Gossip – Standing In The Way Of Control

Operación Bikini. Ni Assange ni Snowden. Sólo mujeres, chicas, doncellas, muchachas, mozas. Menos Beth Ditto. Ella pasa olímpicamente de su silueta, su quintal rock’n’roll explosivo es su pasaporte, lo sabe y lo lleva orgullosamente. También es lesbiana –lo siento chicos- e incansable defensora de los derechos de los homosexuales. Beth Ditto es la apisonadora del rock actual, gasta más energía en sus conciertos que una central eléctrica. Se quiere mucho, tal cual –y la queremos mucho, tal cual-, ha posado desnuda en bastantes portadas de revistas de moda donde generalmente la modelo ocupa una cuarta parte de Beth. Ha lanzado su propia línea de ropa, después de rechazar un contrato con Gap y su talla 38 para anoréxicas. Ha comido ardilla de pequeña, sufre “trastorno por déficit de atención con hiperactividad”, ha sido modelo para Jean Paul Gaultier, y se la conoce como ferviente admiradora del Presidente de su país –o eso le parecía a la policía que la detuvo borracha y medio desnuda en medio de la calle en Portland gritando Obama Obama!-, en fín, Beth es Beth. Pedazo –nunca mejor dicho- de cantante, rock’n’roll en cada uno de sus kilos, curvas y michelines.

Beth Ditto nace en 1981, como Elijah Wood –que cabría entre sus tetas-. Después de trasladarse desde Arkansas –menuda idea también la de nacer allí-, a Olympia, estado de Washington –no suena mucho mejor-, monta una grupo con su amigo Brace Paine y su amiga Kathy Mendonca, llamado Gossip. Sacan un primer EP, llamado como el grupo, The Gossip. En sus primeras entrevistas –llama la atención, la verdad-, reivindica su estatus de gorda y lesbiana, cosa que al principio no sienta nada bien, en un gremio poblado mayormente por sosas delgadas heterosexuales. No se preocupa, va a su bola –bolón-, sabe que cualquiera que se le acerque para decírselo saldría volando por la ventana. Influenciada por Siouxie & The Banshees y Nirvana, Gossip produce un garage rock, donde su voz atiplada de camionera histérica hace maravillas.

Gossip

En 2001 sacan un primer álbum, That’s not what i Heard, y un segundo, Movement, en 2003. Pasan un tanto desapercibidos, cosa inexplicable cuando ves a la cantante. En 2007 forman parte de una gira llamada True Colours Tour 2007, en defensa de los derechos de los homosexuales, patrocinado por la marca Channel, promovido por Cyndi Lauper, actuando en quince ciudades de EEUU y Canada, con Rufus Wainwright, Debbie Harry, Erasure, y otros muchos artistas. Ese mismo año  se re-edita en UK el tercer disco aparecido el año anterior, Standing In The Way Of Control, con el que por fin consiguen cierta fama. El sonido garage deja paso a un sonido más rock limpio. Tanto el álbum – que entra en el UK Indie Chart- como el single del mismo nombre consiguen ser disco de oro en UK. Luego vendría la fama y el éxito con el cuarto disco, Music for Men, con el enorme Heavy Cross, que sólo en Europa venderá más de un millón de copias. Te dejo con el álbum Standing in the way of control, se rumorea que el mejor.

 

 

Escucha entero Standing In The Way Of Control, de Gossip

 

Simple Minds – Mandela Day

Nelson Mandela se nos va. Quien fue sin duda la figura del siglo XX de que todo es posible luchando, está en estado crítico según las autoridades surafricanas, y puede que haya fallecido cuando leas este post. Emblema e icono de la lucha para la dignidad de los pueblos –en especial el suyo, ninguneado durante décadas por una elite hedionda de otro color-, fue arropado y alabado desde su salida de la cárcel por una infinidad de famosos y políticos. Muchos fueron los artistas en dedicarle una canción, antes o después de su libertad. The Special AKA, Pablo Milanes, Santana, Salif Keita, Johnny Clegg, Steven Van Zandt –guitarrista de la E-Street Band de Springsteen-, y muchos más. Pero mi preferida sigue siendo la de Simple Minds, Mandela Day.

Simple Minds empieza su andadura en 1977, en Glasgow. En plena ola punk, sacan un primer single, y único, como Johnny & The Self-Abusers –para los amantes, se puede escuchar aquí. Dos años después, rebautizados ya como Simple Minds –el nombre viene de la canción de David Bowie, The Jean Genie-, editan su primer álbum, Life in a Day. Fuera el punk, bienvenidos los teclados. El álbum no arrasa, pero se hace un hueco en los charts británicos. En este vídeo se puede ver a la banda interpretando el tema Life in a Day, en el que Jim Kerr el cantante tiene un corte de pelo que asusta. El grupo sigue en esta línea durante tres años más, sacando otros cuatro discos, ni buenos ni malos, y coqueteando con el éxito. Sólo en Nueva Zelanda conocen cierta fama, será que a las ovejas les molaba la melena de Jim Kerr.

El sexto álbum marca un antes y un después en la trayectoria de Simple Minds. New Gold Dream (81/82/83/84), del 82, les permite entrar por fin en los EEUU, con singles como Promised you a Miracle y Someone Somewhere in Summertime. La voz de Jim Kerr ha cambiado, adopta un estilo mitad new romantic mitad Bono. Con su nueva notoriedad y con el mismo corte de pelo, se casa con Chryssie Hynde, cantante de The Pretenders, parece mentira. La buena racha sigue, y en 83, con el single Don’t You, escrito para la BSO de la película The Breakfast Club, Simple Minds accede por fin al estrellato. La canción, que no se encuentra en ningún álbum de estudio de la banda, fue inicialmente pensada para que fuera interpretara por Brian Ferry y luego Billy Idol, pero ambos se negaron porque no le vieron el potencial. Recayó finalmente en Simple Minds, que tampoco creyó mucho en ella al principio. Al final la película fue todo un éxito –en 1985, cuando se estrenó, me ponía mucho la pelirroja, Molly Ringwald, que por cierto acaba de publicar un disco de estándares del jazz más que digno-. Hoy si preguntas a la gente qué canción representa para ellos los 80’s, es probable que buena parte de ellos mencione a Don’t you. Justo después sacaron su séptimo álbum, Once Upon A Time, que les consagró como la banda del año, por delante de cualquier otra, gracias al otro mega hit de Simple Minds, Alive & Kicking.

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Después de haber interpretado Don’t you y Ghostdancing en el concierto Live Aid de 85, Simple Minds se involucra en cada vez más causas humanitarias e incluso políticas. Así fue como el grupo fue el primero en aceptar participar en un macro concierto en el estadio de Wembley en 1988 para los 70 años de Nelson Mandela, el Mandela Day. Stevie Wonder, Sting, Harry Belafonte, George Michael, Eurythmics, Paul Young, Brian Adams, Youssou N’Dour y decenas de artistas más cantarán en este concierto planetario. Pero si tiene que quedar una sola canción, que sea Mandela Day, que Simple Minds creó para la ocasión. Épica, hermosa, emocionante. En mi top 30.

 

 

Escucha Mandela Day, de The Simple Minds

D.A.F. – Der Mussolini

Domingo. Hop. Hoy toca canción para mover el culo. Vuelta atrás, 1981. La Real gana la liga, Borg Roland Garros, Hinault el Tour, Canetti se hace con el nobel de Literatura, Tobin (el de la famosa ley) con el de economía, sale el IBM PC, nace Elijah Wood, el Columbia despega desde Cabo Cañaveral, Reagan se salva desgraciadamente de un atentado, Tejero se viste de payaso en el Congreso de los Diputados. Y Deutsche Amerikanische Freundschaft saca Der Mussolini.

En esta época de renovación musical, la new wave representa un cambio drástico con sus primos punk y rock. Cero reivindicación, se acabó el defender causas perdidas y la rabia como mucho cuando no hay sitio para aparcar. La new wave no piensa, sólo disfruta y positiva. Por eso D.A.F. destaca en el escenario post punk pre electro. Aunque empiezan cinco, rápidamente el grupo se ve reducido a un dúo peleón: el pianista de formación clásica, Robert Görl, alemán de Düsseldorf –menos mal que Alemania nos ha dado pocos grupos buenos porque meter los » ¨ » es un poco coñazo-, y el español Gabi Delgado-López, cordobés de nacimiento y alemán de papeleo –hijo de españoles exiliados en las décadas 70 y 80-. Iconoclastas, anarquistas y dadaístas, reivindican su anti americanismo, anti imperialismo, anti consumerismo, y se declaran abiertamente homosexuales. Ambiguos, no siempre son coherentes en sus discursos, buscando siempre provocar y perturbar. Resultado? El grupo más importante de la escena post punk electro trash. Electronic Body Music se terminará llamando.

DAF

Sacaron siete álbumes, si bien el mejor y más representativo del sonido D.A.F. es el tercero, Alles Ist Gut, con canciones emblemáticas como Sato Sato, Main Herz Macht Bum, Der Räuber und der Prinz. Y Der Mussolini, en la que se ríen de las ideologías: “…muévete, baila el Mussolini, baila el Adolf Hitler, baila el Jesucristo…”. Algunos dirán que el álbum no es muy variado, pero en su día el sonido minimalista pringoso y pesado de la Amistad Germano Americana fue precursor y marcó tendencias. En mi top 50.

Hala, escúchala y mueve el culo, luego zumito y a misa.

Escucha Der Mussolini, de D.A.F.

David Essex – America

Hala, una rareza para empezar el fin de semana. Sabía que un día caería en este blog, porque lo quiera o no, es un cantante que forma parte de mi juventud. Resulta que el novio de mi hermana mayor siempre venía a casa los brazos cargados de vinilos, para escucharlos antes de programarlos en sus sesiones de DJ en las discotecas de la ciudad. Puedo decirlo, escuché mucho antes que mucha gente los grupos que tengo en la sangre 35 ó 40 años después.

Uno de ellos se llamaba David Essex, nacido David Albert Cook, en el condado de Essex, en Inglaterra. En inglés suena guay, pero es como si aquí alguien pretendiese emprender una carrera musical haciéndose llamar David Teruel o María Badajoz. Futuro en el gremio? Cero. Inicialmente David iba para futbolista, incluso llegó a fallar un examen a posta con tal de que le mandasen a otro instituto, donde el equipo de fútbol era más digno. Pero las chicas terminaron atrayendo más su atención que la portería, por ello se metió en la música. El mito del rockero que se lleva a todas las chiquillas a su habitación de hotel, aún perdura en 2013, así que imagínate a finales de los 60 en una pequeña ciudad lluviosa de la campiña inglesa. Tenía pinta de futbolista hortera, aunque no más que algunos de hoy –callaré una posible lista, que tengo lectores del Madrid-. De alguna forma se parecía a Dios Elvis Presley, pero sin las hamburguesas.

David-Essex

En paralelo hace incursiones en el cine, le dan papeles pequeños en películas malas, hasta que un día le toca la lotería, y hace de protagonista principal de la película That’ll be the day, una película con trasfondo rock’n’roll, con Ringo Star –soso coprotagonista-, Keith MoonThe Who-, y algunos más. Como curiosidad, en la película sale un grupo llamado Stray Cats, nombre que elegirá la banda Rockabilly de Brian Setzer para arrasar en Europa a principios de los 80’s. El año de su estreno, 1973, la película llegó a tener bastante éxito en UK, cosa que le permitió, a David Essex, lanzar su primer hit un poco después. Rock On, fue #1 en Canadá, #3 en UK, #5 en EEUU.  A lo largo de los años, el single fue versioneado por una infinidad de grupos, Def Leppard, Smashing Pumpkins, Blondie, para sólo nombrar a los más conocidos. La canción está basada en un tempo lento, con una poderosa línea de bajo. Cuando la escuchas crees que va a arrancar y explotar en cualquier momento, pero no, parece que se está reteniendo, pensando en Hacienda o cosas así desagradables. Su siguiente éxito, aunque menor, fue America, la famosa canción de mi juventud. Parecida a Rock On, pasas todo el tema diciendo “venga ya David, suéltala ya”. Pero no, chapeau, menudo aguante tiene.

 

Escucha America y Rock On, de David Essex

 

The Flaming Lips – The Soft Bulletin

Treinta años lleva The Flaming Lips on the road. O en su burbuja de plástico, aquella en la que Wayne Coyne, el cantante, suele aparecer en sus conciertos, rodando sobre las cabezas de los asistentes. Treinta años y trece álbumes sin bajar la guardia, fiel a un estilo rock experimental, muchas veces extravagante, que no les ha hecho rico, pero sí más que respetables, con un creciente grupo de seguidores cada vez más entusiastas.

Han hecho de todo, probado todo tipo de soportes, actuaciones y acciones. No se conforman con componer y tocar, también crean conceptos y entornos. No llenan estadios, pero en los macro festivales veraniegos los ponen como cabeza de cartel, porque los shows que montan son a lo grande -como Muse, pero con buena música- y atraen a un público cada vez más amplio. La revista inglesa Q Magazine ha elegido el grupo como uno de los cincuenta que hay que ver antes de morir. Lo importante, guste o no guste, es que no son “corruptos” ni se han prostituido nunca. De los trece álbumes que componen su trayectoria, algunos son insufribles, tan experimentales y surrealistas que parece que se han olvidado que se trata de música. Y otros son geniales, sencillamente.

Nacen en Oklahoma City, allá por el 83. Una ciudad sin demasiada relevancia, hasta los famosos atentados de 1995, que dejaron un balance de 168 muertos, obra de un blanco extremista y suprematista. Al principio tocan un rock alternativo y editan discos a imagen de la ciudad, poco relevantes. Son discos sinceros, como siempre, pero llegarían demasiado pronto, o tarde, o del revés, a reculones, dispersos. No paran de cambiar de músicos, tan sólo se mantiene el cantante, Wayne Coyne, y el bajista, Michael Ivins. Rock, rock experimental, o sólo experimentos. Sufren bajas, desgracias, enfermedades, drogas, pero cuando otras bandas hubieran tirado la toalla mucho antes, ellos aguantan. Será porque Wayne Coyne no es sólo músico, es un artista conceptualista, y tiene la suerte de que un sándwich de pavo le hace feliz… mientras viva la idea que tiene de la música!

Lips

En 1999 sacan su noveno álbum -¡noveno!-, The Soft Bulletin. Es un cambio radical, no tanto por la música, en su línea, pero porque de repente los medios dejan de sólo fijarse en ellos para empezar a alabar su trabajo. Algunas críticas son ditirámbicas, como la de Pitchfork Media, la biblia indie rock on-line, que le da un inusual 10,0/10. A partir de ahí, tanto la prensa como el público esperan los nuevos discos de The Flaming Lips con las expectativas que sólo despiertan ciertas bandas “indie”. A veces funciona y venden lo suficiente como para reconstituir el stock de pavo, otras vuelven a sus andanzas experimentales y caen en el «olvido». Siempre creativos y precursores, llegaron a proponer comprar sus temas en llaves USB insertadas en corazones de chocolate o en fetos de goma. Concibieron algunas operaciones desinteresadas, como aquella famosa en la que invitaron a quien quería pagar 100$ figurar con nombre y apellido en una canción original, destinando la totalidad de lo recaudado a una asociación municipal de su ciudad natal. De esta gran idea, nació una canción de seis horas de duración, que se puede escuchar en youtube, llamada I found A Star on the Ground.

The Flaming Lips es de estas bandas que le dan aires de nobleza al rock. Llevan treinta años yendo a su bola, quede o no pavo para el sándwich. Chapeau. Y además, son los creadores de Race For The Prize, que abre el disco The Soft Bulletin. En mi top 20.

Escucha entero The Soft Bulletin, de The Flaming Lips

Maika Makovski – Than You For The Boots

No debería ser un factor, pero hoy no me sobra el tiempo. Cuando elijo el artista y un disco para el blog, me gusta investigar, meterme en su vida y biografía, hacerme con fuentes oficiales y/o emocionales, encontrar una faceta que me guste y enfocar el post sobre ella. Pero hoy se torció el día nada más empezar, y ahora ya es muy tarde y no tengo tiempo. Asín es, como decía un ex colega de trabajo, cordobés, burro simpático que pasaba de la RAE y sólo rezaba por el ROI –excelente Fiouck, you are the fucking milk-.

Así que para hoy, he elegido a una artista que no me va a dar mucha guerra –uch, si me lee, que lo dudo, se va a indignar-. Es española –aunque de padre macedonio-, y todavía muy joven -29 años-; que yo sepa no ha lidiado con la cara oscura de la música, no se la conoce ninguna extravagancia aparente, no es polémica ni habla mal de otros artistas, simplemente va a su bola, hace la música que le gusta, y resulta que hace música que me gusta. Tiene voz de rubia pero es morena, muy mona, le gusta aparentar triste, canta un indie rock “enbluesado” –ya, mu fea la palabra-, pero de triste no tiene nada, la vi en concierto en la Sala Sol en Madrid en diciembre del año pasado, transmite una alegría por estar tocando para su público que es envidiable. Disfrutó el público, ella también, se le notaba. Sonrió durante toda la actuación, como las personas naturalmente simpáticas.

Maika

Se llama Maika Makovski, ya tiene cinco álbumes detrás de ella, siendo el último, Thank you for the boots, del año pasado. La crítica siempre la ha arropado, nombres ilustres del gremio la guían y la producen –John Parish, productor de PJ Harvey; Jim Barr, músico de Portishead; Billy Fuler, músico de Robert Plant en su etapa Strange Sensation-, y lo más importante, va a su bola y hace lo que le da la gana. Thank you for the boots empieza con un tema, Language, que de tener el vinilo estaría ya totalmente desgastado de las veces que lo he escuchado. Es un capricho mío, sí, qué quieres que te diga, me encanta.

Escucha entero Thank You For The Boots, de Maika Makovski

 

Afrika Bambaataa – Planet Rock

Hijo del Bronx, del negocio de las drogas, de los debates sobre el lugar de los negros en la sociedad estadounidense, de los sueños con la nación zulu, Afrika Bambaataa es un puro producto de su época, los 70’s, sacudido tanto por la miseria humana de un barrio desfavorecido como por las ganas de cambiar las cosas.

Se llamaba Kevin Donovan, la biografía oficial dice que nació en 1957, aunque él siempre defendió la idea de que era 1960 –una coquetería no muy a juego con el tamaño de sus manos y la circunferencia de su torso-. Muy pronto se metió en las dos cosas en las que un chaval del Bronx se puede meter: un gang y la música. Listo, fundó una primera pandilla llamada The Savage Seven. Por el nombre se deduce que eran siete –ahí te veo Fiouck, bien-, aunque rápidamente creció el número de miembros y la superficie del territorio controlado, hasta convertirlo en The Black Spades, y Afrika en Señor de la Guerra. Como tal, y ayudado por un sentido innato de la diplomacia, selló acuerdos de colaboraciones con otras bandas hasta ingerirlas y llegar a formar el gang más poderoso de la ciudad. Curioso por naturaleza –y empujado por una madre activista peleona-, ganó un viaje a África en un concurso de ensayos literarios. Allí descubrió la cultura zulu y se le hizo la luz. Al volver a NY, se rebautizó Afrika Bambaataa, del nombre de uno de los jefes zulúes más famosos, Bhambatha, iniciador de los primeros movimientos anti-apartheid en Suráfrica a principios del siglo XX. Preocupado por la violencia generada por los gangs en general y The Black Spades en particular, fundó la asociación Bronx River Organization, que luego pasará a ser conocida como The Universal Zulu Nation, cuyo fin era el hacer evolucionar positivamente los gangs hacia una actitud pacífica y creadora culturalmente, léase música, baile, graffitis. Estamos en 1973, algo se está cociendo en esta parte del Bronx.

A partir de 1975, Afrika empieza a organizar “block parties” en los barrios del Bronx, con las primeras sesiones de batallas de DJ. Se forja rápidamente una reputación de crack, y recibe invitaciones a producirse cada vez más lejos de su barrio natal, hasta hacer sesiones incluso frente a un público blanco. Su condición de ex jefe de The Black Spades le ayuda a reunir un público cada vez más numeroso. En 1978 monta un grupo, The Zulu Nation, con cinco break dancers llamados The Zulu Kings. En paralelo crea The Soulsonic Force, compuesto por veinte ex miembros de The Zulu Nation, en la que destacan nombres ilustres del hip hop: Mr. Biggs, Queen Kenya, DJ Cowboy, G.L.0.B.E., DJ Jazzy Jay, Cosmic Force, Queen Lisa Lee, y muchos más que forman parte ya de la leyenda. La fama de The Zulu Nation invade todo NY y poco a poco el resto del país.

Afrika

En 1982, Afrika Bambaataa & The Soulsonic Force saca el tema Planet Rock. Si bien al principio sólo conoce cierto éxito underground en los EEUU y UK, hoy se considera que la canción inició un nuevo rumbo en la música popular, cambiando las bases del hip-hop y la dance music, y lanzó definitivamente el género electro. El tema usa trozos de dos canciones de Kraftwerk, Trans Europ Express y Numbers, y por primera vez un tema hip-hop utiliza una caja de ritmos. En 2004 la revista Rolling Stones la situó en el puesto 237 de su lista de las 500 mejores canciones de todos los tiempos. Es un clásico, como el Rapper’s Delight, de Sugarhill Gang. Dos años más tarde, sacará la canción World Destruction, cantada por John Lydon, de los Sex Pistols. Zulu punk.

Escucha entero Planet Rock, de Afrika Bambaataa