Bran Van 3000 – Drinking in L.A.

En los años 70, Europa conoció un curioso fenómeno, de repente florecieron marcas y nombres de comercio con el número mágico. Tintorería 2000, Cafetería 2000, Espacio 2000, Disco 2000. Supongo que querían transmitir modernidad, aunque ya en los 80 olía a horterada. Y a medida que nos acercábamos a la fatídica fecha, muchos se resignaron a cambiar de denominación, antes de que el negocio fuera a peor. Los de Bran Van 3000 fueron un poco más listos. Se pusieron un milenario más, para no pillarse los dedos. Ideas buenas estos canadienses han tenido alguna, aunque no siempre afortunadas. De todos modos, habrá que aguantar otros 987 años a ver qué pasa, os voy contando.

Glee

La primera buena idea de este combo de hasta nueve miembros, entre DJs, músicos y cantantes, fue de estrenarse con un mega hit planetario tan genial como pegadizo, el famoso Drinking in L.A. Un one hit wonder en toda regla, una pena, porque la segunda gran idea que tuvieron fue de hacer música buena, variada, original, talentosa. Pero ya sabemos que esto no es ningún criterio a la hora de triunfar. A veces pasa esto, por unos motivos nunca demostrados, un disco falla a la hora de conectar con su público. El problema añadido de Bran Van 3000 fue que mezclaron tantos géneros y estilos que al final no se sabía muy bien qué estabas escuchando. Rock, jazz, hip hop, rap, pop, imposible clasificarlo. Es una tontería pero a la gente le gusta poder identificar un grupo con su propia escala de valores. Y Bran Van estaba en muchas escalas a la vez. Su primer álbum, Glee, publicado en 1997 pocos meses después de Drinking in L.A., pretendía surfear sobre la ola de simpatía que había despertado la banda en medio mundo. Pero no ocurrió. Recibió las mejores criticas, tuvo un Juno Award al mejor disco alternativo del año –los premios concedidos anualmente por la industria musical canadiense, Rufus Wainwright recibió el mismo el año siguiente por su disco homónimo-, pero las ventas no pasaron de 50.000 copias. Yo que lo estoy re-escuchando mientras voy escribiendo el post de hoy, te puedo asegurar que es incomprensible. Qué maestría en la fusión de géneros y la mezcla de sonidos y ritmos. Diecisiete canciones que forman un espléndido patchwork musical.

Desde entonces han publicado otros tres álbumes, siendo el último, The Garden, de 2010. En la misma línea que el primero, mezclan rap con jazz, rock con trip hop, gritos con susurros.

Drinking in L.A. es una verdadera perla melódica, rozando la electro, el hip hop y la pop. Cuenta las desavenencias del DJ y fundador de la banda, James di Salvio, con su propia vida, Dj errante por L.A. en busca de algo grande que hacer, algún legado que dejarse para si mismo. Triunfó en las listas de venta en norte américa y europa por igual. Fue utilizada en campañas publicitarias, en películas –Playing by heart, de Willard Carroll, con Connery, Angelina Jolie, Dennis Quaid, etc-, en sintonías de programas radiofónicos. No tengo la menor duda de que se seguirá escuchando en el año 3000. Os voy contando.

 

 

Escucha el one hit wonder de Bran Van 3000, Drinking in L.A.

 

The Prodigy – The Fat Of The Land

Rave. Término acunado en el UK en los años 60 por los inmigrantes del Caribe, utilizado al principio para referirse a las free parties que organizaban, en las que se tocaba música y consumía drogas en una comunión desinteresada. Luego en los 80, se volvió a poner de moda con la emergencia de la acid-house en Chicago, donde se montaban free parties en las que se tocaba música y consumía drogas en una comunión desinteresada. Luego volvió a Inglaterra, con la llegada del big beat, música electro con sonidos exagerados, que se escuchaba en free parties donde se tocaba música y consumía drogas en una comunión desinteresada. Me parto.

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DJ Shadow – Endtroducing

DJ Shadow, Endtroducing. Es difícil encontrar un disco que haya tenido tanta unanimidad, recibido tantos elogios, visto cómo se hacían con él públicos tan dispares como fans de electro, rock, hip hop, o funk, a pesar de no contar con casi ninguna voz, de no dejar de ser un collage de samples procedentes de todos los horizontes musicales. La banda sonora original de una película imaginaria. Un sueño de artista conceptual llegando hasta los medios más masivos. Endtroducing consiguió la puntuación máxima, cinco estrellas, en Allmusic, Alternative Press, Rolling Stones, Slant Magazine. También se hizo con un 10 sobre 10 en Pitchfork Media y Pop Matters. Un A+ en Village Voice. Aunque derrapó con un 9 sobre 10 en Spin. Normalmente con esto, cualquier artista se jubilaría con su caja de habanas y su botella de whisky de malta de cincuenta años, el disco de platino encima de la chimenea, recuerdos para los nietos hartitos, y una camiseta guay de un grupo desconocido. Pero DJ Shadow en este momento sólo tenía 24 años, y era su primer álbum.

DJ

Nació en 1972 en San Francisco. Cual Obélix sumergido en la marmita de poción mágica del druida, con nueve años se cae en la cultura hip hop naciente. Una marmita muy pequeña, si la comparamos con la del hard rock pop de principios de los años 80 en los US, a la que todos sus amigos blancos de la época se tiraban tan alegremente. Desde muy joven se convirtió en un comprador compulsivo de vinilos –no, no hay nada raro en el hecho de comprar discos, es más, es un acto noble, hala-. Desde el principio escucha hasta la saciedad sus compras, trocea, selecciona y samplea la esencia de todo lo que le cae entre sus manos, copiando a sus grandes maestros como Afrika Bambaataa y Grandmaster Flash: funk, blues, garage rock, soul, clásica, salsa. Una thermomix de los géneros. Adolescente, dotado de una cultura musical casi enciclopédica, empieza a componer sus propios temas a partir de una consola cuatro pistas rudimentaria. Se inspira, a su manera, en los amos del rap del momento, Run DMC, Public Enemy, Eric B & Rakim. Antes de cumplir los 18, ya es todo un crack en las radios de colegios, y después de pocos meses al mando de un programa en una radio importante de la costa oeste, ya le siguen más de dos millones de oyentes fieles. Rápidamente le llueven ofertas para sacar sus propias canciones, cosa que acepta para un sello llamado Hollywood Basic, bajo el pseudónimo de Zimbabwe Legit.

En 1993, crea el colectivo Solesides, con otros dos raperos, Blackalicious y Lateef The Truth. Adoptan un estilo politizado muy alejado del plasta gangsta style. Las ventas de sus producciones, aunque limitadas, les permite atraer las miradas de todo lo que el rap cuenta de sellos y productores. Aceptan la oferta de una discográfica UK, Mo Wax, especializada en mezclas de jazz, soul, rap e hip hop. Su dueño, James Lavelle, que acaba de cumplir dieciocho años, se ha quedado impresionado por el tema Lost and Found, que samplea la batería de Sunday Bloody Sunday de U2. En Mo Wax, DJ Shadow puede expresar todo su talento, produce un hip hop oscuro y lento, para el que se acuna la palabra downtempo. Cada tema es el resultado de un intenso trabajo de mezcla, variación, recomposición de samples y scratches, y poco a poco le consagra como uno de los grandes de la música electrónica, aunque a él no le guste la clasificación, prefiriendo la de investigador en hip-hop instrumental.

Hasta 1996, cuando se publica Endtroducing. Tan nuevo cuando se estrena que al rato se convierte en todo un clásico. Se le comparó, por el impacto que tuvo, con Kind of Blue de Miles Davis o Electric Ladyland, de Jimi Hendrix. Un trabajo de orfebre, en el que que cada sample, remezcla, collage, es fruto de una labor titánica de precisión e imaginación. Virtuosismo y sensibilidad, innovador y nunca igualado.

 

 

Escucha los mejores temas de Endtroducing, de DJ Shadow

 

Nusrat Fateh Ali Khan – Mustt Mustt

Cuando Nusrat Fateh Ali Khan fallece, el dieciséis de agosto de 1997, la noticia provoca en Pakistán una conmoción parecida a la que sintieron los americanos cuando dios Elvis reventó tras engullir su vigésima hamburguesa de la mañana, o los ingleses, cuando a Lennon le pasó lo mismo con las cinco balas de la tarde –uy, esta no me la van a perdonar-. Nusrat Fateh Ali Khan –si te soy sincero no sé lo que es nombre y lo que es apellido, dejémoslo en Nusrat– era algo así como semi dios en la rama Sufí de los musulmanes. Más grande aún que Umm Kalsum, la gran cantante egipcia que vendió más de 200 millones de discos a mediados del siglo XX.

Nusrat era el Maestro del Qawalí, el estilo musical secular de los sufís. Esta corriente de la religión musulmana es tradicionalmente más contemplativa, aunque no por ello más abierta o tolerante. Tsss. Buscan la introspección, el amor de dios, la contemplación, la sabiduría. Combaten el vicio en todas sus expresiones, especialmente el alcohol y las drogas –no conozco ningún grupo rock sufí-. El Qawalí es la expresión musical de esta forma de aplicar el Corán, de ahí su importancia en la vida diaria. Además quien dice oración y aplica la charia no renuncia a los placeres carnales, acompañando el Qawalí a ambas facetas, la litúrgica y la prófana –oye, no te creas que me sale naturalmente, me he informado-.

Hala, allá vamos. Nusrat nace en octubre de 1948 en Lyallpur –hoy en día Faisalabad-, tercera ciudad en importancia de Pakistán, estado nacido un año antes, de la partición del Cachemira de la India. El padre de Nusrat era cantante, músico y musicólogo, pero deseaba ver a sus retoños abrazar carreras más jugosas –fútbol, tenis, formula 1, tesorero de partido político… ya, esta era fácil-. Así que el pequeño Nusrat, que se siente poseído desde muy joven por la música –un llamamiento onírico de Alá según dijo años más tarde-, tiene que esconderse para seguir las repeticiones o las clases impartidas por su padre a otros alumnos. Finalmente su padre entiende que no se puede oponer más, y le empieza a transmitir los secretos del Qawalí. Rápidamente Nusrat revela un don que va más allá de cualquier tipo de enseñanza, y su voz empieza a sonar por toda la ciudad, se expande por la región, y termina invadiendo no sólo el país, sino el mundo musulman entero –te he hecho la versión corta-. A raíz de una serie de actuaciones en el Théatre de la Ville en París en 1985, su notoriedad desborda el marco religioso árabe y poco a poco se revela también a los occidentales.

En 1989 conoce a Peter Gabriel, que acaba de lanzar su sello Real World, con el que pretende publicar el trabajo de músicos de todos los continentes. Con el sello se afianza el concepto de world music, y Nusrat es el ejemplo perfecto de esta integración de sonidos que en principio nos suenan lejanos o “exóticos”. Entre los dos nace una profunda amistad, y los siete álbumes de Nusrat editados por Real World permiten al artista darse a conocer al público americano. Empieza para el Maestro –el Camarón Paquistaní como le llamaban aquí cariñosamente los artistas flamencos- una carrera internacional rica en obras, bandas sonoras, conciertos y colaboraciones.

dead

El álbum más emblemático de esta era fue Mustt Mustt, cuya canción homónima fue versionada por Massive Attack, con el beneplácito de Nusrat –no todos los usos de su repertorio tendrán su aprobación, como cuando Oliver Stone incluyó temas de Nusrat en la BSO de su película Asesinos Natos de 1994, cuya filosofía iba en contra de la suya-. En 1995 participó con Eddie Vedder –cantante de Pearl Jam– en dos temas de la música original de la m a g n í f i c a película Dead Man Walking, con la asombrosa Susan Sarandon y el asombroso Sean Penn. Fallece dos años más tarde en Londres, por un ataque al corazón debido a sus continuos problemas de salud y obesidad.

Te dejo con estas las dos canciones de la película de Tim Robbins, más el original de Mustt Mustt y la versión que hizo Massive Attack. Es una elección necesariamente reductora, pero no por ello menos hermosa.

 

 

Escucha algunas obras de Nusrat Fateh Ali Khan

Underworld – Born Slippy NUXX

«Me lo he justificado a mí mismo de todas las maneras. Que no era para tanto, solo una pequeña traición, o que nuestras vidas habían ido por caminos cada vez más distintos, ese tipo de cosas. Pero afrontémoslo, le di el palo a mis supuestos colegas. A mí Bergbie me importaba una mierda, y Sick Boy, él me habría hecho lo mismo si se le hubiese ocurrido primero, y Spud, bueno, vale, lo sentí por Spud, él nunca le hizo daño a nadie. Entonces, ¿por qué lo hice?. Podría ofreceros un millón de respuestas, todas falsas. Lo cierto es que soy una mala persona, pero eso va a cambiar, yo voy a cambiar. Es la última vez que hago algo así. Ahora voy a reformarme y dejar esto atrás, ir por el buen camino y elegir la vida. Estoy deseándolo, voy a ser igual que vosotros. El trabajo, la familia, el televisor grande que te cagas, la lavadora, el coche, el equipo de compact disc y el abrelatas eléctrico, buena salud, colesterol bajo, seguro dental, hipoteca, piso piloto, ropa deportiva, traje de marca, bricolaje, teleconcursos, comida basura, niños, paseos por el parque, jornada de nueve a cinco, jugar bien al golf, lavar el coche, jerseys elegantes, navidades en familia, planes de pensiones, desgravación fiscal… ir tirando mirando hacia delante hasta el día en que la palmes.»

Con este monólogo en off de Mark Renton, finaliza Trainspotting, película de culto de los 90’s, realizada por Danny Boyle, con Ewan “you should have seen his face when i told him i was his father” McGregor y Robert Carlysle, acompañado por la canción Born Slippy .NUXX de Underworld. Escuchas las primeras notas, e instantáneamente te vuelve en mente los retazos de vida de esta pandilla de amiguetes heroinómanos, sociópatas, mentirosos, suicidas y medio locos.

La película fue criticada duramente en su día -1996- por hacer apología de las drogas duras, cuando en el fondo decía justo lo contrario. De todos modos no impidió que fuera un éxito de taquilla en el mundo entero y considerada por una generación entera como su película de cabecera. Más allá de lo que narra, Trainspotting es eminentemente musical. La BSO es para enmarcar: Iggy Pop, Blur, Primal Scream, Lou Reed, Elastica, New Order, Brian Eno, Pulp, Damon Albarn. Un concentrado de tres décadas de lo mejor del punk, rock, y britpop. Sin embargo la canción que mejor identifica la película no es ninguna de estas. Dale al play más abajo, me entenderás.

born slippy

Underworld es un grupo inglés de música electrónica, fundado por Karl Hyde, cantante, y Rick Smith, teclados. Después de pasar o crear varias bandas a principio de los 80’s –The Screen Gemz, Freur, etc-, forman Underworld en 1987 con otros tres músicos. Publican dos discos de funk electropop que no funcionan, Underneath the Radar en 1988 y Change the Weather en 1989, fin de la primera etapa. Los dos fundadores retoman las riendas, reclutan a un DJ, Darren Emerson, que reorienta la música del grupo hacia un estilo más techno bailable. Dance, vamos, pero talentosa. El primer álbum de esta segunda etapa, Dubnobasswithmyheadman, publicado en 1994, recibe muy buenas criticas. Dos años más tarde, golpe de suerte, sacan un segundo disco al mismo tiempo que se estrena Trainspotting. De la noche a la mañana están en boca de todos, Born Slippy .NUXX invade las radios y las discotecas de toda Europa. El tema Born Slippy –del nombre de un galgo de carrera sobre el que apostaron y que ganó- había sido inicialmente editado en 1995 como cara B de un single que no figuraba en ningún disco. Nadie se había percatado del potencial hasta que Danny Boyle la eligió para la banda sonora de Trainspotting. Fue elegida mejor canción dance de la década, vendió más de un millón de ejemplares sólo en Inglaterra. Según contó más tarde el trio, la palabra NUXX que se añadió al nombre original apareció accidentalmente en el fichero del PC con el que trabajaban y no se quitó a la hora de sacar el remix.

A mi no me gusta la dance, salvo raras excepciones. Esta es una; cada vez que escucho las notas de teclado de la intro, me entran tremendas ganas de bailar –cosa que hago muy mal por cierto-.

Hala, abre la ventana, sube el volumen, luego zumito y a misa.

 

 

Escucha Born Slippy NUXX, de Underworld

 

Elastica – Elastica

Podían haber sido uno de los referentes de los 90’s, incluso tener una wiki digna y vender camisetas como cabezas de cartel del Low Cost. Pero la aventura Elástica se torció casi nada más iniciarse. Una de las posibles razones fue el desgaste de su imagen y su “fuerza creativa” al darse por buenas las repetidas acusaciones de plagios, resueltas al parecer fuera de los tribunales. Wire se quejaba de un ctrl-c / ctrl-v en dos temas, mientras que The Stranglers hacían lo propio con su No More Heroes, saqueado para el single Waking Up. No soy un especialista de Wire, aunque me gusten mucho, pero de The Stranglers algo sé, no por nada es la banda que más veces he visto en concierto, y vamos, si esto no es un plagio…

elastica

Claro con esta técnica éxito podían tener. Y éxito tuvieron. Todo comenzó en 1992 con un lío de faldas. Justine Frischman, al que sólo le faltaba una abrigo de cuero negro para ser algo así como la hermana mayor de Trinity de Matrix, tenía una relación con Brett Anderson. Ambos eran miembros de Suede, un grupo de Britpop que iba para grande –y lo fueron-, aunque aquel año todavía no se había publicado su primer álbum. Y Justine conoció a Damon Albarn, guitarrista y cantante de Blur, otro grupo de Britpop que también iba para grande –y lo fueron-, aunque en su caso ya tenían un primer disco en las tiendas. Justine se lia con Damon, Brett se enfurece, despide a Justine, pero Damón no la quiere en Blur. Ays qué cosas, estas estrellas de rock, qué vida más trepidante. Total, que la Justine se encuentra sin empleo y decide lanzarse sola. Recluta un ex Suede, Justin Welch –sin e final es chico-, batería, Donna Matthews, guitarrista, Annie Holland, bajo. En 1993 sacan un primer single, Stutter. Dos minutos treinta de rock enérgico, en la que parece que canta Blondie. El single recibe elogios pero ahí se queda hasta 1994. Ese año, el grupo, que ha dejado de llamarse Onk para adoptar su nombre definitivo, publica dos nuevos temas que entran en los charts UK, Connection y Line Up. Las ventas suben a medida que la relación sentimental de la cantante con Damon Albarn se hace con las portadas de la prensa basura tabloid inglesa. En 1995 por fin editan su primer disco, homónimo. Sube como la espuma hasta el #1 de las lista de ventas en Inglaterra, siendo uno de los discos que más rápido llegó hasta la cima. Punk rock energizante con clase. Incluyía los tres singles ya mencionados, y la canción 2:1, que se hará más famosa aún el año siguiente después de verse incluida en la BSO de Trainspotting, la genial película de Danny Boyle.

Luego qué pasó? Es cierto que salieron de gira por medio mundo –yo les vi en Madrid, creo recordar que en la sala Revolver-, pero después no supieron rentabilizar su fama. Hubo cambios en la banda, se marchó primero Annie Holland, la siguió dos años más tarde Donna Matthews, volvió a entrar la guitarrista, se integró un teclista, entraron a grabar un segundo disco a finales de 1996, pero tanta inestabilidad y persecuciones por parte de Wire y The Stranglers hicieron que la salida del álbum se retrasara hasta el año 2000. Ya era tarde, el público ingles se había hartado de las historias y romances de la Justine, el disco no funcionó. Se separaron definitivamente en 2001. Hoy Justine vive en los US, es pintora, una revista especializada la incluyó recientemente en su lista de los 1.000 artistas del siglo XXI. No es como la de Rolling Stones y los 500 mejores discos de todos los tiempos, pero no está mal.

 

 

Escucha las mejores canciones del disco Elastica, de Elastica

 

Des’ree – Feel So High

Si tuviera que elegir la canción que tarareaba sin parar cuando llegué a España, ésta sería sin duda Feel So High, de una joven cantante inglesa llamada Des’ree. El tema formaba parte de su primer álbum, Mind Adventures, publicado pocos meses antes de mi llegada aquí. 1992, España está en boca de todos. Que si los JJOO de Barcelona, que si la Expo de Sevilla, que si Madrid con la estampa de “Capital Cultural Europea”. En todo el continente se la empieza a llamar La California de Europa. Ya. Más bien Californication, como decía los Red Hot Chili Peppers, porque perdura esa desagradable sensación de que nos han jodido, y bien.

Desiree Annette Weeks había nacido veinticuatro años antes, en Londres. Madre de British Guyana, padre de Barbados, creció en un ambiente muy musical, con ración diaria de Reggae, Calypso y Jazz. Desde muy pronto sabía que se iba a dedicar a la música, y se puso en marcha a la vuelta de un periodo de varios años en Barbados con su familia. Encontró un trabajo en la Tate Gallery de Londres, como asistente de investigación, y aprovechó que transcurrían los días de forma muy aburrida para componer y escribir sus primeras melodías y letras. Cuando por fin se lanzó, juró solemnemente que nunca más volvería a hacer de asistente en la Tate.

Des'ree

Mind adventures fue muy bien recibido tanto por la crítica como por el público. Esa mezcla suave de soul, dance y R&B encontró su hueco en los charts de media Europa. Se benefició de una vía abierta cuatros años antes por Tracy Chapman y su Talkin’ Bout a Revolution. Menos comprometida, más ligera, Des’ree me deleitaba los oídos con su voz grave, pelín ronca. Logró la consagración con su segundo disco, I ain’t movin’, dos años más tarde. El primer single, You Gotta Be, arrasó. La letra no era gran cosa, parecía uno de estos libros tipo Cómo sentirse seguro o 10 lecciones de autoestima. Pero la melodía suave, el tono alegre y un vídeo elegante y muy efectivo ayudó a vender varios millones de copias.

En 1998, Des’ree saca un tercer álbum. Con Supernatural, va a afianzar su éxito en ventas, a la vez que estar el centro de una pequeña controversia acerca de la letra de Life, el tercer single extraído del disco. Life fue sin duda el gran éxito de su vida, se colocó #1 en muchos países europeos, aquí en España también. Pero fue también, de alguna forma, el principio del fin para esta artista. En una curiosa encuesta radiofónica de la BBC, a la pregunta ¿cuál es la peor canción pop jamás escrita? (en cuanto a la letra se refería), se hizo con el primer puesto con Life, por, bien es cierto, unos versos tontos –muy-, juzga tú mismo :

I don’t want to see a ghost  /  It’s the sight that I fear most  /  I’d rather have a piece of toast  /  Watch the evening news

No quiero ver a un fantasma  /  Es la visión que más temo  /  Prefiero comer una tostada   /  Ver las noticias

Ya, muy brillante no es la verdad. En esta votación, la seguía Snap (Rythm is a dancer, por la frase I’m as serious as cancer /  When I say rhythm is a dancer), Razorlight (Somewhere else, And I met a girl/ She asked me my name/ I told her what it was), pero también Oasis, U2, Black Sabbath, etc

Años más tarde denunció a la BBC por el trato vejatorio recibido en esta encuesta. Lo que está claro, es que nunca volvió a ser la misma, sacó otros dos discos, pero de forma discreta, el último hace ya diez años. Y por cierto, desde entonces pasó algunos años en una universidad de Londres para completar su formación, y mientras estudiaba, volvió a hacer de asistente de investigación en la Tate Gallery. Mujeres…

Escucha las mejores canciones de Des’ree.