Londres, seguro de ocupar pronto su sitio en la historia.

Desde entonces en el top 20 de Fiouck. Oye, algo es algo, ¿no?

Escucha Bitter Sweet Symphony, de The Verve.

 

The Troggs – Wild Thing

Mediados de los 60’s. Reginald Maurice Ball, albañil en su ciudad natal de Andover, en el sur de Inglaterra, decide probar suerte montando una banda, con su amigo Ronnie Bond, The Troglodytes. Como buen albañil que es, Reginald decide no darse contra el muro nada más salir, por lo que hace dos cambios importantes: la banda pasa a llamarse The Troggs, y él Reg Presley –mucho más rock’n’roll di que sí-.

Troggs

La primera canción del grupo se llama Lost Girl. En ella se intuye la marca de la casa, riffs de guitarras y voz que derrapa en aullidos primitivos. A la segunda la vencida, cuando The Troggs saca Wild Thing, se hacen grandes para siempre, tan diferentes del resto. Wild Thing se instala en pocas semanas en el #2 de los charts en UK y #1 en los EEUU, y viendo entre quienes tuvieron que hacerse un hueco, tiene más merito la cosa. 1966 es el año soso por excelencia: los cuatro de Liverpool, The Lovin’ Spoonful, Herman’s Hermitt, Neil Diamond, Joan Baez, Jefferson Airplanes, Cream, Simon & Garfunkel, y no se sabe cuantos más del estilo. Vale que también tenemos a los Stones, The Who o The Animals, pero Wild Thing va mucho más allá. El tema es garage rock o incluso punk rock antes de tiempo, y que haya logrado su propósito de convertirse en hit es asombroso. Lo curioso es que ni siquiera fueron los primeros en interpretarlo. La canción la compuso un autor americano llamado Chip Taylor, que se la dio primero a una banda US, The Wild Ones, que no supieron sacarle tajada. Wild Thing es de estas canciones que reconoces en la primera nota, es un clásico entre los clásicos, tema culto que Rolling Stone situó en el puesto 257 de su lista de las 500 canciones más grandes de la historia. Muchos serán los grupos en versionearla o adaptarla. Para lo peor –Amanda Lear en 1987, patética aquí-, o lo mejor –Jimmy Hendrix, en una versión apoteósica en el Festival Pop Monterrey de 1967, aquí-. Después The Troggs seguirá sacando algunos hits hasta 1967 –With a girl like you, I can’t control myself, Love is all around– pero poco a poco decaerá hasta separarse en 1969.

Reg Presley falleció en febrero de este año. Se había convertido en especialista de los OVNIs, con programa en la tele inglesa incluido. Y los extraterrestres quitándose el sombrero, con Wild Thing resonando en el universo.

Hala, escúchala y mueve el culo, luego zumito y a misa.

Escucha Wild Thing, de The Troggs

Deacon Blue – Raintown

Música transitiva. Si Escocia es igual a Whisky, y Whisky es igual a rock, entonces Escocia es igual a rock. Franz Ferdinand, Jesus & Mary Chain, The Silencers, Texas, Travis, Primal Scream, Simple Minds, Snow Patrol están aquí para demostrar el teorema del día. Y por si fuera poco, no olvidemos que los hermanos Young, Angus y Malcolm, míticos fundadores de la banda australiana AC/DC, eran escoceses, de Glasgow –realmente si eres escoces, eres de Glasgow o de Edimburgo, que el resto es turba, barro fósil esencial en el proceso de destilería del whisky, hips-. El cantante de Gun –otro grupo rock escocés, en los 90’s- explicó así la proliferación de bandas en el país: En Glasgow siempre llueve y hace frí­o, la única forma de divertirnos es reunirnos y tocar música. Y beber whisky, listillo.

Antes hubo otras bandas, no tan rock quizás –añadían un poco de agua al single malt-, allá por los 80’s, que propusieron un pop rock más suave, elegante, melancólico –claro, con tanta lluvia y falta de sol, no es de extrañar-. Waterboys, Proclaimers, Fairground Attraction, Wet Wet Wet, Love & Money, música más yankee que inglesa. Hasta The Commotions, el grupo que acompañaba a Lloyd Cole, eran escoceses. Y The Cocteau Twins –leer el post sobre ellos aquí-, con la octava maravilla del mundo, el disco Heaven or Las Vegas.

Deacon Blue

Deacon Blue forma parte de esta segunda lista. En 1987, sale su primer álbum, Raintown, homenaje a su ciudad natal, Glasgow. Un disco de “delicado pop otoñal” como dijeron los críticos, del que se extrajeron dos singles, Dignity y Loaded, que subieron muy alto en los charts británicos. El álbum funcionó muy bien, llegó a vender más de un millón de copias. Dos años más tarde sacan el segundo, pero ya se perfila cierta inconsistencia. Tan sólo destaca el single Real Gone Kid. Aquí en España, en febrero de 2009, llegó a estar #1 en el top venta –no confundir con el top manta- durante tres semanas. Luego se desmadró la banda y siguieron sacando discos pero bastante desapercibidos. Se separaron en 1994, se reunieron de nuevo en 1999, pero los miembros pasan más tiempo bebiendo whisky editando discos solo que trabajando juntos. Sacaron un último álbum en 2012, The Hipsters, pero ni lo he escuchado.

Venga, date un respiro, escucha este disco, es bonito.

Escucha entero Raintown, de Deacon Blue

 

 

James Brown – Live At The Apollo

La vida de James Brown había empezado de la peor forma posible, y terminó igual. Por lo menos entre ambos extremos vivió como el dios que fue, padre del funk, padrino de la soul, hijo del rythm & blues y del góspel. No fue sólo por sus canciones y sus bailes, sino por lo influyente y revitalizador que fue, y lo totalmente entregado a la causa de la música. Una figura del siglo XX, una leyenda y un mito. Amen.

No se sabe a ciencia cierta cuando nace. Él dice que en 1933, pero se cree que fue más bien cinco años antes. Eso sí, nace en un entorno de pobreza radical en el sur de los EEUU. Su madre le abandona al poco de nacer y se le entrega a una tía. Para ayudar a subsistir a su familia de adopción, trabaja de niño en los campos de algodón o como limpiabotas. Pero de adolescente se mete en problemas con la justicia, con dieciséis años le encarcelan en un centro de detención juvenil por un ataque a mano armada. Durante su estancia en el centro, monta una banda góspel con otros tres colegas de rejas, iniciativa que le va cambiar la vida. En un partido de baseball entre el equipo de la cárcel y uno del exterior, conoce a Bobby Byrd, un músico de soul y R&B, que, con la ayuda de su familia, obtiene una puesta en libertad bastantes años antes de lo que marcaba su condena. Estamos en 1956, Bobby Byrd le acoge en el seno de su banda Avons, la rebautizan The Famous Flames y arranca la leyenda James Brown.

Ese mismo año sacan el single Please Please Please, primer éxito del grupo, con más de un millón de copias vendidas. James Brown empieza a deslumbrar. En cada actuación canta como si se jugase la vida en ello, esto es soul señores! Ningún otro artista en la historia de la música popular ha dado tanto a su público como él. Y sus pies, tremendos. Cuando baila, tienen vida propia, se mueven de forma frenética –Michael Jacson le “copiará” bastante años más tarde-. El cantante es carismático, gusta tanto a negros como a blancos, las chicas gritan y se desmayan sin importar el color. Eclipsa por completo a Bobby Byrd y todos se convierten en sus músicos, encantados del rumbo que James Brown está dando a la aventura.

Apollo

Hacia finales de 1962, James Brown quiere sacar un álbum Live. Sabe que es en los conciertos que se gana su fama de showman como nadie. Pero su discográfica no está de acuerdo. Alega que un disco Live sin canción nueva que proponer no va a funcionar, y se opone. James Brown y los músicos de los Famous Flames financian ellos mismos la grabación de la actuación que dan la noche del 24 de octubre de 1962, en el Apollo Theater de Harlem. La discográfica termina aceptando editar el disco, a principios de 1963. Live at The Apollo es un monumento a la música en general, a la soul en particular, se quedó 66 semanas en los charts americanos. Rolling Stone lo clasificó en el #25 de su lista de los 500 mejores álbumes de todos los tiempos. La librería del congreso de EEUU lo eligió con otros 49 discos para figurar en el Registro Nacional Musical –National Recording Registry-. Luego James Brown seguirá sacando enormes hits –Sex Machine, I got you (i feel good), It’s a man world, etc-, logrará lo impensable al conseguir que Michael Jackson y Prince suban a tocar con él durante un concierto, interpretará el papel de un cura loco en The Blues Brothers, pero no evitará recaer en muchos líos de drogas y violencia de género que desgraciadamente mancharán su fama. Por mi que está perdonado este artista inmenso e imprescindible.

 

Escucha entero Live at the Apollo, de James Brown

 

Henri Salvador – Chambre Avec Vue

El 13 de febrero de 2008, murió en París uno de los cantantes franceses más querido en el país vecino, Henri Salvador, con 90 años. Fue una figura totalmente atípica de la canción francesa, rey del Jazz y de la Bossa Nova desde los años treinta, precursor galo del rock’n’roll en 1956 –aunque en modo humorístico-, inventor de decenas canciones divertidas para niños –y no tan niños- en los 60’s. Los años 80 y 90 casi le dejan como a un perro abandonado en la carretera un día uno de agosto, antes de ser rescatado milagrosamente en 2001 por Benjamin Biolay y Keren Ann, para una pequeña joya de álbum que vendió dos millones de copias –la mitad en Francia-, Chambre avec vue.

Nació en 1917 en Cayenne, Guyana francesa. Desembarcó en Le Havre una mañana de agosto de 1929 con toda su familia. Rápidamente se descubre, con su hermano André, dotes para interpretar, cantar y divertir a la gente. En 1933, con tan sólo dieciséis años, empieza a actuar en cabarets parisinos, como el Jimmy’s Bar, uno de los más famosos de la época, donde Django Reinhardt le contrata como músico. En 1941 huye de Francia, ocupada por los alemanes. Viaja por todo el continente suramericano con la orquesta de Ray Ventura. Allí, especialmente en Brasil, se hace famosísimo con algunas composiciones propias, como una memorable de Popeye, que en más de una ocasión salvó los espectáculos de Ray Ventura, muy fríos para los brasileños.

De vuelta en Francia, se convierte en uno de los artistas esenciales de la escena music-hall francesa, colabora con Mistinguett y sobre todo Boris Vian. Entre los dos importan desde el año 1956 el sonido rock’n’roll, y son los primeros en crear e interpretar una serie de temas rock. Para ello y durante un tiempo Henri Salvador se rebautiza Henry Cording –juego de palabras con la palabra inglesa Recording-. También se le ve de actor en algunas películas, aunque es un documental, Nuits d’Europe, una especie de road movie por los principales clubs musicales europeos, que le va a cambiar la vida. En este documento cinematográfico, Henri Salvador interpreta una de sus canciones, Dans mon île.

A 10.000 kms de ahí, un joven Antonio Carlos Jobim, mal inspirado y bloqueado en sus ganas de reinventar la música brasileña, ve el documental, y, tal como dirá más tarde, se le hace la luz. Se inspira en Dans mon île para reinventar la canción brasileña, dándole a la Samba un ritmo mucho más lento y unas melodías más suaves. De aquella extraña casualidad, nació la Bossa Nova, género predilecto de las grandes estrellas de la música brasileña, el propio Jobim, Joao Gilberto o Caetono Veloso, que siempre reconocieron a Henri Salvador como una de sus máximas influencias. En 2005, Henri Salvador fue condecorado de la Orden Brasileña al Mérito Cultural por el Ministro de la Cultura Gilberto Gil, en presencia del Presidente Luis Ignacio Lula da Silva.

Henri

Este mismo año, en una gran consulta nacional en Francia llamada The Greatest Frenchmen of All Time –ays, cómo le gusta al franchute saber que la grandeur no ha muerto y que todavía hay nombres que suenan fuera de sus fronteras-, Henri Salvador logró el puesto nº 52. Parece mentira… No es que los otros 99 fueran todos extraterrestres imprescindibles para que el planeta siguiera girando, pero en la lista había unos nombres algo más ilustres -#2 Louis Pasteur, #6 Victor Hugo, #9 Commandant Cousteau, #15 Jules Verne, #25 Gustave Eiffel, #35 Antoine de Saint Exupéry, #40 Louis Lumière, #93 Pierre de Coubertin-. Este último reconocimiento de Francia a su legado musical se lo debe entre otros al álbum Chambre avec Vue, de 2001. Catorce temas jazz y bossa nova de una infinita delicadeza, interpretados con esa voz única, tan cálida, que fueron clave para vender dos millones de discos. La última vez que un disco bueno y realmente bonito logró vender tanto en Francia.

Escucha entero Chambre avec Vue, de Henri Salvador

 

Lionel Richie – All Night Long

Lionel Richie es un “copiar/pegar mix” de muchos cantantes a la vez. Pop a lo Michael Jackson, soul como Marvin Gaye, R’n’B estilo Stevie Wonder, y sabor dulzón tipo Barry White. Es complicado atribuirle un estilo propio, y lo poco que se había ganado en su época dorada se va borrando a medida que van desapareciendo sus originales –de los cuatro ya sólo queda Stevie Wonder-. Debió pararse en plena gloria, cuando vendía discos como churros, ahora sería medio mito, como muchos. Porque discos ha vendido como muy pocos en la historia de la música popular, se habla de más de 100 millones de copias. Los números bailan –all night long– de una fuente a otra, en todo caso es un super seller. Chapeau.

A mediados de los 60’s, Lionel Richie estudia medicina en Alabama, es buen estudiante y va para médico, tal como querían sus padres. Todos los padres quieren que sus hijos sean médicos –o profesores-, y cuando un retoño anuncia que quiere ser artista, se arma la gorda en casa. Por lo menos hasta que empieza a vender, que luego ya son todo alabanzas. Ja. Padres, sólo hay dos. Eso le pasó a Lionel Richie. En 1968, lo dejó todo para cantar, al frente de The Commodores. Por suerte para él, no tardaron mucho en convertirse en una banda conocida. En 1971 firman con el sello Atlantic y se convierten de un día para el otro en teloneros de nada menos que los Jackson Five. Sííí, con el chiquitín y su bola de pelo a los 118 11. Hacen una música soul funk, bailable, facilona. Encadenan las canciones con cierto éxito, Machine Gun –instrumental-, Easy –versioneada en 1993 por Faith No More-, Still, Brick House, Three Times A Lady. Pero Lionel se aburre, y siente que le iría mejor en solitario. Se separa del grupo y empieza a componer para otros. En 1980, escribe el tema Lady, para Kenny Rogers, tremendo hit del 1980 que Billboard incluirá años más tarde en el #47 de su ranking All Time Top 100. Más empalagosa imposible. EL año siguiente escribe, compone y co-interpreta con Diana Ross la canción Endless Love –BSO de la película del mismo nombre, de Zeffirelli, con Brooke Shields-. Más empalagosa imposible. El Richie está lanzado, en 1982 publica su primer álbum solo, llamado como él. Pum Pa, cuatro millones de copias vendidas para un álbum que contenía nada menos que tres hits: Truly –más empalagosa imposible-, You are y My Love.

Richie

Y llega 1983. Año de Michael Jackson, con Thriller. Año de Bowie, con Let’s Dance. Y Año de Lionel Richie, con Can’t slow down. Por dónde empezar? El álbum recibe el Grammy award al mejor disco en la edición 1985. Ha vendido veinte millones de copias. Y todo por una canción, All Night Long. Nada empalagosa, tan sólo alegre, increíblemente alegre. Es sin duda su mayor éxito. Se quedó arriba de los charts cuatro semanas seguidas en tres listas Billboard distintas –pop, R’n’B y adult temporary, vete tú a saber WTF es esta lista, huele a sexo verdad?-, figura en el #76 de las 100 mejores canciones de los últimos cincuenta años, la interpretó por sorpresa –todo el mundo esperaba al chiquitin 118 11- en la ceremonia de clausura de los JJOO de L.A. en 1984. Tiene el dudoso honor de haber sido escuchada por los soldados yankies en las calles de Bagdad durante la invasión de Irak en 2003, y ha sido interpretada en una sola noche 158 veces seguidas por una pareja de amigos el año pasado –se puede ver una versión resumida aquí, es simpática la hazaña-. El vídeo de All Night Long es del peor estilo ochentera posible, Lionel Richie tiene un look penoso con estos bigotes leather gay, los bailarines visten hortera, pero qué más da, FIESTA FOR EVER! Y a mi me encantaaaa!!!

 

Escucha entero Can’t Slow Down, de Lionel Richie