LCD Soundsystem – This Is Happening

En 1992, a James Murphy, con tan sólo 22 años, le ofrecen formar parte del equipo de guionistas de una serie tele todavía desconocida, Seinfeld. Rechaza la oferta, porque no cree en ella. Ays. Uyuyuyu. Desde entonces, algunos vecinos cuentan que, todas las noches, escuchan el típico ruido de una cabeza que se estampa contra la pared. Malas lenguas, a James Murphy le ha ido muy bien incluso sin ver su nombre en los créditos finales de la serie. Por ejemplo, yo nunca he visto Seinfeld, pero sí conozco a James Murphy.

Otro ejemplo. Ahora que se ha retirado de su aventura LCD Soundsystem, ha abierto una tienda de cosas frikis que él mismo diseña, está aprendiendo a bucear, ha inventado una espuma que se pega a la pared y que absorbe el ruido de los cabezazos nocturnos, se está formando como barman, estudia interpretación y está seriamente pensando en volver a formar LCD Soundsystem, porque reconozcámoslo, se está aburriendo lo que no está escrito.

La verdad es que ante la recepción por la crítica y las ventas de sus tres álbumes como LCD Soundsystem, se podía haber aprovechado más tiempo del chollo. Pero James Murphy es un puro, “hasta aquí he llegado” dijo una noche después de no medir bien la distancia con la pared.

Hala Fiouck en serio, James Murphy mola. Primero porque dirige su propio sello, DFA Records. Lo queramos o no, sostener un proyecto discográfico por los tiempos que corren, es merecedor de toda mi consideración. Anda que no lo sé yo muy bien. Segundo, porque en tan sólo ocho años ha sacado tres álbumes que, apuesto mi camiseta Fuck Apple –la camiseta original, del 2009-, dentro de muchos lustros se seguirán tocando en muchas pistas de baile un poco decentes.

Todo empieza en 2002. James Murphy saca un single, Losing My Edge, que da mucho que hablar. Él siempre ha dicho que buena parte de sus influencias las tiene en grupos trash/minimalistas como Can, Neu!, Liquid Liquid, Esg, Suicide, Niagara, y un largo etcétera de grupos y artistas de los 70/80 -si te fijas, tres de ellos ya han tenido su crítica en este blog- y decide rendirles homenaje en una única canción. Bueno, yo digo rendir homenaje para ir rápido, te ahorro lo que él dijo, requiere haberse tomado lo mismo que él. Total, una canción E S E N C I A L dentro de la escena Electro. Pongo una E mayúscula, para no confundirlo, por ejemplo con el franchute David Jeta. Escúchala aquí. Ocho minutos de… genialidad?

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En 2005 saca un doble álbum, del mismo nombre que el proyecto. Un disco con canciones originales + otro con versiones de singles anteriormente editados, de las que una es el Losing My Edge. Luego le toca el turno a Sound Of Silver, en 2007. Y finalmente This Is Happening, en 2010. Enorme álbum con, como mínimo, dos enormes temas, Dance Yrself Clean y All I Want. La primera, de casi 9 minutos de duración, wow. La segunda, con aires a lo Bowie, grandiosa. El álbum recibe las mejores críticas posibles, entre otras la de Pitchfork (la biblia internet para música rock), que le da un 9,2 sobre 10, rarísimo. O Rolling Stones, que lo coloca dentro del top 10 de los discos de 2010 (hablamos de un disco Electro, aunque mezcle pop con punk). Venga, créeme, escucha ambas canciones. LCD Soundsystem, de las bandas que más me arrepiento de no haber visto en vivo. He comprado diez kilos de la espuma esa.

 

Escucha entero This Is Happening, de LCD Soundsystem

 

Zaz – Je Veux

ZAZ lo tenía todo -y lo sigue teniendo, entendámonos-. Todo el talento del mundo, una voz muy especial, una energía sin límite, una fe inquebrantable, amigos y padrinos que desde el principio creyeron en ella y movieron montañas para allanarle el camino. A pesar de todo, Zaz tardó casi 15 años en llegar donde está, incomprensiblemente, sobre todo si comparamos con la mediocridad que nos invade a diario. Y claro, si no la conoces, dices: “oooooh, y dónde está ahora esta pobre muchacha?”. Oooooh, está en una nube celebrando el millón de copias vendidas de su primer álbum, Je Veux.

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M.I.A. – Born Free

Domingo. Dormir la mañana. La 1. Arrastrarse de la cama. Rascarse preocupado. Bostezar distraído. Espanto de aliento. ¿Hará bueno? Levantar las persianas. Llueve. Cocina. Apuntar, para el próximo sábado, vaciar los ceniceros antes de ir a la cama. Aspirina. Café. Cigarro. Whatsapp vacío. Pan duro tostado. Coca-cola zero. Café. Cigarro. Ducha. Las uñas, que es domingo. Pasar de afeitarse. Ojo, chándal no, que mola la kioskera nueva. Kioskera nueva malita, está su prima, lleva chándal. El País. Una oferta de empleo para ti, en el Kurdistán de Irak. Nueva derrota del Madrid. Volver a casa. Ascensor bloqueado, cinco plantas. Maldito tabaco. Café. Whatsapp vacío. Llaman a la puerta. ¡Mama, papa, qué sorpresa! Confundirse en excusas, habrá fallado la alarma del móvil. No abrir la nevera, uno tiene su dignidad. Tapear abajo. Cagarse en Mourinho con Papa, cagarse en la infanta con Mama. Café. Cigarro. Pacharán. Dejarse invitar. Besos a los progenitores. Mamaaaaa, es que no me quedaba espuma. Subir a casa. Mierda ascensor y mierda tabaco. Sofa. Música. M.I.A., Born Free. Este mundo es un asco. Hala, a dormir.

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Ve el vídeo aquí. Born Free, de MIA.

Willy Moon – Here’s Willy Moon

Willy Moon. No llega a 25 años, su primer álbum –Here’s Willy Moon– se acaba de estrenar hace 10 días, y ya está en boca de todos. Qué nervios. Consulto su web casi a diario para ver si anuncia concierto en España, pero como siempre, aquí los últimos en la cola. Ni sabrá dónde estamos. Pero ya sabemos cómo va esto, basta con que me descuide dos días para que se agoten todas las entradas de un hipotético concierto en la sala Cats –la sala perfecta para un primer show ibérico-. O la Riviera si se infla la bola mucho.

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A ver, y quién es este tipo para figurar en este blog con menos de dos semanas de vida? Es el cruce perfecto entre música buena y energizante, look impecable y ganas de bailar. Mezcla rockabilly con sonidos electrónicos, viste trajes ceñidos, se gasta todo lo que tiene en gomina, baila y se mueve como Dios Elvis con 50 kilos menos.  Tiene un aire retro y todo el futuro por delante.

Nació en Nueva Zelanda, tuvo una infancia jodida por culpa de la pobreza, llegó a convivir con sus padres y su hermana en una habitación de YMCA cuando se fueron a Londres. Lo poco que tenían casi lo robaba él entero. Así lo llegó a contar en una entrevista: “He aprendido que la mejor manera de robar es hacerlo tan descarado y abiertamente como sea posible. No trataba de ocultar las cosas, actuaba naturalmente y seguro de mí mismo”. Tal vez eso explique por qué se siente tan inspirado por la música de los 50’s: en este época la música no pretende transmitir ningún mensaje, es diversión y entretenimiento puro. Tiene ganas de disfrutar después de pasarlas canutas. Venga Guillermo Luna, vente a Madrid de fiesta, estaremos a la altura, en eso y en fútbol somos los campeones.

Y tú, a escuchar su disco urgentemente. Here’s Willy Moon. ¡Rock’n’roll!

Escucha entero Here’s Willy Moon, de Willy Moon.

Lana Del Ray – Lana Del Ray A.K.A. Lizzy Grant

Reconozco que desde que escucho música (de marcar una fecha sería el año 77 cuando se hizo la luz), he tenido posturas bastante extremistas en lo que SÍ se ha de escuchar y lo que NO. Una tontería, lo sé, que poco a poco se va difuminando con la edad, y los Ginto’s. Así que cuando me tocó ser el target de los anti alguien, me di cuenta de que “para qué coño intentar convencer a los demás”, que cada cuál escuche lo que le de la gana. Aunque, lo que yo escucho desde luego es mucho mejor música que la de otros, ja. Oye, si no estás de acuerdo, móntate un blog y dilo.

May Jailer. Lizzy Grant. Lana del Ray. Lana del Rey. A ver si se aclara la chavala. A mi me gustó a la primera, se llame como se llame, pero parece que tiene algo que esconder en cada cambio de identidad, y de color de pelo. En todo caso, la llamemos como la llamemos, ella tiene la culpa de que, de repente, caer rendido ante sus canciones es caer en el ostracismo musical más radical. Alabar a la Marilyn de los 2010 es como avanzar en un campo de minas. Que si un farol. Que si un producto marketing más. Que si no va a durar. Que se mueve en un escenario como un malvavisco caducado. Que gracias Papá. Ay mi Lana, no les escuches. No tienen ni idea, eres víctima de la envidia. Sigue cantando como lo haces, desde tus primeros años, como May Jailer y tu disco Sirens. Un poco folk para mi gusto, pero ya demostrabas talento en las composiciones y la letra. Hasta convertirte cinco años más tarde en Lana del Rey, apodo glamour imaginado en un poderoso bufete de abogados contratado por tu progenitor. Se te ve loca por los años 50, Marilyn, Nancy Sinatra, Dios Elvis, James Dean. Y qué? En plena crisis soñar con la época “dorada” no hace daño. Y lo haces tan bien, verdad Lana? Hala, tú sigue regalándonos canciones como las de Born To Die, tu último álbum. Y vende, todo lo que puedas, supera los cuatro millones del último, no seré yo quien te eche la primera piedra.

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Y de vez en cuando, vuelve a tus orígenes, antes de esa A por una E. En 2010, sacas Lana del Ray a.k.a. Lizzy Grant, tu álbum de debut, que roza la perfección. Tu voz grave, esa mezcla de sonidos y ritmos soul, r’n’b, y pop. Lento, emocionante, hermoso en alguna ocasión. Kill Kill, Yayo, Oh Say Can You See, Gramma. Qué bonitas canciones mi Lana, sigue así, y demuéstrales a las pop women de turno que se puede vender mucho haciendo buena música, aunque te tiren de todo. Y a mi.

 

Escucha entero Lana del Ray a.k.a. Lizzy Grant, de Lana del Rey

Cascadeur – The Human Octopus

Casco de piloto de caza con estrella roja en la cabeza, máscara de luchador mexicano en la cara, albornoz de boxeador con su nombre escrito en la espalda. Cascadeur se mueve lentamente, como un samurái, sin hacer ruido, rodeado de teclados e instrumentos extraños. Cada gesto cuenta. La ceremonia se aplica al milímetro. Deja pasar varios minutos de silencio, rito que a veces irrita al público. Pero desde las primeras notas, la curiosidad suscitada por el silencio da paso a la emoción, la melancolía. En el escenario, Cascadeur se divierte con el misterio creado. Cascadeur, es Alexandre Longo, pianista de formación clásica de Metz, ciudad del este de Francia. Su personaje brilla bajo los focos, pero él se queda en la sombra.

Su historia es la de un músico apasionado por el piano, su instrumento de predilección desde muy pequeño. Padres músicos, educación estricta, vacaciones dedicadas al desarrollo intelectual. Y eso que podía haber sido futbolista, su otra gran pasión. Pero sólo podía jugar cuando había acabado las clases de piano. Admiraba a Platini en su época Juventus, por tradición, siendo hijo de italiano emigrado a Francia. Su padre dirigía la Escuela de Bellas Artes de Metz, así que el pequeño Cascadeur recibió una formación clásica, óperas italianas, música contemporánea. La emoción y la belleza se convierten en su leitmotiv, en el arte como en el fútbol. Y no pueden dejar de ser un juego. Cuando sube al escenario, observa el público, que le espera, y él se divierte. Su disfraz algo absurdo ayuda a que la carga emocional de sus composiciones melancólicas no sea demasiado grande. En noviembre 2009, en un mini festival en París, le tocaba actuar después de The Black Lips, energía rock’n’roll pura. El público estaba hirviendo, había habido intercambio de latas entre la banda y los cientos de fans. Cascadeur esperó su turno. Otros hubiesen subido al escenario como un condenado a la horca, él se reía detrás de su máscara. Se subió al escenario, un técnico le advirtió de que seguían lloviendo latas. Y empezó la ceremonia. Se tomó su tiempo. Como una aparición, emergió de las sombras con su voz felina. Como un contralto enmascarado, tranquilizó al público en ebullición. No volaron latas. De repente el público se quedó enmudecido, conquistado por la música de Cascadeur. La magia de la emoción de su voz alta y sus composiciones a la Eric Satie.

cascadeur

Canta en Inglés, idioma que no controla, como la mayoría de los franceses. Le gusta el riesgo, de ahí su nombre –un cascadeur es el especialista que dobla los actores en el cine en las escenas peligrosas-. Su único álbum hasta la fecha es arriesgado. Música difícil de clasificar, o calificar. O explicar. Así que, joven padawan, te invito a escuchar The Human Octopus. Y si no tienes tiempo –mal, muy mal-, ve directo al segundo tema, Walker. Es sublime.

 

 

Escucha entero The Human Octopus, de Cascadeur

Paul Weller – Wake Up The Nation

Si el rock no ha muerto todavía es porque algunos artistas no se cansan de insuflarle vida, con boca a boca, respiración artificial y masaje cardiaco,  como si se jugasen su propia vida en ello.  Paul Weller es un o de ellos. Desde The Jam allá por el 1977, hasta Sonic Kicks, último trabajo del maestro editado en solo en 2012, Paul Weller se ha ganado el respeto de todo UK (aunque fuera de las fronteras del reino unido no goza de tanta fama) por ser fiel a si mismo y a cierta idea del rock.

Paul Weller y su primera banda, The Jam, da sus primeros conciertos en UK en 1977, en plena efervescencia punk. No se les sitúa con facilidad en el espectro del momento, mitad punk, mitad new wave, tocan con la misma energía pero con trajes y corbata negra. Se les asocia con el renacimiento del movimiento mods, aunque su primer gran golpe lo dan como teloneros de The Clash en la gira White Riot en 1977. El grupo conoce la gloria en 1980 con la canción “Going underground”, #1 en los charts británicos.

Pero Paul Weller no se conforma con ser una estrella. Quiere explorar nuevos horizontes musicales y se separa de The Jam en 82.  Al año siguiente monta una nueva banda con estilos muy distintos, mezclando jazz, pop, soul y ritmos más bailables.  The Style Council lidera un movimiento pop jazz con otros artistas como Matt Bianco, Sade, Everything but The Girl. Cuando finiquita esta segunda aventura, Paul Weller está en la cima. Pero siente la necesidad de pasar a otra cosa.

Wake

Después de quedar en la sombra algunos años, retoma una carrera en solitario a mediados de los 90, sacando en 20 años más de 10 álbumes, algunos de los cuales permanecen en el UK como referentes, con clase y compromiso. El décimo de la serie es Wake Up the Nation, indudablemente el disco más rock de la trayectoria en solitario de Paul Weller. Rock como no se hacía desde décadas atrás. Nominado a los Mercury Music Prizes el año de su lanzamiento (2010),  es el primer trabajo de Weller en contar con un ex The Jam (Bruce Foxton) desde 1982. Un disco soberbio, con una energía envidiable.

Fast car / slow traffic, mi canción preferida de 2010.